Federico Ozanam, Carta 0026: A Ernest Falconnet

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Federico OzanamLeave a Comment

CRÉDITOS
Autor: Federico Ozanam · Traductor: Jaime Corera, C.M.. · Año publicación original: 2015 · Fuente: Federico Ozanam, Correspondencia. Tomo I: Cartas de juventud (1819-1840)..
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Narración del envío de una petición para mantener al abate Noirot en el colegio de Lyon. Reflexiones sobre la precariedad del nuevo régimen.

Lyon, 19 de septiembre de 1830.

Mi querido camarada:

Tú te quejas, sin duda, de mi negligencia y de mi pereza. Pero puede que no tengas razón. He estado muy ocupado en los últimos diez o doce días. La marcha de mi tía, la copia que he tenido que hacer para ella de 700 u 800 versos de mis obras, una carta al señor Dürr, una petición al ministro de Instruction Publique[1] que tuve que redactar y conseguir que firmaran 50 ó 60 personas, todo eso no ha sido poco trabajo para alguien tan torpe como yo.

Desde aquí veo tu curiosidad que se pone en marcha para descubrir las razones de la petición susodicha. Podría darte cien o mil para que las adivinases, pero no puedo copiar a Madame de Sévigné, como lo haría en circunstancias parecidas uno que tú sabes. Te diré sencillamente que, como el abate Noirot temía que le cambiaran, Materne ha tenido la feliz idea de redactar una petición para que permanezca; hemos llevado a cabo juntos esta idea, la hemos redactado con mucho cuidado y luego, después de subir y bajar muchas escaleras y dado muchos pasos, nos hemos encontrado con 56 firmas, entre otras las de los dos hijos del prefecto[2], las del señor Tissot[3], del señor Péricaud, de tu papá, de los nuestros, de tus camaradas Ber, Carrel, Chenaux, Bureau, Onofrio, Pipon, etc… La petición ha sido luego bien y debidamente plegada, y bien patrocinada ha salido hacia París, donde será apoyada por un tío de Materne empleado en el ministerio, y… bien instalado. El abate Noirot no sabe nada de esto, y no lo sabrá. Su modestia hubiera protestado contra una tal iniciativa. ¡Qué hombre tan bueno!

El número de firmas hubiera sido mayor si la mitad de los camaradas no hubiese estado de vacaciones, como los Fortoul, los Huchard, los Balloffet, los Falconnet. Pero nos dicen que bastarán 56 firmas. Esperémoslo.

No has comprendido bien el sentido de mi última carta, mi querido amigo. Yo no te planteé principios sino conjeturas. Ni siquiera te he manifestado propiamente temores, sino dudas, y esas dudas las tengo aún: pues los hombres de visión larga (y el abate Noirot es uno de ellos) descubren ya el fin de todo eso. Es muy cierto que nos encontramos en circunstancias precarias, en una palabra: que el gobierno actual no está establecido sólidamente, que es un gobierno basado solamente en un estado de cosas transitorio. Abre la nueva Carta[4]: ¿qué encuentras en ella? ¿Sobre qué principio está fundada? ¿Sobre el derecho divino de la legitimidad? Nada de eso, pues no lo reconoce, pues se declara en contra abiertamente, porque en todos los discursos políticos se le trata de prejuicio viejo. ¿Sobre la soberanía del pueblo y el derecho a la libre elección? Aún menos, pues nos imponen a perpetuidad a Luis Felipe y sus descendientes, a nosotros y a nuestros descendientes, sin que éstos tengan el derecho de deponer a aquellos. ¿Cuál es, pues, el principio? Helo aquí, está ahí en palabras precisas: considerando la necesidad de las circunstancias. El gobierno actual se funda, pues, sobre un hecho, sobre el hecho de la necesidad, del Fatum; sobre un hecho, y no sobre un derecho. Ahora bien, el hecho es variable, relativo, particular; el derecho es eterno, absoluto, inmutable. Fundar un gobierno sobre un hecho es fundar un gobierno para un día. En consecuencia, el gobierno actual, expresión de un hecho relativo, contingente, es un gobierno mal asentado, y ya hay pruebas de ello en la triple división que subsiste en el estado. Los que sostienen el derecho divino de la soberanía del pueblo y los que sostienen el hecho de la necesidad del Fatum. Ahora bien, estos son los menos filósofos de todos, pues someternos al imperio del destino, de la fuerza de las cosas, es someternos al tiempo en que se alzaba al jefe sobre el pavés cuando había necesidad de ir a combatir, y se deshacían de él cuando se convertía en tirano. Del mismo modo, todos los filósofos que sostienen el nuevo orden de cosas se esfuerzan por buscarle un fundamento en el derecho, alegando a veces la soberanía del pueblo, otras veces la ilegitimidad del duque de Orleans. Pero el motivo secreto está en la Carta, y nuestros descendientes sabrán que, cuando se les imponía Luis Felipe y su raza, era porque se tenía miedo de algo peor. ¡El miedo es ciertamente una buena razón! Por lo demás, creo que, dentro de poco, tendremos una república[5], y que de la república saldrá algún hombre de genio que sabrá dominar el estado de cosas y llevarnos por el buen camino. Pero basta de política.

¿Sigues estudiando con dedicación tu filosofía? Lee con cuidado a Bossuet y a Descartes. Montesquieu no te conviene aún. L’Esprit des Lois es demasiado fuerte para ti, el resto es demasiado fútil y peligroso. Ánimo, sigue trabajando en nuestra obra. Recuerda que tienes en Lyon un buen camarada. Adiós.

Tu primo:

A.-F. Ozanam.

Este año no vamos al campo; la estación está ya muy avanzada. Mis respetos a tu mamá, mis recuerdos a tu hermana pequeña.

Fuente: Archives Société de Saint Vincent de Paul (copia). • Edición: LFO1, carta 22.

[1]*    Nombre dado al ministerio de Educación nacional, desde la Revolución Francesa hasta 1932.

[2]      Desde el 7 de agosto de 1830, el prefecto de Rhône fue Jacques Paulze d’Ivoy, que ejerció el cargo hasta el 14 de mayo de 1831.

[3]      Se trata, tal vez, de Claude-Joseph Tissot.

[4]*    Federico habla sobre la nueva Constitución que la Revolución de Julio de 1830 trajo consigo. El Rey ya no lo era por derecho divino, sino por voluntad de los franceses.

[5]*    La Segunda República francesa aún tardaría unos años en llegar.

Gobiernos en Francia, durante el periodo vital de Federico Ozanam:

—Primera República francesa: de 1792 a 1804.
—Primer Imperio francés: de 1804 a 1815.
—Monarquía de Luis XVIII (restauración borbónica): de 1815 a 1824.
—Monarquía de Carlos X: de 1824 a 1830.
—Monarquía de Julio (reinado de Luis Felipe I): de 1830 a 1848.
—Segunda República francesa: de 1848 a 1852.
—Segundo Imperio francés: de 1852 a 1870.

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