Federico Ozanam, Carta 0055: A Ernest Falconnet

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Federico OzanamLeave a Comment

CRÉDITOS
Autor: Federico Ozanam · Traductor: Jaime Corera, C.M.. · Año publicación original: 2015 · Fuente: Federico Ozanam, Correspondencia. Tomo I: Cartas de juventud (1819-1840)..
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En varias lenguas, Ozanam expone a Falconnet sus crisis de conciencia, le cuenta lo que ha visto de las jornadas de junio de 1832, le habla de Ampère y de Lamennais.

15 de julio de 1832.

I

[…][1]

II[2]

Illam quidem tibi notam esse arbitro naturæ vim, quæ, ineunte vere, omnia viventia invadit et movet. Tunc virescere campi, germinare tenus, enasci florum copia; tunc omne animantium genus instaurare nuptias : tunc dulcius canere volucres nidosque suos millia futuræ prolis incunabula, adornare. Jam insolitus nescio quis per humanum corpus gliscit ardor, fervet sanguis et crebriore pulsu venas sollicitat. Hinc sæpe grave caput, fessi artus, excitata vicissim aut remissa nervorum robora : hinc ventris pigrities et difficilis alimentorum usus; hæc enim cuncta mihi persensa sunt et nunc etiam persentiuntur. Simul, quod Deus rerum parens animam cum corpore intimo quodam conjugia sociari voluit, insignis anima hæret anxietas, mens modo ceu ventis contratiis jactabatur, modo, ceu, mortuorum more, tepore languido oppressa jacebat. Ea fuit cogitationum mearum confusa obluctatio ut non semel timuerim ne demens evaderem. Sæpe spatium vitæ anticipans, futuram Galliæ nostræ fortunam suspicabar, et spes mea belli discordiæque tædos restinguendo, novum pacis et gloriæ seculum providebat. Nonnumquam et nostra consilia excogitatosque labores meminerim tu osque et meos in scrutanda veterum religione conatus, felici eventu somniabam coronari. Sæpe tristiora esse præbebant rerum auguria, patriæ innumeras calamitates, mihi ipsi ingenii mediocritatem objiciebam. Tunc gradu citato, hortum meum aut horto vicinas ædes perambulans, demissa fronte, mœrentibus oculis, pressa in pectore utraque manu, meditabar, mox viribus exhaustis cubili insidebam. Vox erumpebat, declamabam, gemebam, deprecabar. Nec, mehercule, frequens studio, vel litteris locus esse potuit. Epistolas etiam familiares piguit scribere; suspensus digitis hærebat calamus. Ipsorum magistrorum sermones et documenta obiurato intellectu, necquicquam auribus obstrepebant. Nondum hujusmodi tanta assurrexerat tempestas; illaque eo violentior fuit quod solus essem.

Nunc Deus et melior litem natura diremit : nunc sedata sanguinis intemperis, quietis compos, studii capax, interruptam officia operumque seriem aggredior. Et mox revisendi Lugduni mei expectatio animos suscitat, acuit, sustinet.

Traducción:

Creo que, sin duda, conoces aquella fuerza de la naturaleza que, al principio de la primavera, invade todo ser viviente y lo agita. Entonces reverdecen los campos hasta germinar, brotan las flores abundantemente; toda clase de animales renuevan sus nupcias; las aves cantan más dulcemente y preparan sus nidos, mil cunas para la descendencia futura. No sé qué ardor insólito se extiende por el cuerpo humano, la sangre hierve y solivianta las venas con un pulso más acelerado. De aquí se deriva, con frecuencia, pesadez de cabeza y cansancio en las extremidades; el vigor de los nervios, por el contrario, se exalta o, a veces, pierde la energía. De aquí la pereza del vientre y la falta de apetito. Y es que he sentido todo esto e incluso ahora lo siento. Al mismo tiempo, puesto que Dios, autor de las cosas, quiso asociar el alma con el cuerpo en una especie de íntima unión conyugal, una extraordinaria ansiedad se adhiere al alma; el espíritu, ora era zarandeado como por vientos contrarios, ora yacía como oprimido por una lánguida tibieza, a la manera de los muertos. Tal fue la confusa lucha de mis pensamientos, de modo que, más de una vez, temí volverme loco. A menudo, anticipándome a lo que me queda de vida, me imaginaba la suerte futura de nuestra Galia, y mi esperanza, apagando las antorchas de la guerra y la discordia, preveía una nueva era de paz y de gloria. Alguna vez recordaba, también, nuestros proyectos y los trabajos que imaginábamos, y soñaba con culminar con éxito los intentos, tuyos y míos, de investigar la religión de los antiguos. Con frecuencia, los presagios de la realidad resultaban ser más tristes, las calamidades de la patria incontables, yo mismo me reprochaba la mediocridad de mi carácter. Entonces, con paso acelerado, atravesando mi jardín y las estancias aledañas al jardín, inclinada la frente, afligidos los ojos, oprimidas las dos manos contra el pecho, meditaba; luego, exhaustas las fuerzas, me tumbaba en el lecho. Mi voz estallaba, yo me lamentaba, gemía, lanzaba imprecaciones. Y no pude encontrar, ¡por Hércules!, ocasión frecuente para el estudio o para las letras. Me producía aflicción escribir cartas incluso a mis allegados. La pluma, suspendida, se pegaba a los dedos. Las conversaciones y ejemplos de los propios maestros, obturado el intelecto, en vano molestaban a mis oídos. Nunca se había levantado una tempestad tan grande y de tal naturaleza, y aquella parece que fue más violenta porque estaba solo.

Ahora, Dios y una mejor naturaleza han suspendido la disputa. Ahora, apaciguada la destemplanza de la sangre, dueño de la quietud, capaz de estudiar, retorno a la serie interrumpida de obligaciones y trabajos. Y la esperanza de volver a visitar pronto Lyon me anima, aviva y sostiene el ánimo.

III[3]

Mà, c’è troppo parlare [dei] miei grilli : io so che tu aspetti da me qualche notizie degli luttuosi avvenimenti che, nei giorni passati, intorbidarono la città principe di Francia. Intanto, osserva tu ch’io non ne sono stato spettatore : tu conosci bene ch’io non sono di humore guerriero : lasciata la spada, tutto il mio animo s’è chiuso negli modesti studi della letteratura et del diritto. E ben vero è questo dire dell’ Ariosto :

Or non died’il ciel ad ogni mortali
Simile mente nè spirit’ eguali;
[Tengo mi] contento della bilancia,
Non invid’ a Marte la cruda lancia.

Dunque il martedi 5 di Giugno, mentre gli altri correvano all’ esequie del generale Lamarque, il tuo buono cugino (che Dio lo benedica!) s’era tenuto à casa, e lavorava pacevolmente al solito, quando un lungo rumore si fece alle di lui orrecchie. Ondeggiava tra le strade e le piazze la moltitudine impaziente della sua miseria, bramosa di battaglia e di rivoluzione. « All’ Armi! Viva la Republica! » gridavano i giovani tapi dell’ impresa : « All’ Armi! » rispondevano mille bocche affamate. Poco dopo ribombarono le ficulate, la grande voce dei cannoni brontolè simile al tuono sopra le mura della città, e Parigi senti in se stesso gli straciamenti della civile guerra. In Iuglio 1830 era il combattimanto frà il popolo ei soldati : in Giugno 1832 la battaglia si diè fra i cittadini. Venti quattro ore (termine prescritto dà Aristotele per l’Azione drammatica) conchiusero quest’ horribile tragedia, la quale costà alla patria due o tre mila valentissimi uomini. Il governo vincitore aveva une bellissima occasione di farsi popolare, perdonando ai suoi nemici. Il consiglio della vendetta fu preferito, lo stato d’assedio dichiarato e questa è la cagione che m’impede di dirtene di più, ma, quando ti rivedro, faremmo insieme là-dissopra discorsi e riflessioni. In tanto non credi nulla delle storie che si leggono nelle gazette, tutte queste sono stampate sotto il flagello militare.

Traducción:

Mas ya he hablado bastante de mis pensamientos: sé que esperas de mí noticias de los trágicos acontecimientos que, en días pasados, llenaron la ciudad príncipe de Francia. Mientras tanto, te digo que no he participado; sabes muy bien que no soy un espíritu guerrero: dejada la espada, mi alma entera se ha encerrado en el modesto estudio de la Literatura y el Derecho. Así habla de esto Ariosto:

No le dio el cielo a cada mortal
mentes similares, ni igual espíritu;
me contento con el equilibrio,
sin envidiar de Marte la cruda lanza.

Así pues, el martes, 5 de junio, mientras todos corrían al funeral del general Lamarque, tu buen primo (¡Dios lo bendiga!) se quedó en casa y trabajó en silencio, como de costumbre, cuando un ruido profundo llegó a sus oídos. La multitud iba y venía por calles y plazas, enloquecida por la miseria, ávida de lucha y revolución. «¡A las armas! ¡Viva la República!», gritaban los jóvenes líderes de la compañía. «¡A las armas!», respondían mil bocas hambrientas. Poco después se oyeron los fusiles, la gran voz de los cañones retumbó, como un trueno, en los muros de la ciudad, y París sintió los sonidos desgarradores de la Guerra Civil. En julio de 1830 hubo enfrentamientos entre el pueblo y los soldados; en junio de 1832 la batalla fue entre los ciudadanos. En veinticuatro horas (el plazo señalado por Aristóteles para la acción dramática) se puso fin a esta horrible tragedia, que costó al país dos o tres mil hombres fuertes. El gobierno tuvo una gran oportunidad de ser popular, perdonando a sus enemigos. El perdón se prefirió a la venganza; se declaró el estado de sitio, y esta es la razón que me impide decir más pero, cuando nos volvamos a ver, compartiremos entonces ideas y reflexiones. Es mejor que no creas ninguna de las historias que se leen en los periódicos; todos ellos están impresos bajo el pensamiento y el régimen militar.

IV[4]

It is reported that the duchess of Berry is pursued in the Vendée. The journals of the liberal party tell that the chiefs of the legitimist insurrection are subdued, and their troops dispersed, but the speechs of enemies do not are [sic][5] always speechs of verity. The time shall learn us upon that more.

Traducción:

Se ha informado que la duquesa de Berry es perseguida en la Vendée. Los diarios del partido liberal dicen que los cabecillas de la insurrección legitimista han sido sometidos, y sus tropas dispersadas, pero los discursos de los enemigos no son siempre verídicos. El tiempo nos enseñará más sobre este asunto.

V[6]

Deinen achtwiirdigen Vater, deine gute Mutter griisse ich mit allen Sprachen der Welt.

Von der gelehrten Welt habe ich wenige Nachrichten. Herr Ampère der Sohn hat seine Lehren ûber die scandinawische Poesie angefangen. Dieser junge Professor hat in dem Publicum eine grosse Wohlgewogenheit gefunden, welcher er sehr wurdig ist jeine Erforschungen über die nordliche Sprache und Mythologie sind so tiel als vielfach. Ohne ganz Katholic zu essen, nahert er sich viel dahin, une wird einmal den rechten Wege erfolgen.

Es sibt eine gemeine Krankheit der heutigen Menschen, die Furcht une Ruhmsbegierde. Darum verlassen viele guten Geister die Religion, indem sie fiirchten unter ihrem Abfalle begraden zu werden. Sie verstchen nicht dass die Kirche, die hochste Form der menschlichen Gesellschaft, erfiillen muss das alte Gesetz : e Du wirst im Schmerze Brod essen ». Sie sind gleich diesen wilden Wolkern welche die Sonne wie todt beklagen, wenn sie eclipsiert ist. Schon viele Finde hat die christliche Glaube abgeschlagt. Sieh da den Saint-Simonismus schlaft von dem Schlafen der Todten. Und der Pabst hat nicht ein Stuck seiner Krone verloren und das ganze England strebt nach[e] seins alte, heilige Lehre : das England will unsere Schwester wieder genannt werden. Herr Lamennais hat einen glucklichen Ausgang in Rom erlangen. Die meisten Cardinalen unterstuzen ihn und seine Doctrin wurde offenbarlich angenommen wenn die politische Schwierigkeit des Pabst mit Oesterreiche und Frankreiche vollende ware. Indesz Herr Lamennais schreibt ein neues Buch, welches die Erscheinung wird grosses Wunder machen : davon weiss ich nicht mehr.

Traducción:

Saludo, en todas las lenguas del mundo, a tu venerable padre y a tu buena madre.

Del mundo académico, son pocas las noticias que tengo. El hijo del señor Ampère ha comenzado su docencia sobre la poesía escandinava. Este catedrático está encontrando gran resonancia entre el público, por las investigaciones que él, con respeto y profundidad, viene realizando sobre los idiomas y las mitologías nórdicas, tan complejas como variadas. Está dando pasos de gigante en ese camino que, un día, será coronado con el éxito.

El afán de gloria, y el miedo generalizado a perderla, se han convertido en una plaga de nuestro tiempo. Por este motivo abandonan muchos y buenos intelectuales la religión, ante el temor de ser sepultados entre sus escombros. No llegan a entender que la Iglesia, la forma más destacada de sociedad humana, ve realizada en sí el dicho «has de comer el pan con dolor». Los intelectuales se parecen a aquellos pueblos salvajes que se lamentan en los eclipses solares, como si el sol muriese. Son muchos los que, al abadonar la fe cristiana, se han vuelto enemigos de ella. Mira, el sansimonismo duerme el sueño de la muerte. El papa no ha perdido ni una piedrecita de su corona, y toda Inglaterra suspira por la vieja y santa doctrina: Inglaterra quiere ser llamada hermana nuestra. El señor Lamennais ha tenido en Roma una buena acogida. La mayoría de los cardenales le apoyan y su doctrina fue manifiestamente aceptada, en tanto que las dificultades políticas del papa con Austria y Francia lleguen a su fin. Entretanto, el señor Lamennais está escribiendo un nuevo libro que obrará prodigios con su publicación: de ello no tengo más noticias.

VI[7]

Guiados por un genio tan grande, unámonos, amigo mío, para sostener la causa inmortal del catolicismo. Pero, ¡ay!, en estos días de dolor en los que las sociedades se derrumban y los pueblos se matan mutuamente, ¿dónde estará el descanso y la luz, dónde estará la tabla de salvación y el fundamento de las cosas futuras, sino en la tradición inmortal que tuvo su origen en la creación del género humano y que se consumará en la glorificación futura de la humanidad? Ahí está el comienzo, ahí está el final, ahí está el lazo de fraternidad entre los ciudadanos y las naciones, ahí está el verdadero patriotismo, la fuente del valor y la esperanza de la virtud. Ciertamente, la carrera de abogado es muy hermosa para intentar ese bello proyecto. El abogado, más que todos los demás funcionarios civiles, tiene una manera de hablar y de pensar populares. Interpreta las leyes, hace bajar la llama del genio sobre la letra muerta, a la que hay que dar vida; él evoca, interpreta el pensamiento del legislador y, cuando ese pensamiento sea fruto de la tiranía y de la ignorancia, él protesta tan alto que lo hace desaparecer. El abogado es el depositario de las penas y las desgracias domésticas de sus clientes; es, con frecuencia, el magistrado conciliador que pacifica los odios antes de que su clamor haya resonado en público, que separa a los enemigos antes de la lucha y que rehúsa la espada de su palabra a los que querrían servirse de ella para herir a sus semejantes. Es el hombre de la ciencia y de la literatura, de la erudición y de la elocuencia; le están abiertas todas las regiones; él puede, sin salir de su vocación, recorrer todas las ramas de los conocimientos humanos. Y así, cuando se estudia de una manera algo filosófica el derecho de una nación, se siente la necesidad de conocer la legislación de todos los pueblos y, como las legislaciones son todas hijas de las creencias, se descubre en el estudio de las mitologías comparadas la fuente de todas las ideas civiles y políticas sobre las que descansan las sociedades.

Me excusarás, mi querido amigo, por el capricho que he tenido de escribirte en seis lenguas. Lo he hecho, 1º, para entretenerte y entretenerme yo mismo; 2º, porque en estos tiempos de sospechas, si mi carta viniera a caer en manos de delatores sería muy divertido verles obligados a buscar dos o tres traductores diferentes para descifrar mi inocente manuscrito, sin que encontraran, a fin de cuentas, ni una sola frase que pudiera dar base a acusaciones.

Además, quiero que esta carta valga por seis, y probarte que César no era un filósofo muy grande porque pudiera dictar en cuatro lenguas.

Te invito a comprobar los pasajes citados de Homero y de Aristóteles. Como tengo especial cariño al número 7, recibe por favor mi adiós en hebreo leyendo de derecha a izquierda.

VII

[…][8]

 

Saludo a tus excelentes padres en todas las lenguas del universo.

Fuente: Archives Société de Saint Vincent de Paul (copia). • Edición: LFO1, carta 48.

[1]      Párrafo redactado en griego, no aparece en la copia.

[2]*    Traducción del latín realizada por Ivan Juarros, C.M.

[3]*    Traducción del italiano realizada por Luis María Martínez Sanjuan, C.M.

[4]*    Traducción del inglés realizada por Francisco Javier Fernández Chento.

[5]      Aunque no podemos confiar en la fidelidad de la copia, es posible que Ozanam, aún poco familiarizado con el idioma inglés, sea el responsable de algunos de los fallos del texto.

[6]*    Traducción del alemán realizada por Rogelio Vences, C.M.

[7]*    Traducción del francés realizada por Jaime Corera, C.M.

[8]*    Párrafo redactado en hebreo, no aparece en la copia.

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