Hija de la Caridad Sierva de los Pobres enfermos
Bernay
Hoy, 4 de diciembre de 16551
Mi muy querida hermana:2
Acabo de recibir su carta fechada en diciembre, pero temo que se haya usted equivocado, ya que estamos sólo a cuatro. Me extraña el que me diga usted que lleva tanto tiempo sin recibir carta mía y sin tener noticias de la señora Le Comte a quien mandé su carta dos días después de haberla recibido. No hace aún quince días que le he escrito a usted y también lo he hecho a Sor Lorenza,3 y le daba contestación extensa a su carta en la que me hablaba de su pensamiento acerca del hospital y de darle más quehacer, de su sobrante de tela y de lino; si no ha recibido usted mi carta y quiere que vuelva a escribirle sobre esos asuntos (dígamelo).
He recibido la contestación de nuestras Hermanas4 de Santa María del Monte, cerca de Carentan, y a mi vez les he escrito extensamente; le ruego a usted que les escriba también a ver si puede tener noticias suyas detalladas. Según lo que me escriben, su ocupación parece muy difícil; en situaciones como éstas es como se puede probar a Dios la fidelidad que le debemos, y me parece que ellas lo hacen así muy bien, por lo que alabo a Nuestro Señor con todo mi corazón.
Debemos un gran reconocimiento a su bondad por la asistencia interior que concede a nuestras Hermanas que están alejadas de aquí. ¡Ah! ¡qué bueno es no tener más que a Dios y amarlo con todo el corazón!
Creo haberles dicho que hemos tenido noticias de nuestras Hermanas de Polonia, que están seguras al lado de la Reina, lo mismo que las religiosas de Santa María y el señor Ozenne,5 de lo que hemos de dar muchas gracias a Dios. Pero aquel pobre Reino está muy afligido; tenemos que proseguir nuestras oraciones para alcanzarle algún alivio, especialmente por lo que se refiere a la religión católica que corre mucho riesgo de verse desterrada de él. Suplico a Nuestro Señor lo socorra y soy en su santísimo amor, mis queridas hermanas, su muy humilde hermana y servidora.
P.D. He enviado unas «Horas» a Sor Lorenza por medio de Mulot, a quien Sor María6 se las entregó en persona, y dice que no se atrevió a hablarle porque de momento no la reconoció; está bien de salud y les manda sus recuerdos como a sus padres y amigos; es buena Hermana; espero que cuando se le pase un poco la ternura que tiene, no con relación a sus padres por supuesto, será capaz de servir muy bien a la Compañía.
Hemos mandado su carta a la señora Le Comte; le envío ésta rogándole la haga llegar a su destino por la vía que me ha dicho usted.







