Las Juventudes Marianas en 1995

Francisco Javier Fernández ChentoJuventudes Marianas VicencianasLeave a Comment

CRÉDITOS
Autor: Vicente Grodziski y Antonieta-María Hance, H.C. · Traductor: Martín Abaitua, C.M.. · Año publicación original: 1995.
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Introducción

La realidad internacional de las Juventudes Marianas es de una riqueza extraordinaria en su diversidad cultural, su participación en la nueva evangelización, su compromiso en múltiples actividades y con los pobres.

Las JJ.MM. de 1995, cualquiera que sea su implantación, son portadoras de la intuición de Fundación, que es una doble llamada:

  • reunir ante todo a los jóvenes, para quienes la Iglesia está lejos, y que están en situación difícil o especial,
  • tomar a María como compañera de camino para entrar en el Evangelio y vivir según él.

El Movimiento se esfuerza por responsabilizar a los jóvenes de hoy en día y en movilizarlos para hacer nacer, en el sitio en que viven, el Mundo Nuevo, la civilización del Amor, según la manera entusiasta y discreta de la Virgen Maria.

La realidad de las Juventudes marianas a lo largo del mundo se presenta según los diferentes países. Las denominaciones son variadas: J.M. (Juventud Mariana), J.M.V. (Juventud Mariana Vicenciana o Vocacional), Asociación de los hijos de María Inmaculada, Asociación de los hijos de María, M.M.V. (Movimiento Mariano Vicenciano).

Implantación:

El movimiento está presente en los cinco continentes. El movimiento está presente en los cinco continentes. Está en expansión en ciertas naciones; en otras, en regresión. Las cifras comunicadas hasta este momento permiten evaluar el conjunto de los miembros, más o menos, en unos 200.000.

El Movimiento acoge a jóvenes a partir de los cinco años y llega hasta a abrirse a los universitarios y a los adultos en ciertos países. La mayor parte de las JJ.MM. ha nacido en medios pobres y sencillos, principalmente muchachas (60% más o menos). Regularmente están agrupadas en pequeños equipos o grupos) en diferentes lugares según su implantación: salones parroquiales, instituciones, comunidades de base, escuelas, barrios, capillas. El encuadramiento está asegurado por responsables laicos jóvenes y adultos, seminaristas, sacerdotes, Hermanas, según los sitios.

Estructura:

La presencia del Movimiento en los diferentes países parece relacionada, en gran parte, con la presencia de la Congregación de la Misión y la Compañía de las Hijas de la Caridad.

Por otra parte, se observa que otras congregaciones, laicos, sacerdotes de las parroquias, se movilizan alrededor del Proyecto del Movimiento por razón de su espiritualidad mariana, de su cercanía a los pobres y de la formación sólida que propugna.

La estructura del Movimiento es un poco diferente según los países. Existe en todos ellos una oficina o un comité o una junta central o un equipo nacional. Su composición varía según los lugares y la realidad del Movimiento. Así, ciertos equipos están constituídos solamente por Hermanas, otros de laicos-Hermanassacerdotes.

Vinculos con la Iglesia nivel local:

El movimiento está estrechamente unido a las iglesias locales. Toma parte en la pastoral y participa en las diversas actividades parroquiales, como la catequesis, la animación litúrgica, los tiempos fuertes, etc.

Las relaciones con el clero parecen buenas en general, aunque, a veces, algunos sacerdotes manifiestan su resistencia al Movimiento por razones diversas.

Por otra parte, los encuentros con los otros movimientos, presentes en el lugar, son ocasiones de trabajar juntos. Esta colaboración exige profundizar, paralelamente, su especificidad para poder dar unas respuestas nuevas y adaptadas a los pobres y a la Iglesia actual; así, por ejemplo, Brasil con las comunidades de base.

«…Con ocasión del Congreso de 1986, el reto de insertarse en las comunidades de base creció y algunos grupos de JJ.MM. se unieron a unos Movimientos populares. Tuvieron lugar unos intercambios de experiencias y el estudio de «La nueva manera de ser Iglesia». Esos intercambios llevaron al Movimiento a ingresar en una nueva etapa de revisión de vida preguntándose: «¿somos fieles al espíritu mariano vicenciano?». Los estudios de los orígenes, de la espiritualidad de la historia del Movimiento prepararon el nuevo congreso cuyo objetivo era: la redefinición de las normas y del proyecto del M.M.V…

«El congreso de 1989 fue una nueva etapa en la profundización de esta investigación para dar unas nuevas respuestas a las llamadas de los pobres y de la Iglesia actualmente, y eso proporcionó al M.M.V. una cara nueva y una nueva visión mariológica…»

«Conclusiones importantes: Es esencial preservar la espiritualidad del Movimiento: A Jesús por María. Vivir esa espiritualidad en la opción por los pobres a ejemplo de María y de San Vicente. Ser pobre y/o hacer una opción por Jesucristo en los pobres. Los medios de acción empleados por cada grupo pueden ser diferentes, pero es necesario que la finalidad sea la misma…»

Nivel diocesano:

El movimiento está igualmente insertado en la pastoral diocesana bajo diferentes formas, y participa en unos trabajos tales como sínodo, pastoral de los jóvenes, tiempos fuertes, etc.

El reconocimiento oficial del Movimiento por algunas Conferencias episcopales manifiesta el interés que sienten los obispos ante la propuesta del Movimiento como medio de evangelización de la juventud actual.

Nivel nacional:

En ciertos países, los responsables de diferentes Movimientos se reunen regularmente alrededor del Delegado episcopal encargado del apostolado de los laicos para cambiar impresiones sobre su experiencia, reflexionar sobre cuestiones de actualidad que plantean problemas a la fe cristiana, preparar los tiempos fuertes en el plano nacional.

Nivel internacional:

Por su realidad internacional el Movimiento se mantiene unido con el Consejo Pontifical para los Laicos de R oma.

Está invitado, por medio de delegados, a los tiempos fuertes internacionales, como la Jornada Mundial de la Juventud.

También en ese marco, los centros nacionales de las JJ.MM. habían recibido un cuestionario referente a su participación en la nueva evangelización.

Formación humana y cristiana:

En todos los paises, el Movimiento es un lugar privilegiado de formación humana, cristiana y apostólica.

Teniendo en cuenta las realidades que afectan a los jóvenes en la actualidad, se han de señalar nuevos desafíos, porque la fe y los valores de ayer son cuestionados; y los jóvenes no tienen más referencias. Se hallan desestabilizados en el plano afectivo, familiar, relacional, religioso, y se han vuelto frágiles ante todas las clases de presiones, de propuestas, que les hace la sociedad, el entorno, la propaganda política y las numerosas sectas. Por eso, un encaminamiento catecumenal propuesto bajo diferentes formas, (vía de equipo, week-ends, concentraciones, campos, convivencias o acompañamiento personalizado), permite encauzar progresivamente unas bases para una vida humana, cristiana, de los jóvenes y de los responsables. Conjuntamente, se da una formación mariana por medio de celebraciones marianas muy festivas con ocasión de las fiestas de María hasta lograr una profundización doctrinal y pastoral, sobre todo a partir del mensaje de 1830, sin olvidar las novenas, las marchas, las procesiones, las peregrinaciones, el rezo del rosario, la difusión de la medalla de María Inmaculada.

Por otra parte, en función del encaminamiento de cada uno, una formación continua y más exigente está asegurada para los responsables y futuros responsables por medio de sesiones, congresos, seminarios, mariología, eclesiología, sociopolítica, profundización en los documentos de la Iglesia…)

Esta formación inicial y continua está impregnada de la especificidad del Movimiento, a saber, su espiritualidad mariana unida a unos testigos privilegiados, que son Santa Catalina, San Vicente y Santa Luisa.

En muchos países se propone un tema anual en función del proyecto pastoral de la Iglesia y de actualidad. El permite a los jóvenes y a los responsables progresar juntos favorece la unión entre la vida y la fe.

Compromiso apostólico:

Formación y compromiso apostólico van juntos para todas las JJ-MM. del mundo, y más concretamente: compromiso en direccióna a y con los pobres.

El servicio de las JJ.MM. va del compromiso en el medio de la vida al de las acciones puntuales: visitas de los barrios de chabolas, de las leproserías, de las personas de edad, de los presos, de los enfermos en el hospital, de las familias pobres, de los ciegos, de las personas que viven solas y alfabetización, sostenimiento escolar, acompañamiento de grupos de niños, campamentos de verano para los jóvenes, misiones populares, etc.

También los pobres son compañeros en los equipos, actores en su medio de vida y más allá; un ejemplo, entre otros, en la India:

«…los chicos y chicas que son miembros de la Asociación son iletrados. En colaboración con nuestro párroco, nos hemos esforzado en fundar la Asociación en las aldeas (Bodopoda está rodeada de bosques espesos y de grandes montañas, sin medios de comunicación ni otros acondicionamientos Para las aldeas de su alrededor), y catorce aldeas han respondido. La Asociación va echando raíces profundas. A pesar de ser iletrados, tienen sus reuniones mensuales, discuten ciertos temas y planean sus actividades. De vez en cuando, reciben la ayuda de los catequistas de su aldea que les guían y les educan en las cosas relacionadas con diferentes aspectos de su vida. Una vez cada dos meses, las Hermanas participan en sus reuniones. Queremos resaltar cuánto les une la Asociación para llevar ayuda a las personas muy necesitadas. A veces llevan a enfermos al dispensario transportándolos en camillas, ayudan a los indigentes, dándoles un poco de dinero para su comida o su ropa, pagan para ayudar en las necesidades de la capilla de su aldea, etc. Es interesante señalar cómo, en medio de su pobreza, recogen fondos para sus proyectos. Se ajustan, en ocasiones, para trabajar en el campo, y la remuneración de todo el grupo la entregan al fondo común. Estas actividades les dan el sentido de la unidad, de la unión en un proyecto, y desarrollan los valores cristianos.»

«Se reúnen en Bodopoda para los seminarios y las celebraciones y actividades especiales con ocasión de las fiestas de María. Les gusta mucho participar en ellos y sacan mucho fruto de ellos…Hemos podido constatar los grandes cambios que se producen en sus vidas, como miembros de la Asociación entregados a María y a su Hijo de una forma especial…»

«El amor es creativo hasta el infinito» decía San Vicente. En efecto, nada detiene a las JJ.MM. Así, la experiencia Ad Gentes de las J.M.V. de España.

«…El Movimiento, buscando otras actividades, se ha dedicado a las Misiones Ad Gentes desde el ano 1985. Así es como lleva una experiencia de ocho años de Misión en Honduras, siete años en Santo Domingo, un año en Méjico y un año en Argentina…El tiempo de la misión: dos meses, julio y agosto. Han trabajado en las parroquias de las ciudades, en los suburbios y en las aldeas, siempre en los sectores más pobres, al lado de los PP. Paúles y de las Hijas de la Caridad».

«El objetivo, muy claro, ha sido llevar el mensaje de Jesucristo a los pobres con la alegría y el estilo de los jóvenes. También compartir con los jóvenes de su edad sus búsquedas y sus experiencias apostólicas y colaborar con ellos en los sectores de la evangelización…Además de ese trabajo, ha habido el trabajo de promoción humana y social…Han trabajado en el campo de la alfabetización, en el plano sanitario para la información sobre la higiene y Ios cuidados que se han de dar a los niños. Han concienciado a las madres y puesto por obra algunos pequeños proyectos de nutrición para los niños menos favorecidos. Han construído unas casitas de madera para las familias pobres que viven en chabolas. De su trabajo han nacido pequeñas comunidades cristianas y grupos de jóvenes de J.M.V., que continúan el trabajo empezado…»

En el espíritu del Magnificat:

Aparece claramente en todos los países que el compromiso apostólico de las JJ.MM. se vive exactamente con el espíritu del Magnificat. El Movimientos reconoce en Maria «que actúa entre los pobres y los humildes del Señor», una mujer llena de energía que ha conocido la pobreza y el sufrimiento, la huída y el destierro, Tratan de decir que Dios está de su lado, que les mira con un amor preferente. Se levantan con valor para hacer respetar su dignidad y sus derechos. Proclaman su fe en un Dios humilde y servidor que no ha tenido miedo en ponerse en el último puesto para rehabilitar a todos los que no cuentan para nada. Como María les invita a eso en su Magnificat, las JJ.MM . enseñan el camino de la admiración, de la acción y de la conversión.

En conclusión:

Con María, las Juventudes Marianas participan en la construcción de una tierra para todos, donde nadie sea rechazado. Se proporciona una atención primordial a los que se hallan en situación difícil, para que se conviertan en elementos activos junto con otros en la sociedad y en la Iglesia. Nos puede ilustrar esto un testimonio de Francia.

«Soy viuda; tengo seis hijos, la última está para cumplir tres años. Mi marido decidió marcharse una mañana; estaba en paro, no pudo soportar esto. Antes de su muerte, esto ya era difícil, pero ahora aún es peor. No se puede pagar ya la casa…»

«Al morir mi marido, que era creyente, no así yo, estaba dolida contra el Buen Dios. Yo me decía; si existiera Dios, no nos hubiera hecho esto. Yo no creía en el Buen Dios.»

«En mi vida, he recibido más bofetadas que caricias de un padre y de una madre bebedores; siendo pequeña, nunca llegué a saciar mi hambre…»

«No me hable de su Buen Dios» le dije a la responsable de mis niños en las JJ. MM. «No se trata de que ellos vayan con usted».

«Cierta tarde, estaba yo anonadada, indignada: encontré a mis hijos en oración en su habitación delante de la Santísima Virgen. Me quedé quieta al mirarles y oirles, sin que me vieran. Aquello me hizo volver en mí. Ellos decían a María: «Papá está contigo; hacía favores a todo el mundo, no sabía decir no a un vecino que le pedía alguna cosa. Dile que nosotros queremos seguir con las JJ.MM; él quería quie fuéramos allí, pero mamá no quiere que vayamos; pero no podemos. Deseamos ser fieles a nuestra promesa. Que él se entienda contigo para hacerle comprender a mamá, para que nos diga que sí».

«Entonces, créame, quedé paralizada allí mismo; no sabía lo que era rezar, pero estaba allí estupefacta ante mis hijos. Escuchaba sus palabras.»

«A la mañana siguiente, haciendo como que no había visto nada, dije a mis hijos: he estado pensando; voy a telefonear, para que vayáis siempre donde las JJ.MM. Entonces, me abrazaron y volvieron a su habitación. Los hallé ante su virgencita, diciendo: «Di a papá: esto está muy bien; seguimos…» Eso fue lo único que les oí en un principio».

«Ahora, no sé en qué situación me hallo con el Buen Dios; no sé rezar, no sé si existe, pero, sea como sea, su Madre ha hecho un buen trabajo. Ella, creo en ella…»

«Hay una cosa que me ha hecho rectificar: he sido mirada con otros ojos. Al preguntarme a mí misma si debía escribir esta historia a las JJ.MM. me dije: debe ser importante todo lo que pasa. Incluso, después de haberme desahogado, no veo que haya hecho mal, no te condenan; alguno (la responsable de mis niños) acaba de decirte: «¡Todo eso, es magnífico; ¡Tiene que saberse!» Pues bien, créame, es la primera vez que se me ha dicho que he hecho una cosa buena».

«Ahora, yo me digo: debe de haber un Buen Dios en el corazón de los que saben escuchar, sin juzgar, a la pobre gente y que la aman hasta el punto de no hacerle ningún reproche por lo que dice, cuando está harta de la vida. Nosotros, los pequeños, las personas sin lugar en la sociedad, aún contamos ante los ojos de las personas que son capaces de hacer de nuestros pequeños como los demás, capaces también ellos de tener una promesa.»

«Si eso son las JJ.MM., yo me digo: Seguid; y después voy a rogaros que habléis por nosotros. Decid a todo el mundo que nosotros, los pobres, nosotros las personas sin instrucción, nosotros a los que la miseria aísla de los demás, que la pobreza agobia, no pedimos que se nos mire como a los que tienen todo, pero necesitamos también hallar el amor y ser tenidos en consideración. Los pobres también poseen riquezas en su corazón a pesar de que no tienen nada en otra parte».

«Ahora, acabo de decir a mis niños: hay que hacer venir a otros, a la escuela y a todas partes; eso ayudará a otros jóvenes a salir de sí mismos y a no desesperar. Por lo demás, yo lo digo por todas partes…»

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