Los primeros misioneros en España (1704-1774)

Mitxel OlabuénagaHistoria de la Congregación de la Misión en EspañaLeave a Comment

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Introducción

Decía el cantautor que “quien pierde sus orígenes, pierde identidad” (Raimon “Yo vengo de un silencio”). Quizá este sea uno de los motivos ocultos por el que nos hemos centrado en este tema dentro de Seminario de Hª de la CM en España que venimos desarrollando en el Estudiantado de Barakaldo (Curso 2014-2015). Nos hemos ceñido a los misioneros que “ingresan” en la CM desde su desembarco (1704) hasta la erección de la Provincia de España (1774). Unas sencillas pinceladas que, para rodearlas de poso académico, las hemos rodeado de una somera contextualización.

1.- Contexto

1.1. Intentos de San Vicente por fundar en España

Tres parecen ser los intentos, en tiempos de San Vicente, por establecer la Compañía en España. El primero de ellos en Cataluña[1], desconociendo el lugar concreto, según se desprende de sendas cartas escritas por el Santo al Sr. Bernardo Codoing, sacerdote de la Misión, los días 14 de Abril y 13 de Mayo de 1644. En el mismo sentido debemos interpretar la nota sobre la recomendación de San Vicente al Sr. Martin para que aprendiese la lengua española. El segundo corresponde a Toledo[2] del que se habla en las cartas dirigidas al doctor Loeus en 1653 y al Sr. Edmundo Jolly, también sacerdote de la Misión y superior de la casa de Roma, los días 6 de Julio de 1657 y 27 de Septiembre, 29 de Noviembre y 27 Diciembre de 1658. El tercer intento se refiere a Plasencia (Extremadura) según consta en carta de San Vicente al mismo Sr. Jolly [3]. En ninguno de los casos se realizó la fundación desconociéndose los motivos últimos que lo impidieron.

1.2. Fundación (1704-1774)

Las fechas que delimitan este período corresponden al establecimiento de la Primera Casa de la Congregación en Barcelona y al año en que se erige la Provincia Canónica de España.

  1. BARCELONA (1704)

Las directrices del Concilio de Trento acerca de la formación del Clero y de la necesidad de misionar al pueblo impulsaron a muchos obispos y sacerdotes a fomentar la creación de Seminarios e Instituciones dedicadas al ejercicio de las misiones. Uno de estos casos es el de D. Francisco Senjust y Pagés, Arcediano de la Catedral de Barcelona. Fracasado en su empeño (entre otras causas por el estado de guerra que se vive en Cataluña), entra en contacto en Roma (Montecitorio) con los Sacerdotes de la Misión y encuentra en ellos la plasmación de lo que hasta entonces había pretendido. Allí concibió la idea de traerlos a España y, para ello, además de sus gestiones, dispuso del capital necesario (una renta cercana a 200 doblones por año y una casa apropiada), a una con el Canónigo D. Jerónimo Enveja y otras menores aportaciones que a la hora de la verdad quedaron muy reducidas.

Superadas no pocas dificultades (la más importante la exención de la Congregación respecto a la jurisdicción de los Ordinarios) hizo escritura el 6 de Noviembre de 1703 y el mismo día fue aprobada por el Sr. Obispo de Barcelona, el benedictino de Montserrat Fr. Benito de Sala. El 10 de Noviembre lo hizo el Virrey y, como había algunas rentas en los Obispados de Gerona y Urgel, debieron también aprobarlo sus correspondientes obispos.

El 8 de Julio de 1704 desembarcan en Mataró los primeros misioneros llegados de las casas de Montecitorio y San Giovanni e Paolo de la Provincia de Italia a la que quedará adscrita la nueva fundación. Son los Padres Juan Domingo Orsese (como Superior), Juan Bautista Balcone (como director de novicios) y Luis Narváez (como ecónomo)[4]; junto a ellos, dos Hermanos Coadjutores, Jaime Bisso y Antonio Camino. Se establecen en la calle Tallers de Barcelona, que ya ocupaba el Sr. Senjust, situada delante del Colegio dominico de San Vicente Ferrer. El Superior General de la C.M. anuncia la fundación a toda la Congregación en la circular del 1 de Enero de 1705 junto al nombramiento del primer Superior que recae en la persona del P. Orsese.

  1. PALMA DE MALLORCA (1736)

Se debe la fundación a D. Miguel Sastre, Arcediano de la Catedral de Mallorca. El 5 de Febrero de 1722 comunica al Superior de Barcelona que había hecho testamento para que se fundase en Mallorca una casa de la Congregación. La insuficiente dotación fue pronto solucionada por el Sr. Sastre pero no así la autorización Real que, siendo en principio negativa, hizo al P. Salvador Barrera, Superior de Barcelona, presentar en Madrid un interesante memorial solicitando la citada autorización[5].

Superadas estas dificultades que retrasaron la fundación bastantes años, desembarcan en Palma el 21 de Octubre de 1736 los PP. Salvador Barrera, Gaspar Tella, Tomás Pinell y el Hermano Miguel Xuriach, enviados por el Visitador de la Provincia de Roma, P. Bernardo de la Torre, quedando erigida la fundación el día 9 de Noviembre. Ocupan una casa y parte de la contigua que había pertenecido al canónigo Barceló, a cuyos administradores testamentarios la había comprado el ilustre arcediano Sr. Sastre en el mes de abril de 1725[6].

  1. GUISONA – LERIDA (1751)

La base del establecimiento está en el testamento de D. Antonio Granyó, Canónigo de Guisona, del 3 de Septiembre de 1731 en favor de la C.M. para que «en la misma villa de Guisona se fundara un seminario de los Padres Misionistas, como el que está fundado en Barcelona y por los mismos Padres Misionistas de dicha ciudad, de quienes espero que con buena voluntad vendrán a hacer dicha fundación, la cual ha de ser bajo la advocación de la Asunción y Coronación de María Santísima y del glorioso Arcángel San Miguel, mi singular protector«[7] y atender algunas otras obligaciones, como hacer misión una vez al año en la villa o confesar en su propia iglesia y ayudar a bien morir.

El Acta de fundación de la casa es del día 21 de Octubre de 1737; la licencia Real del 23 de Julio de 1739 y la admisión de la fundación por parte del Superior General del 15 de Marzo de 1740[8]. El edificio que albergaba la casa y la Iglesia se inauguró en 1751, fecha en la que se trasladaron a él los misioneros. La primera comunidad la forman los PP. José Tort, Juan Masnou y el Hermano Francisco Vila. En carta del 1º de Enero de 1752 el P. De Bras, Superior General de la C.M., comunica que «el nuevo establecimiento de Guisona, felizmente comenzado en España, hace cada vez nuevos progresos por la reputación que van alcanzando nuestras funciones. El Sr. Obispo de Barcelona … ha mandado que en ella se hagan Ejercicios Espirituales …» [9].

  1. REUS – TARRAGONA (1757)

El Acta de fundación del 27 de Enero de 1746 está suscrita por Don Pedro Copons y Copons, Arzobispo de Tarragona. Los fines de la casa serán instruir a los Ordenandos, dirigir los Ejercicios Espirituales, atender espiritualmente a los reusenses y predicar misiones.

Las dificultades para lograr la autorización real fueron numerosas. La respuesta negativa de 1748 se debió, según relata el P. Tomás Pinell, responsable de las negociaciones, a la oposición del P. Rávago, Confesor del Rey.

Por fin, la autorización Real fue firmada por el Rey el 23 de Julio de 1757. En el mes de Febrero de 1758 llegaron a Reus los PP. Pablo Canudas y José Dalmau con un hermano Coadjutor alojándose en una casa alquilada, en tanto no construyesen la propia, pero no se ha conservado noticia de cuándo comenzaron a habitarla. D. Cayetano Barraquer dice que “se levantaba al lado de un anchuroso paseo al Noroeste de la entonces villa que, de la misma casa, tomaba vulgarmente el nombre de Paseo de Seminarios. […]. No le faltaba a esta casa su huerta, la que caía tras de ella a su Noroeste y, además, extendía sus brazos por uno y otro lado del edificio[10].

  1. BARBASTRO – HUESCA (1759)

El origen de la fundación está en el Seminario de Nuestra Señora de la Bella (Castejón del Puente -Huesca-). El Seminario estaba regido por los «Misionistas» (Institución sacerdotal, fundada por D. Francisco Ferrer Paúl, con los mismos fines que la C.M.) que viéndose con problemas de personal (en 1750 eran únicamente dos) ofrecieron la fundación a la Congregación de la Misión, a través de la última voluntad de D. Domingo de Torres. Muerto este en enero de 1751, el Obispo de Barbastro pidió dos Sacerdotes a la casa de Barcelona con el fin de entregarles el seminario. Tras el visto bueno del Superior General fueron y tomaron posesión del mismo el 11 de Abril de 1752 con obligación de atender el Seminario los PP. Juan Justafré y Pedro Ignacio Rafols, aunque este se volvió pronto a Barcelona y, en su lugar, llegó el P. Narciso Jubert. Ambos tuvieron que mantener un duro pleito con los vecinos al alegar estos que la cesión del Santuario había sido hecha a los Misionistas y no a la Congregación de la Misión. El asunto llegó a Roma y fue resuelto a favor de la Congregación. El Papa Benedicto XIV lo aprobó y confirmó el 21 de marzo de 1757[11]. El 17 de Abril de 1759 se trasladaron a BARBASTRO, conseguida la aprobación episcopal y del Consejo Real de Castilla (1 de diciembre de 1758) merced a la protección de Fray Diego de Rivera, Obispo de la diócesis, y la aportación económica de la Sra. Marquesa de Aytona. Para establecer el Seminario se hicieron con el convento que había sido de las Capuchinas.

 1.3. AVATARES HASTA 1774

En un memorial enviado al cardenal Portocarrero el año 1747 a fin de que intervenga en la problemática fundación de Reus, se dice “La Congregación de la Misión tiene al presente en España tres casas: la primera en Barcelona, compuesta de 36 individuos, poco más o menos; la segunda en Palma de Mallorca, con siete individuos, y la tercera en Guisona, Obispado de Urgel, cuyo edificio está muy adelantado, pero que todavía no se habita. Estos tres establecimientos o casas se han fundado con la aprobación del Rey Felipe V, de gloriosa memoria[12].

Estas casas, a tenor de lo descrito en las Circulares del Superior General, tienen un desarrollo positivo tanto en su vida interna como en sus ministerios. En la Asamblea General de 1759 se planteó, por vez primera, la conveniencia de organizar una Provincia. La propuesta fue hecha por las dos casas de Portugal (Lisboa y Guimaraes), dependientes directamente del Superior General, que solicitan formar una Provincia junto con las de Cataluña. Para estas fechas un buen puñado de misioneros había sido enviado a Lisboa para consolidar la fundación de la Congregación en el país. El primero, en solitario, fue el P. José Jofreu (1717) que acompañó al fundador, D. José Gómez de Costa, sacerdote portugués que ingresa en el C.M. a finales del siglo XVII. Posteriormente llegaron los PP. Pablo Pont (1739), Jaime Barrera, Pablo Solsona, Jerónimo Mateu y Manuel Clarasó (1743). Junto a ellos, otros varios italianos y franceses. La Asamblea General no lo creyó conveniente.

En la Asamblea General de 1774 (julio) se decide la creación de la Provincia de España nombrando Visitador de la misma al P. Vicente Ferrer, Superior de la casa de Barcelona[13]. Así se comunica, por parte del Superior General, a toda la Compañía en la Circular de 1.° de enero de 1775: «Encontrándose nuestras casas de Es­paña muy distantes de la provincia de Lombardía de la que antes formaban parte, nos ha parecido conve­niente, en vista de la dificultad de los recursos y de las visitas en uso entre nosotros, erigirlas en provin­cia aparte, nombrando por su primer Visitador al se­ñor Vicente Ferrer, Superior de la casa de Barcelona, hombre sabio, observante y lleno del espíritu de nues­tro estado».

En este momento existen en España cinco casas, cincuenta y seis Clérigos, veintiocho Hermanos Coadjutores y nueve Seminaristas[14]. El género de vida debía ser de gran observancia tanto en las casas como en el desempeño de las funciones, tal como atestiguan las cartas de los Superiores Generales. Económicamente vivían con austeridad aunque con las suficientes rentas que permitiesen la gratuidad de las funciones. Los niveles de estabilidad del personal (bastantes ya sacerdotes cuando ingresan en la Congregación) son variables habiendo abundantes salidas (y no pocas expulsiones) tanto de Clérigos como de Hermanos.

  1. Los misioneros en esta época[15]
  2. a) En el período que hemos estudiado ingresan en la Congregación 135 personas. Cuarenta y una (41) acabarán siendo Hermanos y ochenta y nueve (89) Sacerdotes. Los cinco restantes corresponden a tres Estudiantes, un diácono y un clérigo de menores. Cuando son admitidos (normalmente dos años antes de hacer los votos), treinta y tres (33) son ya Sacerdotes (ocho de ellos Doctores en Leyes o Teología), quince clérigos (15), seis sastres (6), un tejedor, un albañil, un carpintero y un militar. Del resto no se hace ninguna referencia.
  3. b) El origen provincial nos dice que son de: Barcelona (55), Gerona (33), Lérida (22), Tarragona (8), Huesca (6), Baleares (4), Francia (2), Córdoba (1), La Coruña (1) y Cáceres (1). A medida que avanzamos en la cronología disminuye el número de los nacidos en Barcelona y aumenta el resto de los territorios catalanes (Gerona sobre todo). El establecimiento en Barbastro motiva la llegada de personal de Huesca.
  4. c) El origen local nos muestra una procedencia muy diversa[16]: Barcelona (12), Paulau Tordera (4), Camprodón (3), Cubells (3), Monclar (3), Olot (3), Agullana (2), Arbucias (2), Balsareny (2), Barbastro (2), Blanes (2), Casá de la Selva (2), Castellar (2), Granollers (2), Guissona (2), Masanet (2), Mataró (2), Palma (2), San Pedro de las Presas (2), Taradell (2), Valls (2), Vich (2) y Viladrau (2). Haciendo una síntesis de estos nos daría: Barcelona (33), Gerona (19), Lérida (10), Baleares (2) y Huesca (2).
  5. d) Secuenciación anual

Año de nacimiento: los años de nacimiento de los ingresados son los siguientes: un ingreso (1661, 1666, 1670, 1672, 1676, 1677, 1682, 1683, 1687, 1688, 1697, 1698, 1699, 1700, 1702, 1704, 1707, 1708, 1709, 1718, 1724, 1734, 1744, 1750, 1751, 1752, y 1754); dos ingresos (1782, 1785, 1790, 1793, 1810, 1814, 1816, 1817, 1819, 1820, 1826, 1836, 1839, 1843, 1848 y 1853); tres ingresos (1821, 1823, 1825, 1828, 1829, 1835, 1840 y 1841); cuatro ingresos (1813, 1830, 1833 y 1847); cinco ingresos (1831, 1837 y 1845); seis ingresos (1838) y siete ingresos (1832).

Edad de los ingresados: con 17 años (3), con 18 (7), con 19 (2), con 20 (9), con 21 (11), con 22 (11), con 23 (8), con 24 (7), con 25 (7), con 26 (10), con 27 (11), con 28 (10), con 29 (10), con 30 (4), con 31 (3), con 32 (1), con 33 (5), con 35 (1), con 36 (3), con 39 (1), con 43 (2), con 44 (2) y con 50 (1). La edad media de total de los ingresos registrados es de 26,27 años. Los tres con menor edad (17) fueron Manuel Ribas, Sebastián Pagés y Antonio Jordana y los tres con más edad Santiago Puiggarony (44), Narciso Jubert (44) y Felipe Manuel Bette (50). Por la singularidad del hecho recogemos lo que de este último escribe el P. Paradela: “El Hermano Felipe Manuel de Bette vio la luz en Flandes, cuando aquel territorio era todavía del dominio español. Al asentar su profesión en el libro correspon­diente nos dice, que era «natural de Bruselas, de la dió­cesis de Malinas, aunque nacido por accidente en Valen­ciennes en 1677». Fueron sus padres los marqueses de Lede. Después de hacer algunos estudios en Roma, siguió, como su hermano mayor que fue capitán general de los ejér­citos de Felipe V, la milicia y pronto se conquistó el afecto de todos, así por su valor como por el trato que daba a sus soldados, con quienes hacía el oficio de verdadero padre. Llegó a teniente general y fue agraciado con la Enco­mienda de Bastimentos de Castilla, de la Orden de San­tiago, cuyo hábito vistió. Retiróse por fin de la carrera de las armas y fijó su morada en Barcelona. Hizo varios años ejercicios espirituales en la casa de la Misión y de tal modo le agradó la vida de los Misioneros, que no paró hasta conseguir entrar en la Congregación, superando to­das las dificultades. Empezó el noviciado el 23 de agosto de 1727, y dos años después, el 24 del citado mes, hizo los votos. Se amoldó enteramente a la vida de comuni­dad, dando ejemplos de extraordinaria virtud, sobre todo, de obediencia, castidad, mortificación y humildad. Refe­ría así sus ascensos: Primero fui cadete, luego subí a ca­pitán de Dragones, después a brigadier, mariscal de cam­po, teniente general y, por último, Hermano de la Con­gregación de la Misión. Por más que hicieron el Obispo de Barcelona y otros personajes para que recibiera las sagradas órdenes, no fue posible vencer su humildad. Em­pleó gran parte de sus cuantiosos bienes en socorrer a los pobres, mayormente a soldados desvalidos y viudas e hi­jas de oficiales, y lo restante en ampliar el edificio de la Misión y levantar su iglesia, en la que invirtió más de doce mil libras. Acabó su vida con la muerte de los justos y en medio de la admiración general el 4 de enero de 1742”. Una amplia biografía puede verse en Anales, XL, pp. 5, 58 y 103[17].

Año de hacer los votos: la media anual de personas que hacen los votos es de 1,88. La nómina anual es la siguiente: 1704 (1), 1706 (4), 1707 (1), 1709 (1), 1711 (1), 1712 (6), 1717 (2), 1720 (1), 1721 (1), 1723 (1), 1729 (1), 1732 (2), 1735 (1), 1736 (1), 1738 (3), 1739 (1), 1740 (2), 1742 (1), 1743 (2), 1744 (4), 1745 (5), 1746 (5), 1747 (2), 1748 (5), 1751 (1), 1752 (2), 1754 (7), 1755 (2), 1756 (5), 1757 (1), 1758 (4), 1759 (1), 1761 (9), 1762 (3), 1763 (2), 1764 (2), 1765 (4), 1766 (2), 1767 (5), 1768 (2), 1769 (5), 1770 (2), 1772 (4), 1773 (1), 1774 (2), 1775 (2) y 1776 (4). Una recopilación por décadas nos da: 1704-1713 (14), 1714-1723 (5), 1724-1733 (3), 1734-1743 (11), 1744-1753 (24),

1754-1763 (37), 1764-1773 (27) y 1774-1776 (8). Los años en los que no hay nadie haciendo los votos son 26 que señalados por las mismas décadas nos resulta: 1704-1713 (4), 1714-1723 (6), 1724-1733 (8), 1734-1743 (3), 1744-1753 (3), 1754-1763 (0), 1764-1773 (1) y 1774-1776 (1).

Años al morir: la edad media de las personas que mueren dentro de la Congregación (y se conoce la fecha) es de 61,99 años. Señalamos algunos cortes: entre 20-24 años (2); entre 25-50 (20); entre 51-75 (55) y entre 76-100 (28). Las edades más frecuentes son: 65 años (6), 71 (6) y 76 (5). Las menos: 24 (2) y 26 (2). Los más jóvenes son Sebastián Pagés (24), Juan Piñat (24), Francisco Callis (26), José Pomés (26) y Juan Bautista Mas (27). En tanto que los mayores son Antonio Segura (91), Luis Narváez (88), Santiago Rebolleda (87), Miguel Xuriach (86) y Félix Artimbau (

Circunstancias vitales: como se ha señalado al comienzo la nómina de ingresados asciende a 135. Mueren en la Congregación 110 (81,48%); son despedidos 14 (10,37%) y abandonan la Institución 11 (8,15%). Los motivos que se indican para las despedidas son: por salud (5), por irse al Oratorio (1), sin indicio (5). Los motivos de las expulsiones no siempre son señalados (10) y entonces se dice que “por haber huido y no obedecer” (1), “por graves motivos” (1), “por haber sido despedido y admitido” (1) y “habiendo sido superior” (1).

 Conclusión

  • Cuando la Asamblea general de 1774 aprueba la erección de la Provincia de España la situación de esta es, como ya se indicó, la siguiente: cinco casas (Barcelona -1704-, Palma -1736-, Guisona-Lérida (1751), Reus-Tarragona -1757- y Barbastro-Huesca- 1759-); cincuenta y seis Clérigos (la mayoría dedicado a las misiones populares), veintiocho Hermanos Coadjutores y nueve Seminaristas.
  • La mayoría de los ingresados (135) son de la Provincia de Barcelona que, según avanza el periodo, va cediendo protagonismo en favor de Lérida y Gerona (fundaciones de Guisona y Barbastro). Así mismo debemos señalar que la ciudad de Barcelona es el lugar de nacimiento de una mayoría minoritaria (12). De estos ingresados, 89 llegarán al Sacerdocio y 41 optarán por ser Hermanos Coadjutores.
  • Los niveles de estabilidad del personal (son ya sacerdotes cuando ingresan en la Congregación 33, algunos con grados universitarios) son variables habiendo abundantes salidas (11) y no pocas expulsiones (14) tanto de Clérigos como de Hermanos. De los motivos señalados para las “salidas” ocupa el primer lugar la “salud”. Entra las “expulsiones” la de “marcharse” y no querer reintegrarse a la comunidad.
  • El género de vida debía ser de gran observancia tanto en las casas como en el desempeño de las funciones, tal como atestiguan las cartas de los Superiores Generales. La mayoría de los misioneros se dedican al principal de los ministerios de la Institución (Misiones Populares) aunque los Ejercicios a eclesiásticos y seglares suele ir anejo a las fundaciones. La Biblioteca de la Universidad de Barcelona contiene no menos de 6.000 volúmenes de la “Casa-Misión” (la mayoría relacionados con la “predicación”). En la Casa de Palma se conservan como “oro en paño” varios “juegos” de las funciones misioneras.
  • Económicamente vivían con austeridad (puede verse cualquiera de los Libros de Ordenanzas de Barcelona o Palma) aunque con las suficientes rentas que permitiesen la gratuidad de las funciones. La preocupación por sentar estas bases económicas llevará, en algunos casos, a no aceptar nuevas fundaciones y, en otros, a prolijas y largas negociaciones. Los Libros de la Economía recogidos en el Archivo de la Corona de Aragón así lo atestiguan.

 

[1] SAN VICENTE DE PAUL: «Obras Completas» II, p.383 y 387; «Notices sur les Prêtres, Clercs et Frères défunts de la Congrégation de la Mission» I, p.310.

[2] Id.: VI, p.327; VII pp.239-240, 329, 357. También Anales Madrid 1893, pp.374-378.

[3] ABELLY, L.: «La vie du vénérable serviteur de Dieu Vincent de Paul» II pp. 310-311. También Anales Madrid 1893, pp.378-382.

[4] En el Archivo de la Corona de Aragón se hallan todos los “Libros de Cuentas” de la casa de Barcelona hasta 1835. Sorprende la existencia de la relación económica desde el primer día de la ubicación de la Comunidad. El Libro aparece firmado, efectivamente, por el P. Narváez.

[5] HORCAJADA, M.: «Reseña histórica…” 1909 pp.199-200.

[6] La descripción de esta casa y su posterior evolución puede verse en Anales Barcelona, 1972, pp. 212-236.

[7] Archivo Provincial de Madrid. Casas: “Guisona”. Testamento del Sr. Granyó.

[8] HORCAJADA, M.: «Reseña histórica…”, 1909, p.378.

[9] «Recueil des principales Circulaires…» II, p.562.

[10] BARRAQUER, C.: “Las casas de Religiosos en Cataluña durante el primer tercio del siglo XIX”, tomo II, p. 593.

[11] El P. Horcajada en Anales Madrid, 1909, pp. 564-570 adjunta la carta de los misioneros y la respuesta del Sr. Obispo.

[12] PARADELA, B.: “Resumen histórico …” p. 174

[13] Recueil des principales Circulaires…» II, pp.99 y 108.

[14] ROMAN, JM.: «Documentos», Mes Vicenciano 1991. Salamanca

[15] Dos han sido las fuentes documentales de las que nos hemos servido. La primera, sobre todo, es la obra del P. Benito Paradela “Notas biográficas de los que ha pertenecido a la Congregación de la Misión en España” (Madrid, 1935). La segunda, algunos datos, el “Catálogo General (1904-1950)” del P. Carlos Corcuera (manuscrito).

[16] Únicamente señalados las localidades con un mínimo de dos ingresados. Citamos otros lugares como referencia: Agramunt, Alcover, Algaida, Almenar, Arán, Arbós, Benavente, Boltaña, Cabanellas, Calaf, Cardedeu, Cardona, Castellá, Centelles, Ciudadela, Ciurana, Ciutadella, Córdoba, Falset, Figueras, Forteza, Garriguella, Geronam Guardia, Las Illas, Llinás, Martorell, Moyá y Olesa.

[17] PARADELA, B.: “Notas biográficas…” pp. 21-22

Seminario de Hª de la CM en España

Josico Cañavate, Iván Juarros, Mitxel Olabuenaga (Cood)

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