La provincia de Cuba (1967)

Mitxel OlabuénagaHistoria de las Hijas de la CaridadLeave a Comment

CRÉDITOS
Autor: Mercedes Llanuza · Fuente: Anales españoles, 1967.
Tiempo de lectura estimado:

Vamos a dar por vez primera unos datos sobre nuestra Provin­cia de Cuba y su evolución en estos últimos años.

SITUACION EN 1960

La Viceprovincia de Cuba, dirigida inmediatamente por Sor Ma­ría del Carmen Cuevas, constaba en 1960 de 35 Casas, con 325 Her­manas.

En La Habana había 11 Casas: Colegio «La Inmaculada», con 41 Hermanas; Casa «Beneficencia», con 22 Hermanas; Hospital «San Francisco de’ Paula», con ocho Hermanas; Colegio-Asilo «San Vicen­te de Paúl», con ocho Hermanas; Colegio «La Domiciliaria», con ocho Hermanas; Colegio «Jesús María», con nueve Hermanas; Asilo Menocal, con cinco Hermanas; Asilo «Creche del Vedado», con ocho Hermanas; Sanatorio «La Milagrosa», con 16 Hermanas; Hospital del Cáncer, con cuatro Hermanas, y Hogar, con 11 Hermanas.

En Santiago de Cuba había cuatro Casas: Casa «Beneficencia», con seis Hermanas; Colegio «Nuestra Señora de Belén», con siete Hermanas; Colegio «Hijas de María», con ocho Hermanas, y Sana­torio Colonia Española, con 21 Hermanas.

En Matanzas, tres: Colegio «La Milagrosa», con seis Hermanas; Asilo «San Vicente», con seis Hermanas, y Casa «Sagrada Familia», con tres Hermanas.

En Camagüey, dos: Asilo, con tres Hermanas, y Dispensario, con tres Hermanas,

En Marianao, dos: Colegio «San Francisco de Sales», con ocho Hermanas, y Asilo, con siete.

Y una en cada una de las siguiente localidades: Baracoa, con tres Hermanas; Bejucal, con cinco; Caibarién, con tres; Cienfuegos, con tres; Guanabacoa, con nueve; Güines, con siete; Guira, con cuatro; Madruga, con siete; Nueva Gerona (Pinos), con cinco; Pi­nar del Río, con cuatro; Rincón, con 11; San Antonio de los Baños, con cinco, y Santa Clara, con cuatro.

VICISITUDES EN el AÑO 1961 Y SIGUIENTES

Desde el 7 de abril al 21 de julio de 1961 salieron 255 Hermanas, quedando solamente 70, Las Casas quedaron reducidas a nueve.

El 13 de febrero de 1963 se volvió a abrir el Seminario Interno con cuatro Hermanitas.

En enero de 1965 la Viceprovincia de Cuba fue erigida en Pro­vincia, siendo nombrada primera Visitadora Sor Rosalía Feito.

 

En los años sucesivos entraron en el Seminario ocho, seis, tres y cuatro Hermanitas, respectivamente.

También fueron muriendo: Sor Carmen Logomasino (29-IX-61), Sor Evangelina Fonseca (10-1-62), Sor Serafina Ferrés (8-11-63), Sor Carmen Cuevas (13-VIII-64) y Sor Mercedes Sánchez (6-XII66). Regresaron algunas: cuatro en 1964, tres en 1965 y dos en 1966.

ESTADO ACTUAL DE LAS CASAS EN ENERO DE 1966

Casa Provincial: Visitadora, Sor Rosalía Feito, y 19 Hermanas; Director General, Rvdo. P. Julián Pérez, C. M.

Hospital «San Francisco de Paula»: Hermana Sirvienta, Sor Car­men Geijo, y ocho Hermanas.

Casa «Santa Luisa de Marillac» (Pinar del Río): Hermana Sir­vienta Sor Alicia Delgado y tres Hermanas.

Hospital «Santa Susana» (Bejucal): Hermana Sivienta Sor Cán­dida Larumbe y cinco Hermanas.

Sanatorio «La Milagrosa»: Hermana Sirvienta. Sor Genoveva del Aguila y 10 Hermanas.

Hogar-Cuna «Los Zapaticos de Rosa»: Hermana Sirvienta Sor Adelaida Maroto y 10 Hermanas.

Hogar-Cuna «La Edad de Oro»: Hermana Sirvienta Sor Antonia Goñi y ocho Hermanas.

Quinta «San Vicente» (Madruga): Hermana Sirvienta. Sor Ana María Méndez y cuatro Hermanas.

NOTAS DE ESTOS AÑOS Y OBRAS DE ACTUALIDAD

En nuestra Provincia de Cuba se siguen actualmente los tra­bajos de la caridad Vicenciana, desde los nueve establecimientos que actualmente permanecen en funciones benéficas, hospitalarias y religiosas.

Dos Hogares-Cunas que albergan un promedio de 280 a 300 niños cada una, desde recién nacidos hasta los cuatro años, y que son atendidos por un pequeño grupo de Hermanas y numeroso personal auxiliar y técnico subvencionado y fiscalizado por el Estado.

Dos hospitales ubicados fuera de la ciudad para enfermos de lepra y convalecientes de avanzada edad, al frente de los cuales nuestras Hermanas realizan conjuntamente con la labor profesio­nal, algunas tareas apostólicas en la medida de sus posibilidades.

Un Hogar para ancianos, en uno de los pueblos circunvecinos, con un número aproximado de cien asilados; cuenta, además, con empleados y profesionales que desempeñan sus trabajos con el re­ducido número de Hermanas, que atienden dicho establecimiento benéfico, con recursos suficientes para el sostenimiento de los be­neficiarios.

En el centro de la ciudad radica el nuevo Consolidado de Clí­nicas Mutualistas, con un total de 45.000 socios, y en el que fun­cionan distintas dependencias del ramo de salubridad, tales como: Medicina General, Cirugía, Ortopedia, Pediatría, Servicio MédicoSocial, Laboratorios y Sección de Consultas para cada tipo de ser­vicio y suministro.

Un numeroso personal técnico y de administración asume la to­tal responsabilidad del establecimiento, con los que nuestras Her­manas rinden su labor al máximo de sus fuerzas, por la escasez de número que actualmente constituye la problemática incuestio­nable.

Una casa en Madruga para Hermanas enfermas y descanso de las mismas, que irradian su labor a los distintos pueblos vecinos, realizando labores extraordinarias con los enfermos y Catequesis. Es propiedad de la Comunidad.

En el extremo occidental de la isla se desarrollan otros tipos de actividades sociales y religiosas, a través de la Casa Social «San­ta Luisa de Marillac» para el servicio de los pobres a domicilio, cuya labor se multiplica a través de las distintas obras de apos­tolado parroquial, y que abarca, entre otras, la visita de enfermos, preparación a los sacramentos, santificación de matrimonios, cate­quesis, ayuda material y económica a familias pobres y vergon­zantes, en cooperación con el clero parroquial y bajo la dependencia del señor Obispo Diocesano. Los trabajos se realizan con la consi­guiente capacitación que permiten los Cursillos Bíblicos y clases explicativas de las nuevas normas conciliares.

Y, por último, nuestra Casa Provincial, que mantiene en cons­tante correspondencia de espiritualidad vicenciana las Casas y las obras, trabajando intensamente por la superación y puesta en prác­tica de los métodos y directivas conciliares, trabajo que tan des­pierto y entusiasta mantiene nuestra Rble. Visitadora con sus ma­ternales y sabias orientaciones.

Las Hermanas de la Casa Provincial realizan, en la medida de sus probabilidades y de su edad —casi todas son mayores y deli­cadas—, su labor de apostolado. Catequesis en la Casa, con un pro­medio de asistencia de 90 a 100 muchachos, aprovechando la opor­tunidad para instruir a los papás mientras esperan a sus hijos.

Dos Catequesis, más una en el pueblo vecino de Regla, otra en una de las Iglesias de nuestros Padres, están a cargo de las Her­manas, colaborando con ellas un grupo muy entusiasta de cate­quistas. Se visita a algunas familias y una casa de ancianas: se trata de la Merced.

Pero, sobre todo, se realiza el apostolado de tú a tú. Muchas son las personas, antiguas alumnas y aún desconocidas, que vienen buscando una palabra de orientación.

No quiero dejar de citar a las Hijas de María que, en grupo todavía numeroso, asisten mensualmente a participar de su. Misa especial y en la que reciben las orientaciones del Director Padre Alfredo Enríquez. La mayoría ayudan en las Parroquias realizando labores de verdadero apostolado. Se mantiene abierta al culto la Iglesia, con misa los domingos para el pueblo a las nueve, y a Pri­mera hora para las Hermanas, entre semana.

Sin prescindir nunca del poco tiempo y excesivo trabajo que pesa sobre el reducido rebaño de la recién nacida y pobre Pro­vincia de Cuba, mantiene entre sus Hermanas el clima de coopera­ción y trabajo a nivel paternal, que nos hace exclamar con San Pablo: «Verdaderamente somos los colaboradores de Dios».

Sor Mercedes Llanuza, H. C. La Habana, diciembre 1966

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *