Tal día como hoy: 28 de junio

Francisco Javier Fernández ChentoEfemérides VicencianasLeave a Comment

CRÉDITOS
Autor: Benito Martínez, C.M. · Fuente: Enciclopedia Vicenciana.
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1646. Consejo de la Compañía de las Hijas de la Caridad, el primero de ellos. Están presentes Vicente de Paúl, Luisa de Marillac, el asistente de la Congregación de la Misión, P. Renato Alméras, y cinco hermanas: Isabel Hellot, como secretaria, Genoveva Poisson, Ana Hardemont, Juana Lepeintre y Juliana Loret. Vicente dice que el Consejo es para aconsejar sobre algunas necesidades y para ver cómo deben gobernarse. Vicente resalta la necesidad de invocar al Espíritu Santo antes de empezar, no preparar sus intervenciones antes del consejo sino decir sencillamente lo que Dios les inspire durante el mismo y mantener el más estricto secreto sobre todo lo tratado. Vicente explica que a la hermana sirviente, en este caso, Luisa, le corresponde proponer los asuntos exponiendo las razones a favor y en contra. A continuación cada una de las tres oficialas debe expresar su parecer dando las razones y la hermana sirviente, tras recogerlos, elegir el que le parezca más oportuno o, si no quiere seguir ninguno, decir que no terminarán ese punto hoy sino que habrá que pensar ante Dios. El primer asunto que se considera en esta ocasión es lo que se debe hacer con una de las hermanas más antiguas, Jacqueline, que ha prestado muchos servicios a los pobres, pero que está provocando muchos pequeños desórdenes y quejándose continuamente. Todos buscan formas de evitar estos desórdenes y que la solución no perjudique a la Compañía y Vicente concluye que no resolverán hoy. El siguiente asunto que se trata es el de una buena muchacha, la pequeña Catalina, que cuando se arrodilla apenas puede levantarse y tiene que apoyarse en las personas que se encuentra. Luisa de Marillac propone hacer de ella una maestra permanente que residiría en la casa dedicada al colegio. Las asistentes parecen apoyar esta opción. Vicente de Paúl se decanta por despedirla argumentando que puede que no se adapte o lo haga sólo por algún tiempo, y que podría aburrirse de hacer siempre lo mismo mientras las demás hacen cosas diversas. Dice que es mejor atenerse a las Reglas y no aceptar a personas que no son válidas para toda clase de empleos. Luego se buscan hermanas para varios destinos y se trata, sin llegar a decidir ese día, sobre la construcción de un locutorio para que quien venga a ver a una hermana no vea a las demás ni entre por la casa, pero sin rejas que podrían recordar a los conventos de religiosas.

1652. Conferencia de Vicente de Paúl en San Lázaro sobre la celebración de la santa misa y de la comunión, en la que se trata de las razones para examinar a menudo si se aprovechan las mismas, las señales de ello y los medios para lograrlo.

1658. Conferencia a los misioneros paúles sobre el buen uso de las enfermedades, que es continuación de la tenida el 21 de junio. Vicente de Paúl, que no asistió a la anterior, llega a esta con media hora de retraso. Vicente pone fin a la conferencia comentando que lo que se acaba de decir le parece muy bueno y debe tratar de sacar provecho de ello. Sigue sosteniendo que para portarse bien en las enfermedades, se debe pensar que vienen de parte de Dios. Dice que las personas enfermas de la Congregación son una bendición para esta y para la casa. Recomienda castigar el cuerpo, cuando se tiene salud, por los pecados cometidos por uno mismo y por los que se cometen en el mundo. Vicente dice que querer ser cambiado de destino cuando se está enfermo es una falta y elogia a varios difuntos de la Congregación que no pidieron ser cambiados. Dice que buscar evitar las enfermedades que Dios quiere que se tengan es huir de la propia felicidad. Añade que lo anterior no impide que se puedan y deban usar los remedios temporales que se ordenen para el alivio y la curación de una enfermedad; hacerlo así es también honrar a Dios, que ha creado las plantas y le ha dado a cada una su virtud. Pero hay que evitar tener tanto amor de uno mismo que nos derrumbemos al menor sufrimiento. Vicente termina pidiendo perdón por las veces que no se ha aprovechado de sus enfermedades y ha dado mal ejemplo.

1815. De Saint-Denis, que ha sido tomada por los aliados, las alumnas de la casa de educación de la Legión de Honor huyen a París. Para albergarlas, el Gobierno pide a las Hijas de la Caridad que cedan su casa de la calle del Vieux Colombier, sita en el que más tarde será el número 11, y se instalen en el, por entonces, número 132 de la calle del Bac, en la residencia de Châtillon, que fue habitada en tiempos por la Sra. de La Vallière, esposa del duque de La Vallière, célebre bibliófilo y descendiente de la primera favorita del rey Luis XIV, la cual nunca vivió en la calle del Bac. En 1815, cuando las hermanas se instalan, hace dos años que un decreto imperial ha atribuido a las Hijas de la Caridad el disfrute de este inmueble; pero el acondicionamiento aún no está terminado. Al día siguiente, los restos de Luisa de Marillac son transportados a la nueva Casa Madre. El 30 de junio serán llevadas las reliquias de San Vicente de Paúl desde la calle del Vieux Colombier hasta la nueva casa, donde permanecerán hasta su traslación solemne, en 1830. El 1 de enero de 1849, la superiora General, Madre María Mazin pedirá a las Hijas que, para atenerse a la nueva numeración de la calle del Bac, actualicen el número de la casa del 132 al 140. Para entonces la Casa se habrá ampliado con el edificio situado en el 130 y se habrá terminado, en 1827, la construcción de las enfermerías y, en 1843, del seminario. Los locutorios se harán hacia 1856.

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