{"id":10626,"date":"2013-10-06T08:54:05","date_gmt":"2013-10-06T06:54:05","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/blog\/2010\/01\/22\/el-sr-dhorgny-1597-1667-capitulo-3\/"},"modified":"2016-07-27T12:10:29","modified_gmt":"2016-07-27T10:10:29","slug":"el-sr-dhorgny-1597-1667-capitulo-3","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-sr-dhorgny-1597-1667-capitulo-3\/","title":{"rendered":"El sr. D&#039;Horgny (1597-1667): Cap\u00edtulo 3"},"content":{"rendered":"<p><em> <a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/vicencianos\/files\/2010\/01\/Entorno-de-San-Vicente-2-Berceau1.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-10563\" alt=\"\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/vicencianos\/files\/2010\/01\/Entorno-de-San-Vicente-2-Berceau1-198x300.jpg?resize=238%2C361\" width=\"238\" height=\"361\" \/><\/a>III. 1647-1648.<\/em><\/p>\n<p><em> <\/em>Visita del Sr Portail a Roma \u2013El Sr. Alm\u00e9ras reemplaza la Sr. d`Horgny como superior.<\/p>\n<p>-Sentimientos del Sr. d&#8217;Horgny con relaci\u00f3n a las nuevas doctrinas. \u2013Cartas de san Vicente. -Sumisi\u00f3n del Sr. d&#8217;Horgny.<\/p>\n<p>Mientras que el Sr. d`Horgny negociaba, seg\u00fan el deseo de san Vicente, ante las congregaciones romanas, los asuntos de los que acabamos de hablar, el Sr. Portail llegaba a Roma en compa\u00f1\u00eda del Sr. Alm\u00e9ras; el Sr. Portail ven\u00eda a hacer la visita que comenz\u00f3 1l 23 de abril de 1647, y no concluy\u00f3 hasta finales del a\u00f1o.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo una carta de san Vicente designaba al Sr. Alm\u00e9ras para dirigir la casa de Roma (12 de mayo). El Sr. d&#8217;Horgny se qued\u00f3 no obstante como asistente del Sr. Alm\u00e9ras; continu\u00f3 residiendo en la Ciudad santa, y sirviendo de intermediario entre san Vicente y las congregaciones romanas ante las que era honrosamente conocido.<\/p>\n<p>Los historiadores de san Vicente\u00a0 han dado a conocer el celo del santo para destruir el jansenismo. El peligro que presentaba esta herej\u00eda era demasiado grande para que escapara a su perspicacia. Por eso le atacaba en todas partes donde le ve\u00eda aparecer. El Sr. d&#8217;Horgny, quien por otra parte no andaba falto de doctrina, se atrevi\u00f3 a no ser del parecer de su Padre en la lucha que sosten\u00eda contra la herej\u00eda naciente. \u00ab<em>El Sr. d&#8217;Horgny, dice Collet, ten\u00eda esp\u00edritu, talento para la predicaci\u00f3n, celo por la salvaci\u00f3n de los pueblos, y cierto gusto por la reforma, pero \u00e9l mismo necesitaba ser un poco reformado<\/em>\u00ab. Como ten\u00eda para san Vicente de Pa\u00fal todo el respeto que este santo hombre inspiraba a los que le conoc\u00edan, crey\u00f3 deber proponerle dificultades que le llamaban la atenci\u00f3n\u00a0 sobre el libro de Jansenius y sobre el del Sr. Arnauld: lo hizo en dos cartas, pero lo hizo de modo que hac\u00eda temer que su decisi\u00f3n\u00a0 estuviera demasiado decidida. San Vicente le replic\u00f3 con otras dos cartas, y aunque yo haya le\u00eddo mucho sobre el estilo del santo sacerdote, no he le\u00eddo ninguna suya en la que haya tanto fuego y vivacidad; las dos, pero sobre todo la \u00faltima, hablando del libro de la frecuente comuni\u00f3n.<\/p>\n<p><em>\u00abPar\u00eds, 25 de junio de 1648.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00abSe\u00f1or, <\/em><\/p>\n<p><em> \u00abVuestra \u00faltima carta dice dos cosas, una que damos empleos demasiado importantes a\u00a0 nuestros hermanos coadjutores, y la otra que hemos obrado mal al declararnos contra las opiniones del tiempo.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00abOs dir\u00e9, Se\u00f1or, en cuanto a lo primero, que doy gracias muy humildemente a Nuestro Se\u00f1or porque os hace poner atenci\u00f3n a la direcci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda, y os suplico que continu\u00e9is, aunque me parece que tengamos raz\u00f3n de usar de ello, como lo hacemos, con respecto a los dos punto de arriba. No hay en toda la Compa\u00f1\u00eda m\u00e1s que nuestro hermano Alexandre que tenga la recaudaci\u00f3n y la colocaci\u00f3n en las manos que le dimos cuando enviamos al Sr. Gentil al Mans, y ello a falta de un sacerdote que se pudiera ocupar de esto, y \u00e9l ha desempe\u00f1ado su empleo e amanera que hay motivo de alabar a Dios.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00abEste buen\u00a0 hermano Nicol\u00e1s que me se\u00f1al\u00e1is de la casa de Cr\u00e9cy, no trataba con el dinero, os lo haya dicho quien quiera que sea,\u00a0 el dinero se guarda all\u00ed en un cofre con dos cerraduras, de las que el Sr. Tournisson ten\u00eda una y su asistente ten\u00eda la otra, y eso es as\u00ed en todas partes, se\u00f1aladamente donde el Sr. Portal ha pasado la visita. Esto no impide que pongamos el empleo en manos de un sacerdote por alg\u00fan tiempo, y que no prestemos atenci\u00f3n a lo que me dec\u00eds.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00abEn cuanto al punto segundo, que concierne a la falta que hemos cometido de declararnos contra las opiniones del tiempo, he aqu\u00ed, Se\u00f1or, las razones que me lo han obligado a\u00a0 hacerlo.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00abLa primera es la de mi empleo en el Consejo de los asuntos eclesi\u00e1sticos, en el que todos se han declarado en contra: la Reina, Monse\u00f1or el cardenal, el Sr. canciller S\u00e9guier, y el Sr. penitenciario Bail; juzgad por ah\u00ed si yo pod\u00eda permanecer neutro. El \u00e9xito ha hecho ver que era conveniente\u00a0 aprovechar la ocasi\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00abLa segunda raz\u00f3n es la del conocimiento que poseo del plan del autor de estas opiniones nuevas de aniquilar el estado presente de la Iglesia, y someterla bajo su mando. Me dijo un d\u00eda que el plan de Dios era arruinar a la Iglesia presente, y que los que se empleaban para sostenerla lo hac\u00edan contra sus designios; y cuando le dije que eran de ordinario los pretextos que presentaban los herejes, como Calvino, me replic\u00f3 que Calvino no hab\u00eda hecho ning\u00fan mal en todo lo que hab\u00eda emprendido, sino que se defendi\u00f3 mal.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00abLa tercera ha sido que tres o cuatro Papas hab\u00edan condenado las opiniones de Bayo, que Jansenio sostiene, como tambi\u00e9n lo hab\u00eda hecho la Sorbona en el a\u00f1o 1560 y que la parte m\u00e1s sana de la misma facultad que son todos los antiguos se declara contra estas opiniones nuevas, y que nuestro Santo Padre ha condenado la de los dos jefes a quienes se quer\u00eda establecer\u00a0 con malos prop\u00f3sitos.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00abY la cuarta, que sit\u00fao aqu\u00ed la \u00faltima, aparte de muchos m\u00e1s, es lo que dice Celestino,\u00a0 Papa (Epist 2 a los Obispos de la\u00a0 Galia) contra algunos sacerdotes que adelantaban algunos errores contra la gracia los cuales errores los dichos obispos hab\u00edan condenado. Este buen Papa despu\u00e9s de alabarlos por oponerse a la doctrina de estos sacerdotes, dijo estas mismas palabras:\u00a0 \u00abTimeo ne connivere sit hoc tacere, timeo ne illi magis loquantur qui permittuntillis taliter loqui; in talibus causis non caret suspicione taciturnitas;\u00a0 quia occurreret veritas, si falsitas displiceret; merito[179]namque causa nos respicit, si silencio faveamus errori.\u00bb [Me temo que quedarse callado equivale a consentir. Me temo que quienes les permiten hablar como lo hacen, hablan m\u00e1s alto todav\u00eda. En tales materias el silencio no es sin sospecha porque la verdad saldr\u00eda a la luz si la falsedad desagradara; sin duda alguna que nos encontramos encausados si favorecemos el error con el silencio. Trad. del Ingl\u00e9s en CORRESPONDENCE, vol III, N.Y., 1985].<\/em><\/p>\n<p><em> Que si me dicen que eso es verdad con respecto a los obispos y no a la de un particular, respondo que veros\u00edmilmente,\u00a0 eso se entiende no s\u00f3lo de los obispos, sino tambi\u00e9n de los que ven el mal, y que, mientras est\u00e1 en ellos, no lo impiden.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00abVeamos ahora de qu\u00e9 se trata. Me dec\u00eds que es sobre el libro de la Frecuente comuni\u00f3n, de Jansenio, que en su primera parte lo hab\u00edais le\u00eddo por dos veces, y que tal vez el mal uso que se hace\u00a0 de este divino sacramento ha dado pie a esto.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00abEs cierto, Se\u00f1or, que hay demasiad gente que abusa de este divino sacramento, y yo miserable m\u00e1s que todos los hombres del mundo, y os pido que me ayud\u00e9is a pedir perd\u00f3n a Dios. Pero la lectura de este libro, en lugar de inclinar a los hombres a la frecuente comuni\u00f3n, los aparta m\u00e1s bien; no se ve ya esa obsesi\u00f3n por el sacramento como se ve\u00eda, no ni siquiera en Pascua. Muchos p\u00e1rrocos de Par\u00eds, se lamentan porque tienen muchas menos comuniones que los a\u00f1os pasados. San Sulpicio tiene tres mil menos, el Sr. p\u00e1rroco del San Nicolas du Chardonnet habiendo visitado a las familias de la parroquia despu\u00e9s de Pascua, en persona y por otros, nos dijo \u00faltimamente que ha encontrado a mil quinientos de sus parroquianos que no han comulgado, y\u00a0 as\u00ed los dem\u00e1s. No se ve casi a nadie que se acerque los primeros domingos y fiestas de guardar, o muy poco, y apenas m\u00e1s, en las religiones, si exceptuamos a los jesuitas.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00abPor eso pretendi\u00f3 el difunto Saint-Cyran desacreditar a los jesuitas. El Sr. de Chavigny dec\u00eda estos d\u00edas pasados a un \u00edntimo amigo que este buen se\u00f1or le hab\u00eda dicho que \u00e9l y Jansenio hab\u00edan emprendido su plan para desacreditar a esa Santa Orden, con respecto a la doctrina y a la administraci\u00f3n de los sacramentos, y yo le he o\u00eddo celebrar cantidad de discursos casi todos los d\u00edas, igual que \u00e9se.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00abDesde que el Sr. Arnauld, que ha dado su nombre a este libro, vio la oposici\u00f3n que encontr\u00f3 por muchas partes\u00a0 sobre el tema de la penitencia p\u00fablica y sobre la que \u00e9l pretend\u00eda introducir antes de la comuni\u00f3n, \u00e9l se explic\u00f3 respecto a esto y la absoluci\u00f3n simplemente declaratoria, pero sean como sean las cosas, le quedan todav\u00eda errores por lo que nos dice \u00faltimamente el se\u00f1or gran maestre de Navarra, que es uno de los m\u00e1s sabios del mundo, como tambi\u00e9n el se\u00f1or penitenciario Bail, los Srs. Cornet y Coqueret que se hab\u00edan reunido en casa para esta clase de asuntos, y que esta declaraci\u00f3n es caprichosa, y contiene cantidad de cosas que apenas valen m\u00e1s de lo que \u00e9l ha dicho en el primer libro. Lo que dice que la Iglesia habiendo practicado en los comienzos la penitencia p\u00fablica antes de la absoluci\u00f3n, sent\u00eda siempre la inclinaci\u00f3n a restablecer esta costumbre, y que de otra forma no ser\u00e1 la columna de verdad, siempre parecida as\u00ed misma,\u00a0 sino una sinagoga de errores, esto, Se\u00f1or, \u00bfno suena a falso?<\/em><\/p>\n<p><em> \u00abLa Iglesia que no cambia nunca en cuanto a las cosas de la fe, \u00bfno lo puede hacer con respecto a la disciplina? Y Dios que es inmutable en s\u00ed mismo, \u00bfno ha cambiado sus conductas con relaci\u00f3n a los hombres? Nuestro Se\u00f1or, su Hijo \u00bfno ha cambiado alguna vez las suyas, y los ap\u00f3stoles las de ellos? \u00bfCon qu\u00e9 fin dice pues este hombre que la Iglesia estar\u00eda en error si no conservara la intenci\u00f3n de restablecer estas clases de penitencias que practicaba en el pasado? \u00bfEs eso ortodoxo?<\/em><\/p>\n<p><em> \u00abEn cuanto a Jansenio hay que considerarle, o como quien sostiene las opiniones de Bayo, tantas veces condenadas por los papas y por la Sorbona, como ya he dicho, o como alguien que contiene otras doctrinas que trata all\u00ed. En cuanto a lo primero, \u00bfno tenemos obligaci\u00f3n de atenernos a la censura que los papas y este docto cuerpo han hecho de esas opiniones, y declararnos en contra? En cuanto al resto del libro, el Papa al prohibir leerlo, el consejo de\u00a0 de los asuntos eclesi\u00e1sticos \u00bfno ha debido aconsejar a la reina que se mantuviera firme para que las \u00f3rdenes de Papa Urbano VIII sean cumplidas, y haga profesi\u00f3n abierta de declararse contra las opiniones de Bayo censuradas, y toda clase de opiniones nuevas de ese doctor, que sostiene atrevidamente las que la Iglesia no ha determinado a\u00fan en cuanto a la gracia?<\/em><\/p>\n<p><em> \u00abMe dec\u00eds en la vuestra que Jansenio ha le\u00eddo diez veces todas las obras de san Agust\u00edn, y treinta veces los tratados de la gracia, y que no parece que los misioneros se pongan a juzgar las opiniones de este gran hombre. Os respondo a eso, Se\u00f1or, que de ordinario los que quieren establecer doctrinas nuevas son hombres muy sabios, y que estudian con gran asiduidad y dedicaci\u00f3n a los autores de quienes quieren servirse; que hemos de confesar que este prelado era muy sabio, y que abrigando el plan que he dicho de desacreditar\u00a0 a los jesuitas, ha podido leer a san Agust\u00edn la cantidad de veces que me cont\u00e1is; pero eso no impide que haya ca\u00eddo en el error, y que nosotros\u00a0 no ser\u00edamos excusables de adherirnos a sus opiniones, que son contrarias a las censuras que se han lanzado contra su doctrina; los sacerdotes tienen la obligaci\u00f3n de no adherirse\u00a0 y de contradecir la doctrina de Calvino y dem\u00e1s herejes, aunque no hayan le\u00eddo nunca a los autores sobre los que se han fundado, ni siquiera sus libros.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00abMe dec\u00eds adem\u00e1s, que las opiniones que llamamos antiguas son modernas, que hace unos setenta a\u00f1os que Molina ha inventado las opiniones que se dicen antiguas, en relaci\u00f3n con este diferendo. Os confieso, Se\u00f1or, que Molina es autor de la ciencia que se llama Molinista, que no es, hablando con propiedad, m\u00e1s que el medio por el cual se hace ver c\u00f3mo tiene lugar, y de d\u00f3nde viene que dos hombres que tienen esp\u00edritu parecido, las mismas disposiciones y parecido grado de gracia para realizar las obras de su salvaci\u00f3n, y que sin embargo uno lo hace, y el otro no lo hace, uno se salva y el otro se pierde. Pero qu\u00e9, Se\u00f1or, no se trata de eso que no es art\u00edculo de fe; la doctrina que \u00e9l combate que Jesucristo ha muerto por todo el mundo, \u00bfes acaso nueva?\u00a0 \u00bfNo es de san Pablo y de san Juan? La opini\u00f3n contraria \u00bfno est\u00e1 condenada en el concilio de Mayence y en varios m\u00e1s contra Godescalo? San Le\u00f3n \u00bfno dice en las Lecciones de Navidad\u00a0 que Nuestro Se\u00f1or naci\u00f3 pro liberandis\u00a0 hominibus, \u00bfy la mayor\u00eda de los santos no emplean ese lenguaje? El Concilio de Trento, en la sesi\u00f3n sexta, de De Justificatione, c. II, \u00bfno usa las palabras de san Juan sobre este asunto: Hunc proposuit Deus propitiatorem per fidem in sanguine ipsius pro peccatis nostris, non solum autem pro nostris sed etiam pro totius mundi? Y en el tercero: Verum etsi ille pro omnibus mortuus est: dice a continuaci\u00f3n que tambi\u00e9n eso se as\u00ed: Non omnes tamen mortis ejus beneficium recipiunt sed ii dumtaxat quuibus meritum passionis ejus communicatur. Despu\u00e9s de esto, Se\u00f1or, \u00bfllamaremos a esta dctrina nueva? <\/em><\/p>\n<p><em> \u00abLlamaremos todav\u00eda nueva\u00a0 a la que combate contra la posibilidad de la observancia de los mandamientos de Dios, contra los santos c\u00e1nones del mismo concilio y de la misma sesi\u00f3n que dicen que: si quis dixerit. Dei\u00a0 proecepta homini etiam justificato, et sub gratia constituto esse ad observandun impossibilia, anathema sit.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00abY la que vos dec\u00eds, Se\u00f1or, que nos importa poco saber si hay gracias suficientes, o son todas eficaces, \u00bfes acaso nueva, no est\u00e1 contenida en el segundo concilio de Orange, c. XXV? Ved, Se\u00f1or, las palabras de este concilio por las que encontrar\u00e9is\u00a0 sino las propias de gracias suficientes, por lo menos la equivalencia del sentido: hoc etiam secundum fidem catholicam credimus quod accepta per baptismum gratia, omnes baptizati, Christo auxiliante et cooperante, quae ad salutem pertinent possint et debeant (si difeliter laborare voluerint) adimplere. Y en cuanto a lo que dec\u00eds que nos importa poco saberlo, os suplico, Se\u00f1or,\u00a0 que permit\u00e1is que os diga, que me parece que es de gran importancia que todos los cristianos sepan y crean que Dios es tan bueno que todos los cristianos pueden con la gracia de Jesucristo operar su salvaci\u00f3n que les da los medios\u00a0 por Jesucristo y que ello manifiesta y magnifica mucho la infinita bondad de Dios. <\/em><\/p>\n<p><em> \u00abNo se puede tampoco llamar nueva, la opini\u00f3n de la Iglesia que cree que todas las gracias no son eficaces, ya que el hombre las puede rechazar (Cap\u00edtulo IV, De justificatione)<\/em><\/p>\n<p><em> \u00abDec\u00eds que Clemente VIII y Paulo V han prohibido que dispute de las cosas de la gracia; yo os dir\u00e9, Se\u00f1or, que eso se entiende de las cosas\u00a0 que no est\u00e1n determinadas, como son las que acabo de decir, y en cuanto a las otras que no est\u00e1n determinadas por la Iglesia, \u00bfpor qu\u00e9 lo ataca Jansenio, y en ese caso no es de derecho natural defender a la Iglesia y sostener las censuras fulminadas en contra? <\/em><\/p>\n<p><em> \u00abDec\u00eds que son materias de escuela; es cierto por algunas, y aunque otras sean tales,\u00bfnos vamos a callar y dejar\u00a0 alterar el fondo de las verdades por estas sutilidades. El pobre pueblo \u00bfno est\u00e1 obligado a creer y por consiguiente a ser instruido de las cosas de la Trinidad y del sant\u00edsimo Sacramento que son tan sutiles?<\/em><\/p>\n<p><em>\u00abEsto, Se\u00f1or, es cuanto me viene a la mente para haceros ver la raz\u00f3n que tenemos de declararnos en este encuentro entre estas opiniones nuevas contra las cuales yo no veo sino dos cosas, una de las cuales es temer que al tratar de detener este torrente de las nuevas opiniones, se inflaman m\u00e1s los esp\u00edritus, a lo cual respondo que si as\u00ed fuera no habr\u00eda que oponerse a las herej\u00edas a aquellos que nos quieren arrebatar la vida o los bienes, y que el pastor hace mal al gritar: Al lobo! Cuando est\u00e1 cerca de entrar en el redil. La otra es la de la prudencia, que es puramente humana, al estar fundada sobre el qu\u00e9 dir\u00e1n,\u00a0 y que nos crearemos enemigos\u2026 Jes\u00fas, Se\u00f1or, Dios no permita que los misioneros\u00a0 no defiendan los intereses de Dios y de la Iglesia por estas razones tan mezquinas y miserables que arruinen los intereses\u00a0 de Dios\u00a0 y de su Iglesia y que llenen los infiernos!<\/em><\/p>\n<p><em> S\u00ed, pero dec\u00eds, es conveniente que los misioneros prediquen contra las opiniones de los tiempos, que hablen, que disputen ataquen y defiendan a voz en cuello las antiguas opiniones; ah, Jes\u00fas, nanay.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00abMirad c\u00f3mo lo solemos hacer: nunca disputamos sobre estas materias, nunca predicamos sobre ellas, ni nunca hablamos de esto en compa\u00f1\u00eda, si no nos hablan a nosotros; pero si se hace, se trata de hacerlo con la mayor moderaci\u00f3n que se puede, menos el Sr. G. que se deja llevar por su celo, a lo cual yo procurar\u00e9 poner remedio, Dios mediante. Y qu\u00e9 entonces, me dir\u00e9is, \u00bfprohib\u00eds que se discuta de estas materias? Respondo que s\u00ed\u00a0 y que no se discuta en casa de ning\u00fan modo. Pero qu\u00e9 dir\u00e9is tambi\u00e9n, \u00bfdese\u00e1is que no se hable de la misi\u00f3n de Roma, ni en otra parte? Es algo para lo que pido a los oficiales que se mantengan firmes e impongan penitencia a los que lo hagan, a no ser en el caso dicho.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00abY en cuanto a lo que dec\u00eds, Se\u00f1or, que hay que dejar a cada uno de la Compa\u00f1\u00eda que crea de estas materias lo que le parezca, Oh Jes\u00fas, Se\u00f1or,\u00a0 no conviene que se sostengan diversas opiniones en la Compa\u00f1\u00eda; es preciso que estemos siempre perfectamente unidos, de otra forma nos desgarrar\u00edamos todos unos a otros en la misma Compa\u00f1\u00eda; y \u00bfc\u00f3mo someterse a la opini\u00f3n de un superior? Respondo que no es a un superior a quien se somete, sino a Dios y al pensamiento de los Papas, de los concilios, de los santos, y si alguien no quisiera acomodarse, har\u00eda bien en retirarse, y la Compa\u00f1\u00eda en ped\u00edrselo. Muchas compa\u00f1\u00edas de la Iglesia de Dios nos dan este ejemplo. Los carmelitas descalzos, en su cap\u00edtulo que tuvieron el a\u00f1o pasado, ordenaron que sus profesores en teolog\u00eda ense\u00f1aran las opiniones antiguas de la Iglesia y actuaran contra las nuevas. Todo el mundo sabe que los R. P. jesuitas act\u00faan tambi\u00e9n as\u00ed. La Congregaci\u00f3n de Santa Genoveva ordena sus doctores que defiendan las opiniones de san Agust\u00edn, cosa que nosotros pretendemos tambi\u00e9n, explican a san Agust\u00edn por el concilio de Trento, y no el concilio por san Agust\u00edn, porque el primero es infalible y el segundo no lo es. Que si se dice que algunos Papas han ordenado que se crea a san Agust\u00edn con respecto a las cosas de la gracia, esto se entiende de la mayor\u00eda de las cosas disputadas y resueltas entonces; pero como se deciden de vez en cuando nuevas, hay que atenerse para ellas a\u00a0 la determinaci\u00f3n de un concilio que lo ha determinado todo, seg\u00fan el sentido de san Agust\u00edn, que \u00e9l lo entend\u00eda mejor que Jansenio y sus sectarios.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00ab\u00c9sta es, Se\u00f1or, la respuesta a vuestra carta, que no he comunicado a nadie, y no se la comunicar\u00e9 jam\u00e1s. Os digo adem\u00e1s que no he hablado de ello con nadie, y que no me he dejado ayudar por nadie en el mundo en lo que os digo, como pod\u00e9is ver claramente por mi pobre estilo y por mi ignorancia bien a la vista. Que si hay algo por encima de esto, os confieso, Se\u00f1or, que he hecho mis peque\u00f1os estudios sobre estas cuestiones y que es el tema ordinario de mis peque\u00f1as oraciones. Os suplico, Se\u00f1or, que se la comuniqu\u00e9is al Sr. Alm\u00e9ras, y a aquellos de la compa\u00f1\u00eda que juzgu\u00e9is conveniente. Con el fin de que se vean las razones que he tenido para entrar en\u00a0 los sentimientos antiguos de la Iglesia, y de declararme contra las nuevas, y que pidamos a Dios y hagamos cuanto est\u00e9 en nosotros, para ser cor unum et anima una en esto como en todo lo dem\u00e1s. Vivir\u00e9 en esta esperanza y me sentir\u00eda m\u00e1s inc\u00f3modo de lo que os pueda decir, si alguien abandonando las vivas fuentes de las verdades de la Iglesia se fabricara cisternas de opiniones nuevas, de cuyo peligro\u00a0 no hay apenas nadie que haya estado mejor informado por el autor que yo que soy, Se\u00f1or, vuestro muy humilde servidor.<\/em><\/p>\n<p>\u00abVICENTE DE PA\u00daL.\u00bb<\/p>\n<p><em>\u00abP. S. Me atrevo a deciros que el Sr. Ferret habi\u00e9ndose metido en estas opiniones nuevas, dijo al Sr. p\u00e1rroco de Saint Josse que lo que le ha apartado ha sido la firmeza que ha visto en este miserable pecador contra todo eso, en dos o tres conferencias que hemos tenido sobre este asunto. Tan pronto como el p\u00e1rroco de san Nicol\u00e1s du Chardonnet volvi\u00f3 de Alet, todo el mundo dec\u00eda que estaba de parte de las opiniones nuevas, de las cuales se encuentra tan lejos, que ha propuesto al Sr. de Saint Josse que es preciso que formemos como una congregaci\u00f3n secreta para defender las verdades antiguas. Os suplico que lo manteng\u00e1is secreto.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00abNo he tenido tiempo de leer mi carta, y no me he atrevido a hacerla transcribir, tendr\u00e9is dificultades en leerla, pido excusas\u00bb.\u00a0\u00a0 El Sr. d&#8217;Horgny contest\u00f3 a esta carta; no parec\u00eda muy convencido por la exposici\u00f3n llena de sabidur\u00eda y de doctrina que san Vicente acababa de hacerle. Segu\u00eda dudando; san Vicente le escribe de nuevo y por \u00faltima vez<\/em><\/p>\n<p>\u00abOrsigny, 10 de setiembre de 1648.<\/p>\n<p><em> \u00abSe\u00f1or,<\/em><\/p>\n<p><em> \u00abHe recibido la vuestra del 7 de agosto que es para acabar de responder a las m\u00edas\u00a0 en relaci\u00f3n con la diversidad de opiniones, estando \u00e9sta en relaci\u00f3n con el libro de la Frecuente comuni\u00f3n ; como respuesta a la cual, Se\u00f1or, que puede ser lo que dec\u00eds que algunas personas han podido aprovecharse de este libro en Francia y en Italia, pero que de un centenar que hay tal vez\u00a0 que se han aprovechado en Par\u00eds haci\u00e9ndoles m\u00e1s respetuosos en el uso de los sacramentos, que existen por lo menos diez mil a quienes ha hecho da\u00f1o\u00a0 al retirarlos del todo.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00abAlabo a Dios porque hac\u00e9is como yo, que es no hablar de estas cosas en la familia, y que las cosas est\u00e1n progresando en Roma como aqu\u00ed. es cierto lo que dec\u00edas que san Carlos Borromeo ha suscitado el esp\u00edritu de penitencia en su di\u00f3cesis, en su tiempo y la observancia de los c\u00e1nones de \u00e9sta, y fue lo que amotin\u00f3 a la gente contra \u00e9l, incluso a los buenos religiosos a causa de la novedad, sin embargo no hizo que la penitencia , o si os parece, la satisfacci\u00f3n consistir en\u00a0 apartarse de la santa confesi\u00f3n y de la adorable comuni\u00f3n, si no en los casos citados por los c\u00e1nones, que tratamos de practicar, en los casos de las ocasiones pr\u00f3ximas, de las enemistades, de los pecados p\u00fablicos; pero \u00e9l estaba muy lejos de lo que se dice que ordenaba penitencias p\u00fablicas por pecados secretos, y cumplir la satisfacci\u00f3n antes de la absoluci\u00f3n, como el libro en cuesti\u00f3n pretende hacer.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00abVengamos a lo particular; es verdad, Se\u00f1or, (aunque me hablarais del libro de la Frecuente comuni\u00f3n), que ha sido hecho principalmente para renovar la penitencia antigua, como necesaria para entrar en gracia con Dios; ya que si bien el autor finge a veces\u00a0 proponer esta pr\u00e1ctica antigua tan s\u00f3lo como m\u00e1s \u00fatil , es cierto no obstante que la quiere establecer como necesaria, pues por todo el libro la presenta como una de las grandes verdades de nuestra religi\u00f3n, como la pr\u00e1ctica de los ap\u00f3stoles y de toda la Iglesia\u00a0 durante doce siglos; como una tradici\u00f3n inmutable, como una instituci\u00f3n de Jesucristo, y que no cesa de dar a entender que est\u00e1 obligado a guardarla, y de lanzar invectivas continuamente contra los que se oponen al restablecimiento de esta penitencia. Por otra parte, ense\u00f1a claramente que en la antig\u00fcedad no hab\u00eda otras penitencias para toda clase de pecados mortales, que la penitencia p\u00fablica, como se ve por el tercer cap\u00edtulo de la segunda parte donde toma por una verdad la opini\u00f3n que afirma que no se encuentra en los antiguos Padres y principalmente en Tertuliano, m\u00e1s que la penitencia p\u00fablica, en la que la iglesia ejerce el poder de sus llaves, de donde se sigue, por una consecuencia muy clara,\u00a0 que el Sr. Arnauld se propone restablecer la penitencia p\u00fablica para toda clase de pecados mortales, y que no es una calumnia acusarle de ello, sino una verdad que se extrae con toda facilidad de su libro, mientras se lea sin preocupaci\u00f3n mental\u00b8 \u00bfy vos, Se\u00f1or, me dec\u00eds que esto es falso? Se os puede excusar porque no conoc\u00edais el fondo de las m\u00e1ximas del autor de todas estas doctrinas que\u00a0 reduc\u00edan a la Iglesia a sus primera costumbres, diciendo que la Iglesia ha dejado de existir desde entonces. Dos de los corifeos de estas opiniones han dicho de la Madres de Santa Mar\u00eda de Par\u00eds, a quien les hab\u00edan inducidos a esperar que\u00a0 podr\u00edan atraer a sus opiniones, que hac\u00eda quinientos a\u00f1os que no hay Iglesia, ella me lo ha dicho y escrito.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00abMe dir\u00e9is en segundo lugar que es falso que el Sr. Arnauld haya querido introducir la costumbre de hacer la penitencia antes de la absoluci\u00f3n para los pecados graves. Yo respondo que el Sr. Arnauld no quiere solamente introducir la penitencia antes de la absoluci\u00f3n para los grandes pecadores, pero ha hecho una ley general, para todos los que son culpables de un pecado mortal, lo que se ve por sus cortas palabras tomadas de la segunda parte, c. VIII:<\/em><\/p>\n<p><em> \u00bfQui\u00e9n no puede ver\u00a0 cu\u00e1n necesario juzga\u00a0 este Papa\u00a0 que el pecador haga penitencia &#8216;de sus pecados, no solamente antes de comulgar, sino incluso antes de recibir la absoluci\u00f3n&#8217;? Y un poco m\u00e1s abajo a\u00f1ade: <\/em><\/p>\n<p><em> \u00ab`\u00bfEstas palabras no muestran claramente que seg\u00fan las reglas santas que este gran Papa ha dado a toda la Iglesia despu\u00e9s de haberlas aprendido en le perpetua tradici\u00f3n de la misma Iglesia, el orden que los sacerdotes deben guardar en la ejecuci\u00f3n del poder que Dios les ha dado de atar y desatar a las almas: es de no absolver a los pecadores\u00a0 hasta despu\u00e9s de dejarlos en los gemidos y en las l\u00e1grimas, y hacerles cumplir una penitencia proporcionada a la calidad de sus pecados&#8217;.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00abCiegos debemos de estar para no conocer por estas palabras y otras muchas m\u00e1s que siguen que el Sr. Arnauld cree que es necesario diferir la absoluci\u00f3n para todos los pecados mortales, hasta el cumplimiento de la penitencia; y en efecto, \u00bfno he visto yo mandar practicar esto por el Sr. Saint-Cyran, y no se hace tambi\u00e9n con los\u00a0 a los que se entregan por entero a su direcci\u00f3n? Sin embargo esta opini\u00f3n es una herej\u00eda manifiesta.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00abEn cuanto a la absoluci\u00f3n declaratoria, me dec\u00eds que no se necesita m\u00e1s que su primer libro para hacer ver lo contrario, y me aleg\u00e1is tres o cuatro autoridades para ello. Respondo que no es maravilla que el Sr. Arnaud hable a veces como el resto de los cat\u00f3licos; en ello no hace sino imitar a Calvino que niega treinta veces\u00a0 que \u00e9l haga a Dios autor del pecado, aunque haga por otro lado todos sus esfuerzos para establecer esta m\u00e1xima detestable, que todos los cat\u00f3licos le atribuyen. Todos los innovadores hacen lo mismo y siembran contradicciones en sus libros, para que, si se los reprende en alg\u00fan punto, puedan escaparse diciendo que\u00a0 han sostenido en otra parte lo contrario. He o\u00eddo decir al difunto Saint-Cyran que si hubiera dicho verdades en una c\u00e1mara a personas que fueran capaces de juzgarlo, que pasando a otra donde \u00e9l encontrara a otros[190] que no lo fueran, que les dir\u00eda lo contrario; a\u00f1ad\u00eda que nuestro Se\u00f1or hac\u00eda lo mismo y recomendaba que se hiciera.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00ab\u00bfC\u00f3mo es que el Sr. Arnauld puede sostener seriamente que la absoluci\u00f3n borra verdaderamente los pecados, pues \u00e9l ense\u00f1a, como acabo de demostrarlo, que el sacerdote no debe dar la absoluci\u00f3n al pecador hasta haber cumplido la penitencia, y que la raz\u00f3n principal, por la cual quiere que se observe este orden, es: &#8216;Con el fin de dar tiempo al pecador de expiar sus cr\u00edmenes mediante una satisfacci\u00f3n saludable&#8217; como lo prueba ampliamente en el c. II de la segunda parte? Un hombre en sus cabales que quiere que se exp\u00eden los pecados por una satisfacci\u00f3n\u00a0 saludable antes de recibir la absoluci\u00f3n, \u00bfpuede llegar a creer seriamente que los pecados sean expiados por la absoluci\u00f3n? <\/em><\/p>\n<p><em> \u00abMe dec\u00eds en cuanto a que el Sr. Arnauld dice que la Iglesia retiene en el coraz\u00f3n\u00a0 el deseo que los predicadores hagan la penitencia seg\u00fan las reglas antiguas, que la pr\u00e1ctica antigua y nueva de la Iglesia son las dos buenas, pero que la antigua es la mejor, y que ella, siendo una buena madre que no respira m\u00e1s que el gran bien de sus hijos, les desea siempre lo mejor al menos en su coraz\u00f3n. Respondo que no hay que confundir la disciplina eclesi\u00e1stica con los des\u00f3rdenes que se pueden encontrar. Todo el mundo culpa a estos des\u00f3rdenes, los casuistas no acaban de quejarse de ello y de descubrirlos, a fin de que se conozcan; pero es un abuso decir que no practicar la penitencia del Sr. Arnauld, sea\u00a0 un relajo que la Iglesia tolera con disgusto. No tenemos gran seguridad de la pr\u00e1ctica de Oriente, de la que habl\u00e1is, pero sabemos que, por toda Europa, se practican los sacramentos de la manera que el Sr. Arnauld condena, y que el Papa y todos los obispos aprueban la costumbre de dar la absoluci\u00f3n despu\u00e9s de la confesi\u00f3n, y no hacer penitencia p\u00fablica m\u00e1s que por pecados p\u00fablicos.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00ab\u00bfNo es una ceguera insoportable preferir, en una cosa de tanta trascendencia, los pensamientos de un joven que no ten\u00eda ninguna experiencia en la direcci\u00f3n de las almas, cuando ha escrito, a la pr\u00e1ctica universal de toda la cristiandad?<\/em><\/p>\n<p><em> \u00abSi la pr\u00e1ctica de la penitencia p\u00fablica ha durado en Alemania hasta el tiempo de Lutero, \u00bfc\u00f3mo dec\u00eds vos, esto no fue m\u00e1s que por los pecados p\u00fablicos y nadie ve mal que esta penitencia sea\u00a0 restablecida en todas partes, ya que el concilio de Trento la ordena expresamente.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00abY qu\u00e9 relaci\u00f3n tiene la ordenanza de san Ignacio, que me aleg\u00e1is tambi\u00e9n, con la direcci\u00f3n de aquellos que se alejan de la santa comuni\u00f3n, no por ocho o diez d\u00edas, sino por cinco o seis meses, no s\u00f3lo los grandes pecadores, sino buenas religiosas que viven en una gran pureza, como hemos o\u00eddo por la ep\u00edstola de Mons. de Langres a Mons. de Saint-Malo?<\/em><\/p>\n<p><em>No se trata de ser puntillosos al advertir des\u00f3rdenes tan notables, y que no tienden m\u00e1s que al aspecto total de la santa comuni\u00f3n, y mucho menos\u00a0 que gentes de bien deban poner en pr\u00e1ctica m\u00e1ximas tan perniciosas que tienen toda la raz\u00f3n del mundo de despreciarlas y de concebir mala opini\u00f3n de los que las autorizan. A San Carlos no le preocupaba aprobarlas, ya que no recomienda nada tanto en sus concilios y en sus actas, como la frecuente comuni\u00f3n, y ordena varias veces graves penas contra todos los predicadores que apartan a los fieles directa o indirectamente de la frecuente comuni\u00f3n, y no se ver\u00e1 nunca que haya establecido la penitencia p\u00fablica o el alejamiento de la comuni\u00f3n para toda clase de pecados mortales, o que haya querido que se interpusieran tres o cuatro meses entre la confesi\u00f3n y la absoluci\u00f3n como se practica con mucha frecuencia, por estos nuevos reformadores y para pecados ordinarios; de manera que\u00a0 pueda haber tambi\u00e9n exceso en dar f\u00e1cilmente la absoluci\u00f3n a toas clases de pecadores, que es lo que san Carlos deplora, no se ha de concluir por ah\u00ed que este gran santo aprobara\u00a0 los extremos en los cuales el Sr. Arnauld ha ca\u00eddo ya que est\u00e1n totalmente opuestos a cantidad de ordenanzas que ha dictado.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00abEn cuanto a lo que se atribuye al libro de la Frecuente comuni\u00f3n, a saber, apartar a la gente de la obsesi\u00f3n frecuente por los santos sacramentos, os respondo que es verdad que este libro aparta poderosamente a todo el mundo de la obsesi\u00f3n frecuente de la santa comuni\u00f3n y de la santa confesi\u00f3n, aunque d\u00e9 la impresi\u00f3n, para cubrir mejor su juego, de estar muy lejos de este plan; en efecto, \u00bfno alaba \u00e9l con claridad en su prefacio, p\u00e1gina 36, la piedad de los que querr\u00edan diferir su comuni\u00f3n hasta el \u00faltimo d\u00eda de su vida, como crey\u00e9ndose indignos de acercarse al cuerpo de Jesucristo, y no asegura que se satisface m\u00e1s a Dios por esta humildad que por todas las clases de buenas obras? \u00bfNo dice por el contrario, en el c. II de la tercera parte, que es hablar indignamente del Rey del cielo decir que sea honrado por nuestras comuniones, y que Jesucristo no puede recibir m\u00e1s que verg\u00fcenza y ultraje de nuestras frecuentes comuniones que se hacen seg\u00fan las m\u00e1ximas del Padre Molina, cartujo, las que ataca en todo su libro con aspecto de pura invenci\u00f3n? Adem\u00e1s, habiendo probado por Saint Denis en el c. IV de la parte 1\u00aa, que los que comulgan deben estar por completo purificados de las im\u00e1genes que les quedan de su vida pasada por un amor divino, puro y sin ninguna mezcla, que deben estar unidos perfectamente a Dios s\u00f3lo, enteramente perfectos, y enteramente irreprochables, ni mucho menos que haya suavizado en nada estas palabras tan elevadas y tan alejadas de nuestra debilidad como si las hubiera entregado totalmente crudas, \u00e9l ha sostenido siempre en su libro que contienen las disposiciones que son necesarias para comulgar dignamente. En este caso, \u00bfc\u00f3mo puede ser que un hombre que considera estas m\u00e1ximas y este proceder del Sr. Arnauld pueda imaginarse que desea de verdad que todos los fieles comulguen muy a menudo? Es cierto, por el contrario, que no se podr\u00edan tener estas m\u00e1ximas por verdaderas, sin que al mismo tiempo no se encuentre\u00a0 muy alejado de frecuentar los sacramentos, y en cuanto a m\u00ed, os confieso francamente que si le diera tanta importancia al libro del Sr. Arnauld como vos le dais, no s\u00f3lo renunciar\u00eda para siempre a la misa y a la comuni\u00f3n por esp\u00edritu de humildad, sino que incluso tendr\u00eda horror al sacramento, pues es cierto que para los que reciben la comuni\u00f3n con las disposiciones ordinarias aprobadas por la Iglesia como una trampa de Sat\u00e1n y como un veneno que envenenar\u00eda a las almas, y que \u00e9l no trata de otra cosa a los que se acercan a ella que de perros, cerdos y anticristos; y aunque se cerraran los ojos a toda otra consideraci\u00f3n para ponerlos en lo que dice en varios lugares de las disposiciones admirables sin las cuales no quiere que se comulgue, \u00bfse hallar\u00e1 hombre en la tierra que tuviera tan buena opini\u00f3n de\u00a0 de su virtud que se creyera en estado de comulgar dignamente? S\u00f3lo Arnauld lo puede hacer quien, despu\u00e9s de establecer estas disposiciones a una altura tan grande que a un san Pablo le habr\u00eda producido temor comulgar, no deja de gloriarse varias veces en su apolog\u00eda, de que dice la misa todos los d\u00edas, en lo cual su humildad es tan admirable como su caridad y la buena opini\u00f3n que tiene tanto de los buenos directores sabios, seglares y regulares, y de tantos penitentes virtuosos que practican la devoci\u00f3n, de los que unos y otros sirven de objeto de sus invectivas ordinarias\u00a0 Por lo dem\u00e1s, estimo que es una herej\u00eda decir que sea un gran acto de virtud querer diferir la comuni\u00f3n hasta la muerte, porque la Iglesia nos manda que comulguemos todos los a\u00f1os. Es tambi\u00e9n una herej\u00eda preferir esta humildad pretendida a todas clases de buenas obras, siendo evidente que por lo menos el\u00a0 martirio es mucho m\u00e1s excelente, como tambi\u00e9n decir absolutamente que Dios no es honrado por nuestras comuniones, y que s\u00f3lo recibe con ellas verg\u00fcenza y ultraje.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00abComo este autor aleja a todo el mundo de la comuni\u00f3n, no le importar\u00e1 gran cosa que todas las iglesias se queden muy pronto sin misas, de ah\u00ed suceder\u00e1 lo que dijo el venerable Beda, que los que dejan de celebrar este santo sacrificio sin alg\u00fan leg\u00edtimo impedimento, priven a la Sant\u00edsima Trinidad de alabanza y de gloria, a los \u00e1ngeles de celebraciones, a los pecadores de perd\u00f3n,\u00a0 a los justos de socorros y de gracias, a las almas del purgatorio de refrigerio, a la iglesia de los favores espirituales de Jesucristo, y a s\u00ed mismos de medicina y de remedio. No le entran escr\u00fapulos en aplicar todos estos efectos admirables a los m\u00e9ritos de un sacerdote que se retira del altar por esp\u00edritu de penitencia como se ve en el c. XI de la primera parte. Habla incluso m\u00e1s ventajosamente de esta penitencia que del santo sacrificio de la misa. Ahora, \u00bfqui\u00e9n no ve que este discurso es muy poderoso para persuadir a todos los sacerdotes de descuidar decir la misa, ya que se gana tanto sin decirla como dici\u00e9ndola, y que se puede decir incluso, seg\u00fan las m\u00e1ximas del Sr. Arnaud, que se gana m\u00e1s? Porque, como \u00e9l eleva la abstenci\u00f3n de la comuni\u00f3n muy por encima de la comuni\u00f3n, es preciso que crea mucho m\u00e1s excelente la abstenci\u00f3n que la misa misma.<\/em><\/p>\n<p><em> La Moral de todo esto es que este nuevo reformador aparta a los sacerdotes y a los laicos del altar s\u00f3lo bajo el fino pretexto de la penitencia. Mas para saber en qu\u00e9 basa esta gran penitencia que estima tan ventajosa para las almas, se ve en palabras expresas en el prefacio, p\u00e1gina 18, que de todos los rigores de la antigua penitencia, apenas se queda con otra cosa que la separaci\u00f3n del cuerpo del Hijo de Dios, que es la parte m\u00e1s importante, seg\u00fan los Padres, porque representa la privaci\u00f3n de la beatitud, y la m\u00e1s f\u00e1cil, seg\u00fan los hombres, porque todo el mundo es capaz de ella. \u00bfPodr\u00eda El Sr Arnauld\u00a0 mostrar claramente que su libro no se ha hecho sino con el prop\u00f3sito de arruinar la misa y la comuni\u00f3n, ya que emplea toda la antig\u00fcedad para predicarnos la penitencia, (de la que no he visto hacer al autor de esta doctrina un s\u00f3lo acto, ni a los que le asist\u00edan para introducirle), y tras estas fanfarrias, se contenta con que no se comulgue? Ciertamente, los que leen su libro y no advierten en \u00e9l este plan son del n\u00famero de aquellos de quienes habla el profeta cuando dice: Oculos habent et non videbunt; y yo comprendo c\u00f3mo vos, Se\u00f1or, pod\u00e9is acusar a los adversarios del Sr. Arnauld de arruinar la penitencia, puesto que se quejan, al contrario, con raz\u00f3n, de que este autor ha realizado esfuerzos extraordinarios para\u00a0 que era necesario hacer largas y rigurosas penitencias antes de comulgar y de recibir la absoluci\u00f3n, y que al mismo tiempo ha declarado en claros t\u00e9rminos (para que nadie pretenda excusarse por ignorancia), que \u00e9l no se reserva otra cosa de la antigua penitencia que la ausencia del altar.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00ab\u00c9sta es, Se\u00f1or, la respuesta que doy a vuestra carta, con tanta premura que no he tenido tiempo de releerla. Me voy ahora a celebrar la santa Misa, a fin de que quiera Dios\u00a0 daros a conocer las verdades que digo por las cuales estoy preparado a dar mi vida. Tendr\u00eda muchas otras cosas que deciros sobre este asunto si tuviera tiempo.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00abPido a Nuestro Se\u00f1or Jesucristo que os las diga \u00e9l mismo.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00abOs ruego que no me respond\u00e1is sobre ello, si persever\u00e1is en estas opiniones.\u00a0\u00a0 \u00abSoy en el amor de Nuestro Se\u00f1or, vuestro muy humilde servido. <\/em>\u00abVICENTE DE PA\u00daL.<\/p>\n<p>Esta vez el Sr. d&#8217;Horgny qued\u00f3 convencido, y dio a su venerable Padre el consuelo de ver a su hijo titubeando sobre estas cuestiones controvertidas, colocarse\u00a0 totalmente\u00a0 bajo los consejos que le da y someterse a la doctrina de la Iglesia.<\/p>\n<p style=\"text-align: right\">Traducci\u00f3n del P. M\u00e1ximo Agust\u00edn<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>III. 1647-1648. 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Le ruego, padre, que salga de San Salvador y que no emplee en Roma m\u00e1s de seis d\u00edas para acabar la visita, Ya es bastante, tanto porque tendr\u00e1 menos faena cuanto m\u00e1s abrevie, como porque tenemos aqu\u00ed necesidad de su presencia. 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