Novena a la Virgen Milagrosa 2012: Día 1º

Francisco Javier Fernández ChentoVirgen MaríaLeave a Comment

CRÉDITOS
Autor: Comunidad de Misioneros Paúles de Pamplona-Iglesia · Año publicación original: 2012.
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Jesucristo es la puerta de Dios

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MONICIÓN DE ENTRADA

Bienvenidos a este santuario de la Virgen Milagrosa. Dicen los orientales que oyen y ven la Palabra de Dios. También nosotros, desde el comienzo de la Novena en honor de la Virgen de la Medalla Milagrosa, vamos a escuchar y a ver la Palabra de Dios, teniendo muy en cuenta dos acontecimientos importantes a los que está convocado el Pueblo de Dios: el Año de la Fe y de la Evangelización en el mundo actual.  Caminemos y celebremos de la mano de nuestra Madre, María.

ORACIÓN COLECTA

Señor, Padre santo,
que has establecido la salvación de los hombres
en el misterio pascual,
concédenos ser contados entre los hijos de adopción
que Jesucristo, tu Hijo, al morir en la cruz,
encomendó a su Madre, la Virgen María.
Por nuestro Señor Jesucristo.

LITURGIA DE LA PALABRA

Lectura de la Carta a los Hebreos  (1, 1-2)

En el pasado muchas veces y de muchas formas habló Dios a nuestros padres por medio de los profetas. En esta etapa final nos ha hablado por medio de su Hijo, a quien nombró heredero de todo, y por quien creó el universo.

Palabra de Dios

Respuesta a la Palabra

Tu Palabra me da vida, confío en Ti, Señor.
Tu Palabra es eterna, en ella esperaré.

Dichoso el que vida intachable
camina en la ley del Señor.
Dichoso el que guardando sus preceptos,
lo busca de todo corazón.

Tu Palabra…

Lectura del santo Evangelio según San Juan (1, 1-18)

Al principio existía la Palabra y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. Ella existía al principio junto a Dios. Todo existió por medio de ella, y sin ella nada existió de cuanto existe. En ella estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres; la luz brilló en las tinieblas, y las tinieblas no la comprendieron.

Apareció un hombre enviado por Dios, llamado Juan, que vino como testigo, para dar testimonio de la luz, de modo que todos creyeran por medio de él. Él no era la luz, sino un testigo de la luz. La luz verdadera que ilumina a todo hombre estaba viniendo al mundo. En el mundo estaba, el mundo existió por ella, y el mundo no la reconoció. Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron. Pero a los que la recibieron, a los que creen en ella, los hizo capaces de ser hijos de Dios: ellos no han nacido de la sangre ni del deseo de la carne, ni del deseo del hombre, sino que fueron engendrados por Dios.

La Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. Y nosotros hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y verdad.

Juan grita dando testimonio de él: Éste es aquél del que yo decía: El que viene detrás de mí, es más importante que yo, porque existía antes que yo.

De su plenitud hemos recibido todos: gracia tras gracia. Porque la ley se promulgó por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad se realizaron por Jesús el Mesías. Nadie ha visto jamás a Dios; el Hijo único, Dios, que estaba al lado del Padre. Él nos lo dio a conocer.

Palabra del Señor

Texto previo a la homilía:

«»La puerta de la  fe», que introduce en la vida de comunión con Dios y permite la entrada en su Iglesia, está siempre abierta entre nosotros. Se cruza este umbral cuando la Palabra de Dios se anuncia y el corazón se deja plasmar por la gracia que transforma»… (Porta Fidei, 1).

SUGERENCIAS PARA LA HOMILÍA

  • Si por la puerta se entra en la casa, en Dios entramos por la Palabra y Puerta de Jesucristo. Atravesar esa puerta supone emprender un camino que dura toda la vida. [apelar a la experiencia de personas creyentes]
  • La Buena Noticia que hemos escuchado en el Evangelio de Jn resume en pocos trazos la realización del proyecto creador de Dios, que abre una época nueva en la historia humana. Es el tiempo de la Luz verdadera, aunque los suyos no la acojan. Es el tiempo de la Palabra encarnada, que pone su tienda de campaña en medio de nosotros, dándonos prueba de su amor.
  • Dios tiene la iniciativa en todo, pero se quedaría muy chafado si no saliéramos a su encuentro. Dios mismo, con la voz del evangelista San Juan, acaba de decirnos que Él es  Palabra. Esto es: Dios tiene un Proyecto para nosotros en  Jesucristo. Así pues, porque somos un proyecto abierto, la Fe en el Dios de Jesucristo  corre por nuestras  personas y nos acompaña desde el bautismo hasta que entremos definitivamente en Él.
  • Esta ha sido la experiencia creyente de la Virgen María. Ha dicho el evangelio que la Palabra acampó entre nosotros. Para los cristianos, la Tierra sobre la que Dios plantó la Tienda de su Hijo es la Virgen María, Tierra que somos, también, cada uno de nosotros. María hizo sitio a la Palabra en su seno y, desde ese momento, en el que atravesó la «puerta de la fe», comenzó un largo camino en el que saboreó el gozo de la fe y en el que tuvo que guardar muchas cosas en su corazón.
  • Mientras se proclamaba la Palabra, mientras la dejamos acampar en nuestra tierra, ¿hemos sentido que el agua de Dios caía sobre nuestras personas empapando esa tierra, o la hemos oído como «quien oye llover»? ¿Hemos descubierto cuál es el proyecto que Dios tiene para cada uno de nosotros? ¿Amamos nuestra palabra y la de los demás? ¿Somos hombres y mujeres de palabra? ¿Sabemos que el mundo espera mucho de los cristianos?
  • Santa Luisa de Marillac escribe con valentía: «Dios es la semilla que se siembra en mi campo, pero si soy mala tierra, sé Tú, también, mi tierra y la semilla.»

Conclusión práctica: Que no pase un día sin leer un capítulo de la Biblia, y especialmente del Nuevo Testamento.

ORACIÓN DE LOS FIELES

Sacerdote: Por  su Palabra, Dios ha salido de sí mismo y nosotros nos comunicamos con los demás. Pidamos a Dios que nunca enferme la palabra humana.

Lector: Para que la Iglesia guarde y anuncie la Palabra de Dios,

Asamblea: Te rogamos, óyenos.

Lector: Para que la Iglesia transmita la Palabra de Dios con palabras inteligibles,

Asamblea: Te rogamos, óyenos.

Lector: Para que los cristianos seamos hombres y mujeres de fe y de obras,

Asamblea: Te rogamos, óyenos.

Lector: Para que quienes celebramos esta Eucaristía abramos nuestro corazón a la Palabra, como María,

Asamblea: «Oh María, sin pecado concebida….» (cantado)

Sacerdote: Te damos gracias, Señor, por tu Palabra y por la Palabra humana. Por JC

ORACIÓN SOBRE LOS DONES

Recibe, Señor, los dones que te presentamos con alegría,
para que sean en bien nuestro
Cuerpo y Sangre de Jesucristo, tu Hijo,
que, clavado en la cruz,
en Juan encomendó a la Virgen como hijos
a todos los discípulos,
y los hizo herederos de su amor hacia la Madre.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

PREFACIO

LA ENTREGA MUTUA DE LA BIENAVENTURADA VIRGEN
Y DEL DISCÍPULO

V. El Señor esté con vosotros.

R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.

R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

R. Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias
siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.

Porque junto a la cruz de Jesús,
por voluntad suya
se establece, entre la Virgen y los fieles discípulos,
un fuerte vínculo de amor:
María es confiada como madre a los discípulos,
y éstos la reciben como herencia preciosa del Maestro.

Ella será para siempre la madre de los creyentes,
que encontrarán en ella refugio seguro.

Ella ama al Hijo en los hijos,
y éstos, escuchando los consejos de la Madre,
cumplen las palabras del Maestro.

Por él,
los ángeles y los arcángeles te adoran eternamente,
gozosos en tu presencia.
Permítenos unirnos a sus voces
cantando tu alabanza:

Santo, Santo, Santo…

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Dios todopoderoso,
que el banquete eucarístico del Cuerpo y de la Sangre de Cristo
aumente en nosotros el amor filial hacia la Virgen Madre,
a quien tu Hijo nos entregó como hijos,
cuando murió en la cruz
y encomendó en tus manos su espíritu.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

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