Luisa de Marillac, Carta 0506: Al señor Portail

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Luisa de MarillacLeave a Comment

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Author: Luisa de Marillac .
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26 de septiembre de 1655.1

Señor:2

Una indisposición suya que hemos sabido aunque no con certeza, nos pone en cuidado y nos deja perplejas sobre lo que hemos de pedir a Dios: si una perfecta salud o una salud deficiente. La primera, dilataría su regreso; pero, en cambio, nuestras hermanas de Sedan, de Brienne, de Montmirail y de Nanteuil saldrían ganando, mientras que las de París sufrirían por ello, de tal suerte, señor, que con tal de que su regreso pueda usted hacerlo con perfecta salud, nuestros intereses quedan divididos por partes iguales, si consideramos dobles las necesidades de nuestras Hermanas alejadas. De modo que esto nos hace decidirnos por ponernos en estado de no pedir a Dios, ni para usted ni para nosotras, sino lo que sea más conforme con su santa y absoluta voluntad, y de rogar a usted por amor de El que se cuide en sus trabajos para así poder cumplir durante más tiempo en este mundo tan santa y adorable voluntad.

Si la Providencia permite que todas nuestras Hermanas reciban la gracia de verle en este viaje, le suplico, señor, recuerde la carta de Sor Juana Cristina,3 que le mostré antes de su partida, en la que demuestra algún descontento. Pienso que tiene pena porque en ese lugar no recibe tantos aplausos como de ordinario ha tenido en otras partes, ya que iba a sustituir a una4 a quien han sentido mucho. Hemos hecho algún gasto para remedios y alguna cosa que ha pedido, cuyo importe tenía que remitirnos, como procede; pero su costumbre ha sido siempre la de no hacer caso del dinero, creo que es por virtud de desprendimiento, aunque la demuestra menos en lo que se refiere a acomodarse ahí; ya sabe usted que la hemos tenido siempre en gran estima. En cuanto a Brienne, como puede decirse que las dos son nuevas5 y no saben lo que es tener interés por el bien de la Compañía, temo que por respeto, por ingenuidad, estén careciendo de lo necesario, sin tener habilidad para sacar a la señora de Brienne lo que ha prometido para ellas; o acaso no le han explicado que aquí tenemos que proveerlas de hábitos con el sobrante de su manutención, porque según creo dicha señora las ha sonsacado sobre lo que gastan en ella. Tenemos también aquí a dos Hermanas6 procedentes de Brienne que no han traído nada para su ropa y para su viaje de regreso si no se quedaran con nosotras. No es que dude de la primera, pero la última sí me infunde alguna sospecha.

Por lo que se refiere a Montmirail, las Hermanas no saben nada del viaje de usted; ya conoce usted las necesidades de una y otra. No se yo si Sor Luisa7 tiene toda la mansedumbre de que necesita Sor Catalina,8 y si Sor Catalina va dejando poco a poco su afición por el trato con el mundo y el gusto que encuentra en cantar con las personas seglares; todo ello es muy peligroso.

Me parece, señor, que será necesario advierta usted a nuestra Sor Petronila9 el respeto y estima que debe tener por Sor Juana; y a ésta que se modere en sus devociones y se comunique con Sor Petronila en lo que es de su trabajo. A Sor Petronila será bueno recomendarle también que no se familiarice con ningún eclesiástico ni, por lo demás, con nadie. Este defecto ha perjudicado mucho a otras. Suplico a Nuestro Señor ponga en nosotras las disposiciones necesarias para aprovecharnos bien de todos los trabajos que su caridad se toma por toda la Compañía en general y por las Hermanas en particular, de lo que sólo Dios puede ser nuestro agradecimiento a usted, como yo soy, en su santo amor, señor, su muy humilde y obediente servidora.

P.D. Todas nuestras Hermanas de aquí le saludan con respeto y sumisión y tanto ellas como yo nos encomendamos a sus santos sacrificios en los que esperamos tener una parte, así como en su santa bendición y oraciones. Todo lo que le debemos puede darle a usted la seguridad de las nuestras, aunque ruines e indignas de ser presentadas a Dios por usted.

  1. C. 506 Rc 2 lt 453. Carta autógrafa.
  2. Señor Portail (ver C. 117, n. 1).
  3. Juana Cristina Prévost se encontraba en Sedan.
  4. María Joly (ver C. 45, n. 1), que como es sabido, había pasado 13 años en Sedan.
  5. Probablemente, Catalina Baucher y María Donion.
  6. Dos postulantes.
  7. Luisa Cristina Pideau (ver C. 160, n. 7).
  8. Catalina de Gesse (ver C. 128, n. 1).
  9. Petronila Guillot (ver C. 689, n. 1) estaba en Nanteuil.

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