Luisa de Marillac, Carta 0613: A mis queridas Hermanas Sor Claudia y Sor María

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Luisa de MarillacLeave a Comment

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Hijas de la Caridad Siervas de los Pobres Enfermos en Angers

Hoy, 28 de noviembre (1657)1

Mis queridas Hermanas Sor Claudia2 y Sor María3:

Les agradezco las noticias que me han dado de nuestras Hermanas.Alabo a Dios con todo mi corazón por su fidelidad en continuar los servicios que acostumbran prestar a los pobres, en la misma forma en que lo hacían en tiempos de  Sor Cecilia4. No les puedo ocultar, queridas Hermanas, el gran consuelo que he tenido escuchando de ella los frutos de su gobierno, bajo la dirección del señor Abad y del señor Ratier. Esto me hace decirles a ustedes que las Hermanas de Angers han recibido una bendición especial de Dios para servir a los pobres enfermos en los hospitales: ¡sea El por siempre bendito! Una de las prácticas seguida por todas las Hermanas ahí me ha parecido excelente, y les ruego a todas, y a ustedes también, queridas Hermanas, que la continúen: es la de que cuanto se haga en el hospital lo sepa la Hermana Sirviente y que sólo ella sea quien dé cuenta a cualesquiera personas, después de haberse enterado por ustedes del estado de las cosas de que están encargadas. Si esta práctica sigue estando en uso, pueden tener la seguridad de que todo marchará bien y darán buen ejemplo a los de fuera, siendo tan fuertes entre ustedes la cordialidad y la unión, que le será imposible al demonio romperlas.

Estamos muy agradecidas al señor Ratier por el trabajo que se toma en darles tantas conferencias; los ángeles guardarán memoria de ellas para presentar a Dios el fruto que ustedes saquen, y también los demonios para reprochárselas si descuidan ustedes ponerlas en práctica. No podemos de momento enviarles copia de ninguna de las nuestras. Pero para poder tenerlas por escrito, no lo lograrán si no hay una Hermana que escriba lo más que pueda de lo que les van diciendo, y después, para pasarlo a limpio, hay que echar mano de la memoria de las demás. Ahora, para tenerlas escritas por entero, sería necesario que una Hermana no hiciera otra cosa; creo que les bastaría con escribir los principales consejos que su caridad les dé, y leerlos de cuando en cuando.

Me extraña que usted, Sor Claudia, no me haya escrito; tenía entendido que el señor Berthe5 la había designado para que ocupara el lugar de Sor Cecilia hasta su regreso; y si no puede usted escribir, puede hacer que escriban pero en nombre de usted, y obrar con libertad, venciendo su timidez o más bien, un poco de pereza espiritual.

Abrazo con todo mi corazón a nuestras queridas Hermanas y les ruego tengan presente, lo más que puedan, en toda circunstancia, el deseo de cumplir la voluntad de Dios, y también que me crean en el amor de Jesús Crucificado, queridas Hermanas, su muy humilde hermana y servidora

P.D. No sé si han recibido una carta que he escrito a toda la Comunidad.

  1. C. 613 Rc 3 lt 554. Carta autógrafa.
  2. Claudia Carré (ver C. 561 n. 5), nueva Hermana Sirviente en el Hospital de Angers.
  3. María Gaudoin (ver C. 473 n. 1), la asistenta.
  4. Cecilia Angiboust (ver C. 36 n. 2).
  5. El señor Berthe pasó por Angers en mayo de 1657.

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