Introducción a la "Lumen Gentium"

Francisco Javier Fernández ChentoFormación Cristiana1 Comment

CRÉDITOS
Autor: Pedro Guillén, C.M. · Año publicación original: 2013 · Fuente: Congregación de la Misión en Perú.
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1. Introducción

Cuando un Papa quiere tomar una decisión que abarca a toda la cristiandad, a la Iglesia en el mundo, proclamar un dogma, modificar decisivamente la organización de la Iglesia, condenar una herejía o cuestiones transcendentales, puede convocar un Concilio.

Concilio (del latín «concilium» consenso, estar de acuerdo) es una reunión o asamblea de autoridades religiosas (obispos y otros eclesiásticos) organizada por la Iglesia católica para deliberar o decidir sobre las materias doctrinales o de disciplina.

Juan XXIII convocó el Concilio Ecuménico Vaticano II (para toda la Iglesia católica) el 25 de enero de 1959. Constó de cuatro etapas: la primera hasta 1962 la presidió el mismo Papa Juan XXIII y las tres siguientes, hasta 1965, las presidió el Papa Pablo VI ante la muerte del anterior en 1963.

Los documentos del C. V. II contienen Constituciones, Decretos de Declaraciones.

Las Constituciones son los documentos más importantes. El C.V.II contien cuatro Constituciones:

La Constitución Apostólica Gaudium et Spes. Su nombre proviene de las primeras palabras de ésta en latín, que en castellano significa Los gozos y las esperanzas. Habla de la visión de la Iglesia acerca de la dignidad del ser humano, la vida en sociedad, la actividad del hombre en el mundo y acerca del rol de la iglesia en el mundo actual. Explica la misión en la actualidad de la Iglesia y se explaya en ciertos temas particulares como el desarrollo económico y social, la naturaleza del matrimonio en la vida moderna, la política,la expansión de la cultura y sobre la paz y la

La Constitución Dogmática sobre la Divina Revelación o Dei Verbum (Palabra de Dios), es otro de los más importantes documentos conciliares. Trata acerca de la Revelación y de cómo debe entenderse, estudiarse y practicarse la Palabra de Dios.

La Constitución Apostólica Sacrosantum Concilium (Sagrado Concilio). Se refiere a la reforma litúrgica que se realizó en la Iglesia a partir del C.V.II. Se hace una revisión de los sacramentos, especialmente de la celebración eucarística que se celebra en la lengua de cada país, de los ritos, de la música, del arte en la liturgia.

La Constitución dogmática Lumen Gentium («Luz de los pueblos») que nos ocupamos en desarrollar en el día de hoy.

2. La Constitución Dogmática «Lumen Gentium»

La Lumen gentium es, sin duda, el documento magisterial más significativo y central del Vaticano II sobre eclesiología, más aún cuando comparte con la Dei Verbum, el documento por excelencia sobre la Revelación, el significativo calificativo de constitución dogmática. La centralidad de la Lumen Gentium se manifestó de forma clara con motivo del Sínodo de 1985 a los veinte años del

Vaticano II, el cual sintetizó su documento final con una frase que recoge las cuatro constituciones conciliares y en la que la Iglesia es el único sujeto: «La Iglesia (LG), bajo la palabra de Dios (DV), celebra los misterios de Cristo (SC) para la salvación del mundo (GS)».

Partes y contenido de la LG

Capítulo I: El misterio de la Iglesia.

  • Se inicia con una afirmación claramente cristocéntrica puesto que «la luz de las gentes es Cristo», situándose la Iglesia a nivel sacramental, «como un sacramento», el cual se describe de acuerdo con las perspectivas de la teología sacramental: como «signo», que acentúa el carácter simbólico de la presencia de Cristo, y como «instrumento», que subraya el carácter eficaz de esa misma presencia.
  • La Iglesia que procede de la Trinidad: Dios Padre creador, providente. omnipresente. Dios Hijo redentor, Dios Espíritu Santo vivificador.
  • Las metáforas bíblicas de la Iglesia: La Iglesia, instaura este Reino en el sentido de que es germen e inicio, y no realidad plena y perfecta, y tiene la misión de anunciarlo. A su vez, la íntima naturaleza de la Iglesia también aparece con diferentes imágenes tales como: redil, cultivo y campo de Dios, construcción de Dios, familia, templo, madre, ciudad santa y, finalmente, esposa en camino hacia «la plena gloria».
  • A la luz del misterio cristológico: lo que es Cristo para la Iglesia y lo que es la Iglesia para Cristo. La Iglesia, comunidad de fe, esperanza y amor. Sociedad y cuerpo místico. Asamblea visible y comunidad espiritual. Iglesia de la tierra e Iglesia celestial. Una, santa, católica y apostólica. Iglesia santa que incluye en su propio seno a pecadores, siempre necesitada de purificación. Renovada y peregrina.

Capítulo II: El Pueblo de Dios.

  • La metáfora «pueblo de Dios» sirve para superar la dualidad entre clero y laicado, liga íntimamente la Iglesia a Israel, ayuda a dar relieve a la liturgia e insiste en la dimensión histórica de la Iglesia como sujeto socio-histórico concreto.
  • El Pueblo nuevo de Dios: ¿por qué y cómo?: la expresión bíblica de «pueblo mesiánico» tiene como cabeza: Cristo; como condición: la igualdad de todos en cuanto hijos de Dios; como ley: la caridad; y como finalidad: el reino de Dios. Se da relieve al sacerdocio común y al servicio que le debe prestar el sacerdocio ministerial en virtud de la potestad sacramental teniendo presente que ambos se diferencian esencialmente y no sólo de grado. La palabra que aquí puede crear confusión es la palabra «sacerdocio» aplicada a ambos, ya que a partir del Nuevo Testamento esta expresión se reserva inicialmente para designar la nueva realidad «sacerdotal» —es decir, de mediación salvadora entre Dios y el mundo— que crea el bautismo en todos los cristianos. En cambio, los «ordenados» (obispos, presbíteros y diáconos) son más bien conocidos como «ministros» o «jerarquía» al servicio de toda la Iglesia. Hace referencia también al «Pueblo profético» y representa un texto de una notable calidad que trata, primero, del sentido de fe con el consentimiento de fe y, segundo, de los carismas como expresión del carácter profético del pueblo de Dios. Se trata de dos características de la comprensión de los miembros del pueblo de Dios como sujetos y no súbditos en la Iglesia y que representa una importante novedad en un texto conciliar.
  • La catolicidad: universalidad y diversas formas de pertenencia: la Iglesia tiende a unificar toda la humanidad con todos sus valores bajo Cristo como cabeza, en la unidad de su Espíritu. La purifica, la refuerza y la valora. Existen las Iglesias locales: diócesis parroquias… pero siempre en comunión y colegialidad. ¿Quién es católico? LG responde de forma clara subrayando que son aquellos que se incorporan plenamente a la sociedad que es la Iglesia y aceptan íntegramente estos tres vínculos: la profesión de fe, los sacramentos y la visibilidad eclesial bajo el Papa y los obispos. «Con todo, no se salva quien aun estando incorporado a la Iglesia no persevera en la caridad, y permanece con el cuerpo en el seno de la Iglesia, pero no con el corazón» (San Agustín). Se subraya la importancia del bautismo, de la Escritura y de otros sacramentos, como la eucaristía y la reconciliación. Finalmente, se retoma la necesidad de purificación y de renovación para que el signo de Cristo resplandezca con más claridad sobre la faz de la Iglesia, expresión que recuerda de nuevo su carácter sacramental e histórico que lo refiere a Cristo como luz. Se insiste en el compromiso misionero de la Iglesia para anunciar a todo el mundo el Evangelio.

Capítulo III: La constitución jerárquica de la Iglesia y en particular del episcopado.

  • Los obispos como cuerpo colegial: Se parte de una visión de la autoridad en la Iglesia como servicio a los hermanos, en cuyo interior se sitúa el episcopado. Por esto se afirma que Jesús quiso a los apóstoles y a sus sucesores, los obispos, para que la Iglesia estuviese unida, a su vez, a Pedro y al Papa, su sucesor, a fin de que el episcopado fuese uno e indiviso. La función del episcopado es: santificar, enseñar y gobernar.
  • El colegio de los obispos y la colegialidad: la colegialidad manifiesta la variedad y la universalidad del pueblo de Dios. Se afirma que en las Iglesias particulares, formadas a imagen de la Iglesia universal, en ellas y a partir de ellas , existe la Iglesia católica una y única. De esta forma, los obispos son vistos como representantes de sus Iglesias locales y todos juntos con el papa como representantes de la Iglesia universal.
  • El obispo y su ministerio: Tienen tres funciones: la enseñanza, la santificación y el gobierno. Enseñanza: predicación y formación de los fieles. Santificación; desde los sacramentos, la Palabra de Dios, la moral y el gobierno desde el servicio a través de consejos, exhortaciones y ejemplos y, a su vez, más específicamente, con autoridad y potestad sagrada exclusiva de los obispos.
  • Apuntes sobre los presbíteros y diáconos: Los presbíteros se presentan en su triple función relativa a la palabra, a los sacramentos y a la comunidad que han de guiar. Son colaboradores del obispo en cada agrupación local y hacen visible la Iglesia universal. En relación con los fieles, se les califica como padres en Cristo en clave ministerial que tiene presente su doble dimensión no separable: la sacerdotal y la pastoral, puesto que no sólo presiden la liturgia, sino también sirven a la comunidad local. Los diáconos están llamados a ejercer la palabra, la liturgia y la caridad.

Capítulo IV: Los laicos.

  • Estatuto propio de los laicos en la Iglesia: Se subraya desde el inicio que con fuerza teológica que los pastores no asumen ellos solos la misión de la Iglesia y que su «función es reconocer los servicios y carismas de los fieles. Su identidad surge del bautismo, que les hace participar a su manera de las tres funciones mesiánicas de Cristo (sacerdotal, profética y real) y, en la medida que les pertenece, realizan la misión de la Iglesia. La función de los pastores es reconocer las funciones y carismas de los laicos. Los laicos tienen la vocación propia de buscar el reino de Dios tratando las cosas temporales y ordenándolas hacia Dios, y así privilegian su relación de vivir en el siglo…, en las condiciones ordinarias de la vida… y con aspiración a la santidad. Se recuerda, además, que los laicos pueden ser llamados de distintas maneras a una colaboración más directa con la jerarquía, así como ser convocados a ejercer ciertos cargos eclesiásticos. Afirmación que está en la base del desarrollo posconciliar de los llamados servicios y ministerios confiados a laicos.
  • Las tres funciones de los laicos: sacerdotal, profética y real: La sacerdotal implica una vida en santidad. La profética, como don para poder comunicar la propia experiencia de fe, unida al testimonio de su vida y a la fuerza de la palabra desde la vida familiar, social, el trabajo, los servicios y carismas. La real: insertados en el mundo, tratar de purificarlo cumpliendo, defendiendo los valores cristianos y la promoción humana.

2.1.6. Capítulo V: La vocación universal a la santidad.

  • Se habla de la variedad de caminos de santificación e introduce el tema de la vocación a la santidad en la Iglesia y concluye el capítulo tratando sobre los medios de santificación, entre los cuales privilegia los consejos evangélicos que son presentados corno múltiples, y no sólo los tres clásicos, entre los cuales la virginidad y el celibato tienen la primacía. Tales consejos son dirigidos a todos y la vida religiosa los atestigua de forma particular.

2.1.7. Capítulo VI: Los religiosos.

  • Valor de la vida religiosa: En un capítulo de reducidas dimensiones, el C.V.II da mucha importancia a la opción de las personas a la vida consagrada. Lo explicitará más detalladamente en otros documentos del mismo Concilio. Insiste en la opción de vida desde diferentes carismas siguiendo la herencia de un fundador determinado. Para procurar servir más y mejor al Pueblo de Dios y fortalecer la santidad en la Iglesia.

2.1.8. Capítulo VII: Carácter escatológico de la Iglesia peregrina y su unión con la Iglesia del cielo.

  • Escatología es una rama de la teología que nos habla de la dimensión del hombre más allá de su muerte. Se valora la historia como semilla de futuro trascendente. Sobre la muerte, se afirma que existe una sola vida terrenal en respuesta a la hipótesis de la reencarnación. En relación al juicio se citan textos bíblicos individuales y colectivos, y sobre el paraíso y el infierno se habla con la imagen bíblica de la entrada al banquete de los dignos o la exclusión de los indignos. La espera de los cielos nuevos y la tierra nueva va unida al compromiso en el mundo, tal como se apuntaba ya al tratar de los laicos y su responsabilidad en el compromiso social. Sobre la Iglesia peregrina se refiera a la relación con la celeste, la cual incluye los que están en la gloria y los que se purifican, superándose así la división en tres Iglesias (militante, purgante, triunfante). Con referencia al culto de los santos, se insiste en el aspecto de ejemplaridad subrayando que Cristo es el único mediador.

2.1.9. Capítulo VIII: María, Madre de Dios, en el misterio de Cristo y de la Iglesia

  • Capítulo presentado en la redacción final para valorar la importancia de la Virgen María en la Iglesia. María es signo de esperanza y de consuelo para el pueblo de Dios en marcha. Imagen e inicio de la Iglesia que se ha de consumar en el siglo futuro. María es la Iglesia realizada. María Madre de la Iglesia como síntesis de su relación con la Iglesia.

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