Hija de la Caridad, sierva de los Pobres enfermos
Chars
Hoy, 6 de octubre (1651)1
Mi querida hermana:2
Doy gracias a Dios por todas las que su bondad ha concedido a nuestra difunta hermana, la cual me parece que en poco tiempo ha trabajado mucho en la perfección a la que Dios la había destinado. Es usted muy dichosa por haber podido prestarle ese servicio, y suplico a Nuestro Señor se lo premie eternamente. Pero le ruego que se conserve un poco y tenga cuidado de su salud; para ello creo es bueno el ejercicio. Si escucha usted a Sor Felipa,3 ella lo emprenderá todo y nada la detendrá hasta que caiga enferma; por eso, querida hermana, le ruego que, por turno, ella y usted se encarguen de la escuela y hagan lo necesario en la casa, mientras la otra cuidará de los enfermos de fuera; así lo hacen nuestras Hermanas en todas partes, y una de las penas que tengo con Chars es que nuestras Hermanas no se han acostumbrado a buscar las ocasiones para servir a los enfermos de los pueblos circundantes. Esto me hace temer que nuestra permanencia en ese lugar se nos torne en confusión.
Le agradezco de corazón las hermosas y buenas manzanas que nos han enviado; me parece que una vez me dijo usted que tenían que hacer miel. Infórmese, por favor, si esa miel blanca es natural o si hay un procedimiento para hacerla, porque como el azúcar se está encareciendo tanto, se podría utilizar para hacer jarabes y hasta confitura. Aquí tiene media libra de catolicón, una libra de sen, una caja de dos libras y un cuarterón de regaliz. Si necesita alguna otra cosa, díganoslo. Sor Margarita4 hará las cuentas de lo que tiene usted que entregar a las familias de las nodrizas; dígame, por favor, cómo está ese niño y tenga cuidado de que nos lo traigan en el momento en que se ha dicho. Soy en el amor de Nuestro Señor, mi querida Hermana, su muy humilde hermana y servidora.
P.D. Le agradezco la caridad que tiene para con mi hijo; está mejor, a Dios gracias; ayúdeme a agradecérselo.







