Educando con Dios de fondo

Francisco Javier Fernández ChentoEducaciónLeave a Comment

CRÉDITOS
Autor: Equipo de Pastoral Provincial, Hijas de la Caridad de Sevilla · Año publicación original: 2006 · Fuente: XXXII Semana de Estudios Vicencianos (Salamanca).
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EducarMe dispongo a compartir con ustedes cómo intentamos trans­mitir y cultivar la fe de nuestros alumnos.

Uno de los objetivos que está presente en nuestros centros vicencianos es que Dios se haga el encontradizo en sus vidas. Creo que una de las mejores formas para iniciar esta comunica­ción es partir de la experiencia que viven los alumnos desde las pequeñas cosas que hacemos en el día a día de nuestros centros pero que para ellos pueden ser experiencias que les ayuden en su despertar y caminar como cristianos.

Si cada uno de nosotros recogiera aquello que surge en el interior de sus alumnos desde el vivir diario, desde los espacios que le ofrecemos para que puedan encontrarse con el Amigo que nunca falla, creo que nuestras bibliotecas y archivos se nos que­darían pequeños en poco tiempo.

Podría traer a la memoria algunas de las expresiones que ellos mismos han dicho al finalizar una actividad o al releer sus viven­cias en el colegio, que según ellos son huellas que Dios ha ido dejando en sus vidas.

Estas son algunas de sus expresiones:

  • …nos hacía sentirnos seguros de que Jesús habitaba en cada uno de nosotros en los momentos en los que tendría­mos que enfrentarnos a nuestro propio ser.
  • …celebramos una vigilia todos juntos donde nos dimos cuenta que Dios está presente en nuestras vidas, aunque muchas veces no queramos verlo o sólo nos acordemos de Él en aquellos momentos que son más difíciles.
  • Jesús, eres quien me extiendes la mano para acercarme a Dios; me ayudas a elegir el camino correcto que debo seguir. Das valor a mi religión, sentido a las palabras que escucho, eres una parte de mí. Eres quien guías mis pasos en el día a día y me ayudas a recordar que los pobres deben entrar dentro mis planes.
  • Ilumina mi vida, ayúdame a ser mejor persona y a mirar a los demás con otros ojos, desde el amor.
  • Pero… ¿que pintas en mi vida? Realmente eres un amigo a quien le puedo pedir lo que quieras aunque siempre no me lo des, me escuchas en los malos y en los buenos momentos de mi vida. Eres mi apoyo, mi luz, mi fuerza, mi incógnita… Por ti dudo, por ti siento, eres camino para no perderme, verdad para no equivocarme.

Quizás sean palabras que surgen por el clima que se crea al llevar a cabo estas actividades y encuentros, pero debemos pen­sar que al menos estas expresiones han pasado por sus mentes, por sus corazones… en nuestras manos estará el darles la oportu­nidad de afianzarlas y hacerlas cada vez más suyas. Debemos ofrecerles el mensaje de Dios que está destinado para todas las edades, hagámoslo desde su forma de comunicarse y descubrir cuáles son las huellas de Dios.

Aunque inmersos en el mundo de hoy esto y mucho más es posible que ellos lo sientan y lo vivan, tienen opiniones que pue­den desconcertarnos, pero en el joven existe la posibilidad de encuentro… en nuestras manos está el acercarlos a Dios, y que Dios se haga el encontradizo y se dé el encuentro que puede cambiar y llenar su vida.

Quisiera compartir con vosotros la reflexión que me surge al detenerme sobre la realidad que viven niños y jóvenes en su vivir diario ya sea en su familia, en los diferentes lugares de ocio, en la sociedad donde hoy se encuentran insertos y que están invitan­do a vivir una vida sin Dios.Muchos de ellos se están educando en nuestros colegios y aun así se sitúan lejos de Dios, pero podemos certificar que en sus vidas aunque sean niños, adolescentes o jóvenes, existe hambre de Dios y necesidad de caminar junto a Él aunque quizás no puedan ser conscientes del todo y aunque también exista gran interés de que­rer callar, alejarlos de Dios y que crean en cualquier otra realidad.

“Desde que los hombres han dejado de creer en Dios, no es que no crean en nada. Ahora creen en cualquier cosa”

Dios ha sido eliminado de sus vidas… la sociedad somete a los jóvenes a un bombardeo continuo desde la publicidad, los medios de comunicación, la educación que reciben, ya sea for­mal como no formal e informal, van formándolos desde una ide­ología concreta a la que es difícil oponerse.

La sociedad es una ruleta que puede estar alejando a las nue­vas generaciones de Dios de forma directa como indirecta. La familia ya no es lugar donde se cultive la fe. A los jóvenes, a los niños les faltan referentes para vivir desde Él. Y nosotros Iglesia debemos mostrar el rostro de un Jesús Resucitado, que sea atra­yente y coherente con el mensaje que Él mismo nos dejó.

El mundo donde se desarrolla la vida de nuestros alumnos se encuentra en continuo cambio, el cual está condicionando el desarrollo integral de sus personas. Creo que debemos partir de tomar conciencia de cuál es la realidad que ellos viven hoy y donde se encuentran inmersos. Intentemos ser conscientes del mundo juvenil, cuáles son sus características y valores.

Podemos decir según los estudios realizados que en la socie­dad y en el mundo juvenil priman la permisividad, el ser poco tolerantes e indiferentes a los movimientos sociales. Está presente en ellos, quizás de forma oculta o algo maquillada una baja autoestima. Podemos descubrir como no se perciben con una imagen muy positiva. Se aferran a valores que son transitorios, débiles y superficiales.Existe fragmentación, no hay nada absoluto, existe una iden­tidad abierta, nada está concluido, sus compromisos son tempo­rales, se busca la inmediatez y vivir en el presente. No existe memoria histórica, se dulcifica lo que se vive y se pierde la capa­cidad de asombro

Este perfil es consecuencia de una sociedad marcada por los valores presentes en el mundo de hoy…

  • Increencia
  • Estética
  • Conformismo
  • Placer
  • Secularización
  • Carencia de culpabilidad
  • Realismo
  • Narcisismo
  • Relativo
  • Pasotismo
  • Humor
  • Subjetividad
  • Diversidad
  • Pluralidad
  • Sentimiento
  • Individualismo
  • Valores Light
  • Superficial
  • Accesorio

La creciente secularización de la sociedad está haciendo que las nuevas generaciones se posicionen ante la Iglesia desde la desconfianza y el alejamiento.

Los más jóvenes de la sociedad se dejan llevar por los tópi­cos que están presentes en la sociedad actual y ello repercute en como se lleva a cabo la transmisión de valores y vivencia de la fe desde la propia familia y ámbitos donde ellos viven su día a día. Es difícil recoger donde no ha sido sembrado.

En nuestras manos está el transmitir a las nuevas generacio­nes desde nuestros Colegios lo mejor que cada uno ha adquirido a lo largo de su vida desde el estudio, la vivencia de la Fe, los acon­tecimientos vividos y las experiencias que surgen desde la relación con otras personas. Debemos pasar el testigo de nuestro ser cris­tiano de una generación a otra y ser instrumentos para el creci­miento integral de ellos y el desarrollo de una nueva humanidad.

Debemos ofrecer todas las posibilidades que se encuentren en nuestras manos para ayudarles a descubrir como Jesús de Naza­ret puede ser la clave definitiva para sus VIDAS.

¿Seremos capaces de ofrecerles y mostrarles a las nuevas generaciones quién llena y da sentido a la vida?

Anteriormente expresaba como existe un vacío en sus vidas que nada ni nadie puede llenarlo plenamente a no ser que sea el mismo Dios, aunque inconscientemente digan que no necesitan a Dios, que Él es invención de los hombres… hablan desde el no experimentarlo, desde no haber vivido el encuentro cara a cara.

En primer lugar nosotros debemos pararnos ante la cultura de los jóvenes, lo que ellos viven y desde ahí crear momentos de encuentro, posibilitar el diálogo y el compartir.

Las nuevas generaciones necesitan una nueva evangeliza­ción, pero para ello debe existir un encuentro porque no pode­mos hacerla desde comunicaciones vacías de significados, debemos expresarnos pero debe existir un entendimiento por­que en ellos existe un profundo deseo de felicidad y nosotros podemos mostrarle en quien encontrarla. Todo será cuestión de talante, pero hay que dar respuestas a sus preguntas no a las nuestras.

Debemos acercarnos a ellos, comprender su mundo, descubrir sus símbolos, aprender a escuchar su lenguaje (música, noche, modas, cines), para así comprender, entender su realidad y des­cubrir el sentido de nuestra vida, el proyecto de Dios que es común para todos.

Creo que debemos tener claro que lo más importante no es darles información, contenidos vacíos de experiencias.

Nuestra misión es la de acercar o facilitar esta vivencia en nuestros jóvenes… la fe es una vivencia personal… ¿quién se la dará?, ¿quién se la proporcionará? Nuestros alumnos no pueden poseer ni dar aquello que nadie les ha ofrecido, le falta el humus donde poder echar raíces en su fe.Nuestros colegios deben ser plataformas de evangelización, es necesario estar EDUCANDO CON DIOS DE FONDO, poner a Dios en medio de la cultura y la enseñanza. Esto debería ser esencial en nuestro quehacer docente. Debe ser significativa a nivel del Evangelio y mostrar una lectura creyente de las reali­dades más mínimas que pueden estar presentes en un centro educativo.

Ofrecer a nuestros alumnos signos de identidad, estilo de vida que desemboquen en compromisos vicencianos. Una educación con valores, en valores y desde valores.

  • Nuestros colegios deben ser el espacio donde se invita a vivir y experimentar todas las dimensiones de la educación desde una visión cristiana, en armonía y convivencia con otros ámbitos de expresión y vivencia de la fe, como puede y debe ser la familia, la parroquia o comunidades cristianas. Debemos posibilitar que se puedan realizar auténticas experiencias de fe. Que nuestros alumnos al finalizar su escolarización no se queden meramente con un cúmulo de contenidos religiosos y académicos de todo tipo sino con un rico bagaje de experiencias del encuentro personal con Jesús de Nazaret.
    Que ellos mismos puedan decir: no sólo me han formado académicamente y enseñado contenidos de mi religión sino que he visto, vivido y compartido experiencias llenas de la dimensión humana y cristiana.

Debemos pasar de ofrecer teorías a ofrecer experiencias, una teoría que se convierte en vivencias de su fe. Esto es lo que piensan algún alumno de nuestro colegio:

  • En los centros de las Hijas de la Caridad, se nos transmite la fe a los alumnos no sólo a través de las clases de Religión, sino que también tenemos celebraciones religiosas, hace­mos oración diaria por las mañanas al llegar, y no sólo se nos transmite la fe ahí, sino que también se nos muestra desde la forma de vivir y de actuar de las Hermanas, de la forma en la que nos explican las cosas no sólo para el ámbito profesional, sino también para nuestras vidas como personas cristianas que somos; teniendo presente a Cristo y las enseñanzas de nuestro fundador san Vicente de Paúl. (Alumno de bachillerato).En los años que llevo inserta en la pastoral juvenil y en el día a día de un colegio puedo constatar que hay muchas oportunida­des para cultivar la fe de nuestros niños y jóvenes y acercarlos a Dios aunque sean desde pequeñas pinceladas, sencillas acciones pero que pueden estar dejando la huella de Dios al estar educan­do desde Él.

Las pequeñas acciones que podemos programar desde el ritmo diario de nuestros colegios le servirán de referencia para el futuro si en esos momentos han experimentado a un Dios que tocaba su corazón desde una pequeña oración de la mañana, una clase de religión significativa para ellos, un tema que ha sido tratado con detalle y de forma creativa, una celebración sacramental donde ellos han podido participar de forma activa.

Una manera de acercar a Dios a los jóvenes y los jóvenes a Dios, es desde nuestra presencia, cercanía auténtica, desde la escucha de lo que viven, sienten… y algo imprescindible, cre­yendo lo que nos expresan. Hay que estar disponibles para salir de nuestro yo y acogerlos en su integridad. Ofreciéndoles todo lo que esté en nuestras manos sin perder nuestra identidad y abrir­les horizontes hacia donde caminar.

Ellos mismos valoran nuestra cercanía y piden nuestra dispo­nibilidad y tiempo para escucharles y para que los acompañemos en algún tramo de su caminar, mostrándoles referentes que inter­pelen su vivir:

  • Un reto que les propondría a las Hijas de la Caridad es que dedicaran más tiempo a los jóvenes, ya que ellos son los que verdaderamente necesitan un acompañamiento para seguir caminando y no perdernos. Necesitamos que nos ayudéis a descubrir el sentido de nuestras vidas..(un alumno de bachillerato).
  • En mi vivir han sido figuras referentes para la vivencia de mi Fe, modelos de entrega: Me han mostrado la figura de san Vicente de Paúl, su preocupación por los más pobres, las cualidades y virtudes presentes en la Virgen María, pero también he podido descubrir en las Hijas de la Cari­dad, los profesores que me han visto crecer modelos para mi vida, signos visibles de entrega a Dios por los pobres. Todos ellos me han ayudado de una forma u otra a abrir un poco los ojos al mundo, el ser conciente que hay pobres materiales y pobres de espíritu.. y sobre todo… nos ayudan a poder plantearnos ¿Qué puedo hacer yo? ¿Qué está al alcance de mis manos? (una antigua alumna).

En nuestros niños y jóvenes existe una necesidad de entrar dentro de sí, de encontrarse consigo mismo, de encontrarse Con Dios. Como decía anteriormente quizás ellos no sean del todo conscientes pero nosotros debemos adelantarnos y darles res­puestas. Debemos estar alertas a las necesidades que nos presen­tan nuestros alumnos.

En uno de nuestros centros se inició una experiencia de ora­ción con los niños de Primaria, creamos un pequeño oratorio donde los niños de primaria de forma voluntaria acudían antes de comenzar las clases. Ellos se encargaban de ir invitando a otros niños a que acudieran, en ocasiones venían niños hasta de cuatro años acompañando a sus hermanos o amigos. En este espacio de quince minutos íbamos suscitando en los niños un gusto por la oración y de acudir a la capilla del colegio sabiendo que era lugar privilegiado para encontrarse con Jesús. En este breve ratito íbamos mostrando los diferentes modos de orar desde una forma práctica y dinámica.Había días que al acudir a la capilla te encontrabas deposi­tados en un cofre cartas y dibujos para Jesús donde habían expresado sus peticiones y aquellas situaciones que alegraban o entristecían su vida.

  • Jesús, enséñame a ser mejor compañera. Quiero ser amiga tuya. Cuida de mis papás porque creo que están algo enfa­dados.
  • Te regalo mi corazón. Tengo un secreto que contarte…
  • En otra ocasión encima del altar nos encontramos un caballito de madera, un pequeño de cuatro años en medio de la oración nos dijo que le había traído ese juguete a Jesús para que no se aburriera y para que jugara con él. Tenemos que hacernos como niños para entrar en el Reino de los cielos.

Otra de las cosas que se debe potenciar y cuidar mucho en nuestros colegios es la oración de la mañana. Es nuestro deber como educadores cristianos proporcionarles momentos de silen­cio, de oración, desde la toma de conciencia de sus vidas, buscar una adecuada ambientación, participación en lo que celebra­mos… debemos hacer lo posible para que no se queden en meros espectadores sino involucrarlos.

No podemos caer en la rutina, debemos ser personas creativas y no tener miedo si en alguna ocasión se alarga este momento. Debemos ayudar a que niños y jóvenes interioricen la Palabra de Dios, personalicen su fe y no se queden en simple recitación de oraciones que salen de sus labios pero sin ser conscientes de todo lo que expresan y sin tocarles el corazón.

No podemos quedarnos en la superficie, creo que es impor­tante llegar a lo profundo de su ser y que descubran a Jesús como un amigo a quien acudir en toda ocasión. He aquí una expresión de una joven sobre este tiempo dedicado a la oración de la maña­na, quizás pensemos que pasa desapercibida por la vida de nues­tros alumnos;

  • …Durante estos años en el colegio puedo decir que se ha ido marcando y potenciando aquella figura de Jesús como amigo, aquél que nunca te falla y siempre podemos ir a visitarlo, que siempre nos está esperando, en ese lugar privilegiado, en la capilla del colegio. La oración de la mañana también me ayudó a tomar conciencia que Dios nos regalaba un nuevo día, tengo que decir que en ciertos momentos se convirtió para nosotras en una rutina el leer un libro, por lo que personalmente no me llevó mucho a Dios. Distinto era cuando la creatividad y la espontanei­dad de nuestros profesores nos ayudaban a entrar en ora­ción y tomar conciencia de nuestro vivir junto a Jesús…

Debemos comenzar a cultivar este gusto por la oración desde los más pequeños. Tengo la experiencia, al estar con los niños de Infantil, de la gran facilidad que poseen para ello. No debemos decir que son pequeños, el niño, tiene necesidad de relación, de amigos, de expresar lo que sienten a quienes saben que los cuida y quiere. ¿Por qué no mostrarle el modo de relacionarse y hablar con su gran AMIGO JESÚS? Creo que debemos ponerle las bases desde su infancia e irlos iniciando en su vida de relación con Dios.

Con estos niños tan pequeños podemos tener grandes experien­cias y nos pueden enseñar mucho sobre la oración, la capacidad de sorprenderse, de expresar lo que viven en su interior de niño.

Una experiencia que he tenido con ellos ha sido el llevarlos a la Capilla del Colegio. Ellos la conocen como la “Casita de Jesús”, lugar donde vamos para ver a nuestro Amigo y contarle nuestras cosas. Para ellos se ha convertido en una gran fiesta, el acudir a ella es un regalo.

Me sorprendían cuando en más de una ocasión se han enfa­dado o me han llamado la atención porque desde hacía días no íbamos a la “Casita de Jesús”, es más, en algunas ocasiones no me han dejado hacer la oración de la mañana en la clase sino que nos hemos tenido que ir a la capilla.La intención y objetivo que está bien presente cada vez que los llevo a la capilla es que se encuentren a gusto en ella y que esté presente en ellos las mismas actitudes que cuando se encuen­tran con alguien a quienes quieren.

Creo que no debemos pretender que pierdan su espontaneidad y creatividad por guardar unas formas que pueden ahogar su ser de niños. Ellos desde sus gestos, canciones y expresiones se rela­cionan con AQUEL que una vez dijo a sus discípulos: ¡Dejad que los niños se acerquen a Mí!

Durante el curso escolar se tienen diferentes celebraciones, ya sea celebración de la Palabra, celebración de la Eucaristía o del Sacramento de la Reconciliación.

La organización de estas celebraciones depende según los centros y las posibilidades que exista de contar con algún sacer­dote para que se lleven a cabo en los distintos tiempos litúrgicos o de forma periódica, ya sean por curso o por ciclos.

Podemos pensar que a los jóvenes y niños de hoy no les lle­gan estas celebraciones, que caen en la rutina o están carentes de sentido. Quizás sea necesario que sin presentar celebraciones vacías de significado y llenas de dinámicas, se lleven a cabo celebraciones donde los niños y jóvenes no sean meros especta­dores. También es necesaria una cuidada preparación de las cele­braciones y no un salir al paso.

Quizás pueda ser una minoría, pero para algunos de nuestros alumnos es un momento para celebrar su fe con el resto de sus compañeros de clase y vivirla en su centro, es más, algunos pien­san que pocas son las celebraciones que se tienen a este nivel en el colegio.

  • La vivencia de los sacramentos también ha sido un medio para cultivar mi FE. Pienso que es lo mínimo que se debe de ofertar en estos colegios: El sacramento de la Reconci­liación y la Eucaristía. Personalmente le doy más impor­tancia a la Eucaristía, ya que el ir a confesar para algunos era más bien un escaquearse de clase que una vivencia de FE, pero también nos ayudó para vivir este sacramento con mayor frecuencia e ir saboreando el abrazo del Padre (Una antigua alumna).
  • También otro medio que se nos ofrece para fortalecer nuestra fe es desde las celebraciones, que en nuestros cen­tros tenemos, ya sea desde el Sacramento de la Reconci­liación, que tenemos al menos un par de veces en el curso, o por medio de las Celebraciones Eucarísticas que vivimos y en las que participamos todos, ya que todo lo que se hace en ellas se realiza por alumnos del centro (Alumno de Secundaria).
  • La misa duró un par de horas, pero sinceramente creo que a casi nadie se nos hizo larga, para mí se pasó muy rápi­da. Una experiencia muy bonita y fuerte… un cúmulo de sensaciones que ni yo sabía porque las tenía, y sobre todo me sentía muy bien, Dios pasó por mi vida y se quedó (Alumna de 4° ESO).
  • Creo que en realidad nunca es demasiado cuando se trata de transmitir la fe a los niños y jóvenes de los centros por lo que creo que se podrían aumentar el número de Cele­braciones (Un alumno de bachillerato).

Otro de los medios que tenemos para cultivar y cimentar la fe de las nuevas generaciones son las clases de Religión, en ellas se van exponiendo los contenidos para que ellos mismos vayan for­jando sus convicciones de fe, ofreciéndoles el mensaje cristiano, los valores presentes en el Evangelio. Dar a conocer las verdades fundamentales de su religión. Hay que alejarse de cualquier pre­tensión de ofrecer una versión blanda del mensaje de Jesús y de la vida cristiana. Se debe cuidar la formación del profesorado para que sean fieles a las enseñanzas de la Iglesia y de este modo nuestros alumnos puedan hacer una síntesis real entre fe y cultu­ra y entre fe y vida. Las clases de religión es una asignatura idó­nea para dar razón de nuestra fe y cultivarla, pero no podemos limitarnos únicamente a esta asignatura.En nuestros centros se pretende que todo el currículum esté impregnado del mensaje cristiano y toda acción que se realice en el colegio pueda aportar su grano de arena para que nuestros alumnos crezcan y se desarrollen como creyentes, ya sea desde las jornadas de sensibilización que nos marcan el objetivo a tra­bajar durante todo el curso desde valores que dan calidad a su vivir y convivir como en el tiempo dedicado a las tutorías.

No podemos decir que no existen medios y recursos para ayu­dar a los niños y jóvenes a ir creciendo desde un talante cristia­no y posibilitar momentos para que descubran a un Dios cerca­no que camina a su lado. Lo único que tenemos que hacer es buscar y estar atentos para aprovechar todos los momentos opor­tunos para hacerlo presente, ya sea en una clase religión o en una convivencia a nivel de centro, donde se crean lazos entre alum­nos y profesores, posibilitando así el diálogo desde otro ámbito que no es el académico.

Utilizar algunas horas de la tutoría en las que se pueden llevar a cabo diferentes actividades en coordinación con el Departamento de Pastoral o en el simple estar en los patios o un encontrarse entre pasillos, pero que en toda ocasión estemos EDUCANDO CON DIOS DE FONDO.

Este es el sentir de nuestros alumnos y así lo viven:

  • Uno de los momentos que recuerdo aunque quizás sea insig­nificante pero que me hizo descubrir a un Dios vivo fue en una clase de religión cuando estábamos preparando los cantos para la eucaristía. El canto de comunión se llamaba el “Himno de la juventud.” Fuimos sacándoles el jugo a la canción, el saber y sentir lo que vamos diciendo en cada momento. Fue aquí cuando descubrí que “quien canta, ora dos veces”. Le decía a Dios que supiera que estaba con Él, que quería aprender a amar como Él lo hacía, quería serle fiel. Fue entonces cuando una luz intermitente pasó por mis ojos y en mi corazón, alertándome de la presencia de Dios en este momento. (Una antigua alumna).
  • Desde las jornadas de sensibilización y desde los temas que trabajamos en las horas de tutoría, desde talleres y dinámicas llenas de mensaje se nos ha inculcado vivir los valores del Evangelio, valores como el respeto, la escucha, la libertad, la entrega… Cada año nos centramos en uno de ellos pero después daba juego para que profundizára­mos en muchos más.( Alumna del centro).
  • En momentos de silencio, oración y desierto tuvimos que enfrentarnos a preguntas sobre nuestra propia vida, las cuales muchas veces, por miedo o por falta de tiempo no somos capaces de hacernos: ¿Qué lugar tiene Dios en mi vida?¿Tengo verdaderamente la valentía de responder a la llamada de Dios? ¿Has percibido alguna vez la presencia de la gracia de Dios en tu vida ?¿ Qué crees que pide Dios de ti?¿ Qué temes que pueda pedir?… Fueron algunas de las tantas preguntas que pasaron por nuestras mentes en esos días. (Alumna de 4° de ESO).

Cristo y su mensaje tienen que ser la referencia constante y clara desde donde eduquemos. En nuestras manos tenemos a los niños y niñas de hoy, que serán los adultos del mañana.

Esta misión de cultivar la fe de nuestros niños y jóvenes se potencia desde la Provincia que apostó por la Pastoral creando hace dos años el Equipo de Pastoral Provincial para animar y promocionar una pastoral conjunta que abarca la Pastoral educa­tiva, Juvenil y Vocacional. Este equipo está formado por la Dele­gada Provincial de JMV y AMVE, la consejera de enseñanza y Delegada de la Pastoral Vocacional y tres hermanas Delegadas diocesanas de JMV y de Pastoral en sus respectivos centros edu­cativos.El Equipo de Pastoral Provincial está encargado de ofrecer a la provincia una serie de convivencias y actividades; entre ellas podríamos resaltar las convivencias vocacionales específicas, campamentos de verano, animación vocacional de las hermanas, “Encuentro de Familia Vicenciana”. (El año pasado nos congre­gamos una gran representación de ella en Isla Mágica donde el amplio abanico de la familia vicenciana disfrutó en todos los aspectos, humana y espiritualmente).

Uno de los objetivos que tiene el Equipo de Pastoral es el apoyar a los Centros Educativos de la Provincia en la Pastoral específica del Centro. Para ello se han realizado una serie de convivencias con una temática concreta para ser trabajada según los tiempos litúrgicos y campañas de la Iglesia.

Estas convivencias las hemos llamado “Huellas” y están orientadas a los alumnos de la Educación Secundaria y Bachille­rato. Los temas que se desarrollan son:

  • Adviento
  • Cuaresma
  • Pascual
  • Mariana
  • Misionera
  • Vocacional

Para hacer posible estas convivencias las hermanas que lo componemos estamos liberadas de nuestro servicio un día a la semana para ir a los centros y llevar a cabo las diferentes convi­vencias.

Estas convivencias se realizan los viernes durante el horario escolar comenzando sobre las 9,30 y finalizando sobre las tres de la tarde. Pretendemos que sean grupos pequeños por ello se ofer­tan para 1° y 2° de ESO o 3° y 4° de ESO según vea conveniente el centro. Antes de llevar a cabo la convivencia el equipo se pone en contacto con los responsables de la Pastoral del Centro para intercambiar expectativas, aunar criterios de actuación y objetivos.El desarrollo de estas convivencias la lleva a cabo los miem­bros del Equipo provincial participando también algún profesor del centro y alguna catequista de JMV cuando los grupos son más numerosos.

Podemos decir que existe una buena acogida por parte de los centros de nuestra provincia, así lo expresan hermanas, profeso­res como alumnos; es uno de los medios que ofrece la Provincia para refrescar y animar la pastoral que día a día y momento a momento se lleva a cabo en nuestros distintos centros e “impul­sar una pastoral dinámica, creativa, abierta, que comprometa a cada Comunidad, a cada profesor, a cada Hija de la Caridad que está en contacto directo con niños y jóvenes.

  • Nos dimos cuenta que Dios está presente en nuestras vidas, aunque muchas veces no queramos verlo o sólo nos acor­demos de Él en aquellos momentos que son más difíciles.
  • Nunca hubiera pensado que de un simple juego de la Oca podía hacerme tantas preguntas y significara tanto para mi vida.
  • Finalmente, el recuerdo que nos llevamos cada uno a nues­tras casas serían distintos, pero no cabe duda de que para todos fue algo especial que no olvidaremos, ha sido una experiencia que ha valido la pena vivir, que no cambiaría­mos por nada y que nos empuja a seguir a Cristo día a día en nuestros lugares cotidianos. (Un alumno de 4° ESO).

Con todo lo expresado quiero deciros que tengo que reafirmar que para DIOS no hay nada imposible… que hay seguir adelante acogiendo la realidad que nos envuelve e ir de puntillas descu­briendo y mostrando las huellas de Dios que encontramos por todo este mundo y siendo fieles a la misión que se nos encomien­da con las nuevas generaciones, aportando lo que esté a nuestro alcance para despertar, cultivar y fortalecer la fe de niños y jóve­nes que día a día acuden a nuestros colegios.

Todo lo expresado es lo que se intenta hacer vida en el día a día, contando con nuestras luces y con nuestras sombras quere­mos seguir avanzando y seguir soñando para hacer realidad que los colegios sean plataformas de evangelización, lugar donde podemos cultivar la fe de las nuevas generaciones.

En esta misión no hay nada concluido, son muchos los retos que se nos plantean:

Algunos retos

  • La Iglesia, y nosotros como miembros de ella, tenemos que hacer vida la frase del VEN y VE. Tenemos que dejar a un lado el ven y oye, ser auténticos y ofrecerles el ven y ve, ven y vive, VEN Y EXPERIMENTA.
    Los jóvenes se dejarán convencer por una vida desde la VERDAD, desde algo REAL y AUTENTICO. Tenemos que ser radicales y exigentes en el seguimiento de Cristo. No podemos ofrecer un cristianismo light.
  • Sentir y redescubrir nuestra vocación docente y nuestra misión de evangelización.
  • Ayudar a los jóvenes a hacer espacio en sus vidas para que Dios ocupe el lugar que le corresponde. Motivarle hacia la oración, iniciándola en ella y cultivando su práctica.
  • Proporcionar momentos de acompañamiento personal a los jóvenes. Ellos expresan que necesitan ser acompañados para madurar su Fe. Busquemos el momento oportuno para aquellos que lo necesitan y piden.
  • Proponer experiencia de servicio a nuestros alumnos donde ellos puedan hacer vida su ser Vicenciano. Ofrecer la opor­tunidad de vivenciar el encuentro con Cristo en los pobres.
  • Crear cauces de colaboración con JMV sabiendo que ella es nuestra pastoral juvenil específica y desde ella nuestros alumnos pueden madurar su fe desde el proceso catecume­nal y todas las experiencias que el Movimiento les ofrece. Redescubrir el valor de JMV y todo lo que nos puede apor­tar el movimiento en nuestras acción educativa.
  • Fomentar la implicación de las familias en lo que respecta a la educación integral de sus hijos humana y espiritual­mente. Favorecer y ofrecer los medios para la participación de los mismos en grupos cristianos para la profundización de su fe. Si un hijo ve a su familia orar, celebrar los sacra­mentos, formar parte de la Iglesia, ¿que mejores referentes puede tener unos hijos que sus propios padres?
  • Crear lazos y vínculos de unión entre nuestros colegios y las parroquias cercanas. Que junto a ellas colaboremos en la maduración y vivencia de su fe desde la participación en la vida parroquial y de tantas actividades que ella nos ofrece. Debemos mostrar a nuestros alumnos que somos Iglesia y que formamos parte de ella y en ella debemos celebrar nuestra Fe. ¿Qué ocurrirá si no existen unos referentes a la Iglesia local? ¿dónde celebrarán su fe cuando no estén en el colegio? Debemos mostrarles el camino para que su parroquia también sea referente en su vivir cristiano.

Aún queda mucho camino que recorrer pero este sueño se hará realidad en la medida que en nuestros centros EDUQUEMOS CON DIOS DE FONDO.

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