Luisa de Marillac, Carta 0496: Al señor Vicente

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Luisa de MarillacLeave a Comment

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Autor: Luisa de Marillac .
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Hoy, miércoles (1655)1

Mi muy Honorable Padre:

No sé que tengamos ninguna Hermana enferma en Saint Germain, como no sea la que lo estuvo hace ya bastante tiempo y que según creo no ha recuperado por completo las fuerzas todavía; me parece que el cambio de aire le vendrá bien y que el de aquí le sentará mejor que cualquiera otro.

Permítame le diga, mi muy Honorable Padre, que mi corazón se siente con frecuencia conmovido ante el pensamiento de que la Compañía está próxima a su ocaso y que preveo muchos inconvenientes si su caridad permite este viaje, ya que cosa semejante se ha negado a otras, por varias razones.

Sor Juliana2 le suplica muy humildemente le dé contestación a la consulta que ha hecho a su caridad acerca de una sortija que una señora muy rica, por sí misma y sin saberlo su marido, ha donado a la iglesia. Le corre prisa dicha contestación.

El señor de Obligeois ha ido esta mañana para asegurarse la plaza vacante en el Nombre de Jesús.3 No he encontrado a Sor Hardemont4 en malas disposiciones para recibir la proposición de ir a las «Casitas»; pero me parece es necesario que su caridad nos hable antes para darnos a conocer el bien que se puede hacer allí y la forma en que hay que conducirse; tenemos motivos para recelar que el señor de San Roque5 nos despida una vez más. ¡Que se cumpla la santísima voluntad de Dios! y que por medio de ella pueda yo decirme siempre, mi muy Honorable Padre, su muy humilde y obediente servidora.

P D. Pido muy humildemente perdón a su caridad por la libertad que me tomo de hablarle con tanta llaneza. Lo he advertido al volver a leer la carta.

  1. C. 496 Rc 2 lt 428. Carta autógrafa.
  2. Juliana Loret (ver C. 253 n. 1), estaba en Fontenay-aux-Roses.
  3. El Asilo del Santísimo Nombre de Jesús (ver C. 428).
  4. Ana Hardemont, a quien se había escogido para el Asilo de Dementes, las «Casitas» («Les Petites Maisons»).
  5. El Párroco de San Roque había despedido ya a las Hermanas en 1650 (ver C. 320).

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