Luisa de Marillac, Carta 0415: A mi querida Sor Juliana Loret

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Luisa de MarillacLeave a Comment

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Autor: Luisa de Marillac .
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Hija de la Caridad, sierva de los pobres enfermos

Chars1

Hoy, 14 de julio de 1652

Mi querida Hermana:

Bien suponía yo que su bondAd natural la estaría haciendo sufrir por el temor que, tanto usted como las demás Hermanas alejadas de aquí, han tenido de que estuviéramos en estado de gran sufrimiento.3 tanto por ella como por usted, y un gran disgusto en no poder enviarle a nadie para que las ayude porque, además de la dificultad de los caminos, no fuimos nunca tan pobres en Hermanas ni nos vimos tan apremiadas para darlas a varios lugares, lo que no podemos hacer por el reparto de sopa que hacemos en todas partes. En casa hacemos cerca de 2.000 raciones para los pobres vergonzantes y lo mismo en los demás distritos.

Tenemos a tres o cuatro Hermanas nuestras muy enfermas, a saber: Sor Magdalena Raportebled4 y otra a la que no conoce usted de San Sulpicio; en Santiago du Haut Pas, a Sor Isabel,5 la de Angers, y en Saint-Denis a Sor Genoveva,6 la hermana de Sor Eduvigis. Las encomiendo a todas a sus oraciones y también el descanso eterno de Sor Petra,7 la mayor, que falleció con nuestras Hermanas del Hospital General ocho días después de haber sido trasladada allí, porque en casa tenía mucho miedo. Dios le ha concedido muchas gracias en el momento de su muerte, después de haberla hecho pasar por muchos sufrimientos durante varios años. Le ruego, querida Hermana, diga a Sor Felipa que haga todo lo que pueda por curarse. Probaremos todavía un poco con Sor Carlota8 que es poca cosa para el trabajo, pero bastante piadosa y de buen carácter; tendrán que pasar varios años antes de que se capacite para servir a los pobres. Todas nuestras Hermanas la saludan y a su querida enferma, a la que ruego eleve de vez en cuando su espíritu a Dios para ofrecerle sus sufrimientos en honor de los de Jesús Crucificado por las aflicciones públicas. Soy en su santo Amor, queridas Hermanas, su muy humilde hermana y servidora.

P.D. Hemos recibido las 26 libras.

  1. C. 415 Rc 3 lt 349. Carta autógrafa
  2. Ver la carta n. 412) Alabemos a Dios, queridas Hermanas, porque hasta ahora no hemos tenido más que el miedo, pero, por su misericordia, ningún mal.

    Es verdad que yo he sido tan cobarde que me he dejado convencer por las Hermanas de venirme a la ciudad, a una habitación que hemos alquilado; pero la mayoría de nuestras Hermanas se han quedado, como también todas las Hermanas y nodrizas encargadas de los niños pequeños. Nuestro Muy Honorable Padre, aunque siempre con algún achaque, no se ha movido ni tampoco el señor Portail y los demás de la casa. Tengo mucho dolor por la enfermedad de nuestra querida Sor Felipa,2Felipa Bailly (ver C. 397 n. 2).

  3. Magdalena Raportebled (ver C. 486 n. 7).
  4. Isabel Jousteau (ver C. 481 n. 3).
  5. Genoveva Vigneron (ver C. 414 n. 2).
  6. Petra, la mayor (ver C. 411 n. 3).
  7. Carlota Moreau. Terminado el Seminario, se la envió a Châteaudun. No perseveró en el servicio a los pobres y dejó la Compañía de las Hijas de la Caridad en octubre de 1657.

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