Vicente de Paúl, Documento 171: Relación De La Asamblea Celebrada En San Lázaro En 1651

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Vicente de PaúlLeave a Comment

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Autor: Vicente de Paúl .
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Las personas:

Padre Vicente, superior general; padre Portail, asistente de San Lázaro; padre Dehorgny, superior; padre Bécu, procurador de San Lázaro; padre Lamberto, superior de Richelieu padre Lucas; padre du Chesne; padre Thibault; padre Cuissot, padre Alméras; padre Blatiron; padre Grimal; padre Le Cros; padre Gilles.

En la vigilia de la Visitación de la Santísima Virgen María, tras la invocación del Espíritu Santo por el Veni Creator, ocupando los asientos de cualquier forma, sin consideración de personas ni cualidades, el padre Vicente, superior general, sentado frente a la chimenea, tuvo la apertura de la asamblea con un pequeño discurso sobre el motivo de la misma, indicando en primer lugar que hay o puede haber tres clases de asambleas: la general, para elegir al superior general según las formas prescritas para ello; la trienal, de los visitadores con algunos de sus provincias, para tratar de las necesidades de la Compañía en general o de algunas provincias en particular, a las que no puede poner remedio el visitador, o para solucionar los desórdenes que haya podido causar el general; y la tercera asamblea, extraordinaria, reunida por el superior general para atender algunas de las necesidades de la Compañía, para las que necesita recibir más luz y ayuda de la Compañía: esta asamblea está formada por las personas que haya escogido el superior general, por creerlas idóneas para su propósito.

Hay varias razones que han impedido tener una asamblea general, que se tendrá sin embargo, si quiere Nuestro Señor prolongarle la vida. Esta es de la tercera clase, para presentar las dificultades que han surgido a propósito de la práctica de nuestros votos, para revisar nuestras reglas y algunas otras dificultades que se han presentado.

Teniendo esto en cuenta, propuso dos cosas: 1º Las razones que tenemos para entregarnos a Dios a fin de tratar bien lo que hay que tratar en esta asamblea; 2º los medios.

1º  Las razones. el robustecimiento de la Compañía es asunto de Nuestro Señor. E insistió mucho en esta razón.

Hay que tratar en ella lo ya indicado: la práctica de los votos y las dificultades que han surgido, etc.

Los medios. La oración. También los apóstoles, Nuestro Señor y la iglesia han encomendado sus asuntos a las oraciones de los de dentro y de los de fuera. Poner toda nuestra confianza en Dios y en su ayuda. No tener concesiones con la naturaleza, ni esperar nada de ella; revestirse de Jesucristo y de sus sentimientos. No seguir nuestras inclinaciones ni pasiones. No interrumpir a los demás. Apreciar los sentimientos de los demás por encima de los nuestros. No proponer nada, sino dejar que proponga el superior y, si hay algo, proponérselo en particular. No hablar de lo que se dice, ni con los de la asamblea, ni con los demás. Guardar secreto: en ello insistió mucho.

Propuso a continuación tratar de los votos: si habrá que continuar la práctica de los votos de la forma en que se ha hecho desde la última asamblea hasta ahora, o si se les dejará por completo; si habrá que cambiar lo que choca a algunos, como la reserva de su absolución en manos del Papa y del superior; y, si hay que conservarlos, con qué medios podrá hacerse.

Después de comer, a las dos de la tarde, empezó la asamblea con el Veni, Sancte Spiritus, colocado cada uno en el mismo sitio que por la mañana. El padre Vicente propuso el tema de esta reunión, que fue sobre los votos y sobre la práctica de los mismos en la Compañía.

1º  Ver si la Compañía tiene que conservar el uso de sus votos.

Las razones en favor son las siguientes: primero, que Nuestro Señor los hizo, como afirma el padre de Condren, general del Oratorio, aunque santo Tomás es de opinión contraria, quia Deus, dice este santo 1; pero el padre de Condren dice que los hizo en cuanto hombre: vota mea reddam Domino in conspectu timentium eum (salmo 21).

Es una acción santa, practicada desde hace mucho tiempo en la iglesia y en la sinagoga. Vovete et reddite Domino, etc. Es un holocausto muy agradable a Dios, donde se presenta el fruto y el árbol; y así todo el hombre queda consagrado a Dios. Sus acciones son entonces más meritorias, los sujetos quedan más afianzados de como lo son naturalmente, escritos sobre la arena y el agua. Se necesita un buen fondo de oración, ya que homo numquan in eodem statu permanet. La Compañía es así más perfecta: se dispone mejor de sus sujetos. Aquí advirtió que dos sacerdotes de una Compañía no obligada por votos vinieron a enterarse de las necesidades de las fronteras, con deseo de ir a trabajar allí, pero habiendo oído hablar de las miserias y necesidades del pueblo y del país, han desistido. Dos de los padres capuchinos que pidió en la persona del provincial y del guardián, que habían prometido ir, no han hecho nada. Un superior no podría disponer de sus súbditos con tanta libertad y ellos podrían resistirse más fácilmente cuando hubiera que ir lejos o a tareas difíciles, etc.

2º  Razones en contra. Hay varias Compañías que florecen sin votos y hacen mucho bien: el Oratorio de Roma, el de Francia, San Nicolás, San Sulpicio, etc. Las dificultades que hay dentro y fuera. Parece que se vivirá con mayor libertad, y por tanto con más mérito. Potuit transgredi et non est trangressus, etc. Los buenos no serán por ello menos firmes; seremos más conformes al clero, del que somos miembros y formamos parte; los eclesiásticos tendrán más confianza en nosotros y mayor libertad para tratar con nosotros; los obispos no tendrán ningún motivo de recelo y cesarán todas las dificultades.

3º  Si hay que guardar los votos, parece que hay que quitar lo que hace daño, a saber que esté reservada al papa y al superior general la absolución de los mismos, y dejar a los obispos en su derecho, aunque parece ser que el señor arzobispo de París puede hacer lo que ha hecho como comisario del papa en este asunto; tal es la opinión de su consejero y de algunos doctores; entretanto enviar a alguien expresamente a Roma, que urja este asunto personalmente y no haga otra cosa, ya que el difunto señor comendador de Sillery decía que todo se conseguía en Roma con el tiempo y la paciencia; y el señor Molé, primer presidente de la corte, dice que nunca ha visto que fracasase un buen asunto en el parlamento. Estas dificultades cesarán con el tiempo, ya que se ha tomado esta resolución después de largas plegarias y de mucho consejo. También Clemente VIII, habiendo visto en sueños que Dios le iba a condenar por haber recibido a Enrique IV, cuando volvió en sí, pidió el consejo de varios doctores, y el cardenal Toledo le dijo: «Se trata de una tentación, ya que Su Santidad lo ha hecho después de los debidos consejos y muchas oraciones». Y él mismo quedó curado de una preocupación por el difunto padre Pillé, cuando pensaba en pleitear por San Lázaro, pues este padre le dijo: «No se meta usted en apuros sin haberse aconsejado y haber hecho mucha oración».

El domingo día 2 de julio, el padre Vicente repitió las razones de las dudas que habían surgido sobre los votos: que el papa los había rechazado diciendo: videbimus, que los doctores no están de acuerdo sobre el valor de los mismos; que varios de la Compañía encuentran dificultades en ellos.

El padre Grimal dijo que había que estar en favor de los votos e inclinarse más bien a los solemnes que a abandonarlos, ya que así es como se robustecería la Compañía.

El padre Thibault dijo lo mismo, e indicó que el señor obispo de Tréguier veía dificultades.

El padre Blatiron observó que había que guardar moderación con los italianos, que ven mal los votos y el estado religioso, que ellos creen que consiste en los votos; si pudiera establecerse una división, que se recibiera a los que hacen votos y a los que no los hacen, como los jesuitas, algunos de los cuales hacen los cuatro votos, y otros no; sin embargo, que no hay que dejar los votos.

El padre Gilles defendió también los votos e indicó que: 1º  la Compañía no podría existir sin los votos; 2º  que sería de desear que nadie pudiera heredar, o que hubiera un procurador para las herencias, y que los particulares no se mezclasen en ello, quia offerunt oves macras, subtrahunt pingues; que la condición de la misión sería peor que la de los vicarios; que a los obispos les entusiasma tener misioneros, quia de clero et versati in rebus cleri; que, mientras tengamos bienes o esperanzas de tenerlos algún día, miraremos para atrás como la mujer de Lot; que, si no hubiera más que las misiones, no sería necesario hacer votos, quia status miserrimus senibus, a los que les gusta una situación fija, mientras que la inestabilidad de la misión es muy molesta, quia homo, ut arbor, radices mittit. Los obispos no tienen por qué quejarse, quia tienen servidores estables. Indicó que, aunque tuviera que vivir a pan y agua, él no dejaría la Misión. Añadió que nuestros votos in foro externo non ligant, in interno ligant; que hay que obligar a todo el mundo a hacer los votos al cabo de dos años; a los antiguos no urgirles para que los renueven, si male non loquantur de illis; sin minus, ligantur aut cruciantur. 2º  Cuando alguno hable mal de ellos, poner remedio cuanto antes, retirándole de la casa en donde pueda hacer daño, como podría ser una casa pequeña, y vigilándole en una casa grande, etc. No admitir a los que no quieran hacer los votos, a no ser en el caso de Italia, debido a la prevención que tiene el pueblo a nuestros votos.

Padre Dehorgny: Que él está a favor de los votos simples, pero no de las reservas, dado que en Roma la persona a la que ha enseñado nuestra bula le ha dicho que el papa no ha pretendido nunca dar esta facultad al señor arzobispo de París; además, esos votos ponen a la Compañía en un estado superior y que esto no es una simple regla, y que, aunque el derecho particular es dudoso en el derecho general, el superior no está autorizado a conceder este derecho particular, si aquel no lo expresa; que su opinión es que se envíe a alguien a Roma para esto, como se ha indicado ya.

El padre Portail opina que hay que quitar la reserva y que se envíe a Roma una persona que urja, etc.

Lunes, día 3. Padre Alméras: Hay que quitar la reserva de la manera acostumbrada. 1º  Son nulos. Urbano e Inocente los han rechazado. Sin embargo, el padre Vicente observó que le había encargado al difunto padre Lebreton que pidiese a Urbano los votos religiosos, no como los hacemos nosotros, y que monseñor Ingoli quería unirnos a la Congregación de Propaganda; pero eso era romper con los prelados. La Compañía encuentra allí muchas dificultades y los doctores los consideran nulos, quia non comprehenditur in generali concessione quod in particulari censetur concedi, como ocurre en nuestro caso. In generali concessione non veniunt…

Es muy dudoso que tengamos que hacerlos. Chocan por dentro y por fuera; impiden que venga gente; es el camino para hacernos religiosos; servirán, y luego se obtendrá fácilmente dispensa, como los jesuitas, aunque ellos tengan algunos que no resultan y apostatan, por bula expresa.

Pero las tareas son difíciles. No se dejará de trabajar en ellas por falta de los votos, ni se les rechazará menos aunque se tengan votos, como los capuchinos, que no han encontrado a nadie que quiera ir a Picardía. El superior se hará obedecer en esto como en las demás cosas, y su firmeza servirá de voto; si no, es una desconfianza en Dios.

Esto supone un cambio. A veces es bueno cambiar, y lo ha demostrado el mismo padre Vicente a propósito de las ceremonias, demostrando que el mismo Dios cambiaba.

Es más perfecto. Por tanto, hay que hacerse religioso. Grandes dificultades en Roma.

El padre du Chesne fue de la misma opinión, diciendo que los votos eran por lo menos dudosos. In dubiis favorabilior pars sequenda. Si hay que quitarlos, se puede hablar de ellos de tres maneras: o para hacerlos de la misma forma que hasta ahora, o haciendo que haga votos simples toda la Compañía, o recibiéndolos sólo de los que se presenten. En los dos primeros casos es preciso que el Papa lo acepte, pues es preciso que sea el derecho común, y los dos tienen casi las mismas dificultades. Cabe la duda de si hay que hacerlos: 1º  van contra nuestros proyectos; constituyen lo propio de los religiosos; entre los jesuitas ha habido muchas dificultades y no producen mucho fruto, ya que son pocos los que son retenidos por los votos; y cuando eso es lo único que los retiene, más valdría que se salieran. Tercero, cuando hay que retener a uno, no se necesita para ello acudir al papa. Sin embargo, si se quiere aceptar una de estas dos soluciones, hay que enviar a Roma, etc.

Padre Lamberto: Hay que cambiar la forma de los votos, pues no se sabe cómo explicarlos; e incluso quitarlos por completo, ya que van contra los proyectos de la Compañía. El voto de pobreza incompatible con el título, con el derecho de suceder, etc; no se sabe cómo explicarlo, etc; sin embargo, se necesitaría el voto de obediencia al superior general, etc.

El padre Bécu declaró que admitía toda clase de votos, con tal que no nos hagan religiosos.

Padre Cuissot: En contra de los votos; sin embargo, se necesita un vínculo en la Compañía.

Padre Le Gros: Que se necesitan votos, sin explicarlos.

El padre Vicente dijo que hay que rezar mucho, pues se trata de conocer la voluntad de Dios para la paz y firmeza de la Compañía. Se trata de superar una gran parte de los motivos de división y que se seguiría tratando de este tema hasta obtener mayor conformidad en todos.

Martes, 4. El padre Vicente dijo que se sentía obligado a ilustrar a la Compañía sobre lo siguiente. Dio lectura a dos documentos: la bula Ascendente Domino, que yo había citado: motu proprio statuimus, que se trataba de un hecho de derecho eclesiástico in religione approbata, que es menester que estos votos se hagan en una religión aprobada. Observó que por los concilios de Lión y de Letrán, sub Innocentio III, se prohíbe bajo pena de nulidad constituir ninguna nueva religión que no sea bajo una de las cuatro reglas que había entonces. Pues bien, el papa y el concilio de Trento han exceptuado a los jesuitas. Nosotros, etc. 2.a No se pretende obligar a nadie: Explicavit per comparationem uxoris, aut congregationis viduarum, por haber oído decir que se obligaba, etc. Es peligroso dar marcha atrás; una vez que se ha establecido una ley, no es fácil revocarla. No podemos complacer a los hombres (Comparación de Clemente VIII y de aquel hombre con su hijo y su borrica, etc.). Propone finalmente, después de una hora de discurso, examinar si la Compañía debe obligarse a continuar con sus votos, quitando la reserva.

El padre Bécu dijo que no, porque inclinan hacia los religiosos, etc.

Padre Grimal: Sí, por causa del vínculo.

El padre Cuissot encuentra algunas dificultades.

Padre Blatiron: No, porque nos harán pasar por religiosos, especialmente en Italia, donde no seremos bien recibidos con los votos. Los sacerdotes se unirán más difícilmente con nosotros, sobre todo en Italia. Somos coadjutores de los obispos, que no nos verán bien y escogerán antes a los religiosos más sabios, como los jesuitas, etc. Resulta tan ventajoso no hacerlos; et consideranti patet; es posible afianzarnos, recibiendo para que hagan votos a aquellos que pidan hacerlos y obteniendo para ellos la indispensabilidad de la Santa Sede; esto será más fácil.

Padre Thibault: En contra de los votos, como ya se dijo. Padre Gilles: A favor de los votos, por varias razones: 1º  No está bien cambiar después de una resolución tomada en una asamblea general, vel una. ¿Es que no la presidió el Espíritu Santo? ¿Dónde preside entonces? No es agradable cambiar tanto. Los votos fueron los que le retuvieron cuando estuvo con un superior de 25 años, etc. Volverá a dudarse en la próxima asamblea. Es perjudicar o exponer a la Compañía, ya que como dice Aristóteles omnis mutatio morbus; pasar de un gran calor a un gran frío, etc. Una persona de gobierno le decía en cierta ocasión: «Es fácil cambiar de estado»; pero él se decía en su interior: «Sí, pero se hundirá cinco veces antes». «El Oratorio no es más que una posada decente», le dijo un día una persona interna; su seminario es poca cosa, etc. ¡Qué gran diferencia con los jesuitas! 1º Que sus votos son in religione approbata, como resulta de la bula Ascendente; aun cuando sean coadjutores, no pueden heredar; que el cuarto voto es solemne; la casa profesa no puede tener nada; están exentos del Ordinario; los que se salen son considerados como apóstatas y quedan excomulgados; no pueden entrar más que en los cartujos; hacen varios votos y juramentos; sus ocupaciones y hábitos son diferentes. Tal es la inclinación del general. No hay nadie en la Compañía que no esté dispuesto a hacerlos. El difunto padre Mazure, maestro suyo, le dijo que hay que ver en las cosas si hay más motivos para temer que para esperar, y en ese caso es una locura hacerlas; si hay tantos motivos para temer como para esperar, es una imprudencia; si hay más motivos para esperar que para temer, es lo prudente. ¿Los italianos? Es menester que sea la madre la que lleve a la hija, no la que le siga. El que se siga a un doctor, no es lo más seguro en conciencia, como lo que dice Navarro, que los mandamientos de la iglesia no obligan bajo pecado, o que el beneficiado que no reza su oficio tiene derecho a sus frutos; él ha leído en los Conimbricenses que no hay ninguna opinión tan necia que no la haya sostenido algún sabio hombre de ley… labiis potens; que él pediría antes salirse que dejar los votos; que él no cree que sea preciso decidir este asunto; que un hidalgo catalán con el que estuvo en Cahors faltó poco que le pegara por haber dicho que los religiosos no gozaban de tan buena fama porque de vez en cuando se portaban mal; pero que a él no se le ocurriría aconsejarle a uno que se hiciera antes un mal monje que un soldado; en la religión se hacen muchas buenas acciones, pero ninguna en el ejército, etc.

El padre Gros considera a la Compañía como si fuera un edificio cuyos fundamentos son las reglas y los votos; por tanto, no hay que quitar ninguna de las dos cosas.

Padre Dehorgny: Que como no son buenos nuestros votos, hay que acudir a Roma cuanto antes y entretanto dejar que vayan pasando las cosas tranquilamente.

Padre Portail: Item.

Padre Alméras: Item.

Y yo también.

El padre Lamberto: Que los votos le parecían buenos, pero que hay que acudir a Roma. Dijo lo que le había dicho el señor obispo de Tréguier. «Si tuvieran que hundirse o las Compañías todas o la Misión, valdría más dejar que se hundieran todas las demás», etc.

El padre Vicente abogó por los votos y dijo que él creía que Nuestro Señor quiere que se hagan; enviará cuanto antes a Roma a una persona que no haga más que esto, etc.

Jueves, día 6. Se propone la cuestión de si hay que determinar un tiempo para ir a misiones y otro para descansar, o si tiene que haber misioneros perpetuos que sólo se dediquen a las misiones. Obsérvese que él había pensado que al superior general sólo se le escogiera de entre estos. En contra: que esto no puede determinarse fácilmente. No es… las misiones que como un adelanto de…. Se deja lo principal de la Compañía. Los jesuitas no han determinado el tiempo de la casa profesa. A favor: un hombre no puede estar trabajando siempre. Será un consuelo para la Compañía.

Padre Bécu: Sí por lo primero; lo segundo es difícil por el tiempo de vacaciones.

Padre Gilles: Le parecen bien las dos cosas.

Padre Cuissot: Item, ya que así se hace lo primero; lo segundo es conforme.

Padre Blatiron: Item; y se ofreció a ello.

Padre Thibault: Le parece bien lo primero; también lo segundo, a no ser que habría que volver durante el tiempo de vacaciones, porque se disipa uno. Se recibe consuelo de la Compañía. Pueden surgir inconvenientes. Los superiores deberían sentir afición a las misiones y no permitir que nadie deje de ir a ellas.

Padre Gilles: Se necesitaría un tiempo determinado para enseñar para las misiones; pero esto le parece difícil. Tener cuidado de los que trabajan en ellas; seguir las inclinaciones, etc. La misión perpetua le parece una propuesta de algo difícil, ya que la naturaleza no podría resistirlo; habría que predicar sin la debida preparación; se perdería el espíritu interior; se consumiría uno en poco tiempo.

Padre Dehorgny: Lo mismo. No convendría decidir nada, sino tener mucha solicitud con los ancianos y con los jóvenes. Lo otro no le parece factible.

Padre Portail: Item.

Padre Alméras: Tener cuidado con los ancianos y con los jóvenes; lo otro le parece difícil, aunque no imposible; podría quizás intentarse.

Padre du Chesne: Las dos cosas le parecen fáciles, pero sin decidir nada; la última, quia status vocationis alii faciunt sperandum in misericordia divina; sunt qui se offerunt.

Padre Lamberto: Una casa de futuros misioneros sin ejercitantes, en cada provincia, etc.

Se concluyó la una y la otra proposición sin determinar nada, y que no hay que prescribir tiempo para la misión; se acuerda socorrer a los que quieran ir a misionar y darles muebles y camas, ropa, vajilla, etc., un hermano cocinero, etc.

Al día siguiente. Se propone que hay que ser cortos en las deliberaciones. 1º  Sic in conciliis, en los que se deciden 30 y 40 asuntos, y de importancia; cada uno dice su opinión y dos razones brevemente. Dos maneras de conocer la verdad: 1º  Por simple elevación a Dios; 2º  Por razonamiento. Dos o tres razones son sobre la naturaleza de la cosa; todas las demás son un embrollo. Dos o tres abogados para orientar bien un asunto; más abogados son un estorbo; lo mismo ocurre con los médicos. El primer médico del rey; el rey se pone en manos de un solo médico. El padre de Bérulle tenía entre sus resoluciones la siguiente: Juzgaré de los asuntos elevándome a Dios. Se pierde mucho tiempo. Hay consecuencias peligrosas y de malos efectos. Equivale a querer imponer los propios sentimientos y razonamientos.

Se consulta a ver si está permitido cortar y mandar interrumpir al que habla.

Sí, dijeron todos, etc.

Se propone la cuestión de la elección del general hecha por la propuesta de dos personas que hizo el general anterior; debe mantenerse esta costumbre o no? A favor: las hijas de Santa Maria; ninguno conoce otra mejor en la Compañía; no hay por qué temer haciendo lo que indica la regla. En contra: los jesuitas no lo hacen así y siempre han tenido grandes hombres. Es idea del padre Vicente,de mí, que soy un pobre hombre, dice, y yo he tenido miedo.

Alméras: Sí, quia sic statutum. Pero hay tres dificultades: que parece como si se atara a la Compañía; que el general podría debilitarse espiritualmente, como Vitelleschi 3; que podría dejarse guiar por su coadjutor. Esto preocupa y, si se rechaza, le entrará vanidad. Los votará si los rechazan, o… a corregir esta regla después de la muerte del que abusase.

Sábado, día 8. Se trata la cuestión de si habrá que hacer distinción de grados en la Compañía. A favor: los jesuitas lo hacen y lo han hecho muy a propósito para ser superior; habrá emulación; no será tan fácil nombrar un mal superior. En contra: es cosa sencilla; puede temerse la envidia; no se hizo al principio; es difícil encontrar cómo hay que distinguir.

Rechazado. Nada de grados, pero se hará una lista de los más virtuosos y sabios, que tendrá el superior general; y escogerá de entre ellos a los superiores.

Aquel mismo día. Si hay que unir más a los de la Conferencia que no están ligados con ningún vínculo en la actualidad. Respuesta: Non, quia non apparet in quo.

Si se les puede enviar a misiones. A favor: ya lo han hecho otras veces y la obra de la misión empezó con ellos, Dios les da gracias para ello; se forma a las personas; se podrá servir a más gente; nos tienen del freno. En contra: cuesta hacerlo; ven nuestras debilidades; se escandalizan de nosotros y nos pierden la estima; ya no es como al principio.

Hay que atenerse a ello, etc. Antes, despedir a los de la Compañía que lo ven mal. Sin embargo, observar que no se les dé ninguna autoridad en ello; que los nuestros sean menos que ellos; uno o dos de los nuestros; que se escoja a algunos de los nuestros y a algunos de los que asistan a la conferencia.

Se acepta enviar a los nuestros que tengan disposición para ello en lugar de los párrocos y llevarlos a misionar… a Vaucresson 4.

Cuestión: ¿Obligar a la restitución antes de la absolución? Si; el padre Blatiron en Génova, si la cosa es pública, hace pagar inmediatamente o firmar un compromiso; si es secreta, etiam cum incommodo, se ha dicho que pase el asunto al párroco, que procurará solucionarlo (res difficilis). Basta, por la primera vez, que sea con un hombre de bien, o con su párroco. Non placuit omnibus, quia la misión es extraordinaria. El padre Eudes lo hace así con mucho fruto. Ha propuesto señalar los casos principales que obligan a la restitución. Cuando se remite la pena, acordarse de ello; decir que él dice esto y esto, pero que creemos más propio para que se acuerde, etc.

El padre Gilles da secretamente la absolución y dice que no la ha dado públicamente. Rechazado por todos, quia judex quod fide debet, audiente et consentiente reo. Se da duplicidad en los sacramentos, y la forma del sacramento debe ser sensible.

Lunes, día 10. Una de las cosas que hay que advertir para las misiones, con los externos e incluso con los nuestros, es que se les escoja bien. Que los nuestros de ordinario no sean más que uno o dos. Que asistan a la conferencia y a la repetición de la oración. Alojarse en la misma casa. Que el director conozca sus fuerzas corporales y espirituales.

Se pregunta si hay que continuar la conferencia como de ordinario los días de vacación. Se ordena que cada uno señale sus dificultades y sus motivos a favor. En verano, a las cuatro de la tarde es mejor dar un paseo. Cuesta sujetar a ello a la Compañía y a los externos. A las dos debe hacerse, como a las 8 de la tarde. Por la mañana, no están reunidos; los domingos, nos necesitan en la iglesia.

Cuestión: ¿Se señalan en la regla los castigos para las culpas graves y las sencillas? Es lo que Dios hace en el Antiguo Testamento, la iglesia en sus cánones y la policía. Santa Maria también las tiene. Esto ayuda a los superiores que son demasiado coléricos y biliosos, o demasiado mansos. En contra: no lo hacen así los jesuitas; hay tres cosas que pueden suplirlo: el castigo, las amonestaciones y hacer que se ponga de rodillas en la repetición de la oración.

Se decidió que se haría una distinción y se encargó a los padres du Chesne, Thibault y Blatiron que trabajasen en ello por la tarde y al día siguiente.

A continuación el padre Vicente le preguntó al padre Blatiron cómo actuaba él en las misiones. Respuesta: Se duerme siete horas y media; media hora de oración, sin comprender en ella la lectura y las letanías; el oficio, juntos; confesiones, recreos y casos de conciencia; se les da papeles para las confesiones a las personas instruidas. Se tiene la conferencia al día siguiente de la despedida, o el domingo y días de fiesta, durante media hora, etc.

Miércoles, 12. Si basta con una predicación; Respuesta: sí, poco más o menos, dividida en catecismo y predicación.

Si tiene que haber dos actos, la predicación y el catecismo. -Sí.

Si hay que quitar el catecismo de mediodía. Sí, ya se ha comenzado a hacerlo. De los hombres asisten muy pocos, se suplirá por medio del catecismo de la tarde y de la mañana. No dividir el acto de la tarde en catecismo y predicación. Se cansan demasiado; se pierde la memoria; uno no tiene delante más que a niños, que se confunden. Sin embargo, la conclusión fue que se probase hasta la próxima asamblea, con dos actos.

Si hay que dejar que las predicaciones se alarguen hasta tres cuartos de hora o una hora. No, hay que imponer penitencia al que lo haga. Tiene que quererlo, rezar por eso, privar de la predicación y del vino, etc. Poner esto entre las faltas.

Jueves, 13. Se deliberó sobre los votos de no ambicionar cargo ni beneficio alguno. Respuesta: Hay que hacerlos cuanto antes, y la Compañía se ofreció a ello. Escoger de ellos a los que asistan a las asambleas provinciales y sean superiores generales y visitadores. Se decidió trabajar en las reglas de Congregatione provinciali, en donde parece que hay que corregirlo todo.

Aquel mismo día se habló de las fuentes de la falta de caridad y de los medios para procurarla.

Causas de la desunión. Padre Vicente: la naturaleza, que tiene simpatías y antipatías e invita a seguirlas; deseo de bienes, de honores y de placeres; contradecirse con obstinación; chocar por viveza de juicio; criticas y maledicencias con juicios desfavorables; faltar a los deberes de caridad; demasiado amor propio; hablar unos de los defectos de los otros, sobre todo de los talentos, no ponerse trabas en la conversación falta de respeto; envidia; soberbia; demasiada reserva; falta de tacto en algún superior; espíritus recelosos; mezcla de personas firmes en su vocación- con otras que no lo son; falta de uniformidad; falta de asambleas generales (sin embargo, los jesuitas dicen: raro fiant, etc); falta comunicación entre las casas; demostrar que uno no estima lo bastante lo que dicen o hacen los demás; falta de mortificación; falta de compasión.

Remedios. Tener estos motivos ante la vista y detestarlos odiarnos a nosotros mismos; gran apertura de corazón; hacer penitencia de las maledicencias y referirselas al superior; tener frecuentemente conferencias sobre este punto; apartar las ideas de antipatía; que los superiores sean firmes en esto; escuchar a menudo las comunicaciones; insistir en la estima a las personas; querer nuestra humillación; no resistir a las propuestas y sentimientos de los demás; hablar bien del prójimo en su ausencia; avisar a los que se reciban que no deben ser orgullosos, atender a las personas, evitando la antipatía; paciencia y condescendencia; humildad y mortificación; no fiarse de uno mismo en sus cargos; que todos sepan que se ha valorado tanto la falta de unión que se ha despedido a algunos por ese motivo; comunicar a las casas los medios de unirse; tener espíritu de unión; secreto y discreción en lo que se dice; el amor de Dios; no hacer a los demás lo que queremos que nos hagan a nosotros; pedirle a Dios el espíritu de unión; no burlarse de nadie, y hay que avisar de esto; animar las conversaciones e inculcarlas.

Día 14, por la tarde. Si habrá que dirigir a las Hijas de la Caridad. Se trata de una obra de Dios y de la Compañía, que hace mucho bien, y que no se puede abandonar fácilmente, etc. Todos: de ordinario, no; en algún caso extraordinario, sí.

Padre Alméras: Si, con un locutorio; que se pongan de acuerdo en la hora; que estén apartadas y que haya siempre algún otro.

Sábado, día 15. Se pregunta sobre si la regla a propósito de los bienes de las personas particulares encontraba algunas dificultades. Respuesta: Sí, 1º para las reparaciones; 2º  para los hijos menores; 3º  para los titulas confundidos con otros bienes de los padres; 4º  cómo recibir la herencia: por procurador o por aquel a quien pertenece; 5º cuando uno se sale, si hay atrasos, cómo recibirlos; 6º pondrán dificultades los parlamentos, las familias y el público.

Lo que conviene hacer: 1º  El proyecto es que, como puede uno salirse, se conservan los bienes de los particulares, sin dejarles que los manejen ellos; que la Compañía se aprovecha de ellos, sin encargarse de devolverlos, puesto que los alimenta y es justo que el que tiene medios ayude a alimentar a sus hermanos. 2º  Escribir este proyecto con todas sus dificultades, presentárselo a los abogados, a nuestros consejeros amigos y a dos doctores expertos en asuntos de comunidades.

Todo este día se pasó en esta cuestión, sin llegar a ninguna conclusión.

Entre otras cosas importantes que dijo el padre Vicente fue que él desea que la congregación no emprenda jamás ningún proceso ante el pretorio; que 1º consulte previamente a los abogados y les pregunte si la causa es cierta; si es dudosa, que la deje; 2º  que haga todo lo posible para solucionar el asunto por medio de un arbitraje, tal como lo hizo él mismo en el asunto del señor Delattre.

Los que entren en la congregación y tengan beneficios simples o pensiones, así como también los que gocen actualmente de sus bienes o a los que les caiga alguna herencia después de haber entrado en la congregación, dejarán la administración y el disfrute de las rentas de esos beneficios, pensiones y demás bienes a la congregación, pero de forma que queden en libertad de disponer de sus fondos según las leyes y costumbres de los diversos lugares. En el caso de que se salieran de la congregación, volverán a entrar en la administración y disfrute de las rentas de esos bienes y beneficios desde el día de su salida, pero sin que puedan exigir que se les devuelvan las rentas de dichos beneficios y demás bienes recibidos y a recibir por dicha congregación hasta el día de su salida.

Sobre esto se pregunta: 1º  si una congregación particular establecida en la iglesia por la autoridad del Papa y del rey, con facultades para hacer reglas y constituciones, puede hacer esto e insertarlo en sus constituciones; y en caso de que pueda hacerlo,

2º ¿en virtud de qué podrá esa congregación gozar de los bienes que allí se mencionan y si no podrá exigirse su devolución por parte de su dueño, si se sale de la congregación, o de sus herederos que entren en sus derechos, si éste muere?

3º  ¿A quién corresponderá dar las fianzas, al propietario o al procurador de la casa? ¿Será menester que lo nombre procurador para estas fianzas y para administrar esos bienes?

4º ¿Qué habrá que hacer para recoger la sucesión de aquellos que hereden después de haber entrado en la congregación? ¿Lo hará él mismo o por procurador de dentro o de fuera de la congregación?

5º  ¿Qué obligación habrán de mantener las casas y edificios que dependan de esos bienes? ¿Se podrá exigirle a la congregación que haga las debidas reparaciones en el caso de que su propietario se retire de la congregación o muera?

6º  ¿Cómo podrán percibirse los atrasos de ellos, cuando el propietario se retire de la congregación o del mundo por su muerte?

Domingo, día 16. Se propuso el examen del catálogo de faltas que se había hecho según el acuerdo tomado el lunes, día 10 de julio, y cómo habría de procederse en ese caso, indicando que los jesuitas, en una asamblea general, hicieron una lista de las faltas más graves y ordenaron que se la leyera todos los años en el refectorio.

Se discutió sobre lo de hablar con las mujeres y las jóvenes, que la habitación… es hacerlas entrar en nuestra casa, si se hablaría con ellas en la iglesia y cómo. Cómo se haría esta decisión. Tres maneras: per invocationem Spiritus Sancti, sic multi sancti electi; per scrutinium cum duabus fabis, aut carta, aut una, seu duae thecae ita dispositae ut nemo videat quid eligatur; aut per compromissarium; sic… elegit Greg, id de Joan 21, a se electus, una ses.

Lunes, día 17. A propósito de los coadjutores, la manera de gobernarles y su hábito. Tres clases de conductas con ellos: 1º La de puro amor y cordialidad; son servidores de Dios y hermanos nuestros… 2º  La de puro rigor. Los proverbios son de los evangelios. Quitad a los villanos. Los carmelitas descalzos bien servidos, cuando sus hermanos eran personas hidalgas. 3º  Mixta. Como es la de Dios. En Génova es necesario el rigor. Algunos preocupan, porque llevan el habito negro y no quieren hacer nada.

Varios: son necesarias esas tres formas de gobernarles. Otros: la mixta. Otros: la de puro amor, y expulsarlos si no son capaces de ella. Nota: No ha de ser en común la oración, la repetición ni la colación; la mesa, sobre todo en las peregrinaciones y los viajes; si no son ellos los que están al frente de sus oficios, no emprendan nada ni decidan nada sin consultar; tratar poco con ellos y sin familiaridad alguna; sea distinto el cuello, aunque vistan de negro; no corregir ante ellos a los sacerdotes ni a los clérigos; no alabarlos; controlar sus gastos de viaje. Murmuran si a veces no comen con nosotros, y hasta se meten. Los cartujos no dejan que los suyos sirvan a los sacerdotes, etc. No tienen bastante… en los viajes 5.

Día 18. El padre Vicente: que se necesita una forma de gobernarles mixta, pero que hay que dejar bien sentado que el gobierno cristiano quiere y obliga a la humildad. Non veni ministrari, sed ministrare, etc. Entre los cristianos no hay más esclavos que aquellos a quienes se envía a galeras por sus crímenes. La conducta amable, cordial es la mejor en la práctica, y así lo ha demostrado la experiencia. Son nuestros hermanos, etc. Por tanto, resolución: no cambiar el hábito, sino darlo con dificultad y reservar su facultad al superior general; no vacilar en despedir a los que abusen de él y se retraigan; en la ciudad y en los viajes hacerles comer a la mesa con nosotros. El lo hizo a la mesa de la señora de Aiguillon; el mismo alimento que nosotros y la misma cabalgadura, a no ser un poco inferior a veces, a enviarles por delante; es difícil arreglar la despensa cuando hay que ir al campo; no dar servidores a los sacerdotes en presencia de ellos, y muchas veces ha creído él mismo si habría que convidarles a la repetición de la oración, según lo que se dice: res indigesta. Aquí insistió mucho en que hay que tener miedo de hacer que aparezcan nuestras debilidades. 2º  Que hay muchas cosas que corregir en los hermanos, los clérigos y los sacerdotes, etc.

Después de comer. Si hay que guardar la regla que dice que enseñarán. Razones a favor: tal es la práctica; tienen cualidades; spiritum nolite extinguere (Tes 5), lo hacen con fruto; esto les consuela y les da ánimos. En contra: algunos abusan de ello; hay inconvenientes. Hay que quitarlo de su regla y ponerlo en la regla del superior, a fin de que se conserve su práctica; y que esto no figure en la regla de ellos.

Luego se habló de la inspección sobre los diversos oficios. Hay que observar que algunos quieren actuar como dueños absolutos y les cuesta que se les vigile. Se decidió que nunca se dé el cargo de procurador más que a un sacerdote; y para la compra del mercado, ya se avisará, así como también para introducir algunos profesos.

Jueves, 20 de julio. A propósito de una nota que le habían presentado al padre Vicente, en la que se le preguntaba qué había que contestar a los que nos preguntasen sobre nuestros votos.

Respuesta. Dos clases de personas: los que no tienen nada que ver en ello; a esos hay que decirles: sí, hacemos votos simples, etc; las otras personas de consideración a las que hay que dar una respuesta satisfactoria. Tuvo un discurso largo y fuerte y dijo que se hacían los votos: 1º  porque es algo que ata más perfectamente con Dios; 2º  ata a la Compañía y a sus sujetos, y no cuesta entonces enviar a una persona a más de 50 leguas de aquí para un seminario, o para que vaya a las Indias, etc. Nos hacen más conformes a Jesucristo y más capacitados para nuestras funciones. Hay más igualdad entre nosotros y más firmeza en los sujetos.

Pero así les quitáis a los obispos su poder. Respuesta. Eso puede hacerse de dos maneras: o en relación con sus facultades, como el que les quitase el poder de confirmar, de absolver a los herejes, como pretendería el papa; o bien por sustracción, de personas. Obsérvese que jurisdictio est propter subditos, non propter praelatos. Pues bien, si yo me aparto del poder del obispo, saliendo de su diócesis, le quito el poder que tiene sobre mí, sin atentar a sus derechos. Sic nos. Sed haec consideranda multum… El Papa no nos ha dado este poder. Si al principio se le hubiera dado a entender esto, lo habría hecho. Un superior está obligado a dar los medios para alcanzar un fin al que ha destinado a una persona. De esta forma… quod superior peccat mortaliter, si errat in hoc, etc; et haec consideranda. El señor arzobispo de París, comisario del Papa para esto, lo ha estado examinando mucho durante tres años y ha puesto grandes dificultades; sin embargo ha dicho que lo creía necesario. Asegura que él no cree que sea necesario ir a Roma; pero que, a pesar de eso, se irá.

Pero se hacen unos votos que in posterum hay que quitar. Los jesuitas lo han hecho así. De hecho lo que se vota no es observare regulas, sed, secundum regulas, observare vota.

Pero ¿cuál es nuestra pobreza? Respuesta. Los canónigos de San Agustín hacen voto de pobreza y tienen parroquias y canonjía; los caballeros de Malta tienen encomiendas con su voto de pobreza, etc. Conviene que todo el mundo sea defensor de los votos, etc. Pero se dice que nosotros no hemos podido hacer esta regla. Por el contrario: podemos hacer una regla de una cosa lícita, honesta y que no sea contraria a los sagrados cánones. Pues bien, esta regla es así, etc; lo cual prueba por inducción, etc.

Exhortación del 9 de agosto. La conclusión es que tenemos muchos motivos de estar agradecidos al Señor por lo que se ha hecho en esta asamblea: 1º Por el conocimiento que nos ha dado de lo mucho que podemos esperar de la ayuda de Dios, debido a la situación en que están las cosas; 2º  que nuestras reglas están ya decididas o casi decididas para que puedan quedar como fijas; 3º  porque vemos la necesidad que tenemos de trabajar incesantemente para que se aprueben nuestras reglas y nuestros votos; 4º  nos damos cuenta de que tendremos que vérnoslas con un asunto muy serio en el caso de que las reglas no sean aprobadas antes de la muerte del superior general; que los votantes para la elección de su sucesor serán los superiores de todas las casas de Europa, y hasta de Irlanda y de Africa, con un sacerdote elegido por la casa, que lo acompañará, y solamente los asistentes y los visitadores; de esta manera permanecerán dentro de lo establecido por el derecho común. La convocatoria se hará por aquel a quien el superior general haya nombrado vicario general, que será el que presida, etc. Y en el caso de que no haya sido nombrado, lo será de derecho el asistente de San Lázaro, que representa al superior general.

Pues bien, se propusieron dos cosas: 1º  si habrá que leer de nuevo las reglas. Se tomó la resolución de que sólo volvieran a repasarlas dos o tres únicamentente, aunque todos las firmarían: primero, porque con las reglas pasa como con las manos: cuanto más se las lava, más queda por lavar, o como con las gallinas que siempre encuentran donde picotear, aunque hayan pasado cien veces por allí; 2º  Si se obligará a la primera asamblea bajo juramento a que siga las reglas, en el caso de que no hayan sido aprobadas. En el caso de que este Papa no apruebe nuestros votos, ni el siguiente, tres o cuatro años después de su coronación, se volverá a la primera forma de hacerlos. Que el general no será elegido si no jura observar,  hacer observar y aprobar las reglas, tal como están, por miedo a que su omnipotencia le haga desear cambiarlas.

Medios. Pedirlo a Dios; unión. La reverenda madre de Chantal decía que ni los más santos, ni los más sabios, ni los grandes espíritus eran los más indicados para ser superiores, sino los espíritus ligados a su vocación, a la regla, etc. Guardar siempre el secreto. Que los asistentes hagan observar las reglas y se esfuercen en hacerlas aprobar.

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