{"id":400931,"date":"2017-06-27T08:41:35","date_gmt":"2017-06-27T06:41:35","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?page_id=400931"},"modified":"2017-06-26T16:45:18","modified_gmt":"2017-06-26T14:45:18","slug":"aportaciones-especificas-san-vicente-santa-luisa-la-identidad-espiritualidad-las-hijas-la-caridad","status":"publish","type":"page","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/aportaciones-especificas-san-vicente-santa-luisa-la-identidad-espiritualidad-las-hijas-la-caridad\/","title":{"rendered":"Aportaciones espec\u00edficas de San Vicente y Santa Luisa a la identidad y espiritualidad de las Hijas de la Caridad."},"content":{"rendered":"<p><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"398522\" data-permalink=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/las-hijas-de-la-caridad-en-el-servicio-a-los-pobres\/hijas-caridad\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/hijas-caridad.jpg?fit=1195%2C630\" data-orig-size=\"1195,630\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}\" data-image-title=\"hijas caridad\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-medium-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/hijas-caridad.jpg?fit=300%2C158\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/hijas-caridad.jpg?fit=846%2C446\" class=\"alignnone size-medium wp-image-398522 alignleft\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/hijas-caridad.jpg?resize=300%2C158\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"158\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/hijas-caridad.jpg?resize=300%2C158 300w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/hijas-caridad.jpg?resize=768%2C405 768w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/hijas-caridad.jpg?resize=1024%2C540 1024w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/hijas-caridad.jpg?resize=100%2C53 100w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/hijas-caridad.jpg?resize=846%2C446 846w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/hijas-caridad.jpg?resize=1004%2C529 1004w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/hijas-caridad.jpg?w=1195 1195w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>En los \u00faltimos tiempos se da poca importancia al hecho de que las Hijas de la Caridad sean seculares y no religiosas. Y, sin embargo, la tiene; tanto o m\u00e1s que en sus or\u00edgenes, pues nacieron para trabajar por el bien de los pobres. El mundo moderno, sin embargo, ha nacio\u00adnalizado la ense\u00f1anza, la sanidad y la labor social, y da la sensaci\u00f3n de que la sociedad ya no necesita el trabajo de las Hermanas. Aunque sea abusando de su poder, el estado de bienestar se considera el \u00fanico con derecho a remediar las necesidades de los ciudadanos. Parece que a los <em>religiosos <\/em>s\u00f3lo les queda en la actualidad volver a las ra\u00edces: <em>ser signo del Reino de Dios en la tierra. <\/em>Pero \u00e9ste no es el caso de las Hijas de la Caridad que no nacieron para dar <em>testimonio <\/em>de los valores evang\u00e9licos a trav\u00e9s de su vida, sino para <em>servir a los pobres. <\/em>Sin pobres no hay Hijas de la Caridad. A los pobres o, mejor, al desa\u00adrrollo natural del servicio a los pobres de entonces, hay que tenerlos en cuenta, por lo tanto, al estudiar la fundaci\u00f3n y la realizaci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<ol>\n<li><strong> La Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>Se ha dicho que las Hijas de la Caridad son como San Vicente las quiso y como Santa Luisa las hizo. En parte estoy de acuerdo y en parte no lo estoy. Capital importancia tuvo la evoluci\u00f3n natural de los sucesos sociales y religiosos. Las circunstancias les iban presen\u00adtando a los dos Santos distintas maneras de solucionar las necesida\u00addes de los pobres y ellos, ambos, tuvieron la perspicacia suficiente para aprovecharlas y la inteligencia realista para acomodar las Cari-dades. Todo brota de las Caridades. Las Hijas de la Caridad son una evoluci\u00f3n pr\u00e1ctica de ellas, apropiada a otras situaciones. Leyendo los primeros documentos de la vida de San Vicente, parece que \u00e9ste hab\u00eda cerrado su organigrama con la Asociaci\u00f3n de la Caridad y la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Fueron las conversaciones con Santa Luisa durante a\u00f1os y las iniciativas de \u00e9sta las que le indujeron a encajar las Hijas de la Caridad en las Caridades y a configurar la cofrad\u00eda en la Compa\u00f1\u00eda que termin\u00f3 siendo. Y fueron los aconteci\u00admientos que se presentaban y que ellos supieron aprovechar, o lo que en otras instituciones consideraban valioso para sus fines, lo que dot\u00f3 a la nueva Compa\u00f1\u00eda de Consejo, Director, Visitas can\u00f3nicas y regulares, etc.<\/p>\n<p>Est\u00e1 claro, sin discusi\u00f3n alguna, que las Cofrad\u00edas de la Caridad son obra exclusiva de San Vicente de Pa\u00fal; sin embargo, la fundaci\u00f3n de las Hijas de la Caridad pertenece por igual a los dos santos. Jugando a ciencia-ficci\u00f3n, me atrevo a afirmar que si hubiera faltado uno de los dos, la actual Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad no se hubiera realizado. Aunque Margarita Naseau2 tuvo la idea primera de incorporar a las Caridades j\u00f3venes que sent\u00edan la vocaci\u00f3n a servir gratuitamente a los pobres, la se\u00f1orita Le Gras desempe\u00f1\u00f3 una fun\u00adci\u00f3n imprescindible como lugar de acogida, de encuentro y referen\u00adcia, y como formadora de las j\u00f3venes. As\u00ed lo expresa innumerables veces Vicente de Pa\u00fal. En 1630 le escribe a Luisa: \u00abY <em>si esa buena muchacha de Suresnes, que otras veces la ha visitado y que se dedica a la ense\u00f1anza, la ha ido a ver como me lo prometi\u00f3 el otro domingo, cuando estuvo aqu\u00ed\u00bb<\/em>. Vicente dice que Marga\u00adrita, antes de dedicarse a los enfermos, hab\u00eda visitado a Luisa varias veces y hab\u00eda conversado con ella. Al insistir Vicente, en esta ocasi\u00f3n, que Margarita visitara a la Se\u00f1orita, supone que consideraba crucial la influencia de Luisa en Margarita o su parecer lo juzgaba decisivo para algo de suma importancia. De igual forma se continu\u00f3 despu\u00e9s con las dem\u00e1s j\u00f3venes: Margarita sirviendo de reclamo y modelo, Vicente de Pa\u00fal dando cabida a las j\u00f3venes en sus Caridades y Luisa recibi\u00e9ndolas y form\u00e1ndolas. Mayor influjo tuvo a\u00fan Luisa en la fun\u00addaci\u00f3n definitiva de la Compa\u00f1\u00eda. Aunque bastantes historiadores se lo atribuyen a Vicente de Pa\u00fal y unos pocos a Luisa de Marillac, pienso que hay que atribu\u00edrselo a San Vicente y a Santa Luisa por igual; a cada uno seg\u00fan el papel que le otorgaba el mismo carisma divino.<\/p>\n<p>En la fundaci\u00f3n de una instituci\u00f3n eclesial convergen un con\u00adjunto de mediaciones divinas insustituibles y una serie de circuns\u00adtancias naturales muy variadas. Examinando las circunstancias natu\u00adrales vemos que un d\u00eda Vicente de Pa\u00fal escribe a la se\u00f1orita Le Gras: <em>\u00abMe alegro del establecimiento de esas buenas j\u00f3venes; alabo su deseo de darles alg\u00fan cuadro, pero no, que d\u00e9 lugar a los pensamientos que le asaltan sobre este asunto. Usted es de nuestro Se\u00f1or y de su santa Madre; est\u00e9se firme en ellos y en el estado en que la han puesto, espe\u00adrando que ellos le manifiesten que desean otra cosa de usted\u00bb3. <\/em>Sin vio\u00adlentar el contexto de la carta sino, todo lo contrario, concorde con el pensamiento de Vicente de Pa\u00fal, me inclino a pensar que aqu\u00ed se refiere a un cambio de estado civil, en este caso hacerse religiosa, y deduzco que Luisa ten\u00eda pensamientos de realizarlo para aplacar a Dios por no haber cumplido el voto que hizo de joven. Pero San Vicente se opuso. No mucho tiempo despu\u00e9s, Vicente de Pa\u00fal, de nuevo se opuso firmemente a los prop\u00f3sitos de su dirigida: <em>\u00abEn cuanto a lo dem\u00e1s, le ruego de una vez por todas que no piense en ello, hasta que Nuestro Se\u00f1or le manifieste lo que quiere, pues ahora da los sentimientos contrarios a ello&#8230; Usted busca convertirse en la sirvienta de esas pobres chicas, y Dios quiere que sea la suya y quiz\u00e1 <strong>de muchas personas de las que no lo ser\u00eda de esta forma, <\/strong>y aunque no fuera m\u00e1s que la suya \u00bfno es bastante para Dios que su coraz\u00f3n honre la tranquilidad del de Nuestro Se\u00f1or?\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p>Esta carta nos aclara mucho. Vicente se opone a que Luisa cam\u00adbie de estado, a que se haga <em>religiosa, <\/em>pero tambi\u00e9n nos dice que Luisa desea cambiar de estado juntamente con las j\u00f3venes, y que en ese nuevo estado no servir\u00edan al pr\u00f3jimo. Se puede deducir que Luisa intentaba una <em>nueva fundaci\u00f3n religiosa. <\/em>Hoy no nos sorprende, pero Vicente de Pa\u00fal le anuncia que Dios tiene sobre ella el designio de dedicarla a servir a muchas personas, sin que defina d\u00f3nde las ser\u00advir\u00e1, si en la futura Compa\u00f1\u00eda, en las Caridades o visit\u00e1ndolas. \u00bfQu\u00e9 quiere decir la frase <em>\u00abaunque no fuera m\u00e1s que suya\u00bb? <\/em>\u00bfEntrar ella sola en un convento? \u00bfQue se quede como est\u00e1?<\/p>\n<p>Esta intenci\u00f3n o postura de Luisa dio lugar a frecuentes conver\u00adsaciones entre los dos santos sobre el mismo tema. En las conversa\u00adciones y en la oraci\u00f3n Vicente madur\u00f3 asimismo un convencimiento sobrenatural que ser\u00e1 clave en el porvenir: Luisa ten\u00eda una misi\u00f3n que cumplir pero unida a las j\u00f3venes y para los pobres. Da la impre\u00adsi\u00f3n que fue entonces cuando hablaron los dos santos sobre agrupar a las j\u00f3venes en una Caridad exclusivamente para ellas. Luisa debi\u00f3 asumirlo sin la m\u00e1s m\u00ednima duda; nerviosa presionaba para reali\u00adzarlo pronto y, terca como era, no cejaba de insistir en ello. En mayo de 1633 Vicente intenta detenerla, al no tener claro si era esa la voluntad de Dios. Por septiembre Vicente estaba convencido de que Dios pretend\u00eda algo excepcional de Luisa, y en concreto, que solici\u00adtaba reunir a las j\u00f3venes en una Caridad para ellas solas. Un mes m\u00e1s tarde Luisa, bajo la direcci\u00f3n de Vicente, empez\u00f3 una experiencia de fines de semana. Finalmente el 29 noviembre de 1633 decidieron comenzar en firme la nueva Caridad con Mar\u00eda Joly y otras dos o tres compa\u00f1eras. Margarita Naseau hab\u00eda muerto hac\u00eda nueve meses.<\/p>\n<p>Pienso que as\u00ed fue el desenvolvimiento humano de unas circuns\u00adtancias que nos conducen a la conclusi\u00f3n de que San Vicente de Pa\u00fal y Santa Luisa de Marillac son por igual fundadores de la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad. A la misma conclusi\u00f3n se llega si exami\u00adnamos los hechos de una manera sobrenatural: el carisma vicenciano tambi\u00e9n es carisma luisiano.<\/p>\n<p>No se puede dudar que, para fundar la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad, tanto San Vicente como Santa Luisa recibieron un ca\u00adrisma divino de fundaci\u00f3n: una <em>experiencia de Dios <\/em>que los llev\u00f3 a tomar conciencia de su vida. El comienzo, s\u00f3lo el comienzo de la experiencia nace para Vicente de Pa\u00fal en 1609, cuando, acusado de robo, encontr\u00f3 a Berulle y \u00e9ste le inici\u00f3 en la oraci\u00f3n; para Luisa de Marillac se inici\u00f3 en 1607, cuando en la pensi\u00f3n sinti\u00f3 el abandono, acudi\u00f3 a los capuchinos y se entreg\u00f3 a la oraci\u00f3n. La experiencia de Dios ejerci\u00f3 un cambio de vida, una <em>conversi\u00f3n, <\/em>y la experiencia divina y la conversi\u00f3n trajeron una <em>revelaci\u00f3n <\/em>que les transmiti\u00f3 una <em>misi\u00f3n: <\/em>entregarse a los pobres. En San Vicente, desde un ego\u00edsmo material; en Santa Luisa, desde un ego\u00edsmo espiritual \u2014 los dos a trav\u00e9s de una Noche M\u00edstica \u2014 en 1617 y 1623. La materializaci\u00f3n de la misi\u00f3n arranca de la noche espiritual: Vicente se ofrece a los pobres para salir de aquella noche, a Luisa Dios la sac\u00f3 de la noche para ofrecerla a los pobres. San Vicente comenz\u00f3 a realizarlo en Folleville y Chatillon, Santa Luisa lo descubri\u00f3 por medio del Santo en 1629. Hubo un s\u00f3lo carisma en dos personas, o lo que es lo mismo, los dos Santos recibieron el mismo carisma.<\/p>\n<p>Un estudio sobre el desarrollo de la Compa\u00f1\u00eda nos lleva a un final id\u00e9ntico. Los dos fundadores influyeron en facetas esenciales a la naturaleza de la Compa\u00f1\u00eda, aunque desde posiciones diferentes. Vicente de Pa\u00fal, fundador de las cofrad\u00edas de la Caridad, era el Direc\u00adtor y el Superior de la reciente Caridad. El dio la espiritualidad, las razones teol\u00f3gicas y determin\u00f3 las estructuras jur\u00eddicas. A una mujer le era casi imposible ni siquiera proponerlo en aquel siglo s. Pero Vicente de Pa\u00fal nada orden\u00f3 contra el parecer de su colaboradora ni siquiera sin su conocimiento. Por otro lado, Luisa era una enamo\u00adrada de la persona de su director; era su mejor y fiel disc\u00edpula y acep\u00adtaba su doctrina como la m\u00e1s apropiada para sus hijas. Vicente valor\u00f3 de una manera eminente pero justa a su dirigida y deposit\u00f3 en ella toda su confianza.<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li><strong> Las circunstancias, San Vicente y Santa Luisa<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>Da la sensaci\u00f3n de que San Vicente es el presidente en muchas <em>juntas directivas de empresas <\/em>dedicadas a los pobres y, en lo tocante a las Hijas de la Caridad, ve bien, asume y ajusta al Derecho y a sus ideas las iniciativas de la directora, m\u00e1s en contacto que \u00e9l mismo con la realidad en la marcha de la Compa\u00f1\u00eda. Basta leer algunas res\u00adpuestas de San Vicente a las cartas de la Santa para convencerse de ello: <em>\u00abMe parece bien lo que usted me indica. As\u00ed pues, haga el favor de hacerlo cuanto antes, se\u00f1orita, y perd\u00f3neme que no vaya a verla hoy, ya que me urge ir a la ciudad\u00bb. \u00abAcabo de leer la distribuci\u00f3n del d\u00eda que me ha enviado usted y me parece bien\u00bb. <\/em>O las respuestas lac\u00f3nicas que da a sus preguntas: <em>\u00abCreo que s\u00ed&#8230;, usted ver\u00e1&#8230;, puede usted hacerlo&#8230;, int\u00e9ntelo&#8230;, cuando lo juzgue usted oportuno&#8230;, hable con la se\u00f1ora duquesa&#8230;\u00bb, <\/em>etc.<\/p>\n<p>La Caridad de las muchachas era una Caridad del Se\u00f1or Vicente y \u00e9ste se nombr\u00f3 director \u2014 no al p\u00e1rroco \u2014, las instal\u00f3 en la vi\u00advienda de Luisa \u2014 no en la parroquia \u2014 y constituy\u00f3 a \u00e9sta superiora. El gobierno y direcci\u00f3n inmediatos as\u00ed como la administraci\u00f3n correspond\u00eda a la superiora, como en las dem\u00e1s Caridades. Vicente estaba demasiado ocupado en asuntos eclesiales y civiles, conoc\u00eda muy bien las cualidades y los valores de Luisa de Marillac, y m\u00e1s que depositar, casi abandon\u00f3 la Compa\u00f1\u00eda en sus manos, hasta conside\u00adrar que las Hermanas eran de ella y no de \u00e9l. Es frecuente que le diga <em>\u00absus hijas\u00bb. <\/em>En el primer <em>consejo <\/em>de la Compa\u00f1\u00eda dice el superior: <em>\u00abDespu\u00e9s de todo esto, le toca a la hermana sirviente [Santa Luisa] que haya recogido los votos seguir la opini\u00f3n que le parezca m\u00e1s oportuna. Y si no quiere seguir ni a las unas ni a las otras, dir\u00e1: No decidiremos hoy de este asunto; habr\u00e1 que pensarlo delante de Dios. O bien, <strong>si desea pedir consejo, <\/strong>puede decir: Hablar\u00e9 de ello con el padre Vicente; ya veremos lo que es mejor\u00bb. <\/em>El primer reglamento y horario los redact\u00f3 Luisa, acomodando a sus hijas el reglamento general de las Caridades; Vicente hizo pocas anotaciones despu\u00e9s de tardar unos meses en leerlos. Propuso que se los explicara Luisa a las Hermanas y s\u00f3lo ante la admiraci\u00f3n que Luisa sent\u00eda por el director, tuvo que explic\u00e1rselo \u00e9l en el mes de julio de 1634. Los reglamentos que redact\u00f3 San Vicente en 1645, 1646 y 1655 tienen en cuenta, como un embri\u00f3n, tanto el reglamento de las Caridades como el compuesto por Luisa y las anotaciones que \u00e9sta le presentaba insistentemente. Pero a\u00fan hay m\u00e1s: Sin saber por qu\u00e9 \u2014 lo que se diga son conjeturas, como el temor a ser consideradas religiosas \u2014 San Vicente no quiso publicar las Reglas de las Hijas de la Caridad, y parece hasta tener miedo de redactarlas. Todav\u00eda en 1651 Santa Luisa le insiste en que hay que componerlas para que las Hermanas las lean todos los meses y se afiance la Compa\u00f1\u00eda. Y despu\u00e9s de aprobadas las Reglas y la Compa\u00f1\u00eda en 1655, Luisa insist\u00eda en darle iniciativas al Superior \u00abpara el afianzamiento de la Compa\u00f1\u00eda\u00bb.<\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li><strong>Las Hijas de la Caridad y los Misioneros Pa\u00fales<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>Mayor influencia tuvieron las iniciativas de Santa Luisa en <em>la evoluci\u00f3n <\/em>de la Compa\u00f1\u00eda. Luisa sab\u00eda que sus hijas, como la mayor parte de las mujeres del siglo XVII, eran mujeres de segundo orden, tanto en lo social como en la Iglesia, subordinadas a los hombres y sin personalidad jur\u00eddica, de tal manera que las Caridades ten\u00edan que admitir a un hombre como procurador <em>\u00abpara actuar en los procesos y actos de la justicia\u00bb; <\/em>sab\u00eda tambi\u00e9n que no ten\u00edan m\u00e1s cultura que la sacada de la vida, y que su religi\u00f3n era popular, te\u00f1ida de supersti\u00adciones, pero eran muchachas consagradas a Dios viviendo los conse\u00adjos evang\u00e9licos y a quienes les entregaban la responsabilidad de unas dirigentes en numerosas obras civiles y eclesiales; y lo curioso era que por primera vez en la historia se ve\u00edan obligadas a mezclarse con <em>el <\/em>pueblo de la calle. A estas j\u00f3venes hab\u00eda que darles un plan sencillo de formaci\u00f3n: que no desentonasen como consagradas ni como sir\u00advientas. Es decir, que fueran Hijas de la Caridad. De que lo fueran se encarg\u00f3 Luisa bajo la direcci\u00f3n de Vicente. Ella no pod\u00eda copiar de otras instituciones porque la Compa\u00f1\u00eda en aquel tiempo era \u00fanica en su g\u00e9nero, y, por ello, se apoy\u00f3 en los Misioneros Pa\u00fales. Estos entra\u00adban en el organigrama que ten\u00eda sobre la Compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<p>Sin tener en cuenta la postura reacia de Vicente \u00aba distraer a los Pa\u00fales de las misiones, Luisa program\u00f3 relaciones de cortes\u00eda y nece\u00adsidades con ellos dando noticias mutuas de las labores de las dos Compa\u00f1\u00edas y de las personas. Es f\u00e1cil que hoy no veamos en todo ello nada m\u00e1s que unas simples relaciones sociales, al estilo de entonces. Intuimos, sin embargo, que en la mente de Luisa todo for\u00admaba parte de un amplio plan que no ocultaba y que con tes\u00f3n lle\u00advaba adelante, hasta decir a las Hijas de la Caridad que el Superior de una comunidad de Pa\u00fales es tambi\u00e9n el superior de las Hermanas del lugar. Y no superior figurativo como podr\u00eda sugerirlo esta frase: <em>\u00abD\u00e9 mis m\u00e1s humildes y respetuosos saludos a vuestro se\u00f1or superior \u00bb <\/em>(el de los Pa\u00fales), sino con autoridad sobre las Hijas de la Caridad, como lo escribe en un reglamento: <em>\u00abObedecer\u00e1n al superior de la Misi\u00f3n\u00bb. <\/em>De este modo, animando a las Hermanas a confiar en los misioneros, podemos decir que fue ella quien fundament\u00f3 la uni\u00f3n entre las dos instituciones y entre los miembros de ambas que a\u00fan hoy perdura. Seguramente San Vicente en su interior estaba de acuerdo con esta idea, pues al final de su vida la defiende abierta\u00admente a\u00fan contra el parecer de sus misioneros. As\u00ed escribe al P. Dehorgny: <em>\u00abCreyendo que es su obligaci\u00f3n <\/em>[del P. Cuissot], <em>como superior de los misioneros, tener de esas hermanas el mismo cuidado que tiene de los seminaristas y que los que las instruyen, confiesan y dirigen, lo hagan seg\u00fan sus consejos y no independientemente de \u00e9l\u00bb. <\/em>Todav\u00eda diez d\u00edas antes de morir el Santo da una <em>Obediencia <\/em>a las Hermanas que van a Polonia, donde les dice: guar\u00addar\u00e9is <em>\u00abla manera de vivir que hab\u00e9is observado, [&#8230;] bajo la direcci\u00f3n del padre Desdames o de cualquier otro que sea superior de los padres de nuestra congregaci\u00f3n que hay ahora en Polonia\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p>La psicolog\u00eda le asegur\u00f3 a Luisa de Marillac la sensaci\u00f3n de seguridad y de apoyo que daba sentirse unida a una congregaci\u00f3n masculina de prestigio, como lo era la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n en vida de San Vicente. Luisa se sent\u00eda tranquila y se desentend\u00eda un tanto de las comunidades cercanas a una casa de misioneros, o de aquellas por donde hab\u00eda pasado un sacerdote Pa\u00fal, de tal manera que, cuando se plantea en un consejo abrir en el sur de Francia un Seminario interno y una especie de casa provincial para el sur, Luisa \u00fanicamente aclara: <em>\u00abCreo que ser\u00eda de mucha utilidad, con tal que fuera en un sitio en el que haya padres de la Misi\u00f3n\u00bb<\/em>. Convencida de esta idea y, contra el parecer de Vicente de Pa\u00fal que deseaba alejar de San L\u00e1zaro la Casa Central de las Hijas de la Caridad, Luisa, tenaz, la puso enfrente <sup>15<\/sup>. Cuando no hab\u00eda Padres Paules cercanos a las casas de las Hermanas, insist\u00eda ante Vicente de Pa\u00fal para que enviara alg\u00fan misionero a <em>visitar las casas y revisar su vida y animarlas, hasta el punto de permitir hacer los votos y destinarlas o de nombrar Hermana Sirviente interina<\/em>.<\/p>\n<ol start=\"4\">\n<li><strong> Visitas can\u00f3nicas, Directores Provinciales, confesores y direc\u00adci\u00f3n espiritual<\/strong>.<\/li>\n<\/ol>\n<p>De aqu\u00ed a emprender las Visitas Can\u00f3nicas realizadas por misio\u00adneros encargados oficialmente por el Se\u00f1or Vicente, no hay m\u00e1s que un paso. Podemos afirmar que la iniciativa vino de Luisa y se con\u00adfirmaron en el di\u00e1logo entre los dos fundadores. No se puede olvidar que la primera vez que sepamos que el P. Lamberto pasa visita a la comunidad de Angers, San Vicente le escribe: <strong><em>\u00abLa se\u00f1orita Le Gras desear\u00eda <\/em><\/strong><em>que fuera usted a dar una vuelta por Angers para visitar a sus <\/em><em>hijas en forma de <strong>visita <\/strong><\/em>[can\u00f3nica]\u00bb. Y nos extra\u00f1a que cuatro a\u00f1os m\u00e1s tarde, Lamben() le escriba a Luisa en estos t\u00e9rminos: <em>\u00abHace unos ocho d\u00edas que recib\u00ed una de sus cartas, pero no la otra en la que usted me mandaba ir a Angers y me indicaba alguna cosa en particular para cuando estuviera all\u00ed\u00bb. <\/em>Igualmente hay que recordar que cada misio\u00adnero, despu\u00e9s de pasar Visita, enviaba a Luisa un informe seg\u00fan los puntos que ella hab\u00eda marcado.<\/p>\n<p>Asimismo, es en las circunstancias hist\u00f3ricas y sociales junto a las distancias, donde debemos buscar la ra\u00edz de los directores pro\u00advinciales actuales. Sin duda alguna, el Director General tuvo su ori\u00adgen en una sobrecarga de Vicente de Pa\u00fal. Imposibilitado de dirigir a las Hijas de la Caridad como debiera, descarg\u00f3 en otro misionero algunos trabajos con las Hermanas. Cosa que facilit\u00f3 Luisa de Marillac aconsejando al Superior que otro Misionero asistiera con \u00e9l a las conferencias. Este misionero participaba tambi\u00e9n en los Consejos de la Compa\u00f1\u00eda, casi siempre los Padres Portail <em>y <\/em>Alm\u00e9ras. El Director Provincial, sin embargo, naci\u00f3 de la lejan\u00eda de algunas comunidades, especialmente de Polonia. Hubo de atribuir al superior de los misioneros la autoridad suficiente para dirigir a las Hermanas y a\u00fan para expulsar de la Compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<p>Aceptando la doctrina arcaica y r\u00edgida del siglo XVII sobre la jurisdicci\u00f3n confesional, Luisa sab\u00eda que el Superior de la Congre\u00adgaci\u00f3n era tambi\u00e9n superior de las Hijas de la Caridad. Y Vicente de Pa\u00fal, que les dec\u00eda que <em>\u00aberan personas de la parroquia bajo la direc\u00adci\u00f3n de los p\u00e1rrocos\u00bb, <\/em>las prohib\u00eda confesarse, sin su permiso, con sacerdotes, distintos de los nombrados. No est\u00e1 clara la postura de San Vicente en lo referente a las confesiones de las Hijas de la Cari\u00addad. En su interior hab\u00eda una lucha continua. Frente a la convenien\u00adcia pr\u00e1ctica de que fueran los misioneros quienes las confesaran, debido a su peculiar naturaleza y a su id\u00e9ntico carisma, se opon\u00edan el derecho can\u00f3nico y la repugnancia de muchos misioneros\u00bb Luisa, por su parte, ten\u00eda claras las ideas: los misioneros deb\u00edan entrar a formar parte de la direcci\u00f3n y confesi\u00f3n de las Hijas de la Caridad seg\u00fan un plan que hab\u00eda rumiado en su mente hasta en los menores detalles: si no estaban autorizados a ser sus confesores de una manera ordinaria, procuraba que lo fueran en ocasiones extraordina\u00adrias: siempre que una Hermana ten\u00eda un problema o cuando la co\u00admunidad era reciente o hab\u00eda una situaci\u00f3n delicada o el ambiente social era espec\u00edfico, como en tiempo de la Fronda. Y a\u00fan ped\u00eda que fueran confesores ordinarios, cuando una comunidad de misioneros estaba cerca de las Hijas de la Caridad.<\/p>\n<p>Aunque a Vicente de Pa\u00fal no le agradaba emplear a los misio\u00adneros como confesores de las Hijas de la Caridad \u2014por supuesto rechazaba rotundamente que lo fueran de las religiosas, asumi\u00f3 contra el parecer de muchos cohermanos que la direcci\u00f3n espiritual de la Compa\u00f1\u00eda era una obra confiada a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, sin que ello indicara que cualquier misionero, s\u00f3lo por el hecho de serlo, fuera ya director espiritual de las Hijas de la Caridad. Se ve en la Asamblea de 1651. A pesar de los piropos que se hace de las obras de las Hermanas, decide que los misioneros s\u00f3lo las dirijan <em>en alg\u00fan caso extraordinario. <\/em>En los \u00faltimos a\u00f1os de su vida, sin embargo, San Vicente asumi\u00f3 la idea de Santa Luisa y defendi\u00f3, contra las objeciones de los misioneros, que la direcci\u00f3n espiritual de las Hijas de la Caridad era una obra confiada por Dios a la Congre\u00adgaci\u00f3n, hasta ponerlo en las Reglas de la Congregaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Me atrevo a sacar la conclusi\u00f3n de que Luisa se empe\u00f1\u00f3 y, en cierto modo logr\u00f3, que un aspecto de la actividad de los misioneros formara parte de la organizaci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda. Tambi\u00e9n Vicente de Pa\u00fal se convenci\u00f3, al final de su vida, de la conveniencia de esta mentalidad.<\/p>\n<ol start=\"5\">\n<li><strong> Dos ramas de una misma Compa\u00f1\u00eda<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>Una de las aportaciones que hizo Luisa de Marillac a la Com\u00adpa\u00f1\u00eda fue haber logrado poner como Superior General al Superior General de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Es un tema requetesabido. Ya nadie ignora que, gracias a su tes\u00f3n, las Hijas de la Caridad tienen el Superior General que tienen, contra el primer parecer de Vicente de Pa\u00fal. Hay mucho escrito sobre ello y no me detengo.<\/p>\n<p>No es tan conocida, sin embargo, la visi\u00f3n, y tambi\u00e9n deseo, que ten\u00eda sobre la estructura de la Compa\u00f1\u00eda. Mientras Vicente de Pa\u00fal, licenciado en derecho, se revolv\u00eda con el Concilio de Trento y la Constituci\u00f3n <em>Quaecumque, <\/em>de Clemente VIII (7 de diciembre de 1604), para fijar la naturaleza jur\u00eddica de las Hijas de la Caridad, Luisa so\u00f1aba con una sola instituci\u00f3n de dos cuerpos, uno de misio\u00adneros y otro de sirvientas. Fue un sue\u00f1o, pues no la acompa\u00f1\u00f3 el \u00e9xito mientras vivi\u00f3 ni tampoco despu\u00e9s de muerta. Parece que nadie aceptaba sus deseos por exageradamente atrevidos o acaso prof\u00e9tica\u00admente prematuros. Su visi\u00f3n pudo llegar a ser hist\u00f3rica, pero ya era bastante haber logrado imponer su parecer sobre el Superior Gene\u00adral. Por lo menos tres veces escribi\u00f3 sobre la uni\u00f3n natural entre la Compa\u00f1\u00eda y la Congregaci\u00f3n y las tres da la sensaci\u00f3n de pretender una curiosa uni\u00f3n que hubiese cambiado quiz\u00e1 nuestra historia.<\/p>\n<p>La v\u00edspera de Pentecost\u00e9s de 1642 se desplom\u00f3 el suelo de la sala donde trabajaba Luisa y donde iban a reunirse las Damas de la aristocracia, pero, gracias a Dios, la reuni\u00f3n se hab\u00eda suprimido, nos cuenta San Vicente, y tambi\u00e9n nos dice que Luisa se salv\u00f3 saliendo de all\u00ed segundos antes. Asombrada Luisa escribi\u00f3 a su director que \u00abera un aviso a su caridad (Vicente) para establecer la uni\u00f3n estrecha de la manera de vida que Dios quer\u00eda que llevara esta comunidad, conforme a la de su instituto (C.M.), siendo los intereses comunes en esta gracia de Dios m\u00e1s que accidente\u00bb. Seguramente Luisa lo escribi\u00f3 hacia 1645.<\/p>\n<p>La gran preocupaci\u00f3n de Luisa por estos a\u00f1os era la erecci\u00f3n can\u00f3nica y civil \u2014 s\u00f3lida \u2014 de la Compa\u00f1\u00eda; y ve en esta gracia-accidente la manifestaci\u00f3n de la voluntad divina cuyo deseo era la uni\u00f3n de las dos instituciones en una sola, pues aclara que los inte\u00adreses son comunes: instituir solidariamente la Compa\u00f1\u00eda interesaba por igual a las Hijas de la Caridad y a los misioneros.<\/p>\n<p>En 1651 se afianza en la convicci\u00f3n de que el Superior General de los Pa\u00fales debe serlo tambi\u00e9n de las Hijas de la Caridad, pero a\u00f1ade una condici\u00f3n explicativa que los bi\u00f3grafos han pasado por alto: <em>\u00abCon el consentimiento de su compa\u00f1\u00eda para que estando (las Hermanas) agregadas a ella, participen del bien que se hace en ella, para que la divina bondad&#8230; les haga la gracia de vivir del esp\u00edritu con que su bondad anima a dicha honorable compa\u00f1\u00eda\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p>La palabra <em>agregada <\/em>en el siglo XVII ten\u00eda el sentido de unirse a un cuerpo f\u00edsica o moralmente para formar una unidad, al modo como una facultad y un profesor quedan agregados a una universi\u00addad o una orden tercera a su tronco. Esta interpretaci\u00f3n se confirma leyendo una meditaci\u00f3n de 1646. Recordando hechos pasados, escri\u00adbe, como algo natural: <em>\u00abEl d\u00eda de la octava del Sant\u00edsimo Sacramento, ador\u00e1ndolo en el coro de la iglesia de nuestros venerables padres, le ped\u00ed, por la uni\u00f3n amorosa del Verbo con el hombre, que ellos y noso\u00adtras le estuvi\u00e9ramos eternamente unidos, y siempre unidos a la jerar\u00adqu\u00eda apost\u00f3lica y romana por una s\u00f3lida uni\u00f3n de todos los cuerpos de la Comunidad a los pobres, como Dios lo quiere\u00bb<\/em>. Estos cuer\u00adpos \u00fanicamente pueden ser los dos institutos a los que Luisa exige formar una sola comunidad o congregaci\u00f3n. Y si hubiere duda, pen\u00adsando que se refiere a las comunidades locales, la desbarata cuando pide a la Inmaculada <em>\u00abla conservaci\u00f3n de la pureza en una y otra Com\u00adpa\u00f1\u00eda\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Tomado en particular cada texto, acaso podr\u00eda obligarnos a refle\u00adxionar la duda, pero en conjunto me inclinan a admitir como acer\u00adtada la afirmaci\u00f3n que acabo de exponer. Tampoco debi\u00f3 causarle duda alguna a Vicente de Pa\u00fal, reacio en los comienzos a las rela\u00adciones entre los Misioneros y las Hijas de la Caridad. Al final de su vida, sin embargo, da la sensaci\u00f3n de asumir la postura de Luisa. Son conocidos los argumentos que expuso a los cohermanos para convencerlos de la congruencia que exist\u00eda entre la ayuda espiritual a las Hijas de la Caridad y los fines y naturaleza de la Misi\u00f3n (6 de diciembre de 1658). Da la sensaci\u00f3n, con todo, que no se atrevi\u00f3 a exponer en p\u00fablico, ante todos los misioneros, un argumento sospe\u00adchoso para ellos, pero que sin titubeos se lo escribi\u00f3 al P. de la Fosse en febrero de 1660: <em>\u00abLas Hijas de la Caridad entraron en el orden de la Providencia como un medio que Dios nos da para hacer con sus manos lo que no podr\u00edamos hacer con las nuestras en la asistencia cor\u00adporal a los pobres enfermos y decirles con sus labios alguna frase de instrucci\u00f3n y consuelo para la salvaci\u00f3n&#8230; Estas Hermanas se dedican como nosotros a la salvaci\u00f3n y cuidado del pr\u00f3jimo; y si dijese que <strong>con nosotros, <\/strong>no dir\u00eda nada contrario al evangelio\u00bb<\/em>.<\/p>\n<ol start=\"6\">\n<li><strong> Formaci\u00f3n de las Hijas de la Caridad<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>La formaci\u00f3n de las primeras Hermanas recay\u00f3 enteramente sobre Luisa. Si en los comienzos la formaci\u00f3n fue escasa \u2014 de uno a tres meses \u2014 dirigida casi exclusivamente al domino de las pasiones, al desprendimiento por medio de la mortificaci\u00f3n y a una formaci\u00f3n t\u00e9cnica y humana que las capacitara para el servicio, pronto Luisa organiz\u00f3 un cuadro formativo, sencillo, como para mujeres de pue\u00adblo: orden\u00f3 el tiempo y los ejercicios de lectura, los trabajos de aguja y las t\u00e9cnicas de servicio, busc\u00f3 ayudas de otras personas, sin dese\u00adchar los conocimientos pedag\u00f3gicos de las Ursulinas, lo cual no agra\u00addaba demasiado a Vicente de Pa\u00fal; fij\u00f3 la formaci\u00f3n religiosa y espi\u00adritual alrededor de su catecismo, de intercambios, de charlas dadas semanalmente por ella misma<sup>25<\/sup>. Todo esto lo aport\u00f3 la Se\u00f1orita Le Gr\u00e1s, San Vicente supervisaba. Llama la atenci\u00f3n el aplomo y la autonom\u00eda, casi parece independencia, con que da los avisos y nor\u00admas a las Hermanas destinadas a lugares alejados o dif\u00edciles: Le Mans, Montreuil, Arras. Luisa hab\u00eda concebido un plan e intervino en la t\u00e9cnica de las conferencias que daba el Superior: \u00e9ste propon\u00eda una conferencia mensual o tal vez quincenal, sin embargo, Luisa pre\u00adtend\u00eda que fueran semanales, y hasta le indicaba los temas, general\u00admente pr\u00e1cticos, a poder ser de las Reglas o sobre la forma de vida. Le aconsej\u00f3 que conven\u00eda fijar de antemano el tema para poder pre\u00adpararlo, con unos puntos de meditaci\u00f3n y reflexi\u00f3n al final de cada charla. Delicadamente, pero con habilidad femenina, le ped\u00eda la presencia en las conferencias tambi\u00e9n de otro misionero.<\/p>\n<p>S\u00e9 que algunos estudiosos no est\u00e1n de acuerdo con algunas de mis afirmaciones y han otorgado a San Vicente de Pa\u00fal muchos resultados particulares de Santa Luisa de Marillac o, al menos, participativos con el fundador. Voy a repetir lo que ya he escrito en otro lugar: <em>\u00abVicente de Pa\u00fal era el manantial de las ense\u00f1anzas a las Hijas de la Caridad, pero Luisa era el cauce por donde corr\u00eda la doctrina y la fuente donde beb\u00edan las Hermanas. Y bien se sabe que el agua toma muchos sabores del cauce por donde circula\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal ha contribuido m\u00e1s a la formaci\u00f3n de las Her\u00admanas de los siglos posteriores que a la de las de su \u00e9poca y ha influido en ellas m\u00e1s extensamente despu\u00e9s de muerto que en vida. Ya mientras viv\u00eda, pero m\u00e1s despu\u00e9s de muerto, los Padres Pa\u00fales han sentido la obligaci\u00f3n de ayudar a las Hijas de la Caridad como un encargo de su fundador. Pero los Pa\u00fales est\u00e1n ahora y estaban entonces imbuidos de San Vicente y muy poco de Santa Luisa. Ten\u00edan a mano las conferencias del fundador, primero en copias y luego impresas. M\u00e1s tarde se imprimi\u00f3 la correspondencia entre los dos Santos y las cartas de San Vicente a algunas Hermanas. Sin embargo se tard\u00f3 226 a\u00f1os en publicar las cartas y escritos de Luisa de Marillac, no completos y s\u00f3lo en franc\u00e9s. Para tenerlos completos se tard\u00f3 250 a\u00f1os, y s\u00f3lo en litograf\u00eda para las bibliotecas. Vicente de Pa\u00fal hab\u00eda rechazado con cortes\u00eda humana y prudencia santa comunicarse con las Hermanas, a no ser con unas pocas en confesi\u00f3n y direcci\u00f3n o por carta. Sus relaciones con las Hermanas particulares y con las comunidades fue a trav\u00e9s de Luisa de Marillac. Ten\u00eda, ade\u00adm\u00e1s, un trabajo agotador que le imped\u00eda dedicarse a la Compa\u00f1\u00eda. Era Luisa quien estaba consagrada a la Compa\u00f1\u00eda en alma y cuerpo. Vicente lo sab\u00eda, lo aprobaba y se sent\u00eda tranquilo.<\/p>\n<p>Leyendo sus conferencias a las Hijas de la Caridad puede ser enga\u00f1oso concluir que su influencia en las Hermanas no s\u00f3lo fue enorme sino decisiva. Analicemos todas las facetas. Las conferencias que conservamos, y no parece que se hayan perdido muchas dado el aprecio que Luisa sent\u00eda por ellas, la ilusi\u00f3n con que las redact\u00f3 o mand\u00f3 redactarlas y la fidelidad que puso para conservarlas, dan por t\u00e9rmino medio una cada trimestre. Varias veces Luisa se quej\u00f3 sua\u00advemente del largo tiempo transcurrido sin tener ninguna. Hay que a\u00f1adir que a las conferencias s\u00f3lo pod\u00edan acudir Hermanas de la Casa Madre y una de cada parroquia de Par\u00eds para impedir <em>\u00abque los pobres sufrieran molestias\u00bb<\/em>. A las Hermanas de las provincias les era imposible asistir. Y tengamos presente que desde 1647 hab\u00eda tantas Hermanas en las provincias como en Par\u00eds. No hay que olvi\u00addar tampoco que Luisa nunca permiti\u00f3 que se sacaran de la Casa las conferencias del Superior para que no se perdieran, ni que se copia\u00adran <em>\u00abpor miedo a que se cambiase el sentido del bienaventurado Padre\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p>Quien model\u00f3 la espiritualidad y la vida de las Hijas de la Cari\u00addad fue Luisa d\u00e9 Marillac. Hay que tener presente varios comporta\u00admientos de Luisa y de las Hermanas: Luisa fue durante muchos a\u00f1os la formadora de las reci\u00e9n venidas, de las seminaristas, <em>y <\/em>la directora de la Casa. Con ella convivieron d\u00eda a d\u00eda, al menos durante meses, todas las Hermanas; y destinadas fuera de Par\u00eds, algunas le escribie\u00adron a\u00f1orando la doctrina que aprendieron a su lado. Cuando sal\u00edan a otras comunidades, ella segu\u00eda dirigi\u00e9ndolas por medio de sus cartas. Sus cartas fueron el alimento corriente para la mayor\u00eda de las Hijas de la Caridad en el ser, en el vivir y en el servicio. Luisa de Marillac se daba cuenta de la importancia que ten\u00edan sus cartas. Pretend\u00eda, a veces demasiado optimista, que la correspondencia entre ella y sus hijas fuera semanal o, a m\u00e1s tardar, quincenal. En enero del a\u00f1o en que muri\u00f3 escribi\u00f3 a su antigua secretaria Maturina Gu\u00e9rin: <em>\u00abLe ruego, querida hermana, que procure con gusto tener cuidado de leer mis apreciadas cartas para recibir por este medio el esp\u00edritu de Jesu\u00adcristo, sin el cual todo lo que decimos o hacemos no es nada m\u00e1s que campanas que suenan\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p>En resumidas cuentas, Luisa deposit\u00f3 en la identidad de las Hijas de la Caridad unas caracter\u00edsticas que, a pesar de los influjos de lecturas y directores posteriores, se han trasmitido hasta la actuali\u00addad, y que se ha conservado como un poso luisiano que no han podido ni querido desarraigar.<\/p>\n<ol start=\"7\">\n<li><strong> Espiritualidad<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>Con todo, hay que afirmar que Luisa no era la \u00fanica superiora de donde sal\u00edan las \u00faltimas decisiones o en donde se proyectaba la ideolog\u00eda que configur\u00f3 la Compa\u00f1\u00eda. Este papel se lo reservaba a Vicente de Pa\u00fal. Ella procuraba que las Hijas de la Caridad vivieran la espiritualidad que marcaba el superior Vicente, con la que ella se identificaba a\u00f1o tras a\u00f1o. Luisa asumi\u00f3 la funci\u00f3n de marcar el camino pr\u00e1ctico de vivir la doctrina vicenciana. Luisa, que en su juventud vivi\u00f3 la espiritualidad renano-flamenca, que asimil\u00f3 luego la espiritualidad vicenciana, pero que en los \u00faltimos a\u00f1os de su vida amalgam\u00f3 las dos tendencias de tal manera que vivi\u00f3 la suya, la espi\u00adritualidad luisiana, dirigi\u00f3 a las Hermanas m\u00e1s como le gustaba a Vicente de Pa\u00fal que como pensaba ella, m\u00e1s al modo de San Fran\u00adcisco de Sales que al de Berulle, y de aquel prefer\u00eda para sus hijas la Introducci\u00f3n a la Vida Devota que el Tratado del Amor de Dios, aun\u00adque jam\u00e1s pudo prescindir de su espiritualidad n\u00f3rdica, que a veces inculcaba a algunas Hijas de la Caridad que consideraba de espiri\u00adtualidad profunda <sup>3\u00b0.<\/sup> A unas cuantas les hablaba de la uni\u00f3n \u00edntima con Dios, del abandono en \u00c9l, de desprendimiento total y de anona\u00addamiento. Las empujaba a buscar el <em>puro amor. <\/em>No se olvide que las pocas p\u00e1ginas del escrito <em>Pr\u00e1ctica del Puro Amor <\/em>se lo dedic\u00f3 a todas las Hijas de la Caridad.<\/p>\n<ol start=\"8\">\n<li><strong> Esp\u00edritu de la Compa\u00f1\u00eda<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>Sin duda alguna, una se\u00f1al significativa de las Hijas de la Cari\u00addad son los votos que, seg\u00fan aparece al final de la conferencia del 19 de julio de 1640, llevaba preparado San Vicente en connivencia con Santa Luisa, \u2014 obra de los dos y de la circunstancia religiosa de la \u00e9poca \u2014 pero la parte m\u00e1s caracter\u00edstica del carisma de la Com\u00adpa\u00f1\u00eda es el <em>esp\u00edritu <\/em>que est\u00e1 en funci\u00f3n del fin: <em>entrega a Dios para servir a los pobres corporal y espiritualmente. <\/em>Un buen servicio exige virtudes apropiadas y, sobre todo, una vida de comunidad unida. Si el <em>equipo de trabajo <\/em>no tiene cohesi\u00f3n, tampoco es eficaz. De ah\u00ed que San Vicente y especialmente Santa Luisa vayan enumerando las cua\u00adlidades y virtudes que necesitan las Hermanas para vivir unidas y ser\u00advir con dignidad a los pobres. Poco a poco se van convenciendo de que esas virtudes deben ser pocas para ser asimiladas con facilidad por unas pobres aldeanas, y quedan seducidos por tres: humildad, sencillez y caridad. Ya en 1617 San Vicente pone como virtudes nece\u00adsarias a las se\u00f1oras de la Caridad de Chatillon la humildad, sencillez y caridad (SV XIII, 435 \/ ES X, 584). Pero al proponer las virtudes caracter\u00edsticas de las Hijas de la Caridad se ve que titubea entre varias virtudes hasta 1653, cuando en febrero explica el Esp\u00edritu de la Compa\u00f1\u00eda en tres famosas conferencias. Parecido le sucede a Santa Luisa de Marillac. \u00bfA qui\u00e9n de los dos se debe ese esp\u00edritu? \u00bfA los dos? \u00bfAl ambiente espiritual de Par\u00eds? Las tres virtudes encajan per\u00adfectamente con la doctrina de Berulle sobre la Encarnaci\u00f3n de la que San Vicente nunca pudo desprenderse en su totalidad: <em>Jesucristo en la encarnaci\u00f3n es adorador del Padre y servidor de su designio de amor31. <\/em>Llega as\u00ed la explicaci\u00f3n teol\u00f3gica sacada de la encarnaci\u00f3n del Verbo. Luisa de Marillac, plenamente berulliana, las acoge encan\u00adtada, pero las despliega de una forma m\u00e1s pr\u00e1ctica y concreta: <em>\u00abLa mansedumbre, la cordialidad y la tolerancia deben ser el ejercicio de las Hijas de la Caridad, como la humildad, la sencillez <\/em>y <em>el amor a la humanidad santa de Jesucristo, que es la perfecta caridad, son su esp\u00ed\u00adritu\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p>por Benito Mart\u00ednez, C.M.<\/p>\n<p><em>Vincentiana, Julio-Octubre 2001<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En los \u00faltimos tiempos se da poca importancia al hecho de que las Hijas de la Caridad sean seculares y no religiosas. 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