Hija de la Caridad
Brienne
Hoy, 13 de mayo de 16591
Mi querida Hermana2:
Me ha agradado mucho que me recordara que tenemos una lanceta de ustedes, no sé cómo se nos ha olvidado enviarla como hicimos con su carta que entregamos a la señora Condesa de Brienne3 al día siguiente de recibirla. Ayer nos dijo que había dado órdenes a un señor, que creo es su cobrador, para que les entregara doscientas libras. Cuando las hayan recibido, le ruego me lo avise, para que lo apuntemos en la cuenta de la señora Condesa, que no habla para nada de lo pasado ni de lo que nosotras les hemos enviado a ustedes. Le devuelvo su lanceta y le ruego me diga si ha recibido los dos escudos del cuñado de Sor Bárbara4; tan pronto como lo sepamos. no dejaremos de mandarlos a esos dos hospitales. Asegure a esa buena joven que pediremos a Dios por su madre.
En cuanto a esa otra cuya voluntad ha cambiado, es señal de que la suya no era una llamada segura; siempre tendremos bastantes teniendo las que Dios quiera darnos.
Le ruego que no vaya a ver a los enfermos sin haberse antes frotado la nariz con vinagre con el que también debe mojarse las sienes. Quiero creer que está usted bien y por ello alabo a Dios con todo mi corazón, rogándole les conceda las gracias que necesitan para llegar a ser grandes santas, y creo que ustedes no escatimarán esfuerzo alguno para contribuir a ello. Me encomiendo a sus oraciones y a las de Sor Genoveva5, cuya hermana ha venido a vernos y se encuentra bien de salud, gracias a Dios; a El suplico les dé las fuerzas que necesitan para sobrellevar el gran trabajo que tienen y en su santísimo amor soy, mi querida Hermana, su muy humilde hermana y afectísima servidora.
P.D. Haré lo que desea usted, lo mismo que Sor Genoveva. De vez en cuando no dejo de comunicar a nuestro muy Honorable Padre los deseos de nuestras amadas Hermanas alejadas. Creo que ustedes, por su parte, no dejan de pedir a Dios por su conservación y la del señor Portail, a quien también daré sus recuerdos. Todas nuestras Hermanas las saludan.







