El Señor Vicente relee su vida: Misionero

Francisco Javier Fernández ChentoVicente de PaúlLeave a Comment

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Autor: Bernard Kock, C.M. · Traductor: Máximo Agustín, C.M.. · Año publicación original: 2008.
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Siete largos años van ante todo a transcurrir, en la misma línea que los tres precedentes: misionar sólo en los pueblos de las tierras de los Gondi, y sin embargo de manera muy diferente. Entregado del todo a estas misiones a las pobres gentes de los campos, tengo ahora mi estilo bien personal, colaborando no sólo con otros sacerdotes, como lo hacen de tiempo inmemorial dominicos, franciscanos, capuchinos, jesuitas, oratorianos, pero también los laicos: la misión prepara así su asociación en Cofradía de Caridad que continuará el servicio de los pobres por mucho tiempo tras la partida de los misioneros. Desde febrero de 1618, en Villepreux, cerca de Versalles –tierra del Señor de Gondi- su Caridad se funda el 231. Después de Villepreux, fue Joigny, al sur de Sens, cuyo conde es el Señor de Gondi, sucediendo a su tío, el arzobispo de París, muerto en 1616. Algo al noroeste se encuentra Villecien y el castillo de Fey, tierra de Isabelle de Hennequin; llegué a conocer con ella y su familia, a su hermano Antoine, quienes ya me han visto cuando visitaban a su primo Alexandre en Clichy. Se hallan en proceso con los Gondi, por cuestiones de feudo. En el verano, se reconciliaban, y no osaré decir que yo tuve algo que ver en ello2. En lo sucesivo, fue Montmirail, en Champaña, después Folleville, Paillart, Sérévillers, cerca de Amiens, tierras de la Señora de Gondi. Y, progresivamente, fuimos a cantidad de otros lugares más. La Señora de Gondi participaba en las Misiones, preparando a las damas en el servicio de los pobres. En todas partes, su firma aparece en las actas de establecimiento de las Caridades, y ella trabajaba en ellas en cada lugar donde la familia venía a residir3.

En estas misiones, me encontraba a veces con Hugonotes –como se designaba entonces a los protestantes. En Montmirail, por ejemplo, en 1620 uno de ellos me objetó que la Iglesia católica no puede ser la verdadera, porque sus sacerdotes abandonan a los pobres para amontonarse en la ciudad… El año siguiente, en Marchais –pueblo vecino- al ver los progresos de los pobres campesinos y de los niños, volvió a la Iglesia católica. Aquello me afirmó más en mi elección de ir a los pobres del campo4. Pero el Señor de Gondi era General de las galeras, y pensáis bien que yo no había esperado lograr poder acercarme a los forzados, darme cuenta del modo que se los trataba, y buscar poner remedio. Por eso, el 8 de febrero de 1619, yo era nombrado por el rey Capellán General de las Galeras5.

Pero volvamos atrás un poco. En noviembre de 1618, Monseñor Francisco de Sales, obispo de Ginebra –ocupada por los Calvinistas – y residiendo en Annecy, había llegado a París, cuando yo misionaba en Montmirail6. Cuando regresé a París a último de diciembre de 1618, pude por fin llegar a conocerle, y muy pronto tuvimos conversaciones de toda confianza y muy profundas.

«Yo me he sentido verdaderamente honrado con frecuencia por su familiaridad […] Él recibía a toda clase de gente […] acomodándose a la capacidad de cada uno […] Su dulzura y su bondad se desbordaban sobre los que eran favorecidos con sus conversaciones, y yo lo fui».

Y más tarde, al acordarme de él, me decía: «Qué bueno eres, Dios; Dios mío, qué bueno eres, pues hay tanta suavidad en Monseñor Francisco de Sales, tu criatura!»7

El 6 de abril de 1619, la Madre Jeanne-Françoise Frémiot de Chantal llegaba también a París con algunas religiosas de la Visitación, para fundar allí un convento, inaugurado el 1º de Mayo con Francisco de Sales. Éste presentaba al arzobispo, como primer superior eclesiástico de las Visitandinas, al párroco de Saint Jacques de la Boucherie, Charles de la Saussaye8. Y el 13 de septiembre de 1619, Francisco de Sales dejaba París. No volvería más, pero seguimos en relación hasta su muerte en 16229. Charles de La Saussaye murió en diciembre de 1621 y fue de acuerdo con Francisco de Sales como la Madre de Chantal me propuso al Obispo de París al principio de 1622, para ser el superior eclesiástico del convento de París. La Madre de Chantal partió para Annecy el 22 de febrero de 1622, pero yo mantenía relación con ella, hasta su muerte, el 13 de diciembre de 1641.

Entre tanto, yo había seguido las misiones en los campos y me había ocupado de los galeotes, en particular en Marsella. En septiembre de 1621, al regresar, yo creo de Marsella, había hecho una etapa en Mâcon, alojándome en los Oratorianos. Desde 1610 existía en Mâcon una asociación comunal de socorro a los pobres, la Limosna, fundada por el canónigo Chandon, decano del Capítulo. Tan generosa como el Ayuntamiento, se sentía obligada con las gentes, en invierno, a socorrer a los miserables, esto atraía de lejos a los vagabundos y menesterosos, convertidos en invasores y exigentes…Andaban lejos de la organización rigurosa de mis Caridades. Me arriesgué a hablar y proponer un poco fr orden e incluso de severidad. Comenzaron a reírse de mí, luego el ayuntamiento, por un lado, y el Capítulo por el otro, lo discutieron, y finalmente, el 17 de septiembre, adoptaron mis propuestas. La organización que yo proponía no fue tenida como competidora, sino como un avance sobre la Limosna, sobre la propuesta del Canónigo Chandon, y aquello se convirtió en «la Caridad de la Limosna», diferente de mis Cofradías de Caridad en que no se dirigía sólo a los pobres sino a todos los pobres, y estaba bajo los auspicios del Ayuntamiento. Qué hermoso ejemplo, este Canónigo Chandon quien, lejos de ver en mí a un rival, ha aceptado la colaboración… Y desde la semana siguiente, participó él mismo en la visita de los barrios pobres, descubriendo la miseria de las niñas entregadas a la prostitución con todos los riesgos de epidemia… Podía ya reemprender mi camino, a finales de mes, hacia París10.

Encontrar sacerdotes para trabajar conmigo en estas misiones no era siempre cosa fácil, llegaba a convertirse en un problema. Había que asegurar la continuidad. El ideal era confiárselas a una Congregación. Jesuitas, Oratorianos, y otras. Informados, se negaron. Finalmente, una solución se imponía: instituir nosotros mismos una asociación de sacerdotes… El Señor y la Señora de Gondi lo pensaban… la idea me seducía… Pero ¿era ésa la voluntad de Dios?

«Hice un retiro, en Soissons, para conseguir la gracia de no verme más en estos apuros y esto me fue concedido…» 11

Entonces, viendo que yo no buscaba ya mi propia satisfacción sino tan sólo la voluntad de Dios, manifestada por el pensamiento de mis nobles protectores, me ha parecido que podía aceptar su propuesta de aceptar una casa donde podría vivir una pequeña comunidad de sacerdotes. Sin embargo, había que darle vida… y por lo tanto el problema de las rentas se planteaba de nuevo. En este fin de año de 1623, consigo de roma mi nombramiento de prior de Grosse Sauve, al sur de Langres. Para poder tomar posesión sin esperar ir allí yo mismo, hago establecer una procuración, el 7 de febrero de 1624, para que un hombre de Langres pueda ir12. Ay, ¿saldré alguna vez de mis errores de cálculo? Resulta que desde el 22 de junio de de 1623, el obispo de Langres había unido este priorato a la comunidad del Oratorio de Langres que él había llamado a su diócesis en 1616! Ni Roma, supongo, ni yo, conocíamos esta atribución. Era mejor retirarme, pero ello arriesgaba de todas las maneras ponerme en posición delicada con el Señor de Bérulle, si se enteraba… Incluso si había ya un proceso para este priorato entre el obispo y un capítulo13. Por suerte, durante este tiempo, los Gondi se habían ocupado en buscarnos una casa, de manera que, tres semanas después de esta procuración, el 1º de marzo de 1624, soy nombrado principal del viejo Colegio de los Bons-Enfants, viejo edificio en bastante lastimoso estado14.

En 1624, Las galeras estaban aún en Burdeos, para poner a punto las embarcaciones, las tripulaciones y la chiourme que designaba a los galeotes, después de una acción contra los Protestantes de La Rochelle en el otoño de 1622. Yo debía partir al punto para una misión a los galeotes. Firmé pues una procuración a uno de mis primeros compañeros de misión para que tomara posesión: era Antoine Portail, ya conocido en Clichy15. Salí pues para Burdeos, dando la misión, como cada vez –no ya solo, sino con algunos sacerdotes y religiosos, en particular jesuitas16.

 «Me había dejado persuadir para ir a ver mi país y a mi familia…»

Sentí tanto dolor al dejar a mis pobres parientes que no hice más que llorar por todo el camino, y casi sin cesar. A estas lágrimas sucedió el pensamiento de ayudarles y colocarlos en mejor situación, dar a uno esto, a la otra aquello. Mi espíritu enternecido les repartía así lo que yo tenía y lo que no tenía…Tres meses anduve con esta pasión importuna de favorecer a mis hermanos y a mis hermanas…Pedía a Dios que me librara de esta tentación… y, aunque hayan estado viviendo de limosna y lo estén todavía, me ha concedido la gracia de encomendarlos a su Providencia»17.

Yo no los he abandonado a pesar de todo: mientras vigilaba para no usar para ellos los bienes de los pobres, he ayudado a la Providencia, encontrándoles bienhechores, como al canónigo Jean de Fonteneil, de Burdeos, Charles du Fresne, secretario de la reina Margot, luego del Señor de Gondi, al canónigo de San Martín, de Dax, al marqués de Poyanne, gobernador de Dax… Incluso he ido en una ocasión a pedir la limosna a la Señora de Maignelais, hermana del Sr. de Gondi, para uno de mis sobrinos que había venido a verme a París y que no tenía ni para el viaje de vuelta18.

A finales de este año de 1624, o quizás a primeros de 1625, una joven viuda, Luisa de Marillac –Señorita Legras- por el nombre de su marido, comenzó a confiarme su vida espiritual y los problemas de la educación de su hijo19 («Señora» estaba entonces reservado a las mujeres de señores). Ella era muy piadosa, visitaba desde hacía mucho a los pobres, ella también se había encontrado con Francisco de Sales, luego con su amigo, Monseñor Camus.

Un año después de la atribución del Colegio de los Bons-Enfants, el 17 de abril de 1625, el Señor y la Señora de Gondi materializaban nuestro sueño: asegurar la perennidad de las misiones a los pobres, invirtiendo ellos mismos una fundación en dinero, no más de 16 000 libras, como la Señora había pensado en un principio, pero de más de 45 000 libras, a nombre de nuestra «piadosa asociación de algunos eclesiásticos20» Necesitábamos todavía encontrar compañeros… Por el momento, no había aún estables más que el Sr. Antonio Portail. Pero ya era hora! De salud frágil, gastada por su entrega durante las misiones desde hacía 8 años, la Señora de Gondi fallecía dos meses más tarde, el 23 de junio de 162521. Nunca olvidaré la parte que ella ha tenido en el origen de la Misión al servicio de los pobres, lo mismo que a su marido. Ella es verdaderamente «nuestra fundadora»22.

El lunes 20 de octubre de 1625, yo recibo una suma de dinero, ante notario23. El contrato de fundación estipulaba que me quedara en su misión, pero el Señor de Gondi comprendió que yo debía animar en cada lugar al grupo de misioneros que iba a formarse, y yo me fui a residir a los Bons-Enfants, hacia noviembre de 1625. El Señor de Gondi, por su parte, se había entregado poco a poco a Dios de tal manera que entró en el oratorio el 6 de abril siguiente, 1626, para ser sacerdote24. En los Bons-Enfants, con Antonio Portail, nos unimos a un buen sacerdote, concediéndole 50 escudos al año, y «nos íbamos así los tres a predicar y dar la misión de pueblo en pueblo. Al salir, le entregábamos la llave a alguno de los vecinos o nosotros mismos les pedíamos que fueran a dormir por la noche en la casa. Entretanto yo no tenía para todo más que una sola predicación, que cambiaba de mil formas: era del temor de Dios…Y Dios… dio algunas bendiciones a nuestros trabajos; al verlo, algunos buenos eclesiásticos se nos juntaron y pidieron estar con nosotros»25. De los que llegaron, tres sólo, un año después, consintieron quedarse conmigo en comunidad.

Así las cosas, los sucesos políticos seguían su curso. Richelieu, obispo de Luçon, metido en las esferas de la política a partir de 1615 por la reina madre, hecho cardenal el 5 de septiembre de 1622, había sabido hacerse indispensable al joven Luis XIII. Ya en el consejo del rey el 29 de abril de 1624, él era la cabeza apenas cuatro meses más tarde, el 13 de agosto…. Era él quien iba a dirigir la política de Francia, y yo no sabía aún cuántas cosa tendría que tratar con él. Un año después de nuestro contrato de fundación, nuestra comunidad tomaba forma –el 4 de septiembre de 1626- por el Acta de Asociación de los tres misioneros, el fiel Antonio Portail y dos sacerdotes de la diócesis de Amiens: François du Coudray y Jean de la Salle, que seguían conmigo, «para vivir juntos en forma de Congregación, Compañía o Cofradía, y emplearnos en la salvación del pobre pueblo de los campos»26. Y como no me olvidaba por la pobreza de mis hermanos y hermanas, aquel mismo 4 de septiembre, ante los mismos notarios del Châtelet de París –Saulnier y Charles- les hacía entrega de mi pequeña parte de los bienes, «tanto muebles como inmuebles paternos»27. Fue en el transcurso de este año cuando renunciaba al curato de Clichy a favor de Jean Souillard, por el precio de cien libras turnesas de pensión que deberá entregarme durante cuatro años28. Podéis ver que yo no regalaba nada todavía, pero era la costumbre: una especie de salario por el beneficio que sacaba de esta cesión de las rentas del curato… Además, ahora, era para las misiones a los pobres.

Hasta el año siguiente, el 8 de junio de 1627, nuestro nombre no se precisará «Sociedad o Comunidad de los Sacerdotes de la Misión», después simplemente «Congregación o Sociedad de la Misión».

  1. Cf. S. V. XIII.
  2. Cf. S. V. XIII, .Para los Gondi: Refer.
  3. Cf. S. V. XIII,.
  4. Cf. S: V. XI, 34-37; E. S. 898-902.
  5. Cf. S. V. XIII, 55-566.
  6. M. V. I, 157-158.
  7. S. V. 67-68, 72, 78-79. El P. Coste lo ha dado en latín tan sólo.
  8. Cf. M. V. I, 159-160.
  9. M. V. I, 159-163.
  10. Arxch. Dep. de Saône-et-Loire, S. V. XIII, no da más que una débil parte de los documentos, y el relato del abate Laplatte, pp. , y él mismo posterior y en parte erróneo, y además según una copia que ha maltratado el original, que se encuentra en la Bibl. Municipal de Mâcon.
  11. S. V. II, 247.
  12. M. V. I, 171-172. La procuración, Arch. Nac. está en S. V. XIII, 56-57.
  13. Ann. Nº 106-107, 1941-42, p. 265-268.
  14. Ab. I, ; Coll. I, 113; M. V. I, 173. Se habían hecho trabajos todavía en (Arch. Nac.), pero muchos edificios parisienses, aparte de la fachada o incluso de solo el pórtico, de piedras labradas, eran de albañilería delgada y mala, y hasta de adobe, y por lo tanto poco resistentes.
  15. Arch. Nac.; publicada en S. V. XIII? o copia en los Arch. C. M. París?
  16. M. V: I, 147-148, Arch. de Gironde, copia en los Arch C. M. París.
  17. S. V. XII, 219, 2 de mayo de 1659; E. S. 637.
  18. Cf. S. V. I, 491; IV, 535; V, 567; IV, 321; I, 90-91; Ab. III, 292.
  19. M. V. I, 215-221, 224.
  20. S. V. XIII, 198.
  21. M. V. 176 131.
  22. S. V. III, 399.
  23. S. V. XIII, 60-61.
  24. M. S. 177-178.
  25. S. V. XII, 8.
  26. S. V. XIII, 204.
  27. S. V. XIII, 62.
  28. Original desaparecido, en él se hace referencia en un recibo del 27 de julio de 1630, citado en su fecha. Véase L. Brétaudeau: Fin de un error histórico. San Vicente de Paúl trece años párroco de Clichy, de 1612 a 1625, Clichy, in-12, s. E. S. ; y P. Coste: «San Vicente de Paúl, párroco de Clichy», en Revue de Gascogne, junio de 1912, p. 241-256; P. Coste: M. Vincent, le grand saint…, I, p. 78, nota 1.

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