Hija de la Caridad Sierva de los pobres Enfermos
Bernay
Hoy, 4 de diciembre de 16571
Mi querida Hermana2:
Alabo a Dios con todo mi corazón al saber están ustedes en gran paz con las señoras de la Caridad; no hay nada tan poderoso para mantenerse en ella como el respeto y humildad que les deben ustedes. Y si hay alguien que las sostenga o apoye, no tienen ustedes que prevalerse de ello ni enorgullecerse, sino sencillamente decir: El señor… dice esto, o el señor… quiere esto. Me parece que la manera en que se ejerce (la caridad) en Bernay es distinta a como se hace en otras partes; por eso le ruego me envíe una memoria con lo que acostumbran hacer y lo que quieren de ustedes, y así, después de habérselo comunicado al señor Vicente, nuestro muy Honorable Padre, le mandaré la aclaración que su caridad estime conveniente y le diré lo que tienen ustedes que hacer.
Pensaba que Sor Ana3 no iba a necesitar tan pronto hábito pero puesto que lo juzga usted necesario, le enviamos una saya (cota). La saludo con todo afecto y le ruego que trabaje bien en su perfección. A usted puedo asegurarle que3. Bárbara Angiboust (ver C. 6 n. 1). Sor Bárbara 3 sigue teniéndole el mismo afecto: creo no me escribe una sola vez sin hablarme de usted; la saluda afectuosamente y se encomienda a sus oraciones como también lo hacen todas nuestras Hermanas de aquí y yo misma, que soy, en el amor de Nuestro Señor, mi querida Hermana, su muy humilde hermana y servidora.







