Luisa de Marillac, Carta 0642: A mis muy queridas Hermanas Sor Ana Hardemont y Sor Eduvigis Vigneron en Ussel

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Luisa de MarillacLeave a Comment

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Author: Luisa de Marillac .
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Mis muy queridas Hermanas2:

Estoy preocupada por el estado en que puedan encontrarse ya que hace mucho tiempo que no me dan noticias suyas y también por saber, querida Sor Ana3, si ha recibido usted una carta que le envié creo que hace unas seis semanas, con la que, entre otras cosas, prometía a Sor Eduvigis4 escribirle por el primer correo, lo que no he (podido hacer) pues he estado casi todo este tiempo enferma. Les decía también que la señora Duquesa de Ventadour5 no me había contestado a la propuesta que le había hecho de cambiar de casa para el hospital. Quiero creer que está esperando a tener bien tomadas sus medidas para hacer al mismo tiempo la fundación. Es penoso para personas que quisieran ver en seguida cumplidos los designios de Dios y poder trabajar con todas sus fuerzas, como para ello se han dado a Dios con todo su corazón. Queridas Hermanas, si queremos contentar a este buen Dios no hay que mirar tanto a lo que nosotros queremos hacer como a lo que El quiere que hagamos. Desde que su amor las llamo a su servicio, bien sabía El que serían enviadas a Ussel y lo que en los comienzos tendrían que hacer ahí, y de antemano aceptó la sumisión de ustedes a su divino agrado, el cual consiste en que hagan sólo lo que su Providencia les depara, uniendo a ello la práctica exacta de sus reglas y el servicio a los pocos pobres que tienen con la mayor exactitud, dulzura y caridad. Nuestro Señor no dejará de saber encontrarlas cuando quiera darles otro empleo.

  1. C.642 Rc 3 It 578. Carta autógrafa.
  2. Carta sin dirección y sin firma. Parece que falta la segunda parte del autógrafo.
  3. Ana Hardemont (ver C.120 n.2).
  4. Eduvigis Vigneron, entrada en la Compañía hacia 1646-1647, fue destinada a Ussel en 1658. Encontró allí numerosas dificultades. Expresó su sufrimiento con viveza a la Señorita (SVP, VlI. 429; Síg. VIII. 210) y al señor Vicente (SVP, VIII, 410; Síg. VIII, 424).
  5. La Señora de Ventadour (ver C.306 n.6).

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