El señor Vicente visto por su secretario, Luis Robineau. Artículos 241 al 245

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Luis RobineauLeave a Comment

CRÉDITOS
Autor: Luis Robineau, C.M. · Traductor: Martín Abaitua, C.M.. · Año publicación original: 1995 · Fuente: Asociación Feyda.
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241. Conversión de su amo; confesión del campesino de Gannes.

El acto tan memorable, que realizó en Berbería, al haber trabajado tan fructuosamente en la conversión de su amo (de eso hemos habla­do ya varias veces), parece que no debe omitirse en este lugar, ya que fue en efecto de su celo, así como la confesión general que logró que hiciera el pobre moribundo, tanto de la vida del alma como de la del cuerpo, según lo dijo el mismo hombre después. Y esta conver­sión fue el motivo de la fundación de las misiones y de la Compañía.

Notas del P. Dodin:

Doble conversión en Túnez y en Gannes.

La conversión del convertido al Islam solamente la sabemos por la carta del 24 de julio de 1607, que llegó a manos del Sr. Juan Watebled, superior del Colegio de Bons-Enfants el mes de agosto de 1658 (Abelly, 1.17).

El renegado de Niza de Saboya (1.9/82) entró como penitente en el convento de los «Fate-ben-Fratelli» (1.11/83). La absolución de su apostasía se la había dado el 29 de junio de 1775 el Vice-legado en la iglesia de San Pedro. Con fecha del 29 de junio de 1775 los registros de las deliberaciones del cabildo de San Pedro mencionan incidentalmente la abjuración del 29 de junio de 1607 (Coste, M. Vincent 1, 53, n2 1). (Cf. Coste (P). «La abjuración del 29 de 1607» (Annales, 1936,p. 182).

242. Celo para hacer observar las Reglas.

Su celo también se dejó ver en lo que se refiere a nuestras Relgas, exhortando con mucha frecuencia a todos y a cada uno de la Compa­ñía, en general, a guardarlas exactamente.

Y un día dijo unas palabras importantes y de gran consuelo para quienes son exactos en guardar las Reglas: «Que quien las guarda con exactitud no perecerá nunca».

Notas del P. Dodin:

Observancia de las Reglas.

Entre el 31 de julio de 1634 y el 11 de noviembre de 1659, Vicente de Paúl repite doce veces la afirmación de Clemente VIII, que se dice estar dispuesto a canonizar al religioso que haya observado las Reglas (1X.9, 317. 468/28, 295, 426; X.288. 353, 365, 409, 423, 540, 593, 675/1X.880,932,942,976,987,1080,1123,1190; XI.80/775; E.959 sin fecha). El origen de esta afirmación no se conoce hasta el momento.

243. Aprecio de la Señora de Gondi por su celo.

El testimonio que la difunta Señora Generala de las Galeras da so­bre el Señor Vicente en su testamento expresa también que él tenía el espíritu de Dios muy provechosamente, porque después de que esta noble y virtuosísima Señora hubiera legado doscientas libras de renta vitalicia al Señor Vicente, y seiscientas libras para pagarlas de una vez, ordena en el mismo testamento a los Señores Hijos suyos, que sigan las santas enseñanzas del Señor Vicente, conociendo bien, si obran de ese modo, la utilidad que recibirán de ellas sus almas.

Notas del P. Dodin:

Aprecio del celo que sentía la Señora de Gondi.

Donación de una renta vitalicia de 200 libras de renta y 600 libras después de pagarla.

El testamento de la Señora de Gondi (A. N. bufete Fleury, antiguo bufete Turgis, fajo 26 n’i 90 impreso en Annales,1993, t,98,p.72-80; X.61 (ed. esp.), 25 de febrero, tarde, 1619).

Donación a Vicente de Paúl.

—1.500 libras tornesas.

—900 libras tornesas.

244. Alaban el celo del Señor Vicente en las misiones.

«¡Cuántas veces —decía un día a la Compañía hablando sobre el tema de la humildad— no habremos oído decir: «Bienaventurado el vientre que les ha llevado», cuántos aplausos y bendiciones en las misiones!».

Téngase en cuenta que aquí habla en general.

Notas del P. Dodin:

Intención no recogida por L. Abelly.

245. La falta de buenos actos puede ser una causa de condenación.

El celo de la gloria de Dios y de la salvación de las almas le hizo decir algunas veces que «la vida de un misionero debe ser la de un cartujo en casa y de un apóstol en el campo, y que también puede condenarse por no haber hecho el bien, como por haber hecho el mal».

Notas del P. Dodin:

Cartujos-misioneros.

12 de septiembre de 1631, a Francisco du Coudray (1.123/183): «Vivimos una vida casi tan solidaria en París como entre los cartu­jos… (Abelly, II.17).

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