Preferencia por los pobres

Francisco Javier Fernández ChentoEspiritualidad vicencianaLeave a Comment

CRÉDITOS
Autor: Flores-Orcajo · Año publicación original: 1985 · Fuente: CEME.
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preferir a los pobres«Juan se enteró en la cárcel de las obras que hacía el Mesías y mandó dos discípulos a preguntarle: —¿Eres tú el que tenía que venir o esperamos a otro? Jesús les respondió: Los ciegos ven y cojos andan, los leprosos quedan limpios y los sordos oyen, los muertos resucitan y a los pobres se les anuncia la Buena Noticia». (Mt 11,2-5).

«En la obra de evangelización que la Congregación se propone realizar, tengamos presentes estas características:
Preferencia clara y expresa por el apostolado entre los pobres: su evangelización, en efecto, es señal de que el Reino de Dios se acerca a la tierra». (C 12,1).

La vocación misionera de la Congregación no admite indistintamente cualquier trabajo apostólico; su razón de ser en la Iglesia se explica por la evangelización de los pobres; de ahí que esta obra deba preferirse a cualquier otro trabajo en el desempeño de los ministerios propios. Tanto los orígenes como su historia posterior confirman la opción clara y expresa de la Congregación por los pobres.

1. «Lo especial de la C.M. es dedicarse, como Jesucristo, a los pobres».

La Iglesia siempre ha sentido y urgido la evangelización de los pobres: ésta constituye efectivamente su identidad. Lo mismo afirma la Congregación de sí misma. En tiempo del Fundador existían ya otras Congregaciones que se dedicaban a predicar misiones y servir a los pobres. San Vicente lo reconoce, sin embargo afirma:

«Es verdad, pero no hay en la Iglesia una Compañía que tenga como lote propio a los pobres y que se entregue por completo a los pobres…; y de esto es de que hacen profesión los Misioneros; lo especial suyo e dedicarse, como Jesucristo, a los pobres. Por tanto, maestra vocación es una continuación de la suya o, al atemos, puede relacionarse con ella en sus circunstancias». (XI 387).

2. «El Espíritu guía a su Iglesia porque trabajamos por los pobres».

La Iglesia en general y las Congregaciones religiosas o Instituciones de vida apostólica en particular han sido acusados con frecuencia, a lo largo de la historia, de haber servido a los ricos más que a los pobres. El reproche es muy antiguo. Algunos se han servido de este mal humor contra la Iglesia para apartarse de ella, negándole la santidad propia. San Vicente se sirve precisamente de la conversión de un hereje, cuyas palabras le habían conmovido, para asegurar a los misioneros en el trabajo específico de la Congregación:

«Qué dicha para nosotros, los Misioneros, poder demostrar que el Espíritu Santo guía a su Iglesia, trabajando como trabajamos por la instrucción y la santificación de los pobres». (XI 730).
Experimentaba también el Fundador un gran consuelo cuando se enteraba, a través de la correspondencia y de otros medios, de la dedicación a los pobres que vivía la Congregación en todas partes. A un misionero le escribía:

«Es motivo de consuelo para nosotros ver cómo nuestro Señor va queriendo por todas partes dedicar a la Compañía al servicio y al cuidado de los más pobres». (V 58).

3. «Los presbíteros tienen encomendados a sí de una manera especial a los pobres».

En los últimos tiempos, la Iglesia no ha cesado de manifestar su gran preocupación por los pobres, a los que considera parte escogida del Cuerpo de Cristo, a la vez que trata de sensibilizar de modo particular a las Congregaciones religiosas y al Clero secular ante el angustioso drama de los que no tienen para vivir. Dice de sí misma:

«La Iglesia abraza a todos los afligidos por la debilidad humana, más aún, reconoce en los pobres y en los que sufren la imagen de su Fundador pobre y paciente, se esfuerza en aliviar sus necesidades y pretende servir en ellos a Cristo». (LG 8).

Más en particular, dirigiéndose a los presbíteros, les exhorta la Iglesia por medio del último Concilio universal:

«Aunque los presbíteros se deban a todos, tienen encomendados a sí de una manera especial a los pobres y a los más débiles, a quienes el Señor se presenta asociado, y cuya evangelización se da como prueba de la obra mesiánica». (PO 6).

  • Si me dieran a elegir entre distintos ministerios, ¿escogería trabajar con los más pobres?
  • Cuantos me ven trabajar, ¿pueden deducir que el Espíritu Santo conduce a su Iglesia?
  • ¿Experimento gozo y alegría, cuando oigo que los Misioneros se dedican preferentemente a los pobres?

Oración:

«Señor Dios nuestro, tú has dado nacimiento a la Congregación para que evangelice a los pobres; no permitas que jamás se aparte de su vocación, para bien de la Iglesia y de todos los hombres. Por Jesucristo nuestro Señor».

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