La C.M. se hizo cargo del Santuario de Los Milagros en 1869

Mitxel OlabuénagaHistoria de la Congregación de la Misión en EspañaLeave a Comment

CRÉDITOS
Autor: Ángel Aoiz, C.M. · Año publicación original: 1969 · Fuente: Anales españoles.
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El día 4 de mayo el P. Francisco Carballo pronunció el pregón.

Es costumbre repicar las campanas del Santuario al atardecer de los primeros sábados de mayo. El zumbido de los cohetes acom­paña al sonido metálico recordando a las aldeas vecinas que “mañá e festa”.

La tradicional de Hijas de Maria se convirtió este año en el día del pregón.

Una entrevista con el Superior publicada en “La Región” y una carta de invitación transmitida por el Boletín Diocesano a la vez que la radio, fueron portadores de la noticia para toda la Pro­vincia.

Nos acompañan el Excelentísimo señor Obispo, P. Provincial, re­presentantes del Cabildo, párrocos de los pueblos circundantes, autoridades civiles y un templo nutridísimo de fieles que desde muy temprano han desfilado y llenado en todas las misas las naves de la Iglesia. No esperábamos tanta gente en un día tan desapacible del mes de mayo. Además, todos podrían escuchar por radio la re­transmitió  n de los actos.

Once padres de la comunidad presididos por el Obispo y Visi­tador concelebramos la Eucaristía.

Después de la procesión de entrada y tras la lectura de unos versículos del profeta Isaías, el P. Francisco Carballo, historiador del Santuario e hijo de la comarca se expresó así:

 Pregón

Señor Obispo, hermanos todos; Nos reunimos hoy en esta igle­sia de la Virgen de los Milagros, y antes de dar comienzo a la Asamblea Eucarística, quiero invitaros a reflexionar sobre un acon­tecimiento: los cien años de vida entre nosotros de la Comunidad de los PP. Paúles.

Os hablaré en las dos lenguas que todos conocéis más o menos, ambas lenguas de nuestra Patria España: el gallego y el castellano. Con ello quiero acercarme lo más honradamente a vosotros y some­ter mis palabras a vuestra consideración y juicio.

El Santuario en que nos encontramos es muy antiguo. El templo que nos cobija sustituye a otro anterior desde 1731; vuestros mayo­res trajeron a “carreto” el material que los canteros asentaron hila­da a hilada. La dirección de este centro de devoción mariana estu­vo confiada a los administradores del Cabildo de la catedral de Orense, frecuentemente también párrocos de Vide. Pero el aumen­to de los peregrinos y los trastornos económicos de la Iglesia en España hicieron difícil la atención a tantos peregrinos por una sola persona. Los Obispos de Orense pensaron que una comunidad podría llevar más satisfactoriamente esta labor.

En septiembre de 18ó  9 el señor Obispo Cuesta y Maroto decidió   encargar la dirección de este Santuario a la Congregación de la Misión. Esta comunidad sacerdotal había sido fundada por San Vicente de Paúl el año 1ó  25 en Paris. En España se ocupaba de varios ministerios y el Concordato de 1851 la había favorecido con un reconocimiento especial. Pero la revolución de 18ó  8, la Glorio­sa, acaba de romper su línea de acción y al igual que a otras con­gregaciones, a los Paúles les llegó   la hora del destierro y de la inseguridad. Un misionero Paúl, el P. Diez, había pasado a Portugal y de allí regresado para atender a las Hijas de la Caridad. Se ha­llaba circunstancialmente en Orense el P. Diez, cuando el señor Obispo le encomendó la predicación de la Novena de septiembre en Los Milagros y con este acto inauguró su administración de este Santuario. Pronto se le unen dos padres más y tres hermanos coadjutores.

¿Qué podían hacer estos padres Paúles en Orense? ¿Qué les con­fiaba el señor Obispo de la Diócesis?

Ante todo la atención cuidadosa, constante, verdaderamente fiel del culto de los Milagros. Los padres lo toman en serio. En seguida publica el P. Diez, en el Boletín de la diócesis, los horarios de los cultos del Santuario. Las peregrinaciones empiezan a cambiar de signo. El culto se purifica; las acciones litúrgicas se embellecen; los sacramentos de la penitencia y comunión se reciben cada día en más número y mejor disposición. El culto litúrgico de esta iglesia tiene su momento más fervoroso en los 19 años de administración del P. Juan Gabriel. El da a la Iglesia calor y alegría; la llena de al- tares y de pinturas. Hoy vemos cómo los padres devuelven a este templo su belleza arquitectónica en una dirección nueva, tan distinta de aquella; que ambos momentos sean igualmente eficaces.

Los cultos de los Milagros se elevan a la mayor profundidad y fausto en los días de la Novena a la Virgen en Septiembre. Los PP. Paúles tuvieron como meta de su apostolado convertir aquella novena en una misión diocesana. Durante muchos arios la plani­ficaron y la llevaron a cabo en plan misional: los sermones insistían en los temas de misión; cuánto se ha hablado desde este púlpito sobre aquella verdad evangélica! Qué aprovecha al hom­bre ganar todo el mundo si pierde su alma?

Los Padres, especialmente en esos días, se entregan a largas horas de confesionario; los días de la novena ven acercarse a la penitencia y comunión a tantos fieles como en los preceptos cua­resmales. Mas los Padres, aprovechando diversas oportunidades, han logrado crear un ambiente religioso en esos días, apto para la renovación espiritual y para la transformación de la vida cristiana.

Pero no ha sido el Santuario el único teatro de la actividad apostólica de los Padres; su predicación misionera ha llegado a toda la diócesis; muchos de vosotros podéis dar testimonio de ello. A cuan­tos misioneros de los Milagros recordaréis; sin nombrar a los vi­vos, evocaré algún nombre de padres fallecidos.

Los dos primeros grandes predicadores, los PP. F. Diez y M. Pé­rez, ambos incansables. El P. Marroquin, quien hizo levantar la re­sidencia que min usan los padres, el mas fogoso, ardiente y bri­llante de los oradores que pasaron por esta casa. Los PP. Bravo, Martinez, Arnao. El P. Castillo, martirizado en Madrid y cuyo bello canto sólo fue igualado por el P. Esparza. El P. Bàguena, que, al igual que los PP. Escribano y Juan Gabriel, dejan escrita una his­toria de este Santuario, emotiva y cordial. El P. de la Viuda, muerto en olor de santidad; los PP. Mediavilla y Estévez, ambos enamora­dos del Santuario, ambos entregados a los hombres de esta tierra y ambos muertos a la sombra de estas torres. Cómo no pasar hoy ante la tumba del atrio de los tres padres que mas años y fatigas dedicaron a los ministerios de esta casa, los PP. Juan, Mediavilla y Estévez!

Cuidaban también los Padres de las asociaciones creadas por ellos o radicadas en este Centro antes de su venida. La Hermandad de la Virgen, cuya urna recorrió toda Galicia, las Hijas de Maria, que fueron mas de 1.300 antes de la guerra del 36; la asociación de San Mamed, tan típica de esta tierra; la sacerdotal de San Roque, trasladada a este Santuario en 1809. Y la Adoración nocturna fundada por el P. Fuertes en 1919.

Mediante la predicación misionera y el cuidado de estas asociaciones, los paúles fueron verdaderos padres de toda esta Diócesis, concretamente de esta comarca, cuyos moradores de una u otra forma estaban vinculados a los Milagros.

La segunda actividad que el Prelado confió a los Padres Paúles fue la enseñanza en la Preceptora de Gramática que gratuitamente estaba abierta a todos los muchachos del contorno.

Aquella célebre preceptora evolucionó; fue Seminario Menor de la Diócesis; hasta que en 1930 se abrió   Ervedelo, los Milagros enviaban al Seminario Mayor de Orense, aproximadamente un tercio de los alumnos que allí ingresaban. Fue Colegio breves años: con los PP. Riu y Vigatà; fue centro Apostólico de vocaciones para to­das las comunidades, especialmente para la Congregación de la Misión.

Durante los 19 años de la administración del P. Juan fueron en­viados’ al Seminario Mayor de Orense 134 alumnos, al noviciado de la Congregación de la Misión 33. En esta Congregación habían in­gresado antes del P. Juan 28. A partir de los primeros años del siglo xx los ingresos aumentan. Desde que el P. Estévez tome) por primera vez el cargo de administrador hasta 1940 podemos, calcular unos 20 ingresos por año, en el primer curso, de 1940 en adelante, unos 40. Así, pues, más de 2.000 alumnos han cursado algún año en los Milagros desde que los PP. Paúles están al frente de este Centro. Imposible nombrar, elogiar a los antiguos alumnos famosos, en el mundo de la acción o de las letras. Bástenos citar al doctor Casas J. B., cuyos trabajos apostólicos en Cuba y en Orense, así como sus publicaciones tan valiosas como poco conocidas.

A. P. B. Paradela, mártir e historiador de la C. M. en España, que compartía con una esperanzadora colaboración de temas de la his­toria de Galicia.

El P. Xan (Juan Rodriguez) académico de la Real Academia Gallega, erudito en temas locales como pocos; amigo de A. Rey Soto, hombre de extrema sencillez y gracioso infantilismo.

Y el P. Silvestre Ojea, rector de nuestros Estudiantados, Visita­dor de los PP. Paúles, Director Nacional de las Hijas de la Cari­dad, Maestro de Teología de todos los Paúles hasta 1948 y a partir de su brillante doctorado en Roma. Y tantos otros que han llevado el cariño de la Virgen de los Milagros por el mundo y su recuerdo imborrable.

Viven hoy muchos sacerdotes en esta diócesis que iniciaron aquí su promoción; hay más de 100 Paúles en Madagascar, La India, Fi­lipinas, México, Puerto Rico, Venezuela, Perú, Cuba, Argentina, In­glaterra, Italia, Francia y por toda la geografía Patria.

Se preparan para el apostolado más de 200 en cursos de ingreso hasta teología. He aquí una obra grande, importante en la espera de Iglesia; ved la forma en la que Orense colabora a la obra de exten­der la fe, propagar el Evangelio, prestar ayuda al tercer mundo y, principalmente, a las naciones de la América Latina, tan espa­ñolas y tan necesitadas.

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