{"id":10777,"date":"2013-10-06T08:13:05","date_gmt":"2013-10-06T06:13:05","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/blog\/2010\/01\/27\/mariano-apolinar-kamocki-1804-1884-capitulo-ii\/"},"modified":"2016-07-27T12:10:29","modified_gmt":"2016-07-27T10:10:29","slug":"mariano-apolinar-kamocki-1804-1884-capitulo-ii","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/mariano-apolinar-kamocki-1804-1884-capitulo-ii\/","title":{"rendered":"Mariano Apolinar Kamocki (1804-1884): Cap\u00edtulo II"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/vicencianos\/files\/2010\/01\/XII-DOMINGO-DEL-TIEMPO-ORDINARIO.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-10771\" alt=\"\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/vicencianos\/files\/2010\/01\/XII-DOMINGO-DEL-TIEMPO-ORDINARIO-300x285.jpg?resize=251%2C238\" width=\"251\" height=\"238\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center\">II<\/p>\n<p>En 183o la cat\u00f3lica Polonia toda entera se sublev\u00f3 con la esperanza de sacudir el yugo tir\u00e1nico de la Rusia cism\u00e1tica. El joven Mariano, siempre fiel \u00e1 su divisa: \u00ab\u00a1El deber es ante todo! \u00ab, se desprende de todos los goces y alegr\u00edas de la familia, da un adi\u00f3s \u00e1 su esposa, \u00e1 su tierna hija de tres me\u00adses, \u00e1 sus muy amados padres, y corre presuroso al lugar donde le llama la voz de la patria, que se hallaba en peli\u00adgro. Siendo cristiano fervoroso, se mostr\u00f3 tambi\u00e9n soldado intr\u00e9pido. Su fe viva, el amor por su pa\u00eds hicieron proverbial su valor, y sus jefes le enviaban \u00e1 los puestos de m\u00e1s difi\u00adcultad y le confiaban los encargos m\u00e1s honrosos. Se distin\u00adgui\u00f3 mucho en las m\u00e1s fuertes batallas, y apenas empez\u00f3 el servicio militar consigui\u00f3 el grado de oficial y fu\u00e9 condeco\u00adrado con la cruz de oro <em>Virtuti militari; <\/em>en el campo de ba\u00adtalla estuvo al lado de su amigo Alejandro Jelowicki.<\/p>\n<p>Algunos extractos de su Memoria del 14.\u00b0 regimiento, en donde \u00e9l anotaba d\u00eda por d\u00eda los principales sucesos de su vida militar, har\u00e1n apreciar perfectamente los sentimientos sublimes , la rectitud de su alma ardiente y dispuesta \u00e1 sa\u00adcrificarse en cumplimiento de su deber y para hacer la di\u00advina voluntad , que fu\u00e9 lo que le movi\u00f3 \u00e1 alistarse en el ej\u00e9rcito. No quiso emprender este nuevo g\u00e9nero de vida sin recibir primero la bendici\u00f3n de su t\u00edo el obispo de Cacrovia, Ilmo. Sr. Skorkowski. La carta de este Prelado, con fecha del 23 de Enero de 1831, en la que le mandaba su bendici\u00f3n dichosa, forma la primera p\u00e1gina de la interesante Memo\u00adria. La pondremos \u00e1 continuaci\u00f3n: \u00abMi querido, Mariano: He recibido tu carta fechada en Pinkow. Estoy profunda\u00admente conmovido por tu sacrificio en defensa de la patria, y te doy la bendici\u00f3n con todo mi coraz\u00f3n. \u00a1Que la gracia de Dios guarde tu coraz\u00f3n y esp\u00edritu de toda mancha, y te pre\u00adserve adem\u00e1s de todo accidente desgraciado! Si sabes acep\u00adtar humildemente y llevar con valor las pruebas dolorosas que Dios te enviare, est\u00e1 persuadido que ese Dios misericor\u00addioso te consolar\u00e1 tarde \u00f3 temprano. Levantando mi mano indigna, hago sobre ti la se\u00f1al de t (la cruz).<\/p>\n<p>\u00bb Tu muy querido y estimado t\u00edo, \u00bb SKORKOWSKI, <em>obispo de Cacrovia.\u00bb<\/em><\/p>\n<p>Los deseos que este santo Obispo ten\u00eda del bien de su jo\u00adven sobrino, fueron perfectamente cumplidos; en medio de los peligros de la guerra, como en todas las pruebas de la vida, la gracia de Dios estuvo siempre con \u00e9l, y la oraci\u00f3n le consigui\u00f3 la fuerza que le di\u00f3 valor para no desfallecer ja\u00adm\u00e1s. Todo le serv\u00eda para hacer su fe humilde, viva, pura, desprendida de todo inter\u00e9s personal; esta fe fu\u00e9 la que hizo siempre comprender que la mano divina es la que al mismo tiempo prueba y consuela. Recib\u00eda las cosas adversas como si las mereciese, y las consolaciones como un don gratuito, que hac\u00eda rebosar su alma en reconocimiento.<\/p>\n<p>El diario del Sr. Kamocki est\u00e1 lleno de inter\u00e9s por su narraci\u00f3n hist\u00f3rica. Refiere la formaci\u00f3n del 14.\u00b0 regimien\u00adto de infanter\u00eda, del que \u00e9l form\u00f3 compa\u00f1\u00eda, y en el que, no obstante su juventud, tom\u00f3 parte muy activa ; da \u00e1 co\u00adnocer los jefes del ej\u00e9rcito, sus compa\u00f1eros de armas, los lugares por donde anduvieron y las batallas m\u00e1s \u00f3 menos importantes. Nosotros nos limitaremos \u00e1 publicar algunos extractos.<\/p>\n<p>\u00ab&#8230; Comenzamos y terminamos la jornada por el canto de un c\u00e1ntico suplicando al Se\u00f1or que dejase de afligir \u00e1 su pueblo, y que volviese la libertad \u00e1 la patria para que le sir\u00advi\u00e9semos en paz y uni\u00f3n&#8230;<\/p>\n<p>\u00abPor orden del Capit\u00e1n general, los soldados recitaban des\u00adpu\u00e9s de la revista la siguiente oraci\u00f3n: \u00ab\u00a1Oh Dios , creador del universo mundo, que ten\u00e9is en vuestras manos la suerte de los pueblos ; dignaos echar una mirada de misericordia sobre nuestra naci\u00f3n polaca. Bendecid la obra que hemos emprendido, mantened entre nosotros la fe viva, el amor \u00e1 la virtud, la buena inteligencia, uni\u00f3n y concordia. Dad vues\u00adtra sabidur\u00eda \u00e1 los que gobiernan y \u00e1 los que obedecen; con\u00adceded \u00e1 toda la armada un valor invencible, y ayudadnos con vuestro poderoso brazo \u00e1 vencer \u00e1 los enemigos de la na\u00adci\u00f3n y del nombre polaco. Haced, Dios Todopoderoso, que, aumentando en los sentimientos de justicia, podamos otra vez volver \u00e1 ver \u00e1 nuestra amada patria en gloria y prospe\u00adridad constantes. Esto os pedimos por los m\u00e9ritos de Jesu\u00adcristo, vuestro Hijo, Se\u00f1or y Salvador nuestro. Am\u00e9n.\u00bb<\/p>\n<p>Ved aqu\u00ed algunos otros extractos:<\/p>\n<p>\u00ab23 <em>de Mayo.\u2014Gostyry.- <\/em>Fiesta de Pentecost\u00e9s.\u2014 Tu\u00advimos oficio solemne al aire libre, al fin del cual la vanguar\u00addia empez\u00f3 \u00e1 responder al fuego del enemigo, y por la tar\u00adde tuvimos un gran combate. Por vez primera tom\u00f3 par\u00adte el regimiento en una furiosa batalla. Los soldados y los oficiales, \u00e1 pesar de su juventud , mostraron valor y atrevi\u00admiento admirables en presencia de la muerte; los guerreros veteranos les hacen justicia en esto&#8230; rketir\u00f3se el enemigo despu\u00e9s de haber sufrido inmensas p\u00e9rdidas. El capell\u00e1n no se apart\u00f3 un instante del campo de batalla, y animaba nues\u00adtro valor ense\u00f1\u00e1ndonos la cruz que ten\u00eda en la mano, ele\u00adv\u00e1ndola cuanto le era posible; su sobrepelliz fu\u00e9 atravesada por las balas. La noche fu\u00e9 de mucha alegr\u00eda y regocijo para el regimiento.\u00bb<\/p>\n<p>\u00ab25 <em>de Mayo.\u2014El <\/em>Capit\u00e1n general tuvo \u00e1 bien hacer la revista del regimiento ; nos felicit\u00f3 del bautismo que con tanta gloria recibimos, y nos di\u00f3 las gracias, en nombre de toda la naci\u00f3n, por haber preservado y defendido al cuerpo entero del ej\u00e9rcito.\u00bb<\/p>\n<p>Este fu\u00e9 el d\u00eda en que el Sr. Kamocki fu\u00e9 condecorado <em>y <\/em>distinguido, juntamente con otros compa\u00f1eros suyos, en presencia del ej\u00e9rcito.<\/p>\n<p>\u00ab29 <em>de Agosto.\u2014Batalla <\/em>cerca de Migdzyvzyce.\u2014El jefe del Estado mayor, Estanislao Zamoyski, tom\u00f3 el mando del regimiento y nos hizo acometer \u00e1 los moscovitas, que ten\u00edan posici\u00f3n muy fuerte en un bosque. El pr\u00edncipe Czar\u00adtoryski vino \u00e1 nuestro batall\u00f3n para infundirnos valor en medio de un fuego continuo, que nos causaba grandes p\u00e9rdidas. Una bomba lanzada por el enemigo estall\u00f3 entre el general Zamoyski y el pr\u00edncipe Adam; los dos le salu\u00addan clamando: \u00a1Viva la patria! Y nosotros le respondimos por tres veces: \u00a1Viva la patria! \u00a1Vivan el general Za\u00admoyski y el pr\u00edncipe Adam!&#8230; Desde las nueve de la ma\u00f1ana hasta las nueve de la tarde, estuvo nuestro regi\u00admiento en medio de un fuego continuo; pero la divina Pro\u00advidencia velaba por nosotros, y \u00fanicamente perdimos un oficial, cien soldados pr\u00f3ximamente, con alg\u00fan corto n\u00fa\u00admero de heridos. Dos cuerpos del ej\u00e9rcito enemigo fueron destruidos; quedaron muchos prisioneros, y dejaron muchas armas en el campo de batalla&#8230; Hay que hacer, sin embargo, justicia \u00e1 los moscovitas. Se batieron y pelearon valientemente.\u00bb<\/p>\n<p>Contin\u00faa el Sr. Kamocki en su Memoria contando los sucesos de las armas polacas, y da al mismo tiempo gracias \u00e1 Dios Nuestro Se\u00f1or. Mas lleg\u00f3 la hora de la prueba, la cual el Sr. Kamocki sinti\u00f3 con la fuerza de un coraz\u00f3n que todo entero se hab\u00eda sacrificado por una causa que \u00e9l mi\u00adraba como sagrada. En la expresi\u00f3n de su dolor revel\u00f3 la grandeza del amor verdadero y desinteresado de un soldado cristiano que daba su sangre por la patria; al mismo tiem\u00adpo se manifiestan sus sentimientos de conformidad \u00e1 los de\u00adsignios impenetrables del soberano Se\u00f1or de todo.<\/p>\n<p>\u00ab16 <em>de Setiembre.\u2014Ultima <\/em>batalla con los rusos, cerca de Borow, en la frontera de Galitzia , sobre las orillas del V\u00edstula.\u2014Comenz\u00f3 esta batalla cerca del medio d\u00eda , y dur\u00f3 hasta las tres de la tarde. \u00a1Gran Dios! \u00a1qu\u00e9 combate! El general Sieniawski quer\u00eda entrar \u00e1 la bayoneta para hacer retirar \u00e1 los rusos de la posici\u00f3n que ten\u00edan en Borow, y vengar en este \u00faltimo combate \u00e1 su pa\u00eds infortunado. Con la voz interrumpida por los sollozos, llam\u00f3 \u00e1 nuestro re\u00adgimiento, y todos gritamos: \u00a1Viva la patria! \u00a1General, con\u00adducidnos! Todos nosotros moriremos, pero jam\u00e1s rendi\u00adremos nuestras armas al enemigo.<\/p>\n<p>\u00abEn este mismo momento lleg\u00f3 el general Komarino con su Estado mayor, y al son de trompeta public\u00f3 un armisti\u00adcio y anunci\u00f3 que iba \u00e1 enviar un parlamento al campo de los moscovitas. A este mismo tiempo vimos colocada sobre las colinas la armada austriaca. La desesperaci\u00f3n y el bo\u00adchorno se apoderaron de los soldados, pues todav\u00eda era tiempo de manifestar al mundo entero que no en vano la Polonia hab\u00eda clamado: Vencer \u00f3 morir!<\/p>\n<p>\u00abS\u00f3lo los soldados y unos cuantos oficiales poco acos\u00adtumbrados al arte militar ten\u00edan estos sentimientos, en los cuales estaban conformes los oficiales del 14.\u00b0 regimiento, y yo fu\u00ed el encargado de expresarlos al Consejo de guerra. Re\u00aduni\u00f3se \u00e9ste \u00e1 las seis de la tarde, y fu\u00e9 interrumpido por haber los rusos violado la palabra dada; pues no obstante el armisticio, atacaron \u00e1 un destacamento de caballer\u00eda ocu\u00adpado en dar forraje \u00e1 los caballos.<\/p>\n<p>\u00abSe reuni\u00f3 de nuevo el Consejo \u00e1 las nueve, el cual se compon\u00eda de todos los jefes y de un oficial de cada regimien\u00adto. Era menester tomar una decisi\u00f3n. Mas por una parte, el paso del V\u00edstula se hab\u00eda hecho imposible; por otra la vuel\u00adta \u00e1 Zamosc era sin resultado alguno y presentaba grandes dificultades. No quedaban, pues, m\u00e1s que las alternativas si\u00adguientes: \u00d3 se hab\u00eda de capitular entregando \u00e1 Varsovia, como propon\u00edan los moscovitas, \u00f3 bien entrar en Galitzia con las armas, y al punto entregarlas, \u00f3, en fin, decidirse \u00e1 dar un \u00faltimo combate, durante el cual se podr\u00eda hacer cuanto posible fuese para efectuar el paso del V\u00edstula. Se propuso tambi\u00e9n atravesar, con las armas en la mano, la Galitzia<sup>,<\/sup> para ganar la frontera de Zawichust; esto parec\u00eda f\u00e1cil; la armada austriaca era poco numerosa, y era posible hacerlo casi sin combatir. Todas estas proposiciones fueron enun\u00adciadas; sigui\u00f3 un momento de silencio; momento terrible, mortal&#8230; La mirada de los jefes reunidos estaba suspensa; un dolor profundo se presentaba en todos los semblantes, y la mayor parta ten\u00edan las l\u00e1grimas en los ojos.<\/p>\n<p>\u00abSiendo yo el m\u00e1s joven del Consejo, fu\u00ed invitado \u00e1 dar mi parecer. Estaba firme en mi convicci\u00f3n y en el aviso de mis compa\u00f1eros, que me hab\u00edan elegido por int\u00e9rprete de sus sentimientos expresados un\u00e1nimemente por todo el regi\u00admiento. Considerando algunos de los medios propuestos co\u00admo odiosos, estando persuadido que otros no pod\u00edan reali\u00adzarse. declar\u00e9 en nombre del regimiento que nada podr\u00eda mudar nuestra opini\u00f3n, que era: dar la batalla y morir en la frontera del pa\u00eds, antes que dar un solo paso contrario \u00e1 la dignidad de la naci\u00f3n que nos confi\u00f3 su suerte, y opues\u00adto \u00e1 la santidad de nuestra causa y al cumplimiento de nuestros juramentos. Adem\u00e1s a\u00f1ad\u00ed que tan odioso era el capitular con los rusos como el abandonar el pa\u00eds te\u00adniendo todav\u00eda las armas en la mano; les repet\u00ed que el 14 regimiento deseaba derramar toda su sangre en esta tierra sagrada, y que invitaba \u00e1 todos \u00e1 hacer lo mismo. Este con\u00adsejo fu\u00e9 apoyado por el general Sieniavvki, por los jefes y oficiales del regimiento de hulanos, de artiller\u00eda, etc., por el coronel Kraszewski y el general Zamoyski, que aprove\u00adch\u00f3 esta ocasi\u00f3n para dar testimonio del valor y sacrificio sin l\u00edmites del 14.\u00b0 regimiento por la causa de la patria. Otros muchos rechazaron esta proposici\u00f3n, y la considera\u00adban como una locura&#8230; \u00a1Ah! \u00a1No comprend\u00edan que la ver\u00addadera locura consist\u00eda en preferir \u00e1 una muerte gloriosa la vida miserable y el deshonor!<\/p>\n<p>\u00abLa medida dolorosa de entrar en la Galitzia con las ar\u00admas para deponerlas en manos de los austriacos, fu\u00e9 vota\u00adda por mayor\u00eda de votos. Yo tom\u00e9 entonces otra vez la pa\u00adlabra para hacer, en nombre del regimiento, la \u00faltima pro\u00adposici\u00f3n: Lo mejor ser\u00e1, dije, destruir nuestras armas en la frontera; el ejemplo funesto del cuerpo de armas de Dwer\u00aditicki nos da \u00e1 entender que nuestras armas, entregadas \u00e1 los austriacos, ser\u00e1n remitidas en seguida \u00e1 nuestros ene\u00admigos. Debemos dar esta satisfacci\u00f3n \u00e1 nuestros soldados, ya que se ven reducidos \u00e1 la imposibilidad de servirse de ellas para defender la causa sagrada de la patria. Esta pro\u00adposici\u00f3n fu\u00e9 aprobada por los que, como arriba dije, apoya\u00adron mi primer parecer; pero los otros la rechazaron gritan\u00addo: Ya no hay que pensar m\u00e1s; el tiempo acordado para el armisticio se ha terminado. General, dad orden de ejecutar la resoluci\u00f3n tomada\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abImposible es referir la consternaci\u00f3n del ej\u00e9rcito, que estaba preparado para el combate. El d\u00eda 17 de Setiembre, el cuerpo segundo del ej\u00e9rcito polaco entr\u00f3 en Galitzia. Fu\u00e9 \u00e9sta una cautividad voluntaria, causada por falta de valor de algunos jefes, no de todo el ej\u00e9rcito. No obstante, les ex\u00adcuso; quer\u00edan conservar todav\u00eda la vida con la esperanza de ser \u00fatiles \u00e1 su patria.<\/p>\n<p>\u00abFuimos recibidos por el mariscal Bartolotti, \u00e9 inmediatamente nos rode\u00f3 la armada austriaca. El dolor de los po\u00adbres soldados se mud\u00f3 en desesperaci\u00f3n luego que se anun\u00adci\u00f3 la rendici\u00f3n de las armas para el d\u00eda 19. Yo no tuve va\u00adlor para asistir \u00e1 este acto tan l\u00fagubre, mil veces m\u00e1s espan\u00adtoso que las convulsiones de la agon\u00eda, y supe que dicho acto despedazaba el coraz\u00f3n de dolor. Los soldados abrazaban las armas, las regaban con sus l\u00e1grimas y les daban el \u00fal\u00adtimo adi\u00f3s. Tal fu\u00e9 la suerte del regimiento reunido bajo los mejores auspicios, tan h\u00e9roe en el campo de batalla y tan disciplinado en el tiempo de paz&#8230;. \u00a1Dios m\u00edo, concededme la gracia de volver \u00e1 hallarme otra vez en medio de mis queridos compa\u00f1eros de armas! Dar mi \u00faltimo suspiro por la patria en vuestra presencia, descansar en la sepultura abierta por vuestras manos, es el \u00fanico favor que pide al cielo vuestro hermano y fiel compa\u00f1ero.\u00bb<\/p>\n<p>\u00ab18 <em>de Setiembre.\u2014El <\/em>coronel Zamoyski indic\u00f3 \u00e1 algu\u00adnos de nosotros el proyecto de pasar secretamente \u00e1 trav\u00e9s de las posiciones de los austriacos, y atravesar el V\u00edstula cer\u00adca de Opatowice, para volver \u00e1 reunirnos al ej\u00e9rcito del ge\u00adneral Rozycki. Muchos fueron los que voluntariamente qui\u00adsieron seguir su ejemplo. El capit\u00e1n Siemienski recibi\u00f3 or\u00adden de formar en Opatowice el batall\u00f3n de los soldados y oficiales que se rindieron. Por la tarde, yo me separ\u00e9 y dej\u00e9 el ej\u00e9rcito, otras veces lleno de vida y valor y en este mo\u00admento sumergido en un enorme dolor&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>\u00ab21 <em>de Setiembre. \u2014 <\/em>Con la ayuda y auxilio de los pro\u00adpietarios de Galitzia pudimos llegar \u00e1 orillas del V\u00edstula; pero vimos que era imposible pasarlo, pues los moscovitas ocupaban toda la ribera.<\/p>\n<p>\u00abEl ej\u00e9rcito del general Rosycki fu\u00e9 obligado \u00e1 abandonar por todas partes el campo de batalla.., \u00a1Nuestra \u00faltima espe\u00adranza qued\u00f3 frustrada!<\/p>\n<p>\u00abLas muy dignas y nobles familias de Galitzia nos soco\u00adrrieron por algunos meses, y as\u00ed pudimos sustraernos de la vigilancia de la polic\u00eda austriaca. iRecompensadles, Dios<\/p>\n<p>m\u00edo, lo que hicieron por m\u00ed, y guiad todos mis pasos seg\u00fan el benepl\u00e1cito de vuestra santa voluntad!&#8230;<\/p>\n<p>\u00abComo un dulce sue\u00f1o se pasaron los ocho meses que estuve trabajando por mi amada patria; siempre los contar\u00e9 entre los d\u00edas m\u00e1s dichosos de mi vida, que de aqu\u00ed adelante se hallar\u00e1 llena de amargura&#8230;! \u00a1Gran Dios \u00a1Dignaos darme otra vez antes de mi muerte d\u00edas semejantes! \u00a1Hacedme \u00fatil \u00e1 mi patria! \u00a1Termine yo mi vida sacrific\u00e1ndola por una causa tan santa!\u2014 Diciembre de 1831, en Roznow.\u2014Enero de 1832, en Baliezewo.\u00bb As\u00ed termina el diario del Sr. Ka\u00admocki.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la rendici\u00f3n de Varsovia, los vencedores de\u00adterminaron lo que se hab\u00eda de hacer de los jefes de esta guerra, que, aunque desgraciada, hab\u00eda sido muy gloriosa para Polonia. Al Sr. Kamocki se le desterr\u00f3 para siempre del pa\u00eds; sus bienes fueron confiscados, y se puso precio \u00e1 su cabeza. Veintisiete a\u00f1os ten\u00eda entonces el Sr. Kamocki; otros muchos sacrificios le aguardaban todav\u00eda; ya no volver\u00eda \u00e1 ver m\u00e1s \u00e1 sus muy queridos padres, los cuales por su avan\u00adzada edad, y sobre todo por su salud delicada, no pod\u00edan hacer un viaje para verle y abrazarle en el lugar del destie\u00adrro. Su hija, que quedaba huerfanita, fu\u00e9 recogida por sus abuelos maternos; el pobre padre, \u00e1 pesar del tierno amor que le ten\u00eda, \u00fanicamente tuvo el consuelo de verla un ins\u00adtante al tiempo de abandonar el territorio austriaco. S\u00f3lo la fe pod\u00eda sostenerle, pues siendo a\u00fan tan joven le hab\u00edan abandonado todas las alegr\u00edas de la tierra. Hubiera sido, sin embargo, dichoso en medio de tantas desgracias si hubiera podido permanecer en Cracovia; pero su sacrificio hab\u00eda de ser completo: un nuevo destierro le arrojaba lejos de su amada patria. El embajador de Francia en Viena le escri\u00adb\u00eda lo siguiente con fecha 28 de Agosto de 1836:<\/p>\n<p>\u00abLa remisi\u00f3n del pasaporte se ha diferido \u00e1 causa de la serie de negociaciones que hab\u00e9is hecho para obtener el per\u00admiso de continuar residiendo en Cracovia. Falt\u00e1ndoos hoy esta esperanza, he enterado inmediatamente al ministro de Polic\u00eda de vuestra situaci\u00f3n, y de aqu\u00ed \u00e1 pocos d\u00edas se os en\u00adviar\u00e1 \u00e1 Podgiwze el pasaporte que os estaba destinado. Las dificultades puestas por el gobierno de Alemania no per\u00admiten que hag\u00e1is el viaje por tierra, y as\u00ed es necesario que os reun\u00e1is con los refugiados en Trieste. Escribir\u00e9 adem\u00e1s \u00e1 nuestro c\u00f3nsul para que hable en vuestro favor cuando llegu\u00e9is \u00e1 Marsella, pues deb\u00e9is estar comprendido entre los primeros desterrados de quienes se dispuso que residiesen en Francia, teniendo presente la declaraci\u00f3n hecha por vos de querer mejor residir en donde os permitiesen renun\u00adciar \u00e1 toda especie de auxilios del Gobierno del Rey. Re\u00adcibid la prenda y seguridad de mi distinguida consideraci\u00f3n, etc.\u00bb<\/p>\n<p>Conducido el Sr. Kamocki por una escolta militar hasta Trieste, el pasar por Troppau tuvo el triste consuelo de ver \u00e1 su t\u00edo, el santo obispo de Cracovia, que estaba desterrado de su ciudad episcopal y de su di\u00f3cesis por la firmeza con que defendi\u00f3 los derechos de la santa Iglesia. Con toda la efusi\u00f3n de su coraz\u00f3n recibi\u00f3 la bendici\u00f3n del venerable Pont\u00edfice para que le diese fuerza, no para combatir \u00e1 los enemigos de su patria, sino para salir victorioso de las lu\u00adchas que tendr\u00eda que tener consigo mismo durante su largo, destierro.<\/p>\n<p>Habiendo llegado \u00e1 Francia sali\u00f3 para Burdeos, adonde le hab\u00edan ya precedido la mayor parte de sus compa\u00f1eros de infortunio. Poco \u00e1 poco se fueron consumiendo sus re\u00adcursos pecuniarios, y la delicadeza y nobleza de sus senti\u00admientos le hicieron temer mucho el tener que implorar, aunque provisionalmente, la caridad de sus compatriotas \u00f3 de los habitantes del pa\u00eds que le ofreciesen hospitalidad. Luego que fij\u00f3 los ojos de la fe en su Dios y Salvador, no le pareci\u00f3 humillante tomar alg\u00fan honesto trabajo, ganando el pan cuotidiano como un pobre carpintero. Entretanto que le ven\u00eda un nuevo socorro que su familia deb\u00eda enviarle, se oblig\u00f3 \u00e1 trabajar como simple oficial en una casa en que se refinaba y purificaba el az\u00facar.<\/p>\n<p>Pero la virtud, el valor, la piedad misma no exclu\u00edan el sufrimiento interior de su coraz\u00f3n; por el contrario, todas estas cosas lo hac\u00edan m\u00e1s sensible en proporci\u00f3n de la deli\u00adcadeza y sublimidad de sus sentimientos. F\u00e1cil es compren\u00adder con cu\u00e1ntos m\u00e9ritos para el cielo se enriqueci\u00f3 nuestro desterrado durante esta situaci\u00f3n, tan nueva para \u00e9l; m\u00e9ritos tanto m\u00e1s grandes cuanto Dios s\u00f3lo era el que los conoc\u00eda. Su continuo trabajo, su modestia y la solicitud con que procuraba servir \u00e1 todos, edificaban \u00e1 sus compa\u00f1eros y \u00e1 su amo. Los sentimientos de estimaci\u00f3n y afecto que ten\u00edan para con \u00e9l se manifiestan claramente en un peque\u00f1o \u00e1lbum en donde muchos de ellos quisieron trazar algunas l\u00edneas, despidi\u00e9ndose de \u00e9l, cuando determin\u00f3 salir de Burdeos.<\/p>\n<p style=\"text-align: right\">Anales espa\u00f1oles 1893<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>II En 183o la cat\u00f3lica Polonia toda entera se sublev\u00f3 con la esperanza de sacudir el yugo tir\u00e1nico de la Rusia cism\u00e1tica. 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