También llega a la prisión la cruz de la Jornada Mundial de la Juventud

Francisco Javier Fernández ChentoPastoral CarcelariaLeave a Comment

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Autor: Javier López López, C.M. · Año publicación original: 2010 · Fuente: Enviado por el autor.
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Encuentro con la cruz de los jóvenes en la prisión de Albacete

El pasado martes 14 de diciembre, tuvimos la oportunidad de tener un acto religioso en torno a la cruz de los jóvenes y el icono de María, la Virgen, madre de Jesús.

A las 10’30 llegaba en una furgoneta la cruz y el icono. Esta cruz trae consigo todo un simbolismo cargado de esperanza. Fue en 1984, en una jornada mundial de la juventud con el papa Juan Pablo II. En esa jornada, el Papa regaló la cruz a los jóvenes con la encomienda de que fuera llevada por todos los continentes como recuerdo del amor entregado por nuestro Señor a toda la humanidad. Desde esa fecha, esta cruz ha recorrido ya los cinco continentes y he estado en múltiples lugares y en torno a ella ha habido muchos actos de oración, donde cristianos de todo el mundo se han juntado para rezar al Señor y presentar sus vidas e inquietudes o para dar gracias.  Desde hace varios meses esta cruz lleva recorriendo España y ha pasado ya por muchas diócesis para acabar en Madrid, en el mes de agosto, en la jornada mundial de la juventud junto al papa Benedicto XVI.

Como decía, esta cruz llegaba a las puertas de nuestra prisión sobre las 10’30 de la mañana. Fue cargada a hombros por algunos voluntarios de la jornada mundial de la juventud de nuestra diócesis y por voluntarios de cáritas, luisas y de pastoral penitenciaria. Ya dentro del recinto algunos internos cargaron con la cruz y el icono por toda la M30 hasta el final. Allí en una esquina se colocó la cruz, siempre sostenida por dos internos, y el icono.

Comenzamos la oración escuchando una monición de ambientación al acto, luego rezamos cantando «si vienes conmigo y alientas mi fe…» Seguidamente leímos algunos pasajes del Nuevo Testamento que hacían alusión al nacimiento de Cristo y a su muerte en la cruz y cómo María, su madre, estuvo presente en ambos momentos. Rezamos cantando varias oraciones y acabamos colocando en la cruz algunos deseos o peticiones en forma de corazón.

Fue un rato de gozo y de verdadera unión. Nos acompañaron los voluntarios de siempre y algunos otros que vinieron para la ocasión.

Desde estas letras agradezco a todos los internos e internas que salieron por su buen comportamiento y respeto; agradezco también a la dirección del centro por permitir el acto y a todos los funcionarios que colaboraron para que todo funcionara bien.

Javier López, C.M.

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