Vicente de Paúl, Documento 103: Primera Suplica En 1627 De Aprobacion De La Mision Dirigida Al Papa Urbano Vlll

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Vicente de PaúlLeave a Comment

CRÉDITOS
Autor: .
Tiempo de lectura estimado:
[1627]

Beatísimo Padre.

Felipe Manuel de Gondi, conde de Joigny, General de las Galeras de Francia y Francisca Margarita de Silly, su mujer, de feliz memoria, habiendo procurado, hace ya algunos años, que algunos sacerdotes, celosos de la salvación de las almas, fueran con licencia del Ordinario, a dar misiones al campo para convertir herejes, instruir a los fieles y mover a penitencia a los pecadores, habiéndose experimentado el gran fruto que de esto se obtenía y con el fin de que una Obra tan santa y fructuosa se pudiera perpetuar, han dado 20.000 escudos de oro y algunos más de sus bienes para que los dichos sacerdotes tuvieran medios y facilidades mientras se emplean en estos santos ejercicios y no resulten gravosos a los curas, parroquias y lugares a los que sean enviados. Y porque es conocido el celo, prudencia, doctrina y capacidad del reverendo Vicente de Paúl, sacerdote de la diócesis de Acqs, para las misiones, han querido que el gobierno y administración de los frutos de dicha suma de 20.000 escudos de oro se le confíe a él para que los distribuya entre los misioneros conforme a sus necesidades; lo cual, de dos años a esta parte, lo ha hecho con gran éxito del dicho Vicente y mantiene a dichos sacerdotes misioneros y a algunos más, los cuales han estado en las diócesis de Sens París, Chartres, Soissons, Amiens y Châlons con notable utilidad y edificación del pueblo.

Y con el fin de que dichos misioneros puedan darse con más provecho, Blas Feron, sacerdote de la Sorbona, francés, uno de los dichos misioneros, presente en la Curia, en nombre del dicho Vicente y de sus compañeros, suplica humildemente a S.S. les conceda su bendición y las facultades suficientes, acostumbradas a dar a los misioneros, para que se sirvan de ellas con la licencia del Ordinario y no de otro modo.

La Fundadora les ha obligado a dar misiones en sus tierras cada cinco años una vez y en las de su esposo, dejándoles libertad del resto para ir a donde les envíe el administrador y prefecto de la Misión. Y todo ha sido aceptado por el Arzobispo de París.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.