Susana Guillemin: Repetición de oración, 28 de junio de 1962

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Susana GuilleminLeave a Comment

CRÉDITOS
Autor: Susana Guillemin, H.C. .
Tiempo de lectura estimado:
Susana Guillemin, H.C.
Susana Guillemin, H.C.

A las Hermanas que van a emitir los votos por primera vez

Han llegado ustedes, Hermanas, a la víspera de su Consagración al Señor.

Mañana por la mañana, en la Santa Misa, pronunciarán las palabras que van a unirlas a Aquel que las ha elegido y escogido desde toda la eternidad. A esa elección gratuita, van a responder con el don total de ustedes mismas, preparado de antemano y plenamente libre.

Y por una disposición providencial, van a realizar su compromiso en la fiesta del Sagrado Corazón y bajo la protección de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo. Su consagración irá, pues, señalada con la caridad ardiente del Corazón de Jesús y con el celo apostólico que abrasaba el de sus Apóstoles.

Que toda su vida transcurra por ese derrotero mediante la perfecta observancia de los Santos Votos que van a pronunciar.

Que la caridad de Cristo las establezca en la disposición interior de dar una preferencia absoluta a Dios por encima de todas las cosas:

—    mediante la pobreza, por encima de los bienes de este mundo;

—    media:tite la castidad, con una santa libertad de corazón;

—    mediante la obediencia, en una amorosa sumisión a la voluntad de Dios manifestada por los Superiores;

—    mediante el servicio de nuestros hermanos los pobres, sabiendo que el Señor las espera en ellos.

Que esta Caridad de Cristo haga de ustedes los testigos de su Evangelio por su Consagración plenamente vivida.

Que aquellos en los que Cristo les espera, los Pobres, nuestros hermanos, puedan comprender, al verlas actuar:

—    que los bienes de este mundo no tienen comparación con los bienes eternos,

—    que Dios basta para colmar de alegría a las almas castas,

—    que sólo son libres y fuertes los que ordenan a Dios su voluntad.

—    que es cierto que Cristo ha venido al rnundo, puesto que se anuncia la Buena Noticia a los pobres.

Que, de este modo, su vida llegue a ser la realización concreta de los dos escudos de las familias vicencianas:

«La Caridad de Cristo las aprenile» y por medio de ustedes «Los Pobres sean evangelizados».

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.