Susana Guillemin: Repetición de oración, 13 de enero de 1960

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Susana GuilleminLeave a Comment

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Autor: Susana Guillemin, H.C. .
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La Vocación es dejar todo lo que no sea Dios. Nuestros Santos Fundadores trataban de idolatría cualquier apego, y el desprendimiento de todo lo que pueda atarnos es una exigencia del Señor sobre nuestras almas, sobre las almas que le están consagradas. Ese desprendimiento fue un factor de equilibrio en la vida de nuestros Fundadores; es lo que viene a constituir la diferencia, la distinción de una libertad que se conserva para dar a Dios la supremacía sobre cualquier otro afecto. Si un afecto llega a quitarnos la libertad, por el mismo hecho se convierte en nocivo: nos impide responder a las llamadas que se nos dirigen.

Mientras permanecemos en fervor, nada hay que temer, pero si nos deslizamos hacia la tibieza, estamos en peligro

Pensemos en la tolerancia, esa primera fase de la caridad. A ella podemos oponer sus contrarios: impaciencia, susceptibilidad, irritabilidad. La materia de la tolerancia son los defectos de los demás, ya físicos: posturas, ademanes, agitación; ya del espíritu: dogmatismo, egocentrismo, sensibilidad exagerada, etc. Todo esto produce fastidio, antipatía; mientras que el mejor medio para conseguir que los demás cambien es el buen ejemplo y el convencimiento de que todos proporcionamos ocasiones de que se nos tenga que tolerar.

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