Luisa de Marillac, Carta 0454: A mi querida Sor Cecilia Angiboust

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Luisa de MarillacLeave a Comment

CREDITS
Author: Luisa de Marillac .
Estimated Reading Time:

Hija de la Caridad, sierva de los Pobres enfermos

(Angers)

Hoy, día de Reyes (1654)1

Muy querida Hermana:

Sospecho que ha estado usted enferma después de la marcha de Sor Juana Lepintre2 porque no hemos recibido ninguna noticia suya desde entonces hasta fines de la semana pasada en que el señor Moreau3 se tomó la molestia de traerme una carta de usted. Hubiera sido para mi una satisfacción poder prestarle algún servicio, pero no me manifestó necesitar nada; únicamente dijo que volvería a vernos con más calma, porque era muy tarde. Le aseguro, querida Hermana, que experimento gran alegría cuando veo a alguno de esos señores por el deseo que tienen del bien de los pobres y la caridad que ejercen con nuestras Hermanas. ¡Dios mío!, querida Hermana, dígame si le habló usted claro a la señorita Chevalier4 o si le hizo creer que se la dispensaría de muchas cosas y se podría quedar a pesar de cualquier enfermedad que tuviese. ¿Ha visto usted a su señora madre y le ha dicho usted esto mismo? porque hasta ahora no parece tener visos de ser apta ni de cuerpo ni de espíritu. No es que yo crea que la pobre no es buena, pero estaría mucho mejor en su tierra que en esta ciudad donde se encuentra siempre enferma.

Le ruego que dé usted a conocer esta indisposición suya a sus padres, si puede hacerlo, aunque me figuro que lo saben puesto que la conocen; me temo esté hética del pulmón: así me lo hace creer la tos seca que tiene y con la que ha venido. ¿Le advirtió usted que debía disponer del dinero necesario para el viaje de venida y de regreso, además del de su primer hábito? Hay que advertir esto siempre; sin embargo, a ésta no le han quedado, después de pagar el viaje, nada más que ocho libras. Sabe usted muy bien, querida Hermana, que no es esto lo que me hace ponerle reparos, ¡ojalá plugüiere a la bondad divina que tuviera las condiciones requeridas!

Le ruego diga usted a Sor Bárbara5 que he visto a su padre después de haber marchado ella y que está muy bien, gracias a Dios, lo mismo que sus demás parientes; no ha mostrado ningún descontento por su viaje y nos ha manifestado que ella está cumpliendo la santísima voluntad de Dios. Salude a todas nuestras Hermanas y dígales que, unidas a ellas, hemos pedido perdón a Nuestro Señor por todas nuestras infidelidades del año pasado, con la esperanza de que su gracia hará que empleemos mejor el presente. El no nos faltará, queridas Hermanas, pero pongamos cuidado en no faltarle nosotras por nuestra poca correspondencia a su santo amor.

Aquí tienen los santos Protectores que se sacaron a suerte en la Conferencia6 del primer día del año; ésta tuvo como tema la importancia que tiene el comportarse en los oficios alejados con la misma sumisión con que lo hacen las Hermanas de la Casa, tanto hacia las personas que nos emplean para el servicio a los pobres, como hacia los Superiores, la Hermana Sirviente y entre nosotras. Pueden ustedes platicar un poco sobre este mismo asunto; si no tuviera yo tanto quehacer, les enviaríamos algún breve extracto de nuestra Conferencia. Recen por toda la Compañía y pidan a nuestro buen Dios obreras para su obra, si quiere El que haya de continuar, porque nos piden de tantos lugares que es imposible atender las peticiones. Buenas noches, querida Hermana, créame en el amor de Jesucristo en la cuna, su muy humilde hermana y servidora.

P.D. Nuestras hermanas de Polonia están bien, gracias a Dios, necesitan de oraciones. Ya sabe usted las dificultades que se encuentran en los nuevos establecimientos.


[1]

  1. C. 454 Rc 3 lt 391. Carta autógrafa.
  2. Juana Lepintre (ver C. 75, n. 1). Había regresado a París en noviembre de 1653
  3. Señor Moreau: Administrador del Hospital.
  4. Señorita Chevalier (ver C. 448, n. 1).
  5. Parece que Bárbara llegó a Angers a finales del año 1652.
  6. Conferencia del 11 de enero de 1654 (SVP, IX, 662; Conf. esp. n. 1086 y s.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *