Fotografías solidarias contra la malaria

Francisco Javier Fernández ChentoMisiones «Ad gentes», Testigos vicencianosLeave a Comment

CRÉDITOS
Autor: Samuel Gutiérrez · Año publicación original: 2013 · Fuente: Revista Catalunya Cristiana, 17 febrero 2013.
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malaria40_01Cristina Cama y Lluís López son un matrimonio de Castelldefels con cuatro hijas adoptadas de Madagascar. Cuando fueron a buscarlas, después de un largo período de espera, se encontraron con una realidad terrible que les dejó estupefactos. «Fue una experiencia que nos cambió para siempre —explica Cristina—. Ver aquella pobreza nos transformó». En Madagascar, un país con grandes recursos naturales y con una fauna y una flora que la hacen única, la mayoría de la población vive inmersa en la miseria. Como padres de cuatro preciosas niñas malgaches, una de las realidades que más les impresionó fue el elevado índice de mortalidad infantil en el país. El 78% de estas muertes son como consecuencia de la malaria, que se contagia a través de la simple picadura de un mosquito y que, en pleno siglo XXI, sigue siendo uno de los problemas más graves de esta exótica isla africana.

malaria40_02En contacto con la misionera española Isabel Azcárate, coordinadora de los 22 dispensarios que las Hijas de la Caridad tienen diseminados por todo el país, Lluís y Cristina, también católicos, se ofrecieron para ayudarla en lo que necesitara. La respuesta fue clara: la malaria. «Cuando vimos cómo los niños morían por una picadura de mosquito, decidieron comenzar el proyecto —afirma Cristina Cama—. Recuerdo que estábamos en el hospital y Lluís preguntó: ¿cuánto dinero es necesario para salvar la vida de un niño enfermo de malaria? Ella cogió un papel y empezó a sumar: medicamentos, alimentación, asistencia médica, sueros, gasas, transfusiones de sangre… y nos dijo que costaría unos 29 euros.» Añadiendo la prevención, con la mosquitera impregnada, redondearon la cifra a 40 euros: «Por sólo 40 euros, podemos salvar la vida de un niño en Madagascar.» Y de aquí nació en el año 2008 el proyecto solidario Malaria 40, asociado a las ONG vicencianas COVIDEC (Cooperació Vicenciana per al Desenvolupament de Catalunya) y COVIDE-AMVE (Cooperación Vicenciana para el Desarrollo — Acción Misionera Vicenciana de España). Ambas organizaciones no gubernamentales trabajan para el desarrollo integral de los más pobres en todo el mundo, integradas por la Compañía de las Hijas de la Caridad y la Congregación de la Misión de los Padres Paúles.

Libro y exposición solidaria

Sor Isabel Azcárate, responsable de Malaria 40 en Madagascar, con Cristina Cama y Lluís López.

Sor Isabel Azcárate, responsable de Malaria 40 en Madagascar, con Cristina Cama y Lluís López.

Desde el año 2008, son varias las actividades e iniciativas solidarias que el proyecto Malaria 40 ha llevado a cabo con el objetivo de luchar contra esta terrible pandemia en África. Se ha organizado un concierto de gospel en Santa María del Mar, con una asistencia de más de 1.300 personas; una fiesta solidaria en Castelldefels, a la que participaron 8.000 personas, y un concierto en el Teatro Plaza con el cantante internacional Kilema, nacido en Madagascar, que hizo las delicias de todos los asistentes. Todos los beneficios recogidos de estas iniciativas, el 100% de los ingresos, son destinados directamente a las misiones vicencianas. Éste es uno de los dos grandes principios de Malaria 40. El otro es ofrecer siempre algo a cambio.

malaria40_04«Por cada actividad solidaria —explica Cristina—, ya sean fiestas, conciertos, talleres, libros, exposiciones de fotos, calendarios… buscamos patrocinadores que quieran colaborar. De este modo, conseguimos que el coste sea cero.» La exigencia es tan grande en este sentido que ni siquiera se pierde dinero en las comisiones de las transferencias bancarias, porque el dinero va directamente a la cuenta de COVIDEC en Barcelona.

«Nosotros no tenemos ninguna cuenta bancaria —reconoce el alma del proyecto—. El dinero va a París donde está la casa madre de las hermanas y luego a la cuenta que tienen en Madagascar. Allí lo recibe Isabel Azcárate y lo distribuye, según las necesidades del momento, entre los veintidós dispensarios médicos.»

La última aventura solidaria de Malaria 40 ha sido la publicación de Masera, un libro documental de fotografías del fotógrafo Santiago Llobet, que durante dos meses recorrió las misiones de las Hijas de la Caridad en Madagascar. «Mi comportamiento —explica— era siempre el mismo: escuchar a las hermanas, entender los problemas del lugar y luego realizar algunas fotografías de su labor.» Y añade: «Mi primera sorpresa fue que las personas más difíciles de fotografiar no eran las que sufrían los dolores provocados por la malaria o la lepra, sino las propias hermanas, las maseras (del francés ma soeur) como las llaman en la lengua autóctona, mujeres que dedican su vida a ayudar a los demás, huyendo del protagonismo.»

malaria40_05Gracias al apoyo de la Delegación de Misiones de Navarra, el Club Rotary Barcelona 92, los ayuntamientos de Castelldefels, la Llagosta y Andosilla de Navarra, la Joyería Nefer y Printmakers, el 100% de los beneficios de la venta del libro se destinan íntegramente a ofrecer prevención y tratamiento gratuito de niños y niñas enfermos de malaria en Madagascar. Malaria 40 ha organizado también la exposición fotográfica solidaria Masera que recoge el trabajo de los dispensarios, escuelas, comedores y otros proyectos sociales que las Hijas de la Caridad realizan en Madagascar, donde la asistencia sanitaria y los medicamentos, incluso las transfusiones de sangre, se tienen que pagar. La muestra fue inaugurada el pasado 17 de febrero en la Casa Elizalde de Barcelona, y durante los próximos meses se podrá visitar también en Madrid, Pamplona, Castelldefels y La Llagosta, entre otros.

Homenaje a las Hijas de la caridad

Aunque ellas prefieren la discreción y el trabajo escondido, las espléndidas imágenes de Santiago Llobet se han convertido en un merecido homenaje a las Hijas de la Caridad, las maseras. «Son mujeres dignas de admiración! —declaran convencidos desde Malaria 40—. El libro es una oportunidad para realizar un homenaje a las 234 hermanas y 36 comunidades por su compromiso hacia los más desfavorecidos.»

A raíz de la estrecha relación que establecieron con las Hijas de la Caridad durante su proceso de adopción, los fundadores de este proyecto las consideran parte de la familia, especialmente a Sor Isabel Azcárate, responsable de la Clínica de Fianarantsoa y máxima responsable del proyecto Malaria 40. Ella fue, además, la primera persona de piel blanca que vieron las hijas de Lluís y Cristina antes de que pudieran irlas a recoger. «Para nosotros es una mujer excepcional —subrayan—, que afronta con mucho coraje y decisión los problemas de cada día. La frase que mejor resume su espíritu es: «Hacer el bien es muy fácil, pero hacer bien el bien que tenemos que hacer es muy difícil.»»

Cristina Cama y Lluís López, con sus cuatro hijas: Francine, Yamine, Sina y Uly.

Cristina Cama y Lluís López, con sus cuatro hijas: Francine, Yamine, Sina y Uly.

De la mano de Isabel y del resto de maseras, este matrimonio de Castelldefels ha conocido de cerca un país del que se han enamorado. «Lo que más nos ha robado el corazón es su gente —confiesan—, siempre tienen una sonrisa para ti. Ellos son pobres a nuestros ojos, nosotros también lo somos a los suyos. Nosotros mesuramos la pobreza tomando como referente el dinero, ellos lo hacen tomando de referencia la felicidad. ¡Y os podemos asegurar que allí son felices! Basta con ver cómo saben disfrutar de la vida. ¡Sin duda que el amor de Dios está presente en sus vidas!» Este mismo verano pasado, Lluís y Cristina pasaron dos meses en Madagascar. «Fue un viaje muy intenso y emocionante que nos permitió visitar la mayoría de los dispensarios», afirman. La situación en el país es difícil, con muchos intereses políticos y económicos, pero no pierden la esperanza. En cuanto a la malaria y sus terribles consecuencias, están convencidos de que lo que se tendría que hacer, como ya se hizo en el norte de África y Europa muchas décadas atrás, es erradicar el parásito que provoca esta enfermedad mortal. «¿Por qué no se puede erradicar también de los países del Sur? —se pregunta con impotencia Cristina Cama—. Cada 30 segundos muere un niño de Malaria en África. Y de cada 10 niños malaria40_07que mueren en Madagascar, casi 8 son muertos por la malaria.» Las cifras son estremecedoras, pero la realidad es aún más dura. Desde Malaria 40 son muy conscientes de ello y por eso no escatiman esfuerzos, ilusiones ni inventiva en este proyecto solidario que calculan que ya ha salvado más de 1.600 vidas en la isla africana.

Más información www.malaria40.org

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