{"id":108592,"date":"2018-09-30T08:32:12","date_gmt":"2018-09-30T06:32:12","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=108592"},"modified":"2018-09-14T11:44:41","modified_gmt":"2018-09-14T09:44:41","slug":"la-caridad-en-el-antiguo-testamento","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/la-caridad-en-el-antiguo-testamento\/","title":{"rendered":"La caridad en el Antiguo Testamento"},"content":{"rendered":"<h2><em>Presentaci\u00f3n del tema<\/em><\/h2>\n<p>Es peligroso interrogar al pasado con la \u00f3ptica del presente.<\/p>\n<p>Si una mariposa que revolotea ligera y multicolor sobre las flores se reflejase en un estanque transparente y pensase \u00ab\u00a1Qu\u00e9 hermosa soy, qu\u00e9 ligera!\u00bb. Y luego se preguntase: \u00ab\u00bfC\u00f3mo era cuando peque\u00f1a?\u00bb. Le ser\u00eda dif\u00edcil responder. Era un gusano de seda, una larva lenta y voraz. \u00a1Qu\u00e9 distinto de lo que es ahora! Pero precisamente de aquella larva ha nacido esta mariposa, justamente aquel gusano es hoy ma\u00adriposa. Sin el gusano no hay mariposa.<\/p>\n<p>Nosotros, hombres y mujeres cristianos, nosotros vicencianos sa\u00adbemos lo que significa esta realidad, al mismo tiempo sencilla y com\u00adpleja, que llamamos caridad. Y no es f\u00e1cil ni \u00fatil partir de lo que es para nosotros caridad y preguntarnos: \u00ab\u00bfQu\u00e9 dice el Antiguo Testa\u00admento sobre la caridad?\u00bb Para nosotros, cristianos y vicencianos, sa\u00adbemos lo que implica la afirmaci\u00f3n de san Pablo a los Corintios: \u00abEl amor de Cristo nos apremia a pensar que uno ha muerto por todos&#8230; para que los que viven no vivan ya para s\u00ed mismos, sino para el que ha muerto y resucitado por ellos\u00bb (2 Cor 5, 14-15).<\/p>\n<p>Para nosotros los cristianos la vida de Cristo ha sido <em>un regalo <\/em>y tambi\u00e9n la del cristiano debe ser un regalo. Una vida <em>para gastarla, <\/em>para empe\u00f1arla toda al servicio de los dem\u00e1s y especialmente de los m\u00e1s pobres, como im\u00e1genes vivientes de Cristo.<\/p>\n<p>Ahora bien, esta concepci\u00f3n y pr\u00e1ctica de la caridad es una novedad tan desconcertante que es dif\u00edcil encontrar algo parecido en el Antiguo Testamento. Ciertamente encuentro ejemplos espl\u00e9ndidos de <em>magna\u00adnimidad <\/em>en el AT. Abrah\u00e1n que permite a su sobrino Lot elegir los pastos m\u00e1s ricos, Jos\u00e9, hijo de Jacob, que perdona a sus hermanos que lo vendieran como esclavo y los colma de bienes. David, que perdona la vida a su perseguidor, a Sa\u00fal, pudi\u00e9ndosela quitar; Jonat\u00e1n, el pr\u00edncipe heredero, que por amistad, se aparta y cede el primer puesto al amigo David. David, que llora la muerte de Sa\u00fal y de Jonat\u00e1n. Y otros ejemplos similares.<\/p>\n<p>Podr\u00eda incluso aproximar al modelo de amor que nos ofrece Jes\u00fas, el de los dos personajes del AT, Mois\u00e9s y el Siervo de Yahv\u00e9.<\/p>\n<p>Mois\u00e9s deja un mundo en el que hab\u00eda encontrado paz y tranqui\u00adlidad, alegr\u00eda familiar y seguridad, para seguir a Dios en la aventura del Exodo, donde ha comprometido toda su existencia por la liberaci\u00f3n y el crecimiento de un pueblo. Pero no lo olvidemos, con cu\u00e1ntas dudas antes de partir (Ex <em>3, <\/em>11-4, 17) y con cu\u00e1ntas quejas durante el desarrollo de la empresa (Ex 5, 22-23, N\u00fam 11, 11-15). \u00bfTodo esto es humano? Ciertamente, pero \u00a1cu\u00e1n humano!<\/p>\n<p>Por lo que respecta al Siervo de Yahv\u00e9, estamos acostumbrados a mirarlo con la mirada puesta en Jes\u00fas. Y como tal, resulta una figura excepcionalmente generosa y extraordinariamente universalista: \u00e9l se ha cargado con nuestros dolores&#8230; (y ha sido) triturado por nuestros delitos (Is 53, 4-5). Pero si lo miramos con ojos del AT, el Siervo es el pueblo de Israel en el exilio. Un pueblo humillado y probado por Dios y por los hombres. Esa humillaci\u00f3n, Dios la hace servir para bien de la multitud de los salvados en Israel.<\/p>\n<p>Con toda la nobleza de sus gestos, Mois\u00e9s y el Siervo siguen siendo p\u00e1lidas sombras y prefiguraciones preciosas pero descoloridas de Cris\u00adto.<\/p>\n<p>Del mismo modo, ahora, la par\u00e1bola del buen Samaritano como modelo de vida para el creyente es impensable en el AT.<\/p>\n<p>Si adem\u00e1s el buen Samaritano es Jes\u00fas, el que baja de la caballer\u00eda (el cielo) para agacharse y curar al hombre herido (la humanidad pecadora), entonces a este Jes\u00fas hay que aproximar no poco el Dios del libro de Jon\u00e1s, el Dios que tiene compasi\u00f3n de toda una ciudad pagana, la perdona porque est\u00e1 arrepentida y la salva.<\/p>\n<p>El padre misericordioso de la par\u00e1bola del hijo pr\u00f3digo (Lc 15, 11-31) que abraza conmovido al joven, lo vuelve a hacer hijo y le da una fiesta, no es muy distinto del Dios de Oseas, que perdona a la mujer infiel (Israel) y la vuelve a desposar como una virgen intacta (Os 2, 21). El Se\u00f1or, que al banquete de bodas de su Hijo invita a <em>todos, <\/em>ricos y pobres (hebreos y paganos), est\u00e1 muy cercano al Dios universalista de los profetas.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, entre el AT y el NT podemos encontrar fuertes analog\u00edas en cuanto a la caridad, podemos incluso admitir que lo que ense\u00f1a el AT sobre el amor de Dios y de los dem\u00e1s prepara y en cierto modo anticipa la explosi\u00f3n del amor practicado por Jes\u00fas y exigido al cris\u00adtiano. Pero el amor (o la caridad) en el AT es un v\u00e9rtice, es la mariposa. No podemos comprender la mariposa sin conocer el gusano de seda del que ha evolucionado. No podemos hablar de la caridad en el AT sin hablar de la <em>sed de justicia <\/em>que atraviesa toda la sociedad y la revelaci\u00f3n del AT.<\/p>\n<p>La justicia es la primera exigencia y forma de la caridad, y una aut\u00e9ntica pr\u00e1ctica de la justicia tiene que estar motivada por una fuerte carga de amor y desembocar en una pr\u00e1ctica del servicio amoroso a los hermanos.<\/p>\n<p>Justicia y amor, justicia y paz, van del brazo.<\/p>\n<p>Es la visi\u00f3n escatol\u00f3gica de Isa\u00edas. Del monte de Dios desciende la ley, es decir, desciende la demanda de justicia. De la acogida de la ley nace la paz: \u00abForjar\u00e1n arados de las espadas y hoces de las lanzas\u00bb (Is 2, 4).<\/p>\n<p>He aqu\u00ed, pues, la presentaci\u00f3n de nuestro tema.<\/p>\n<p>El Israel de los tiempos mon\u00e1rquicos, y en parte tambi\u00e9n despu\u00e9s, vive con frecuencia una situaci\u00f3n de fuertes desequilibrios sociales donde la justicia es preterida en las relaciones sociales. Aparecen y se profundizan los surcos de la desigualdad social. Se dibuja una sociedad forzosamente clasista, de un clasismo m\u00e1s de hecho que consciente y elegido. Hay quien se enriquece y se vuelve arrogante y opresor, y hay quien se empobrece y es oprimido.<\/p>\n<p>Las fuerzas vivas y responsables de la naci\u00f3n reaccionar\u00e1n deci\u00addidamente. Entre estas fuerzas reconocer\u00edamos los tres filones en que se articular\u00e1 la literatura del AT: los profetas, la legislaci\u00f3n de los libros hist\u00f3ricos, las exhortaciones de los libros sapienciales.<\/p>\n<p>Todo el AT est\u00e1, pues, empe\u00f1ado en el restablecimiento y la b\u00fasqueda de la justicia y del amor entre las clases.<\/p>\n<ul>\n<li>En el primer puesto encontramos a los <em>profetas. <\/em>Son los hombres de la en\u00e9rgica <em>denuncia <\/em>de las injusticias perpetradas por los ricos frente a las clases m\u00e1s d\u00e9biles.<\/li>\n<li>Sobre la huella de la denuncia de los profetas se desarrolla <em>la legislaci\u00f3n del Pentateuco <\/em>que tiende a restaurar la justicia pro\u00adpugnando <em>el respeto a los derechos de los m\u00e1s d\u00e9biles. <\/em>Y este ser\u00e1 el m\u00e9rito mayor del AT.<\/li>\n<li>La misma legislaci\u00f3n propondr\u00e1 <em>una humanizaci\u00f3n de las re\u00adlaciones, <\/em>con una aguda sensibilidad hacia la <em>dignidad <\/em>de la persona humana.<\/li>\n<li>Los consejos <em>de <\/em>los <em>Sabios <\/em>impulsar\u00e1n a satisfacer <em>las exigencias y <\/em>a rellenar las <em>fosas <\/em>de la pobreza.<\/li>\n<li>La tendencia humanizante de la m\u00e1s reciente legislaci\u00f3n v\u00e9te\u00adrotestamentaria llegar\u00e1 a convertir el respeto de los derechos y de los valores de los dem\u00e1s en <em>amor al otro <\/em>incluso al \u00abdistinto\u00bb.<\/li>\n<\/ul>\n<p>El dinamismo de las relaciones sociales como lo siente y propone el AT va pues desde una fuerte exigencia de la justicia hacia una integraci\u00f3n afectiva, del derecho al deber, de la obligaci\u00f3n de la res\u00adtituci\u00f3n al compromiso libre y liberador del amor. Y a nadie escapa, en estos tiempos nuestros de m\u00e1s fuertes desequilibrios sociales, cu\u00e1n extremadamente actual y cercan\u00edsimo est\u00e1 el AT a la problem\u00e1tica planteada por los cristianos y la gente preocupada por los destinos de nuestra generaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Acerqu\u00e9monos, pues, a la problem\u00e1tica de los tiempos del AT.<\/p>\n<h2><em>1. Las ciudades, im\u00e1genes reflejas de los desequilibrios sociales<\/em><\/h2>\n<p>En los primeros tiempos de la \u00e9poca mon\u00e1rquica Israel mantiene una sustancial igualdad econ\u00f3mica entre las diversas tribus, entre las familias y los individuos de una misma tribu (siglos XI-X a.C.).<\/p>\n<p>Una ciudad capital como Tirza, hoy Tell el-Farah, revela a trav\u00e9s de las excavaciones efectuadas un tejido urban\u00edstico uniforme en el siglo d\u00e9cimo a.C.; todas las casas tienen la misma planta e id\u00e9ntica estructura, cada una de ellas constituye el h\u00e1bitat de una familia normal con numerosa prole, en todo semejante a la de al lado.<\/p>\n<p>Por el contrario, es evidente el contraste cuando la arqueolog\u00eda nos recupera la misma ciudad a dos siglos de distancia, en el siglo octavo a.C. Se distinguen bien los barrios de los ricos, m\u00e1s amplios y grandiosos y mejor construidos, de los barrios ghettos de los pobres, peque\u00f1os, insalubres y atestados de habitaciones.<\/p>\n<p>Quien visita ciudades como Par\u00eds y sobre todo N\u00e1poles o Palermo, cuyo centro hist\u00f3rico est\u00e1 mejor conservado, se da cuenta de las \u00e1reas inmensas que ocupaban en el 1600 iglesias y monasterios y lo peque\u00f1as y estrechas que eran las casas de la gente. Por desgracia, la historia se repite.<\/p>\n<p>Volviendo a Israel, se comprende muy bien que entre los siglos d\u00e9cimo y octavo se ha efectuado una revoluci\u00f3n social.<\/p>\n<p>Con la llegada de la monarqu\u00eda, Israel ha necesitado instituciones diversas. Los funcionarios del nuevo estado han tenido m\u00faltiples opor\u00adtunidades de enriquecerse. Los favores del monarca para compensar los servicios prestados y las ventajas recabadas de la administraci\u00f3n de los bienes p\u00fablicos, explican en toda \u00e9poca c\u00f3mo toda una categor\u00eda de gente puede hacerse rica por el poder. Hay luego quien sabe apro\u00advecharse de las coyunturas favorables en el comercio, o incluso es\u00adpecular con las deudas de algunos y cobrarse con la cesi\u00f3n de las tierras patrimoniales. Nace as\u00ed en Israel el latifundismo que enriquece a unos pocos y reduce a muchos a la miseria.<\/p>\n<p>El siglo octavo es, no obstante, el siglo del boom econ\u00f3mico del Reino del Norte y de Israel. Reina la prosperidad, al menos para algunos. Los palacios de los ricos se hacen grandes y espl\u00e9ndidos. Abunda el oro, el marfil reviste los muebles, el lujo es desenfrenado.<\/p>\n<p>El profeta Oseas hace decir a Efra\u00edm, la tribu m\u00e1s poderosa del Norte: \u00abSoy rico, me he hecho una fortuna\u00bb (Os 12, 9). Por su parte, Am\u00f3s describe as\u00ed el interior de un palacio de ricos en Samar\u00eda:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abEllos (los poderosos) sobre camas de marfil y apoltronados sobre sus divanes comen los corderos del reba\u00f1o y los terneros del establo; can\u00adturrean al son del arpa&#8230; beben el vino en elegantes copas y se ungen con los ung\u00fcentos m\u00e1s refinados\u00bb (6, 4-6).<\/em><\/p>\n<p>Tambi\u00e9n Isa\u00edas, que proviene de una familia aristocr\u00e1tica, observa con preocupaci\u00f3n: <em>\u00abEl pa\u00eds est\u00e1 lleno de oro y plata y son innumerables sus tesoros; su tierra est\u00e1 llena de caballos e innumerables son sus carros\u00bb <\/em>(2, 7). En este contexto de riqueza desenfrenada el mismo profeta no se extra\u00f1a de que las ciudades \u00abrebosen de adivinos y hechiceros como entre los filisteos\u00bb y que \u00abel pa\u00eds est\u00e9 lleno de \u00eddolos\u00bb (2, 6-8).<\/p>\n<p>Sin quererlo, el profeta ha hecho el retrato de nuestras metr\u00f3polis europeas y occidentales, donde el bienestar va a la par, frecuentemente, con delincuencias de diversos g\u00e9neros y con la p\u00e9rdida de fundamen\u00adtales valores de la vida social y religiosa.<\/p>\n<p>En concreto, en el Israel del siglo octavo la riqueza de los ricos no es s\u00f3lo ostentaci\u00f3n de un lujo desenfrenado, es injusticia palmaria.<\/p>\n<p>Los ricos acrecientan su riqueza con el fraude, los acreedores no tienen piedad, los jueces, que deber\u00edan garantizar el derecho del pobre, se dejan corromper por el poderoso.<\/p>\n<p>En un cuadro as\u00ed, que nosotros los italianos llamar\u00edamos de Tan\u00adgentopoli, se comprende muy bien c\u00f3mo se desarrolla en Israel el fen\u00f3meno end\u00e9mico del pauperismo.<\/p>\n<p>Peque\u00f1os propietarios de tierras endeudados por a\u00f1os calamitosos, se ven forzados a ceder las tierras propias a los m\u00e1s ricos y, si esto no basta, a venderse como esclavos a un amo. De propietario a esclavo, este es el caso de muchos. Ah\u00ed no queda todo. Si el pobre no puede hacer valer su derecho en un tribunal porque el juez se ha dejado corromper por el poderoso de turno, no sufre s\u00f3lo el da\u00f1o de la causa perdida, sino tambi\u00e9n el escarnio de ser eliminado f\u00edsicamente. Es el caso de Nabot (1 Re 21). Y habr\u00e1 sido el caso de tant\u00edsimos pobres. Es un \u00abmal\u00bb haber nacido o haber llegado a pobre en una sociedad de prepotentes y arrogantes.<\/p>\n<p>Pero Israel tiene una fuerza interna, un poder moral irresistible que se opone a todas las formas de injusticia.<\/p>\n<p>La constituyen algunas personalidades excepcionales, que no for\u00adman ni una clase ni un partido, son individuos aislados que no faltan nunca en toda ocasi\u00f3n de Israel y de la humanidad, y que son los defensores de los derechos de los m\u00e1s d\u00e9biles y como los \u00abpadres\u00bb de la humanidad, porque abren camino a la justicia y a la fraternidad. La Biblia los llama profetas.<\/p>\n<h2>2. <em>La denuncia de los profetas contra las injusticias<\/em><\/h2>\n<p>Frente a la pobreza de tanta gente, todo lujo y todo signo de poder econ\u00f3mico suenan a insulto arrogante y desprecio indiferente. Los profetas lo condenan sin medias tintas.<\/p>\n<p>Oseas condena la construcci\u00f3n de los palacios en Israel y la mul\u00adtiplicaci\u00f3n de las fortalezas en Jud\u00e1 (8, 14); Am\u00f3s subraya con sar\u00adcasmo que los ricos puedan permitirse la casa de invierno y la casa de verano, las casas llenas de marfil y las imponentes construccio\u00adnes principescas (3, 15); Isa\u00edas describe con disgusto el lujo desen\u00adfrenado de los ricos: desde la ma\u00f1ana se emborrachan y pasan la ma\u00adyor parte del tiempo entre banquetes opulentos y m\u00fasicas excitantes (5, 11-12).<\/p>\n<p>Su palabra se vuelve m\u00e1s tajante cuando buscan las causas de tanta riqueza y constatan que depende de la sed insaciable de acaparamiento y acumulaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00ab\u00a1Ay de vosotros \u2014grita Isa\u00edas\u2014, que adquir\u00eds casas y m\u00e1s casas y a\u00f1ad\u00eds campos a campos, para no dejar sitio a nadie y quedar como \u00fanicos habitantes del pa\u00eds!\u00bb (5, 8). La sed de poder econ\u00f3mico se vuelve exclusivismo, marginaci\u00f3n de los otros.<\/p>\n<p>No s\u00f3lo esto; se vuelve sobre todo abuso y despojo de los deudores. \u00abCodician campos y los roban; casas, y se apoderan de ellas. As\u00ed oprimen al hombre y a su casa, al propietario y a su propiedad\u00bb (Miq 2, 2).<\/p>\n<p>La riqueza no es s\u00f3lo fruto de talento y de oportunidad, es con mucha m\u00e1s frecuencia carencia de escr\u00fapulos, es flagrante injusticia, es fraude.<\/p>\n<p>Tanto Oseas como Am\u00f3s han observado que los comerciantes se sirven de balanzas fraudulentas en provecho propio: \u00abCana\u00e1n (es decir, Israel) maneja balanzas enga\u00f1osas; le gusta defraudar\u00bb (Os 12, 8). \u00ab\u00bfCu\u00e1ndo pasar\u00e1 la luna nueva, para poder vender el trigo? Dismi\u00adnuiremos la medida, aumentaremos el precio y falsearemos las balan\u00adzas para robar, compraremos al desvalido por dinero y al pobre por un par de sandalias\u00bb (Am 8, 4-6).<\/p>\n<p>En la medida en que el rico .se siente asegurado del logro de su provecho, se le vuelve dif\u00edcil tener en cuenta la situaci\u00f3n del otro, es m\u00e1s, no le importa en absoluto; se ha vuelto insensible y sin piedad. \u00a1Un hombre sin coraz\u00f3n! Los negocios son los negocios y no hay sitio para los sentimientos.<\/p>\n<p>Am\u00f3s, al comienzo de su denuncia sobre la injusticia de los po\u00adderosos ha trazado este desagradable retrato:<\/p>\n<p align=\"center\"><em>\u00abEllos (los poderosos de Israel) han vendido al justo por dinero<br \/>\ny al pobre por un par de sandalias,<br \/>\nesos que pisotean como al polvo de la tierra<br \/>\nla cabeza de los pobres<br \/>\ny hacen desviar el camino de los m\u00edseros;<br \/>\ne hijo y padre se acuestan con la misma muchacha,<br \/>\nprofanando as\u00ed mi santo nombre.<br \/>\nSobre ropas tomadas en prenda<br \/>\nse echan junto a cualquier altar<br \/>\ny beben vino confiscado como multa<br \/>\nen la casa de su Dios\u00bb (2, 6-8).<\/em><\/p>\n<p>La conducta mafiosa no es s\u00f3lo de la Sicilia de hoy o de la Cosa Nostra de Estados Unidos. La mafia, para vivir y prosperar, tiene necesidad del Estado, necesita de sus instituciones; como un pulpo alarga sus tent\u00e1culos por doquier, sometiendo a sus intereses hombres de la pol\u00edtica, de la polic\u00eda y de la magistratura. Un juez condescen\u00addiente porque se le paga es un aliado precioso de la mafia, que fre\u00adcuentemente tiene que v\u00e9rselas con la justicia del Estado.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en el Israel del siglo octavo la conducta mafiosa de los poderosos acaparaba los buenos servicios de los jueces a cambio de protecci\u00f3n y de ping\u00fces compensaciones.<\/p>\n<p>Isa\u00edas ha estigmatizado as\u00ed la justicia sometida de los jueces: \u00abTus jefes son bandidos y c\u00f3mplices de ladrones, todos aman el soborno, van detr\u00e1s de los regalos, no hacen justicia al hu\u00e9rfano, y la causa de la viuda no llega hasta ellos\u00bb (1, 23).<\/p>\n<p>El contempor\u00e1neo Miqueas constata que el fen\u00f3meno mafioso ha invadido todas las instituciones de la naci\u00f3n: \u00abSus jueces se dejan sobornar, sus sacerdotes ense\u00f1an a sueldo, sus profetas vaticinan por dinero\u00bb (3, 11, cf. 7, 3).<\/p>\n<p>El manso Jerem\u00edas con horror mezclado de consternaci\u00f3n, un siglo despu\u00e9s de Miqueas e Isa\u00edas, toma conciencia de que el fen\u00f3meno ha empeorado hasta en el peque\u00f1o reino de Jud\u00e1: \u00abEllos (los malvados) pr\u00f3speros y orondos, sobrepasan la medida del mal; no respetan el derecho, se aprovechan del hu\u00e9rfano y no defienden la causa del pobre\u00bb (5, 28). Una magistratura en connivencia palmaria con la mafia de los poderosos.<\/p>\n<p>Pero la denuncia es est\u00e9til si se queda en la aislada indignaci\u00f3n de la persona recta. Necesita despertar las conciencias, necesita dar es\u00adperanza y crear la convicci\u00f3n de que la mafia puede ser vencida si se sale del pasivismo, del victimismo y de la \u00abomert\u00e1\u00bb (ley del silencio).<\/p>\n<p>Mientras los hombres de iglesia denunciaban a la mafia en Sicilia s\u00f3lo desde el p\u00falpito, la mafia no se preocupaba excesivamente. Los llamaba \u00abgrillos parlantes\u00bb y los dejaba en paz. Un trato distinto ha reservado la mafia a los hombres que educaban a los j\u00f3venes a rebelarse contra la mafia: los ha quitado de en medio.<\/p>\n<p>Los profetas no eran s\u00f3lo denunciadores de las injusticias; apo\u00ady\u00e1ndose en el poder invencible e ineludible de Dios, suscitaban la esperanza en los oprimidos anunciando la condena y el final humillante de los prepotentes y de los opresores.<\/p>\n<p>O\u00edd a Am\u00f3s, cu\u00e1nto desprecio pone en sus palabras dirigi\u00e9ndose a las bien cebadas mujeres de los ricos samaritanos: <em>\u00abEscuchad estas palabras, vacas de Bas\u00e1n, que oprim\u00eds a los d\u00e9biles, pisote\u00e1is a los pobres y dec\u00eds a vuestros maridos: \u00abTraed para beber\u00bb&#8230; He aqu\u00ed que vendr\u00e1n d\u00edas sobre vosotras en que os sacar\u00e1n con garfios, y a las que queden, con arpones de pesca\u00bb <\/em>(4, 1-2).<\/p>\n<p>Para Isa\u00edas ya se apresura el juicio de Dios que exige la rendici\u00f3n de cuentas a los jefes y poderosos. \u00abSe querella el Se\u00f1or contra los ancianos, contra los jefes de su pueblo: \u00abVosotros hab\u00e9is asolado la vi\u00f1a, lo robado al pobre est\u00e1 en vuestra casa. \u00bfCon qu\u00e9 derecho tritur\u00e1is a mi pueblo y machac\u00e1is el rostro de los pobres?\u00bb\u00bb (3, 14-15). \u00abMi palabra ser\u00e1 una vara que herir\u00e1 al violento; con el soplo de mis labios matar\u00e9 al imp\u00edo\u00bb (11, 10).<\/p>\n<h2>3. <em>Las preocupaciones de la legislaci\u00f3n del AT<\/em><\/h2>\n<p>El profeta se debe referir inevitablemente a un juicio futuro de Dios que, como se ha visto, ser\u00e1 sin salvaci\u00f3n para los prepotentes.<\/p>\n<p>Pero se da en Israel una corriente de pensamiento que ha perma\u00adnecido fuertemente conmovida por la requisitoria de los profetas contra la injusticia.<\/p>\n<p>Los hombres de esta corriente pueden incluso haber formado parte de la escuela de los profetas, son ciertamente sus disc\u00edpulos en el sentido m\u00e1s amplio y m\u00e1s profundo de la palabra.<\/p>\n<p>La denuncia de los profetas ha producido en ellos su fruto; &#8216;se han convertido en los educadores del pueblo y lo son del modo m\u00e1s co\u00adrrecto, a trav\u00e9s de una <em>legislaci\u00f3n <\/em>preocupada por los aspectos \u00e9ticos de la vida y las exigencias de justicia en las relaciones sociales.<\/p>\n<p>Hay que individuar a estos hombres entre aquellos levitas o incluso laicos que han dado origen a esa escuela que los estudiosos llaman elohista y deuteronomista.<\/p>\n<p>A ellos hay que atribuir toda la legislaci\u00f3n \u00e9tica y social asociada a la alianza del Sina\u00ed (Ex 20-23) y la edici\u00f3n m\u00e1s reciente que de ella ha hecho el Deuteronomio (5; 12-26).<\/p>\n<p>Esta legislaci\u00f3n tiene un doble objetivo: a) salvaguardar los valores radicales de la convivencia humana; b) promover el respeto a los derechos de las clases m\u00e1s d\u00e9biles.<\/p>\n<p>A los valores de fondo provee el dec\u00e1logo del Exodo con sus siete mandamientos sociales.<\/p>\n<p>Sabemos que seis sobre siete imponen una prohibici\u00f3n: \u00abNo matar, no cometer adulterio, etc.\u00bb. La forma negativa tiene la ventaja de ser absoluta, perentoria y por tanto no admite excepciones. Lo cual da a entender que el valor que la prohibici\u00f3n defiende es sumo, es intan\u00adgible, tocarlo es mancharse con una culpa grav\u00edsima.<\/p>\n<p>De hecho, el quinto mandamiento defiende el valor de la vida, el valor fundamental e irrepetible de un hombre, de todo hombre, cual\u00adquiera que \u00e9ste sea. Las sanciones grav\u00edsimas previstas por la as\u00ed llamada \u00abvenganza de la sangre\u00bb y por la ley del tali\u00f3n (N\u00fam 35, 19; G\u00e9n 9, 6) son la contraprueba evidente de con qu\u00e9 respeto se rodea a la vida, y al mismo tiempo son disposiciones para que el castigo no derive en venganza salvaje e incontrolada (cf. G\u00e9n 4, 23-24).<\/p>\n<p>Las ciudades-asilo sirven sobre todo para que el homicida prete\u00adrintencional se sustraiga a una injusta ejecuci\u00f3n (Jos 20, 4-6). La vida es un bien precioso bajo todos los aspectos.<\/p>\n<p>As\u00ed tambi\u00e9n el valor de la unidad de la familia. El adulterio, entendido como posesi\u00f3n estable de la mujer del otro, es un ataque a la familia, a la seguridad de la prole, a la necesidad para el hombre de perpetuar <em>su vida <\/em>a trav\u00e9s del hijo. Para un hebreo del siglo octavo el m\u00e1s all\u00e1 es el reino de los muertos, no hay vida en el m\u00e1s all\u00e1. El futuro de su nombre, de su persona es el hijo. El adulterio pone fin en cierto modo a la vida del hombre, le quita prospectiva.<\/p>\n<p>La prohibici\u00f3n de robar (s\u00e9ptimo precepto), sin el objeto del hurto, para algunos estudiosos, equivale al secuestro de una persona. Y el secuestro es un quitarle la libertad. Otro valor fundamental del hombre: \u00bfde qu\u00e9 vale vivir si no se es libre?<\/p>\n<p>Como tambi\u00e9n el falso testimonio en el tribunal contra un inocente, octavo mandamiento, es otro modo de atentar al valor de la vida del pr\u00f3jimo. Si uno es acusado injustamente de hurto, de homicidio, de blasfemia, se destruye su vida sea moralmente \u2014 (su \u00abbuen nombre\u00bb se le quita para siempre y \u00bfqu\u00e9 valor tiene la vida sin el buen nom\u00adbre?)\u2014, sea f\u00edsicamente, porque paga con la vida la acusaci\u00f3n infa\u00admante (v\u00e9ase tambi\u00e9n el caso de Nabot y de la casta Susana, Dan 13).<\/p>\n<p>Apoderarse de la casa con todo lo que hay dentro mujer, animales, esclavos (noveno y d\u00e9cimo mandamientos) es quitarle a un hombre la posibilidad concreta de vivir.<\/p>\n<p>Como se ve, la fuerte denuncia de los profetas contra las injusticias ha hecho camino; el dec\u00e1logo con sus mandamientos sociales cons\u00adtituye un jal\u00f3n en el crecimiento de la humanidad. A\u00fan hoy conserva inalterado su valor de indicaci\u00f3n del m\u00e1ximo para la salvaguardia de la justicia, para la fundamentaci\u00f3n de relaciones sociales ecu\u00e1nimes, para el crecimiento de una sociedad justa y fraterna.<\/p>\n<p>El dec\u00e1logo es una indicaci\u00f3n del m\u00e1ximo, pero no puede abarcar todos los casos de lo contencioso y de lo penal. A eso provee la legislaci\u00f3n del as\u00ed llamado c\u00f3digo de la alianza (Ex 21-23).<\/p>\n<p>Entre las provisiones jur\u00eddicas, no pocas miran a las categor\u00edas d\u00e9biles de la sociedad hebrea. Entre \u00e9stas hay que enumerar el <em>esclavo, <\/em>sea hebreo o extranjero, el <em>asalariado, <\/em>el <em>extranjero residente, <\/em>el <em>hu\u00e9rfano y la viuda. <\/em>Un hebreo pod\u00eda convertirse en esclavo por deudas, el extranjero, a su vez, por adquisici\u00f3n o por bot\u00edn de guerra. Una prescripci\u00f3n de Ex 21, 2-11 proh\u00edbe que la esclavitud del hebreo pueda ser perpetua; al s\u00e9ptimo ario de esclavitud el hebreo sale libre con toda su familia. La legislaci\u00f3n b\u00edblica trabaja por la afirmaci\u00f3n de la igualdad fundamental de todos los hebreos y constituye una premisa para el reconocimiento de la igualdad de todos los hombres.<\/p>\n<p>Para el trabajador jornalero se recomienda al patr\u00f3n pagarle el salario al t\u00e9rmino de cada jornada (Lev 19, 13). Lo espera y lo necesita para comer y vivir.<\/p>\n<p>El extranjero residente es un hombre que pertenece a otro pueblo y vive en medio de Israel como un refugiado y un aislado.<\/p>\n<p>Es casi siempre un pobre, un perteneciente a categor\u00eda no protegida y econ\u00f3micamente d\u00e9bil.<\/p>\n<p>La legislaci\u00f3n del Exodo prescribe no molestar ni oprimir al fo\u00adrastero (Ex 22, 20). Eso equivale a decir que el extranjero est\u00e1 pro\u00adtegido precisamente porque no est\u00e1 garantizado por una pertenencia espec\u00edfica. Se le ayuda tambi\u00e9n dej\u00e1ndole recoger los frutos ca\u00eddos a tierra, las aceitunas abandonadas en el \u00e1rbol, los racimos de uva no recogidos por los vendimiadores y las espigas de trigo o de cebada dejadas por los segadores (Lev 19, 9; 23, 22; Dt 24, 19-21). El extranjero participa en el diezmo trienal de las cosechas (Dt 14, 29), en los productos del a\u00f1o sab\u00e1tico (Lev 25, 6) y tambi\u00e9n para \u00e9l quedan abiertas las puertas de las ciudades de refugio (N\u00fam 35, 15). En los procesos, la misma justicia que salvaguarda los derechos de los hebreos se aplica a los de los forasteros (Dt 1, 16).<\/p>\n<p>Estas prescripciones as\u00ed de preocupadas por lo \u00abdistinto\u00bb nos dan que pensar. Estamos cerca del tercer milenio cristiano, y mientras tanto en nuestras ciudades se desencadenan con frecuencia el racismo y la xenofobia, el antisemitismo y las atrocidades de la llamada \u00ablim\u00adpieza \u00e9tnica\u00bb. Nuestra sociedad de un bienestar descarado y ego\u00edsta\u00admente gozado, se va haciendo cada vez m\u00e1s intolerante y exclusivista. \u00a1C\u00f3mo debemos avergonzarnos!<\/p>\n<p>Cierto, disculp\u00e1ndonos parcialmente, podr\u00edamos decir que una cosa es la legislaci\u00f3n b\u00edblica y otra la pr\u00e1ctica del pueblo. Tambi\u00e9n en Israel habr\u00e1 habido manifestaciones de intolerancia y de abuso del extranjero. Pero son raras. La Biblia cita por ejemplo una en tiempos de Abrah\u00e1n (G\u00e9n 19) y otra en el remot\u00edsimo tiempo de los Jueces (19).<\/p>\n<p>La sociedad primitiva vive mejor que nosotros la integraci\u00f3n racial y cultural. Defiende al extranjero que se establece en el territorio, pero le pide que se someta a la ley del lugar, tanto a la civil como a la religiosa (Lev 20, 2,24, 16-22; Lev 17, 8-13; 18, 26, etc.).<\/p>\n<p>Las otras categor\u00edas d\u00e9biles, el hu\u00e9rfano y la viuda, se equiparan a los forasteros en la preocupaci\u00f3n de las leyes.<\/p>\n<h2>4. <em>Las prescripciones humanizadoras de las legislaciones posteriores<\/em><\/h2>\n<p>La ley del Exodo tiene como mira la afirmaci\u00f3n, la pr\u00e1ctica y el restablecimiento de la justicia en las relaciones sociales. Y ya es mucho.<\/p>\n<p>En este sentido, tiene en cuenta en primera instancia el <em>derecho <\/em>de todo individuo, pero no descuida la atenci\u00f3n <em>a la persona <\/em>en cuanto tal.<\/p>\n<p>La ley deuteron\u00f3mica, volviendo a proponer y actualizando la antigua ley del Exodo, le ha conferido una cualidad que constituye su superioridad: la ha humanizado. Esto es, le ha conferido aquel rasgo t\u00edpicamente humano, de prestar atenci\u00f3n al hombre, a su condici\u00f3n, a su dignidad, hasta a su psicolog\u00eda.<\/p>\n<p>En Roma, en la plaza Cavour hay un enorme palacio. Los romanos lo llaman \u00aber palazzaccio\u00bb; en realidad ha sido y en parte es el palacio de justicia de la capital. Es una construcci\u00f3n imponente de estilo neobarroco muy discutible. El arquitecto que lo proyect\u00f3 pens\u00f3 ex\u00adpresar a trav\u00e9s de la piedra la funci\u00f3n de la ley. La planta baja est\u00e1 construida sobre enormes bloques de granito apenas desbastado: en una sociedad reci\u00e9n nacida la primera ley apenas logra desbastar las costumbres de las poblaciones primitivas.<\/p>\n<p>El primer piso presenta una construcci\u00f3n almohadillada, con pie\u00addras sobresalientes pero bien pulidas: como para decir que una legis\u00adlaci\u00f3n m\u00e1s desarrollada afina ulteriormente los comportamientos de las personas.<\/p>\n<p>El \u00faltimo piso del famoso palacio es de formas elegantes y solem\u00adnes para significar que la legislaci\u00f3n de las sociedades adelantadas har\u00eda (aqu\u00ed el condicional es obligatorio) las relaciones sociales urbanas y civilizadas.<\/p>\n<p>No s\u00e9 si esto se puede decir de toda legislaci\u00f3n, pero de la b\u00edblica, s\u00ed. Hay una tensi\u00f3n humanizadora de la que puede estar orgullosa frente a sociedades bien gloriosas y celebradas de la antig\u00fcedad cl\u00e1sica.<\/p>\n<p>Pongamos algunos ejemplos.<\/p>\n<p>En Ex 21, 2 se habla s\u00f3lo del \u00abesclavo hebreo\u00bb; para Dt 15, 12 la expresi\u00f3n es distinta: \u00absi un <em>hermano <\/em>tuyo hebreo se vende a ti&#8230;\u00bb Como se ve, con el a\u00f1adido de la palabra \u00abhermano\u00bb se da a entender que el esclavo no es un hombre cualquiera, es uno que pertenece al mismo pueblo, tiene la misma dignidad que el amo, tiene derecho a su mismo destino. Cuando salga libre despu\u00e9s de seis arios de servicio, la legislaci\u00f3n de Ex 21 no prev\u00e9 remuneraci\u00f3n, por el contrario la deuteron\u00f3mica a\u00f1ade: \u00abCuando lo dejes libre (a tu hermano hebreo), no lo dejar\u00e1s marchar con las manos vac\u00edas; le dar\u00e1s regalos de tu ganado, de tu era y de tu lagar; le dar\u00e1s de los bienes con que el Se\u00f1or tu Dios te haya bendecido\u00bb (Dt 15, 13-14).<\/p>\n<p>Esto se llama atenci\u00f3n a la persona y a su condici\u00f3n de despose\u00eddo en el momento de la recuperaci\u00f3n de su libertad.<\/p>\n<p>La legislaci\u00f3n del Lev\u00edtico da un paso adelante. El hebreo no puede ser esclavo ni siquiera si se vende; el amo lo debe tratar como un obrero jornalero (asalariado) o incluso como un extranjero hu\u00e9sped (Lev 25, 39-40).<\/p>\n<p>El Siracida es a\u00fan m\u00e1s expl\u00edcito y llega a llamar hermano a todo esclavo. \u00abSi tienes un solo criado, tr\u00e1talo como a ti mismo, porque lo has adquirido con sangre. Si tienes un solo criado, tr\u00e1talo como a un hermano, porque lo necesitas tanto como a ti mismo\u00bb (33, 31-32).<\/p>\n<p>Aunque por motivos interesados, el esclavo es reconocido como ser humano al par que el amo y se le trata en consecuencia.<\/p>\n<p>En una sociedad acentuadamente machista como la b\u00edblica, la mujer no es sujeto social. Es en buena parte una menor, no cuenta y no se la tiene en cuenta.<\/p>\n<p>Su estatuto jur\u00eddico es el de ser propiedad del padre mientras est\u00e9 soltera, del marido cuando la desposa. El \u00faltimo mandamiento del dec\u00e1logo del Exodo la coloca en el interior de la casa, como una de las <em>cosas <\/em>que pertenecen al hombre (Ex 20, 17); por contra, el dec\u00e1logo del Dt ha sacado a la mujer de la casa, y la prohibici\u00f3n de \u00abdesearla\u00bb se ha convertido en un precepto distinto del de la casa (Dt 5, 21). La mujer, para el Dt, es ante todo una persona humana y se la trata como persona humana y no como una cosa.<\/p>\n<p>El mismo Dt cuando habla del esclavo hebreo y lo llama hermano, a\u00f1ade la indicaci\u00f3n expl\u00edcita de la mujer hebrea esclava (Dt 15, 12), como para decir que la mujer ser\u00e1 tratada <em>como el hombre <\/em>en su esclavitud. Aunque para Ex 21, 7 la mujer esclava no deber\u00e1 ser dejada libre al s\u00e9ptimo ario como sucede para los esclavos hombres, Dt 15, 17 dice expresamente que \u00ablo mismo har\u00e1s con tu esclava\u00bb, esto es, la tratar\u00e1s como al hombre. Una vez m\u00e1s, a la mujer se le reconoce el estatuto de persona humana como al hombre.<\/p>\n<p>Francamente, respecto a la atenci\u00f3n a la mujer no es mucho, apenas dos indicaciones textuales. Pero muy valiosas. Dan a entender que en el Israel de la Biblia se va creando una conciencia distinta frente a todo ser humano.<\/p>\n<p>Ya hemos hablado del trabajador asalariado. La prescripci\u00f3n de Lev 19, 13 manda pagarle el salario diariamente. El Dt ha reescrito de este modo la prescripci\u00f3n: \u00abNo defraudar\u00e1s al asalariado pobre y necesitado, tanto si es uno de los tuyos, como si se trata de uno de los forasteros que est\u00e1n en tu pa\u00eds; les dar\u00e1s cada d\u00eda su jornal, antes de la puesta del sol, pues es <em>pobre y espera impaciente <\/em>su salario. As\u00ed no clamar\u00e1 al Se\u00f1or contra ti, y tu no ser\u00e1s reo de pecado\u00bb (Dt 24, 14-15). \u00bfQu\u00e9 prescripci\u00f3n podr\u00eda ser m\u00e1s humana? Tiene en cuenta la <em>condici\u00f3n econ\u00f3mica <\/em>del bracero, es pobre, trabaja porque es pobre y vive de su trabajo diario, por lo que no pagarle el salario el d\u00eda mismo de la prestaci\u00f3n laboral equivale a que no coma el d\u00eda que ha trabajado; y luego tiene en cuenta la <em>disposici\u00f3n psicol\u00f3gica <\/em>con la que el trabajador ha trabajado aquel d\u00eda: ha estado pensando en la recompensa <em>durante todo <\/em>el d\u00eda como en el <em>motivo <\/em>de su trabajo. No darle satisfacci\u00f3n en este deseo equivale a darle muerte por dentro.<\/p>\n<p>He ah\u00ed como el Dt con su legislaci\u00f3n llega a tener en cuenta los <em>sentimientos <\/em>de las personas, a tratarlas como seres a quienes hay que respetar en sus disposiciones interiores y hacia los que hay que ali\u00admentar sentimientos de honda humanidad. Estamos ya en los umbrales del amor.<\/p>\n<p>Antes de abordar este \u00faltimo paso del proceso evolutivo de la atenci\u00f3n a los derechos del otro en la Biblia, par\u00e9monos un instante en una sala de tribunal del antiguo Israel.<\/p>\n<p>La sesi\u00f3n se tiene al aire libre, en el espacio que hay ante la puerta de la ciudad o del pueblo y asiste toda la gente. Est\u00e1n los ancianos, que har\u00e1n de jueces. Deber\u00edan estar por encima de las partes, pero ya se sabe como suceden estas cosas: el m\u00e1s poderoso, que con frecuencia es el culpable, tiene medios y modos para hacerse o\u00edr y atraerse la benevolencia condescendiente del juez; el pobre por su parte, incluso siendo casi siempre inocente, al final resultar\u00e1 el culpable.<\/p>\n<p>Se produce lo que el texto b\u00edblico llama \u00abla acepci\u00f3n de persona\u00bb, o tambi\u00e9n \u00abla consideraci\u00f3n (discriminatoria) personal\u00bb, o, en lenguaje futbol\u00edstico, la presi\u00f3n psicol\u00f3gica sobre el \u00e1rbitro hacia el equipo m\u00e1s famoso. Contra esta debilidad, tan huniana e injusta, del juez, la legislaci\u00f3n b\u00edblica est\u00e1 particularmente atenta.<\/p>\n<p>La del Exodo se limita a decir: \u00abNo desviar\u00e1s el juicio del pobre que se vuelve a ti en el proceso\u00bb (Ex 23, 6; cf. Prov 22, 22s, 23, 11). El Dt act\u00faa m\u00e1s sobre la conciencia del juez motivando sus opciones de justicia, las \u00fanicas a tener presentes.<\/p>\n<p>\u00abNo violar\u00e1s el derecho, no tendr\u00e1s acepci\u00f3n de personas ni acep\u00adtar\u00e1s regalos, porque los regalos ciegan los ojos de los sabios y co\u00adrrompen las sentencias de los justos. Seguir\u00e1s la justicia y <em>s\u00f3lo la justicia\u00bb <\/em>(Dt 16, 19-20a).<\/p>\n<p>Y en 1, 17: \u00abSed imparciales en el juicio, escuchad al peque\u00f1o lo mismo que al grande, sin temor a nadie, porque el juicio pertenece a Dios\u00bb.<\/p>\n<p>La insistencia sobre la justicia que hay que practicar en el tribunal con imparcialidad da a entender cuantas veces habr\u00e1 sido quebrantada en Israel, pero al mismo tiempo es indicio claro de una conciencia aguda sobre el respeto debido a todo hombre en cuanto hombre, cuente o no cuente econ\u00f3micamente hablando. Ya aparece claro que, como veremos, el fundamento de la igualdad social entre los hombres se encuentra en lugar distinto de la relevancia econ\u00f3mica y financiera de algunos individuos. El hombre vale por s\u00ed mismo, quienquiera que sea, y por lo que la revelaci\u00f3n b\u00edblica ha hecho de \u00e9l a la luz de su fe.<\/p>\n<h2><em>5. El amor al pr\u00f3jimo, al forastero, al enemigo seg\u00fan el AT<\/em><\/h2>\n<p>La tradici\u00f3n deuteron\u00f3mica ha realizado el paso de la exigencia de la justicia a la atenci\u00f3n a la persona humana y a sus sentimientos.<\/p>\n<p>La tradici\u00f3n m\u00e1s reciente del Pentateuco, la sacerdotal, hace dar el \u00faltimo paso a la legislaci\u00f3n b\u00edblica: provoca en el sujeto agente sentimientos hacia al otro, y entre \u00e9stos el m\u00e1s noble, el sentimiento del amor, que, seg\u00fan el lenguaje b\u00edblico, tiene que transformarse en gestos concretos de ayuda.<\/p>\n<p>Ante todo, los sentimientos <em>negativos <\/em>que hay que extirpar en las relaciones con el otro. \u00abNo incubar\u00e1s en tu coraz\u00f3n el odio contra tu hermano\u00bb; dicho de otra forma, \u00abno guardar\u00e1s rencor a los hijos de tu pueblo\u00bb (Lv 19, 17a 18b). El odio y el rencor nacen de cualquier da\u00f1o recibido, de cualquier derecho no reconocido, de una ofensa que ha manchado la buena reputaci\u00f3n o ha quebrantado una amistad. El odio es lo contrario del amor. F\u00e1cilmente se pasa de un amor defrau\u00addado a un odio encarnizado; se odia tanto m\u00e1s cuanto m\u00e1s se amaba. Y el odio mata, mata en el coraz\u00f3n, expulsa la existencia del hermano de la propia existencia, rompe la comuni\u00f3n. No se puede vivir <em>como hermanos <\/em>odi\u00e1ndose, no se puede guardar rencor en el coraz\u00f3n y estar viviendo codo con codo: se sufre y se hace sufrir. Y no solo esto, sino que el odio como sentimiento profundo tiende a salir del coraz\u00f3n y a actuar haciendo el mal, matando con la palabra y a veces incluso f\u00edsicamente. Por eso el texto a\u00f1ade. \u00abNo te vengar\u00e1s de tu hermano\u00bb (19, 18a), no le pagar\u00e1s el mal recibido, no ser\u00e1s injusto o violento o traidor como lo ha sido tu vecino.<\/p>\n<p>Claramente se ve aqu\u00ed una anticipaci\u00f3n de lo que Jes\u00fas ense\u00f1ar\u00e1 en Mt 5, 22.39 sobre la condena de la ira contra el hermano y el ofrecer la otra mejilla al violento que te pega.<\/p>\n<p>De la extirpaci\u00f3n del odio y del mal contra el hermano, al inter\u00e9s despierto y responsable por su bien.<\/p>\n<p>Dice, en efecto, el texto de Lev 19, 17b: \u00abcorrige abiertamente a tu pr\u00f3jimo, as\u00ed no cargar\u00e1s con su pecado\u00bb.<\/p>\n<p>Para comprender esta prescripci\u00f3n es necesario remitirse a Ez 33, 8: \u00abSi yo digo al imp\u00edo: imp\u00edo, vas a morir, y tu no le adviertes para que deje su conducta, \u00e9l morir\u00e1 por su maldad; pero yo te pedir\u00e9 cuentas de su muerte\u00bb.<\/p>\n<p>En Ez 33 la invitaci\u00f3n va dirigida al profeta en cuanto hombre responsable de la comunidad y en cuanto portador de la palabra de Dios, pero impl\u00edcitamente va dirigida a todo miembro de la comunidad.<\/p>\n<p>No se puede vivir sin hacerse cargo de la vida y de la bondad de la vida del propio hermano. Descargarse de la propia responsabilidad como ha hecho Ca\u00edn (G\u00e9n 4, 9) es un pecado m\u00e1s grave a\u00fan que matarlo. Es desinter\u00e9s por su bien, es carencia de amor. Y la carencia de amor entre hermanos es intolerable como la muerte. Por eso, he aqu\u00ed la prescripci\u00f3n m\u00e1s elevada y m\u00e1s densa de todo el AT que el texto propone con un \u00absino que\u00bb adversativo inicial: \u00abSino que amar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo\u00bb (Lev 19, 18c). Como para decir: no el odio, no el rencor, no el desinter\u00e9s, sino el amor es lo que se requiere para vivir entre hermanos.<\/p>\n<p>Hay que hacer algunas precisiones. La palabra \u00abpr\u00f3jimo\u00bb (en he\u00adbreo rea&#8217;), est\u00e1 aqu\u00ed en paralelismo con \u00abhermano\u00bb (&#8216;ah), con \u00abmiem\u00adbro de la misma tribu\u00bb amiteka) y con \u00abtu connacional\u00bb (bene &#8216;ame\u00adka). Por tanto, el pr\u00f3jimo no es todo hombre, sino quien vive vecino a ti, quien te pertenece, aquel con quien compartes proximidad f\u00edsica, intereses, vida. Por otra parte, un hombre concreto no se encuentra con todos los hombres, sino con aquellos muy restringidos de su propia familia, de su profesi\u00f3n, de su trato.<\/p>\n<p>Al hombre concreto que tienes delante, a \u00e9ste tienes que amar. Y lo tienes que amar con el criterio del amor a ti mismo.<\/p>\n<p>Podr\u00edamos traer aqu\u00ed el comentario de san Pablo. Cuando habla del amor que el marido debe tener a su mujer como a su propio cuerpo, se expresa as\u00ed: \u00abquien ama a su propia mujer, se ama a si mismo, nadie, efectivamente, odia su propia carne, al contrario, la alimenta y la cuida\u00bb (Ef 5, 28b-29).<\/p>\n<p>Amar al otro que te pertenece equivale a tener cuidado de \u00e9l y alimentarlo, ponerlo en el centro de tu inter\u00e9s. Equivale a abrir la propia vida a la suya y llenarla con lo que eres y lo que tienes. Estamos aqu\u00ed pr\u00e1cticamente a los umbrales del amor entendido <em>como servicio <\/em>y servicio <em>de la vida entera. <\/em>Esto lo dir\u00e1 y lo realizar\u00e1 Jes\u00fas en el NT. El AT, sin llegar a tanto, est\u00e1 en el camino. Aun no poniendo la propia persona al servicio del otro, invita a ser generoso en poner los propios bienes a disposici\u00f3n del necesitado con generosas dona\u00adciones y limosnas seg\u00fan <em>sus necesidades <\/em>(cf. Dt 15, 6-11; Sir 3, 29\u00ad4, 10; 7, 32-35; 29, 8-13). M\u00e1s a\u00fan, el inter\u00e9s y el amor al pobre debe proponerse el objetivo de hacer desaparecer las causas y las varias formas de pobreza. En suma, por principio no deber\u00edan existir nece\u00adsitados en una comunidad de hermanos (Dt 15, 4), aunque de hecho siempre los habr\u00e1 (Dt 15, 11).<\/p>\n<p>El amor no debe pararse en el connacional con quien se comparte la vida; si el extranjero residente en medio de una comunidad de hebreos ha sido integrado en la comunidad en paridad de derechos y de deberes (cf. Ex 12, 48s; Lev 17, 8 etc.), se comprende que sea amado al par que el connacional: \u00abAl extranjero que mora entre vo\u00adsotros lo tratar\u00e9is como al nacido entre vosotros; lo amar\u00e1s como a ti mismo\u00bb (Lev 19, 33-34).<\/p>\n<p>Luego est\u00e1 claro el objetivo del mandamiento del amor en el AT. Se ama y se tiene cuidado de <em>todo <\/em>pr\u00f3jimo, connacional o extranjero, de piel clara u obscura, rico o pobre.<\/p>\n<p>Contra todo razismo, etnocentrismo y monocentrismo cultural, el amor b\u00edblico propone la integraci\u00f3n afectiva, que asume, funde y transciende todo lo diverso que hay en todo hombre, raza y cultura. Nos parece escuchar a Pablo. Haciendo eco a estos d\u00e9biles indicios, \u00e9l habla del radicalismo y del universalismo de la caridad cristiana: \u00ab(la caridad) todo lo excusa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo aguanta (1 Cor 13, 7).<\/p>\n<p>\u00bfSe puede dar un paso m\u00e1s en el amor al otro seg\u00fan la ley del AT? \u00bfHay alguna referencia al enemigo personal? \u00bfSe debe amar incluso a \u00e9ste, como invita a hacerlo el NT?<\/p>\n<p>No dice tanto el AT, pero hay un indicio valioso que no hay que pasar por alto.<\/p>\n<p>En la antigua legislaci\u00f3n del Exodo se dice: \u00abSi encuentras el buey de tu enemigo o su asno perdido, ll\u00e9vaselo. Si ves el asno del que te odia ca\u00eddo bajo el peso de su carga, no te desentiendas de \u00e9l, ay\u00fadale a levantarlo\u00bb (Ex 23, 4-5).<\/p>\n<p>Ciertamente, aqu\u00ed falta la palabra \u00abamor\u00bb, pero est\u00e1n sus gestos concretos. Quien ayuda a un enemigo suyo ya no lo considera como tal, lo quiere bien con los hechos. Y eso es exactamente lo que exige Jes\u00fas cuando dice: \u00abamad a vuestros enemigos para ser hijos de vuestro Padre celestial que <em>hace salir <\/em>el sol sobre malos y buenos\u00bb (Mt 5, 44\u00ad45).<\/p>\n<p>Se ama en la medida en que <em>se act\u00faa <\/em>en favor del otro: \u00a1 un enemigo ayudado es un enemigo amado!.<\/p>\n<h2>6. <em>La ra\u00edz pr\u00f3xima y \u00faltima del amor<\/em><\/h2>\n<p>Nos hacemos ahora una pregunta que est\u00e1 sobreentendida a todo lo largo del desarrollo de nuestro tema del amor en el AT.<\/p>\n<p>\u00bfDe d\u00f3nde le nace a Israel esa preocupaci\u00f3n tan aguda hacia el otro y hacia sus exigencias hasta el punto de exigir amarlo como a si mismo? La respuesta tiene que ser articulada.<\/p>\n<p>Israel es s\u00f3lo uno de los pueblos, y de los m\u00e1s prescindibles, del vecino Oriente antiguo. No causa, pues, ninguna extra\u00f1eza que su <em>cultura <\/em>se haya visto ampliamente influenciada por el contexto cultural de las naciones vecinas. No hay realidad, incluso la m\u00e1s espec\u00edfica como el nombre del pueblo de Dios (Yahv\u00e9), que Israel no haya sacado de la cultura ambiental.<\/p>\n<p>Por lo tanto, mucha de la legislaci\u00f3n antigua, referente a las re\u00adlaciones sociales est\u00e1 copiada de un derecho consuetudinario o codi\u00adficado com\u00fan al Oriente antiguo.<\/p>\n<p>La originalidad de Israel est\u00e1 en la <em>interpretaci\u00f3n religiosa <\/em>que ha dado a todas sus instituciones, comprendida la legislativa.<\/p>\n<p>Y el acontecimiento m\u00e1s cualificativo de su vida religiosa es la relaci\u00f3n con su Dios, expresada y sancionada con la categor\u00eda <em>de la alianza.<\/em><\/p>\n<p>A la luz de este acontecimiento cobra sentido y relevancia en positivo o negativo toda realidad. En la alianza, Israel comprende a su Dios, a si mismo, a los otros, y se siente invitado a efectuar gestos relativos a la comprensi\u00f3n realizada.<\/p>\n<p>Ante todo comprende a <em>su Dios.<\/em><\/p>\n<p>Con la alianza, Israel toma conciencia de lo que ha sido Dios en relaci\u00f3n con \u00e9l y de lo que intenta ser en el futuro.<\/p>\n<p>Dios lo ha <em>elegido <\/em>entre tantos pueblos para hacerlo su pueblo primog\u00e9nito (cf. Dt 7, 7; Ex 4, 22); la elecci\u00f3n se ha realizado a trav\u00e9s de <em>la liberaci\u00f3n <\/em>de la esclavitud de Egipto (Dt 4, 34); la elecci\u00f3n y la liberaci\u00f3n encuentra su \u00faltima explicaci\u00f3n <em>en el amor <\/em>absolutamente gratuito de Dios: \u00abEl Se\u00f1or se fij\u00f3 en vosotros y os eligi\u00f3 por el amor que os tiene y para cumplir el juramento hecho a vuestros padres. Por eso os ha sacado de Egipto con mano fuerte y os ha librado de la esclavitud, del poder del fara\u00f3n, rey de Egipto\u00bb (Dt 7, 7-8). El tema del amor de Dios a Israel o a sus padres es recurrente en el Dt (cf. 4, 34, 7, 12; 10, 15).<\/p>\n<p>La existencia de Israel como pueblo, su dignidad, el don de la tierra, son el don de aquel sentimiento absolutamente libre y creativo que es el amor y el amor de un Dios.<\/p>\n<p>A Israel se le pide responder.<\/p>\n<p>En el dinamismo de la alianza b\u00edblica el primero en actuar es siempre Dios: El elige, El llama, El promete, libera, da.<\/p>\n<p>Al hombre le toca realizar el segundo gesto, referir a Dios aquello que ha llegado a ser a trav\u00e9s de lo que ha recibido. En concreto, debe darse a Dios, reconocer su se\u00f1or\u00edo, aceptar su ley, obedecerlo. De este modo, los dos se pertenecen y viven la comuni\u00f3n (Dt 7, 9-15).<\/p>\n<p>Los modos concretos de responder a Dios est\u00e1n indicados en lo que se llama el <em>primer y principal <\/em>mandamiento.<\/p>\n<p>En el d\u00e9calogo del Exodo <em>el primer <\/em>mandamiento exige el servicio cultual exclusivo a Dios por parte de Israel. \u00abNo tendr\u00e1s otro Dios m\u00e1s que a m\u00ed\u00bb. En el culto, Israel adorar\u00e1 y servir\u00e1 solo a Yahv\u00e9. As\u00ed como ha sido El solo el que ha librado a Israel, ser\u00e1 El solo el Se\u00f1or y Dios en ser servido.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 servicio? No aquel de esclavos prestado al fara\u00f3n, sino el de hombres libres hecho libremente al Dios que se ama. Un servicio <em>en el amor. <\/em>\u00abEscucha Israel: Yahv\u00e9 es nuestro Dios, Yahv\u00e9 es uno solo. Amar\u00e1s a Yahv\u00e9 tu Dios con todo el coraz\u00f3n, con toda el alma y con todas las fuerzas\u00bb (Dt 6, 4-5). As\u00ed como es recurrente en el Dt el amor que Dios ha demostrado a los padres y a Israel, as\u00ed muchas veces se invita a Israel a responder a Dios, a obedecerle, a observar su ley con un amor total y duradero, sin titubeos ni reservas (cf. Dt 10, 12; 11, 22; 13, 4; 30, 6).<\/p>\n<p>El servicio en el amor a Dios se convierte en primer lugar en el <em>principal <\/em>mandamiento, cuando abarca toda la actividad de Israel re\u00adgulada por la ley de Dios. En la pr\u00e1ctica, Israel ama y sirve a Dios en la medida en que ama y sirve todo lo que Dios ama y sirve; m\u00e1s en concreto a\u00fan, Israel observa el primer mandamiento <em>cuando <\/em>observa todos los dem\u00e1s. El primer mandamiento es el alma de todos los otros, es su <em>ra\u00edz, <\/em>su <em>motivaci\u00f3n, <\/em>su <em>forma.<\/em><\/p>\n<p>Yo amo y sirvo a los otros porque amo a Dios, y porque quiero imitar a Dios que los ama, los libera, mira por ellos.<\/p>\n<p>Aportemos algunos textos.<\/p>\n<p>\u00abAhora bien, Israel, \u00bfqu\u00e9 te pide el Se\u00f1or tu Dios, sino que t\u00fa&#8230; le ames y lo sirvas con todo el coraz\u00f3n y con toda el alma?&#8230; El se\u00f1or vuestro Dios es el Dios de los dioses&#8230; haz justicia al hu\u00e9rfano y a la viuda, ama al forastero y dale pan y vestido. Amad, <em>pues, <\/em>al fo\u00adrastero, porque tambi\u00e9n vosotros fuisteis forasteros en el pa\u00eds de Egip\u00adto\u00bb (Dt 10, 17-19).<\/p>\n<p>Haber sido amados con aquel amor que est\u00e1 a la ra\u00edz de la elecci\u00f3n de Israel y de su liberaci\u00f3n de la esclavitud, se convierte en la raz\u00f3n \u00faltima de todo gesto de amor de Israel que se realiza en an\u00e1logas liberaciones de an\u00e1logas esclavitudes o pobrezas.<\/p>\n<p>De aqu\u00ed todas las \u00f3rdenes dadas a Israel de liberar al esclavo en el d\u00eda del s\u00e1bado de la dura esclavitud del trabajo y dejarle descansar <em>como <\/em>el amo porque tambi\u00e9n Israel fue esclavo y Dios lo liber\u00f3 (Dt 5, 12-15); la misma raz\u00f3n se aduce para librar definitivamente al esclavo en el a\u00f1o sab\u00e1tico (Dt 15, 12-15) y para amar al forastero (Dt 10, 19; cf. Ex 22, 20).<\/p>\n<p>Hemos llegado a la profundidad \u00faltima y al v\u00e9rtice m\u00e1s alto del amor en el AT, que apunta tambi\u00e9n al v\u00e9rtice del NT.<\/p>\n<p>Jes\u00fas propone a sus disc\u00edpulos servir a todos los hombres, perdonar todas las ofensas y siempre, amar hasta a los enemigos, porque Dios en Jes\u00fas se ha puesto al servicio de los disc\u00edpulos y de todo hombre, perdona sus pecados y los de los dem\u00e1s hombres sin discriminaci\u00f3n, los ha amado y elegido, pero quiere bien a todos, incluso a los malos, haciendo lucir su sol sobre todos.<\/p>\n<p>He aqu\u00ed, pues, d\u00f3nde Antiguo y Nuevo Testamento se tocan y se integran mutuamente: debemos amar y servir, porque Dios nos ha amado y servido <em>primero. <\/em>\u00abEl amor no consiste en que nosotros ha\u00adyamos amado a Dios, sino en que El nos am\u00f3 a nosotros, y envi\u00f3 a su Hijo para librarnos de nuestros pecados\u00bb (1 Jn 4, 10).<\/p>\n<p>En nuestra espiritualidad vicenciana, la motivaci\u00f3n de la caridad y del servicio de caridad est\u00e1 casi exclusivamente en referencia a Mt 25, 39: \u00abcada vez que hab\u00e9is hecho esto a uno de estos mis hermanos m\u00e1s peque\u00f1os, me lo hab\u00e9is hecho a m\u00ed\u00bb. Porque Jes\u00fas <em>se identifica <\/em>con el pobre, servir al pobre equivale a servir y amar a Cristo.<\/p>\n<p>Esto est\u00e1 bien, pero no es <em>toda <\/em>la motivaci\u00f3n ofrecida por el A y NT. Mt 25 nos hace sentirnos como ricos: porque como rico yo doy, ofrezco, sirvo, amo. Por el contrario, toda la revelaci\u00f3n del A y del NT parte del hecho de que yo era y soy pobre, era y soy esclavo, era y soy desamorado.<\/p>\n<p>Pero Dios me libera, me perdona, me enriquece con su amor, y yo, de esta riqueza de amor, de perd\u00f3n, de liberaci\u00f3n, yo, a mi vez, perdono, sirvo, amo, libero a mis hermanos de pobreza.<\/p>\n<p>Una \u00fanica ola de amor me levanta y, conmigo y por medio de m\u00ed, a los otros. En la medida en que experimentamos el amor de Dios lo hacemos experimentar a los dem\u00e1s. Este es el sentido de la expresi\u00f3n de Pablo \u00abel amor de Cristo me urge\u00bb (2 Cor 5, 14), el amor con que Cristo nos ama nos junta y <em>en la medida <\/em>en que nos junta, nos impulsa a amar a los otros.<\/p>\n<p>He ah\u00ed la lecci\u00f3n del AT. He ah\u00ed el deseo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Presentaci\u00f3n del tema Es peligroso interrogar al pasado con la \u00f3ptica del presente. 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