El Mensaje Vicenciano en nuestros centros educativos: realidades y perspectivas de futuro

Francisco Javier Fernández ChentoJuventudLeave a Comment

CRÉDITOS
Autor: María Ángeles Infante, H.C. · Año publicación original: 1986 · Fuente: XIII Semana de Estudios Vicencianos, Salamanca.
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El objetivo de la presente comunicación es dar respuesta a la pregunta: De hecho, ¿nuestros Colegios funcionan como cauces eficaces de transmisión del mensaje evangélico vicencia­no a la juventud de hoy?…

Por la comunicación anterior, comprobamos que a nivel de principios, la Institución Colegio es un cauce válido y eficaz para la transmisión del mensaje vicenciano, pero… los hechos, la realidad de cada día, ¿demuestran esta afirmación?…

Para dar una respuesta correcta a esta cuestión, debería­mos disponer de datos de todos los Colegios de España sobre realizaciones concretas en los aspectos pedagógico, educativo, organizativo, convivencial y pastoral. El ideal para preparar el presente trabajo, hubiese sido conocer y estudiar a fondo el plan del curso 84-85, el proyecto educativo y el Reglamento de Régimen Interno de cada Centro con las correspondientes evaluaciones realizadas por la Comunidad de cada Centro. Así podríamos haber obtenido datos y resultados constatables. Dada la premura de tiempo con que se nos ha pedido esta comunicación ha sido imposible contar con ese material. Por esta razón yo me he limitado a estudiar las líneas de acción de nuestro Proyecto Educativo marco, elaborado por la Comi­sión interprovincial de Centros Educativos vicencianos que en coherencia perfecta con los objetivos y el carácter propio de la Escuela Vicenciana, señala las pautas a seguir para hacer de nuestros Colegios cauces válidos y eficaces de transmisión del mensaje vicenciano.

A la luz de estas líneas de acción, de la realidad que yo vivo en el Colegio donde estoy y de los Colegios que conozco, he tratado de contrastar actividades, realizaciones y experiencias para dar una respuesta lo más aproximada posible a la rea­lidad.

Después de clasificar y resumir las líneas de acción según los aspectos básicos de la tarea docente, trato de ofrecer los datos conocidos en torno a ese aspecto concreto y seguidamen­te hago una reflexión sobre el tema tratado.

1. En lo pedagógico

  • Optar en el proceso educativo por una metodología activa y creativa clara y sencilla, de forma que el educador se haga asequible al alumno y se adapte a sus circunstancias con­cretas (4.2.3.).
  • Utilizar todos los medios pedagógicos necesarios para una educación de calidad, cuidando un ambiente de austeridad y sencillez en instalaciones, mobiliario, ornamentación, etc. (4.2.4.).
  • Promover constantemente una actualización adecuada del profesorado para dar respuesta a las exigencias culturales y pedagógicas de una sociedad en cambio (5.2.2.3.)
  • Presentar el Mensaje cristiano a los alumnos según la teología actual y con los medios más apropiados de una pedagogía catequética renovada (2.2.3.)
  • Tratar de reducir las diferencias de origen social y las que provienen de sistemas competitivos (3.2.1.)
  • Poner al alumno en contacto con las realidades del entorno que le permiten conocer y valorar el trabajo, dedicación, esfuerzo y cualidades de las personas que le son próximas y prestan un servicio a la comunidad humana (3.2.7.)
  • Programar actividades que capaciten al alumno para inter­pretar y criticar las distintas informaciones que recibe, a fin de que aprenda a juzgar adecuadamente los acontecimien­tos sociales, políticos, culturales y religiosos (3.2.8.)
  • Establecer de modo desinteresado, formas de recuperación para los alumnos que necesiten una atención especial (4.2.1).

Como vemos, por la lectura que acabamos de hacer, las líneas de acción en el aspecto pedagógico, tienden a las siguien­tes metas:

  • Opción por una metodología activa y creativa
  • actualización del profesorado
  • actualización de nuestra pedagogía catequética
  • eliminación de sistemas competitivos
  • contacto con el entorno y ambiente en que se vive
  • actividades que ayuden a adquirir un sentido crítico
  • formas de recuperación de modo desinteresado.

Realidades

La actualización pedagógica, a nivel de metodología activa y creativa, uso de medios modernos y actualización del profe­sorado, es una conquista conseguida en la mayoría de nuestros Centros: cursillos de mentalización, jornadas de reflexión, encuentros para intercambiar experiencias…, Se encuentra al­guna reticencia, más en el personal seglar que en religioso, sobre todo cuando llevan muchos años trabajando en el centro y falta inquietud y deseos de renovación.

Por lo que se refiere a la actualización en pedagogía religio­sa y catequética, se ha realizado un gran esfuerzo por organi­zar en casi todos los Centros el Departamento de Educación en la Fe y hacer que la mayoría de los profesores que imparten Religión estén en posesión del DEI (Declaración Ecleciástica de Idoneidad).

En relación con la reducción de diferencias de origen social, y las que provienen de sistemas competitivos, es de reconocer cómo muchos centros, en estos últimos años y en coherencia con el ideal vicenciano de servicio a los Pobres, han abierto sus puertas a toda clase de alumnos, especialmente a los más necesitados. También en la mayoría de los Colegios se han eliminado sistemas competitivos propios de épocas pasa­das, como el colocar a los alumnos en clase por la puntuación académica, etc… En algunos centros, pocos, para fomentar el estímulo y eliminar la competitividad se están haciendo expe­riencias en los Proyectos de clase elaborados de mutuo acuerdo y en clima de diálogo y confianza por los propios alumnos y el tutor. Por ejemplo:

  • ayudar los más inteligentes y estudiosos a los menos dotados
  • campaña: “sé algo bueno de ti”.

En cuanto al contacto con el entorno, muchos Centros han realizado actividades de exploración, observación, estudio y valoración de todo lo relacionado con el barrio o pueblo, visitas a diferentes instalaciones comerciales, artesanales, agropecuarias, etc…

Por lo que se refiere a la capacidad crítica, creo que todavía nos queda mucho camino por recorrer. Hemos programado sesiones de forum sobre programas de T.V., películas, libros, comentarios sobre hechos etc…, pero, ¿dedicamos el tiempo suficiente a estas actividades?… ¿Estamos convencidos de la importancia que tiene para la vida una capacidad crítica bien orientada?… Hay muchos jóvenes pasotas que han pasado por nuestros Centros. ¿Cómo les hemos enseñado a “no pasar”? ¿qué hemos hecho para que su capacidad crítica esté orientada hacia el bien? ¿qué estrategias hemos empleado para atraerles y hacer que sus juicios de valor tengan un contenido humano y cristiano?…

La recuperación de forma desinteresada es otro de los logros en la mayoría de nuestros Colegios. Pero al tocar este tema debiéramos preguntarnos: ¿qué podemos hacer en nues­tra tarea docente para reducir el fracaso escolar?… Es más eficaz eliminar el fracaso que fomentar la recuperación.

Pistas de futuro

Seguir avanzando en la línea de la actualización pedagógi­ca hacia una metodología activa y creativa, conscientes de que nuestros Fundadores querían una Escuela Vicenciana de calidad.

Continuar el esfuerzo realizado en la preparación doctrinal y catequética.

Dedicar tiempo a programar y organizar actividades que fomenten y orienten la capacidad crítica de nuestros alum­nos.

2. En lo educativo

El Proyecto Educativo marco señala:

  • Ofrecer a través de la programación y cauces pedagógicos un sistema coherente de valores que aseguren al alumno la asimilación progresiva de los mismos (3.2.10.).
  • Presentar al alumno testimonios vivos en valores humanos y cristianos que le sirvan de modelos de identificación (3.2.9.).
  • Potenciar en el Centro la orientación escolar y profesional para que el alumno descubra sus posibilidades y sea capaz de hacer con acierto su elección vocacional y profesional (3.2.4.).
  • Organizar conferencias, mesas redondas, campañas de sen­sibilización que enriquecen al alumno en la formación de sus criterios (3.2.3.).
  • Ofrecer ayuda a toda necesidad que se descubra en la labor tutorial o en otros encuentros (4.2.2.).
  • Realizar actividades extraescolares que faciliten al alumno el desarrollo integral de su personalidad (5.2.2.4.).
  • Fomentar grupos que cultiven de un modo especial, las tradiciones, el folklore y la cultura regional en actividades extraescolares (6.2.4.).

Las líneas señaladas tienden a las siguientes metas:

  • conseguir una educación basada en valores
  • orientación vocacional y profesional bien realizada, en sintonía con las posibilidades del alumno
  • oferta de ayuda a los alumnos que la necesiten
  • programación y organización de actividades extraescolares integrando en ellas las tradiciones y el folklore regional.

Realidades

En torno a la educación basada en valores, todos los Centros han hecho un esfuerzo por orientar la educación que imparten en este sentido. Algunas provincias, ya desde el verano de 1982 vienen realizando jornadas de mentalización periódicas para sus profesores, antes de comenzar el curso escolar. Además en agosto de 1982 se hizo un estudio sobre el tema, cuya síntesis fue publicada en Anales. Algunos Centros tuvieron este estudio como material de reflexión a lo largo de todo el curso 82-83. Otros Centros, pocos, han elaborado como material de reflexión para las Tutorías, folletos con esquemas de trabajo sobre los valores propios de la escuela vicenciana: respeto, justicia, solidaridad y fraternidad, senci­llez, alegría… Con motivo de las campañas del DOMUND, NAVIDAD, HAMBRE, VOCACION Y MISION, en todos nuestros centros se organizan charlas, proyecciones, mesas redondas, festivales, marchas, celebraciones, etc. que fomen­tan la solidaridad y fraternidad.

Por lo que se refiere a la orientación, tengo la impresión de que nos queda mucho por hacer: pocos colegios, entre los nuestros, tienen bien organizado el Departamento de orienta­ción; en bastantes Centros todavía no está institucionalizada la entrevista periódica tutor-alumno y tutor-padres; muchos ca­recen de los instrumentos más elementales de orientación: fichas de observación, fichas de seguimiento,… psicólogo, etc…

El estilo vicenciano se hace más patente en la oferta de ayuda. Es común en nuestros centros la preocupación e interés por nuestros alumnos cuando estos sufren alguna desgracia familiar, en casos de enfermedades notorias, etc… No sé si nos preocupamos en el mismo grado cuando se trata de otras necesidades: morales, psicológicas…

En la cuestión de actividades extraescolares y grupos que cultiven las tradiciones, el folklore, etc… también creo que nos queda mucho por hacer ¿cuántos grupos de teatro organizados funcionan en nuestros Colegios?… ¿qué grupos de bailes regio­nales, canciones populares… tenemos? Hay sectores interesa­dos en la juventud y no precisamente desde la perspectiva del evangelio, que están poniendo sumo empeño en “coger” a los jóvenes y adolescentes por este lado. Creo que en este momen­to nuestros Colegios deberían abrirse más a este tipo de actividades.

Pistas de futuro

  • Caminar con paso firme por una educación basada en valores
  • poner verdadero empeño en mejorar la orientación profe­sional y vocacional de nuestros alumnos
  • hacer todo lo posible por meterse en la organización de actividades extraescolares que ocupen el tiempo libre de jóvenes, adolescentes y niños integrando las tradiciones populares sanas y el folklore regional.

3. En lo organizativo

El Proyecto educativo ofrece las siguientes pautas:

Dentro de la organización general del Centro y de la programación académica del mismo, la acción pastoral tiene un carácter prioritario en cuanto a personas, medios y tiempos (2.2.1.).

Potenciar estructuras de organización que faciliten la parti­cipación y la coordinación entre los distintos estamentos de la Comunidad EduCativa: Consejo de Centro, Junta Eco­nómica, Departamentos, Equipos de Ciclo, Equipos de nivel… (5.2.1.8.).

Esforzarse por responder adecuadamente a las necesidades educativas de la zona, dentro de las posibilidades del Cen­tro (6.2.1.).

Colaborar en la promoción social y cultural del entorno, a través de los departamentos, instalaciones y medios de que se dispone en planes coordinados de acción social, cultural y pastoral (6.2.2.).

Poner los medios adecuados para potenciar el uso y vigen­cia de la lengua vernácula y costumbres del país (6.2.3.).

Las metas a conseguir en este aspecto, pueden resumirse así:

  • carácter prioritario de lo pastoral
  • colaboración y participación de todos los miembros de la Comunidad Educativa en las estructuras de organización
  • colaboración en la promoción social y cultural del entorno.

Realidades

En muchos centros, dentro de la organización general, es un hecho la dedicación de las personas más preparadas y de los mejores medios al Departamento de Educación en la fe y actividades pastorales. Pero también es un hecho cierto que todavía existen algunos centros que no tienen organizado el Departamento de Educación en la fe. En otros la religión se inserta dentro de las últimas horas del horario escolar, cuando ya los alumnos están cansados. Realmente, ¿podemos afirmar que en todos nuestros Centros la acción pastoral tiene un carácter prioritario?… ¿Qué decir de los viajes de fin de curso en 8.° de EGB sacrificando la asistencia a convivencias de tipo pastoral, campamentos y encuentros de J. M. V  ?  Estos hechos, ¿son signo de que damos preferencia y prioridad a la acción pastoral?… ¿Qué horario dedicamos en algunos centros, a los grupos de J. M. V., los más apropiados para los jóvenes o el que a nosotros nos causa menos molestia?…

Por lo que se refiere a la colaboración y participación de todos los miembros de la Comunidad Educativa en la organi­zación, también creo que nos queda bastante por hacer. He­mos de tener en cuenta que la participación es un valor muy actual y que en algunos casos, falta preparación para asumirlo con responsabilidad. Hasta hace pocos años con la LOECE (1980) no había nada legislado sobre la participación dentro de la Comunidad Educativa Escolar. Esta ley fijaba algunas estructuras de participación: el Consejo de Centro, la Junta Económica, los Departamentos didácticos… Por primera vez se reglamentaba la participación de los padres, profesores, alumnos y personal no docente en la marcha y organización del colegio. Hoy la LODE señala cauces más amplios de participación.

La realidad de nuestros Centros en este aspecto es pobre. Nos faltan experiencias de participación responsable y eficaz. Tenemos establecido el Consejo de Centro, la Junta Económica, los Departamentos a nivel legal, pero, ¿todos los miembros de estos órganos de participación, qué hacen en la realidad?… ¿en cuántos colegios nuestros funciona el Consejo de alumnos y los consejos de clase?… ¿en cuántos centros está organizado el Consejo de Tutores?… La LODE prevé las Asociaciones de Alumnos en cada Centro. ¿Qué pasos hemos dado para res­ponder al tema del Asociacionismo juvenil?… ¿Qué niveles de participación tiene la APA en nuestros centros?… Recordemos cómo nuestros Fundadores incorporaron a los seglares para participar de lleno en la organización de las cofradías de la Caridad. ¿Cómo actuarían hoy?… Creo que sabrían correr el riesgo de la participación.

En relación con la colaboración en la promoción social y cultural del entorno hay experiencias bastante enriquecedoras:

  • Centros con escuela nocturna para adultos (alfabetización, obtención del Título de Graduado Escolar, manualida­des…).
  • Centros que han organizado la ayuda a domicilio para los ancianos necesitados del barrio.
  • Centros que en colaboración con el Ayuntamiento han organizado la integración de grupos de gitanos escolarizán­dolos.

Pistas de futuro

  • Esfuerzo continuo por conseguir prioridad para la acción pastoral.
  • Seguir avanzando por el camino de la participación y colaboración a todos los niveles.

4. En lo convivencial

  • Organizar actividades conjuntas entre las distintas clases y grupos del mismo Centro y con otros Centros que lleven a cultivar un espíritu solidario y universal (3.2.6.).
  • Buscar ocasiones de diálogo y relación personal entre los alumnos, padres y profesores, aprovechando las evaluacio­nes, entrevistas y otras circunstancias escolares para conse­guir un mayor acercamiento y una comunicación más humana (3.2.5.).
  • Aprovechar las fiestas escolares y acontecimientos locales para organizar actos de convivencia que favorezcan las relaciones humanas de toda la Comunidad Educativa (3.2.2.).
  • Promover encuentros, convivencias, retiros etc. de modo que el profesorado seglar y religioso pueda profundizar y expresar comunitariamente su vivencia cristiana (2.2.3.4.). Organizar encuentros, convivencias, retiros, etc., para los alumnos con el fin de que puedan ahondar en su experien­cia religiosa (2.3.2.5.).
  • Fomentar encuentros de padres de alumnos a través de APA y especialmente de las Escuelas de padres en orden a una vivencia cristiana comprometida (2.2.3.6.).

Las metas a conseguir en este aspecto quedan bien marca­das en las anteriores líneas de acción:

  • espíritu solidario y universal en nuestros alumnos y en el personal que colabora con nosotros
  • estimar y valorar el diálogo y la relación personal como medio indispensable de acercamiento y comunicación
  • buscar ocasiones de encuentro, aprovechando todas las circunstancias favorables, especialmente las fiestas escola­res y locales.

Realidades

Podemos afirmar sin temor a equivocarnos que todos los Colegios de la familia vicenciana tenemos múltiples experien­cias de organización de encuentros y convivencias entre alum­nos, entre profesores, con el personal colaborador no docente, con padres, con otros centros…, pero no podemos deducir de estos hechos que nuestros alumnos y el personal que trabaja y colabora con nosotros tenga espíritu solidario y universal. ¿Qué porcentaje de nuestro alumnado elige una profesión con una proyección de servicio hacia los demás, como A.T.S., Asitente Social, Magisterio, etc…? ¿Qué motivaciones les indu­cen a elegir carrera? ¿Qué signos de solidaridad se dan de forma habitual en las relaciones de unos alumnos con otros? ¿Qué signos de solidaridad proyectan hacia los pobres?… Por falta de datos no podemos dar respuesta exacta a esos interro­gantes, pero de los hechos que constatamos en nuestra expe­riencia diaria podemos concluir que nos queda mucho camino por recorrer. Quizá nuestros alumnos estén necesitando testi­gos vivientes al estilo de Vicente de Paúl o de Luisa de Marillac. Recordemos que el educador educa más con lo que es, con lo que vive, que con lo que enseña.

Por lo que se refiere al cultivo del diálogo y la relación personal como medio indispensable de acercamiento y comu­nicación, hay centros que lo hacen muy bien. Pero en otros, bastantes, las múltiples ocupaciones que tenemos nos hacen ir siempre de prisa, mirando constantemente al reloj, sin tiempo para el diálogo, para preguntar e interesarse por la persona, por su situación, sus éxitos, sus dificultades. De los Centros que conozco puedo constatar que allí donde hay calor y se cuida la relación personal, el diálogo y la convivencia, la acción pastoral es más rica, abundan los grupos de J.M.V., hay entusiasmo juvenil y compromiso, salen vocaciones para la vida religiosa…

En relación con la valoración de las fiestas como ocasiones de encuentro, conozco experiencias interesantes: en uno de nuestros Colegios era nula la asistencia de los padres a las charlas, entrevistas y encuentros. Se organizaron fiestas por niveles con diversos motivos: Navidad, día del padre, día de la madre, día de la familia… A través de estas fiestas, se ha logrado la asistencia de los padres, comunicación con ellos, interés y hasta la participación de un grupo, no muy numero­so, en la celebración de la Pascua de Resurrección y en la de Pentecostés.

Pistas de futuro

  • Continuar cuidando con esmero la convivencia a todos los niveles
  • seguir organizando encuentros, convivencias y retiros sin cansarse
  • cuidar más y mejor el diálogo y la relación personal
  • agudizar la creatividad y el ingenio para organizar fiestas que atraigan e integren a todos los miembros de la Comu­nidad Educativa.

5. En lo pastoral

El Proyecto Educativo marco deja bien claro que en la Escuela Vicenciana la acción pastoral, dentro de la organiza­ción y programación general del Colegio, tiene un carácter prioritario (2.2.1.).

  • Dada la pluralidad en la vivencia y en la expresión de la fe, el Centro procurará respetar el ritmo de crecimiento en la fe de cada persona (2.2.2.).
  • El Departamento de Educación en la fe debe animar a toda la Comunidad Educativa para que forme una verdadera Comunidad cristiana (2.2.3.1.).
  • El Deparatamento de Educación en la fe debe programar, animar y coordinar la Enseñanza Religiosa Escolar a todos los niveles (2.2.3.2.).
  • Organizar la Acción Pastoral teniendo en cuenta las orien­taciones de los Organismos de Pastoral Diocesana y de los equipos directivos nacional y provincial de J. M. V. (2.2.3.3.).
  • La maduración de la vivencia cristiana culmina en la celebración de los sacramentos. La Comunidad celebra con especial interés la Penitencia y la Eucaristía (2.2.4.).
  • El Centro irradia su vida y actividad cristiana con apertura y solidaridad a las necesidades del entorno (2.2.5.).

Todas estas líneas de acción van encaminadas a:

  • hacer crecer en la fe a los alumnos, respetando el ritmo de cada persona
  • la organización del Departamento de Educación en la fe y acción pastoral como instrumento básico en la pastoral del Centro
  • la celebración de los Sacramentos como culminación del proceso de maduración en la fe
  • la irradiación de valores cristianos al entorno circundante.

Realidades

En todos los Centros y durante estos últimos 10 años, hemos pasado de una imposición casi obligada de la práctica religiosa a una aceptación voluntaria con previo conocimien­to, motivación y preparación, en un clima de profundo respeto al ritmo de cada persona. Se han realizado experiencias en casi todos los Centros sobre la celebración de los Sacramentos Penitencia y Eucaristía fuera del horario escolar. Se ha constatado que solamente participaba una minoría muy reducida, a pesar de la motivación y preparación previas. Dado el ambien­te de secularización reinante y la falta de apoyo familiar en este aspecto, bastantes de nuestros Colegios, en los que se imparten 28 horas semanales de clase, en lugar de las 25 que se imparten en la enseñanza estatal, han vuelto a recuperar las celebracio­nes dentro del horario escolar. Se prepara y se motiva la celebración a todos los alumnos de un grupo determinado. La asistencia y participación es voluntaria. El alumno debe elegir entre un trabajo escolar dirigido o la participación en la celebración. La valoración de esta experiencia es positiva.

En relación con la organización del Departamento de Educación en la fe es interesante constatar que bastantes Colegios han dedicado un local, personas y medios para este Departamento, con Biblioteca propia, audiovisuales, medios de proyección etc… En casi todos los Centros se han revitaliza­do los grupos de J. M. V., en algunos Colegios se han organi­zado Escuelas de padres en colaboración con la parroquia y abiertas a todos los padres del Colegio y de la Parroquia, aunque no tengan hijos en el Centro. Muy pocos Colegios han llegado a conseguir grupos de Profesores organizados como movimiento apostólico. Otros tienen experiencia de los grupos de Familias Marianas Vicencianas.

Un hecho es cierto, en relación con la acción pastoral: en todos los Centros hay una inquietud constante por irradiar los valores del evangelio a los alumnos y a las gentes que se relacionan de alguna manera con nosotros.

Pistas de futuro

  • Buscar formas creativas de acción pastoral que nos permi­tan hacer llegar el mensaje del evangelio a los niños, adolescentes y jóvenes de hoy sin cansarnos y sin dejarnos absorver por la “burocracia educativa”.
  • Cuidar con esmero en todos los Centros el Departamento de Educación en la fe y acción pastoral como instrumento básico de evangelización hoy.
  • Hacer todo lo posible para que la acción pastoral de nuestros Colegios salga de los muros y patios que nos rodean y llegue a la gente: padres, familias vecinas y siempre que sea posible, en coordinación con la Parroquia.

Después de todo lo dicho, volvemos a la cuestión planteada al comenzar esta reflexión y comunicación: de hecho nuestros Colegios ¿funcionan como cauces eficaces de transmisión del mensaje vicenciano a la juventud de hoy?… Creo que a pesar de las lagunas constatadas, la respuesta es positiva. Seguimos en la pista trazada por Vicente de Paúl y Luisa de Marillac que al abrir las pequeñas escuelas en pueblos y ciudades sólo tenían una inquietud: que los niños pobres tuviesen educación, cono­ciesen el catecismo de forma atrayente y pudieran llegar a ser amigos de Dios. Queda mucho por hacer en todos los aspectos de nuestra tarea educativa. El saberlo, no es motivo de cansan­cio y pesimismo. Todo lo contrario seguiremos el camino abierto por los fundadores con ilusión, optimismo, alegría y esperanza.

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