El testimonio de san Justino de Jacobis, un referente de Etiopía

Francisco Javier Fernández ChentoJustino de JacobisLeave a Comment

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Autor: Desconocido · Año publicación original: 2011 · Fuente: VIS - Vatican Information Service.
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Benedicto XVI recibió esta mañana (29 de enero de 2011) al rector y a los sacerdotes y seminaristas del Pontificio Colegio Etíope, con ocasión del 150 aniversario de la muerte de san Justino de Jacobis (1800-1860), patrono del colegio, que celebraron el pasado 31 de julio.

El Papa afirmó que «san Justino fue un digno hijo de san Vicente de Paúl, vivió de manera ejemplar su «hacerse todo para todos», especialmente al servicio del pueblo abisinio. A los 38 años fue enviado por el entonces Prefecto de Propaganda Fide, el cardenal Franzoni, como misionero en Etiopía, (…) donde instituyó un seminario llamado «Colegio de la Inmaculada».

«Aprendió el idioma local y promovió la tradición litúrgica secular del rito propio de aquellas comunidades, esforzándose también en una labor ecuménica eficaz. (…) Por su pasión por la educación, especialmente en la formación de los sacerdotes, con razón puede ser considerado el patrono de vuestro colegio, de hecho -continuó-, todavía hoy esta benemérita institución acoge a sacerdotes y candidatos al sacerdocio, sosteniéndolos en su preparación teológica, espiritual y pastoral».

El Santo Padre pidió a los sacerdotes que al regresar a sus comunidades de origen, o al acompañar a sus compatriotas que han emigrado al extranjero, supieran «suscitar en cada uno el amor a Dios y la Iglesia, siguiendo el ejemplo de sn Justino de Jacobis. Coronó su contribución fructífera a la vida religiosa y civil de los pueblos abisinios con el don de su vida, tras muchos sufrimientos y persecuciones. Fue beatificado por el Venerable Pío XII el 25 de junio de 1939 y canonizado por el Siervo de Dios Pablo VI el 26 de octubre de 1975».

«También para vosotros, queridos sacerdotes y seminaristas –dijo el Papa-, está trazado el camino de la santidad. (…) La santidad se sitúa en el corazón del misterio eclesial y es la vocación a la que todos estamos llamados. Los santos no son un adorno que recubre la iglesia desde el exterior, sino que son como las flores de un árbol, que revelan la vitalidad inagotable de la savia que circula en él. Es hermoso contemplar así la Iglesia, que asciende hacia la plenitud del «Vir perfectus»; en una continua y progresiva madurez, impulsada con dinamismo hacia el pleno cumplimiento en Cristo».

Benedicto XVI concluyó alentando a los que forman parte del Pontificio Colegio Etíope a «vivir con alegría y dedicación este importante período de formación, a la sombra de la cúpula de san Pedro: caminad con paso firme en el camino de la santidad. Sois un signo de esperanza, especialmente para la Iglesia en vuestros países de origen. Estoy seguro de que la experiencia de la comunión vivida en Roma os ayudará también a ofrecer una valiosa contribución al crecimiento y a la coexistencia pacífica de vuestras queridas naciones».
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