Primera asamblea general de la juventud mariana vicentina. Documento Final

Francisco Javier Fernández ChentoDocumentos de Juventudes Marianas VicencianasLeave a Comment

CRÉDITOS
Autor: JMV · Año publicación original: 2000 · Fuente: Primera asamblea general de la juventud mariana vicentina.
Tiempo de lectura estimado:

Roma, 8-12 de agosto de 2000

Un sueño que se transforma en realidad…

Después de dos años de preparación, de asiduo trabajo y de reflexión, hemos llegado a la Primera Asamblea General de JMV. Durante cinco días pudimos compartir momentos intensos de oración, de estudio, de reflexión y de convivencia, desde los cuales creemos haber cumplido con los objetivos planteados. Todo esto, gracias a la presencia fuerte del Espíritu, a quien invocamos una y otra vez: «Ven Espíritu Santo». Bajo su acción, nuestra Asamblea nombró su primer Consejo Internacional y marcó las Líneas de Acción de la Asociación para los próximos cinco años. Estos acontecimientos han dejado una profunda huella en nuestra mente y en nuestro corazón.

Es difícil compartir en toda su profundidad las experiencias que juntos hemos vivido. Todas ellas nos permitieron constatar que nuestra Asociación es un don para la Iglesia y para el mundo en el nuevo milenio. Pudimos conocernos y descubrir nuestros valores. La diversidad cultural que existe entre nosotros se convierte en una riqueza. Pudimos percibir particularmente esto en las celebraciones eucarísticas, en los momentos de trabajo de grupo y en nuestra convivencia.

El mensaje de la rue du Bac, que dio origen a nuestra Asociación, es siempre actual y tiene la fuerza viva que nos impulsa a ser testigos de Cristo servidor, a ejemplo de María, de San Vicente de Paúl y de Santa Catalina Labouré. Este mensaje está en nuestras manos, y somos enviados a decirle al mundo con nuestras obras que Dios es amor y que María es imagen de la ternura de Dios.

Al final de nuestra Asamblea, regresamos a nuestros países con el corazón cargado de amor, de esperanza y de entusiasmo, para seguir recorriendo juntos este maravilloso camino de JMV, ya presente en más de 40 países. Juntamente con la alegría de nuestro nuevo equipo coordinador internacional, volvemos a Ustedes con un mensaje de esperanza:

Queridos Amigos y Hermanos,

Les damos esta buena noticia: sí hay un camino para recorrer juntos en el nuevo milenio. Hemos soñado la Asociación para los próximos cinco años:

Iluminados por el mensaje recibido en cada conferencia y animados por la reflexión de la Asamblea, hemos juzgado necesario fijar nuestra mirada en siete temas que nos parecieron los más importantes. Para cada uno de ellos hemos elaborado algunas Líneas de Acción, sencillas y concretas que, juntamente con todos Ustedes, miembros de la Asociación, queremos hacer realidad en los próximos cinco años para ir siempre más allá y ser una fuerza profética que transforme al mundo.

1. Vida espiritual

Nuestra esperanza es que podamos apoyarnos unos a otros orando cada día, y que nuestra oración sea hermosa para Dios y atractiva para los jóvenes.

  1. Haremos de la oración parte integrante de nuestros encuentros de catequesis y de formación, de apostolado, de servicio y de evangelización, de modo que logremos asumirla en nuestra vida diaria natural y espontáneamente.
  2. El Secretariado Internacional, en colaboración con el Consejo Internacional, elaborará un libro de oraciones para toda la Asociación que nos ayude a mantener el espíritu de oración en común y, en consecuencia, a reforzar nuestro sentido de pertenencia a la misma. Para realizar este proyecto solicitará a todos los países sus propios materiales de oración.

2. Formación

La formación inicial y permanente de los miembros de la Asociación es de vital importancia: es ella la clave del camino de nuestra fe.

  1. Desde el Consejo y Secretariado Internacionales se crearán lineamientos generales para la formación, por etapas. Cada Consejo Nacional los concretizará y desarrollará, partiendo de su realidad y de sus necesidades. Este proyecto de formación a nivel nacional tendrá en cuenta, sobre todo, la dimensión humana, eclesial, misionera, mariana y vicentina.
  2. Nos comprometeremos con creatividad, tanto desde el Secretariado Internacional como desde los Consejos Nacionales, a elaborar y a compartir materiales de formación que sean sencillos, concretos y atractivos, de modo que nos ayuden en la formación de los miembros de la Asociación.
  3. En nuestros programas de formación tendremos muy en cuenta la dimensión social, de forma que desarrollemos un conocimiento crítico y profético de la realidad. Mantendremos sobre ésta nuestra óptica mariana y vicentina y, desde ella, buscaremos acciones concretas de servicio y denuncia profética.
  4. A todos los niveles de nuestra Asociación animaremos a nuestros asesores, formadores y guías para que se comprometan también ellos en su formación continua, de manera que sean para nosotros verdaderos orientadores y profetas.

3. María y la asociación

María nos conduce hacia a Cristo. Ella nos invita a amar como Él amó, nos enseña la humildad, la sencillez y la ternura, para llegar a ser instrumentos del amor en el servicio a los demás.

  1. Fundamentaremos nuestra espiritualidad mariana en el canto del Magnificat, que nos invita a vivir en actitud de alegría y de agradecimiento a Dios por las maravillas de su salvación.
  2. Inspirados en el Canto del Magnificat, centraremos nuestra opción clara por Dios como único Absoluto, y nos colocaremos entre los pobres y los débiles como «el medio ambiente» en el cual hacemos efectiva nuestra entrega a Dios.
  3. Promoveremos y profundizaremos la Consagración propia de la Asociación como signo de pertenencia a ella, utilizando una misma fórmula en todas las Asociaciones Nacionales.
  4. Elaboraremos, tanto a nivel del Consejo Internacional como de las Asociaciones Nacionales, materiales de estudio y de oración que nos ayuden a profundizar y a actualizar para los jóvenes de hoy el mensaje de la rue du Bac, de modo que se favorezca la devoción y el culto a la Santísima Virgen, bajo la advocación de la Medalla Milagrosa.

4. Testimonio de vida

Nuestra misión hoy es ser presencia crítica y profética, agentes multiplicadores de buenas noticias, fuerza transformadora en las propias organizaciones, frente a las pobrezas y en la sociedad.

  1. En nuestra misión, el primer anuncio y denuncia profética lo haremos desde la coherencia y el testimonio evangélico. Así mismo, seremos fieles, con nuestra vida, al estilo mariano y vicentino que nos debe caracterizar: sencillez, humildad y caridad práctica.
  2. Cada uno de los miembros de la Asociación integrará, en una sola experiencia de fe y de vida, la vocación cristiana y el compromiso social.

5. Servicio – Misión

El joven profeta es un enviado a evangelizar a los pobres, ayudando a los débiles, liberando a los oprimidos, derrocando las tiranías y defendiendo la justicia. Con esto queremos que las personas, sobre todo aquellas en situación difícil, lleguen a ser actores de su propia historia, viviendo su dignidad y sintiéndose amadas por Dios.

  1. Animaremos a todos los miembros de la Asociación para que, de una manera organizada, hagan de su apostolado un servicio con sentido de Iglesia, cooperando con otros agentes pastorales, y en contacto directo con los pobres.
  2. Buscaremos medios para insertar nuestra acción, cada vez con más empeño, en el campo de lo social, siendo así fuerza que denuncia las estructuras de injusticia presentes en nuestra sociedad.
  3. Crearemos proyectos de servicio y de apostolado que nos permitan llegar a los jóvenes y, de manera especial, a aquellos que se encuentran en situación de riesgo.

6. Internacionalidad

Es necesario abrirnos a otras realidades para enriquecernos y crear así una sola familia humana que vive la mundialización desde los aspectos positivos que ésta nos ofrece.

  1. Trabajaremos por la aprobación de los Estatutos Nacionales de la Asociación en aquellos países en donde ya está presente.
  2. Buscaremos caminos, desde el Consejo Internacional, para fundar la Asociación en países en donde todavía no existe, apoyándonos en la valiosa colaboración de las Hijas de la Caridad y de la Congregación de la Misión, o en la de otras religiosas o sacerdotes que promuevan la Asociación.
  3. Estaremos abiertos y disponibles para ir a evangelizar y a anunciar el Reino de Dios a donde Él y los pobres nos llamen, decididos a ir siempre más allá de nuestras propias fronteras.
  4. Crearemos un fondo económico de solidaridad, con aportes de instituciones de ayuda y de las Asociaciones Nacionales, según sus posibilidades, para colaborar en la atención de emergencias de los pobres y en proyectos de ayuda a las Asociaciones que lo requieran.
  5. Suscitaremos el interés por visitar con frecuencia la página Web de la JMV, así como la de la Familia Vicentina Internacional.

7. JMV y la Familia Vicentina

Dios nos llama a servir y a evangelizar a los pobres con una caridad práctica y eficaz, sintiéndonos miembros de una misma Familia que comparte sus dones, y los coloca al servicio de los pobres.

  1. Las Asociaciones Nacionales formarán con la Familia Vicentina una Comisión Coordinadora Nacional, de manera que puedan unir fuerzas y canalizar energías para servir mejor a los pobres.
  2. Los Consejos Nacionales o regionales participarán con otras ramas de la Familia Vicentina en la elaboración, realización y evaluación de proyectos de formación y de servicio a los pobres.
  3. Todos los miembros de la Asociación estarán dispuestos a conocer las otras ramas de la Familia Vicentina y a colaborar con ellas, apoyándose mutuamente. Los Consejos Nacionales se interesarán por establecer comunicación periódica con las demás ramas.

Confiamos la Asociación a María, nuestra única Madre, y también, estas «Líneas de Acción» que, con la gracia de Dios, esperamos ver realizadas en cada uno de sus miembros de todos nuestros países:

«Oh María sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a Ti»

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