Lao-tsien-chan, 26 de junio de 1809 Padre y muy querido hermano,1
Breve carta y breve respuesta. Nos encargamos de cumplir con las misas cuya nota me da. Pero tendrá la bondad de reservarnos el honorario: porque aquí somos muy pobres. Hemos recibido poco dinero de Pekín; tenemos que construir una casa; tenemos que hacer de continuo un envío de dos hombres a gran distancia, a quienes hay que dar casi 100 taéls; el gasto de la residencia es grande, los pobres son sin número y aquí casi no hay honorarios de misas: juzgue por ahí nuestro estado de indigencia. El envío de dos hombres significa para nosotros traer por fin a nuestro caballo, es decir al Padre Dumazel, quien, favente Deo (con el favor de Dios), podrá llegar a nuestra casa el año próximo allá por la 3′ luna.
En cuanto al alambre de acero que pide, un poco de paciencia; el Padre Ho y yo no estamos en casa. A nuestro regreso, yo proveeré a este asunto.
Nosotros estamos bien todos, y también el Padre Chen, de quien acabo de recibir noticias muy recientes.
Le deseo la paz del corazón y buena salud, y soy con los sentimientos que usted sabe, etc. ….
P.S. Debe determinar expresamente las misas que nos encarga; nosotros nos atendremos a su intención según las celebramos. Habría sido mejor que nos enviara nota de las personas por quienes estas misas se han de decir.
Tenemos gran necesidad de velas; como me he enterado, no sé por quién, de que a usted no le faltan, le ruego me mande las que pueda. Invierta en ello los honorarios de nuestras misas, y si no, el dinero que tiene, y del cual llevaremos cuenta.







