Nantes
Hoy, 8 de agosto (1658)1
Mi querida Hermana2:
Es cierto que el señor Vicario de Santa Cruz me ha hecho el honor de escribirme, pero yo he tenido también el de contestarle y por el mismo conducto escribí a Sor Francisca Ménage3, dándole amplias noticias de su familia. Le ruego se entere si esas cartas han llegado a su destino o no. Mucho me temo, si se hubieran perdido, que lo mismo ocurra con otras muchas, porque me parece que no he tardado tanto en escribirles como usted me dice.
Si hubiera sabido la partida del señor Pocquelin, no hubiera dejado de confiarle algunas cartas; cuando tenga el honor de verle, ya le agradeceré las visitas que les ha hecho y me informaré detenidamente de sus noticias, porque me parece que las que ustedes me dan son muy escuetas. Creo haber escrito a Sor Andrea4 y también sentiría que su carta se hubiera perdido. Lo repararé todo, Dios mediante, la semana que viene, porque en ésta tenemos varias ocupaciones que me lo impiden.
Nuestro muy Honorable Padre sigue como de ordinario, gracias a Dios, y también el señor Portail. Espero que no dejen ustedes de pedir por su salud, para que por mucho tiempo den gloria a Dios en este mundo. Salude respetuosamente de mi parte al señor Vicario de Santa Cruz, y reciban, todas juntas, los afectuosos saludos de todas nuestras Hermanas que se encomiendan a sus oraciones; por la gracia de Nuestro Señor, no sé haya ninguna enferma, ni de las alejadas ni de las de cerca. En su amor, soy, mi querida Hermana, su muy humilde hermana y servidora.







