(Septiembre de 1654)1
Mis queridas Hermanas:
Por su señor Confesor he tenido noticias de ustedes, habiéndome consolado mucho el saber que su salud era mejor. Les ruego, queridas Hermanas, que así como han recibido esa salud de manos de Dios, así la empleen ustedes también con gusto y alegría, por amor suyo, en el servicio de los pobres. Anímense unas a otras y que los buenos ejemplos que mutuamente se den, hagan más que podrían hacerlo las palabras. Aprovéchense bien de todas las instrucciones que reciben de la caridad del buen señor (de Vaux); practiquen sobre todo la santa cordialidad y el respeto mutuo, unas con otras.
Les ruego que no pierdan ocasión de mandarnos noticias suyas, muy extensas, en espera de las cuales las abrazo a todas y soy en el amor de Jesús Crucificado, queridas Hermanas, su muy humilde hermana y servidora.







