Credo vicenciano

Francisco Javier Fernández ChentoOraciónLeave a Comment

CRÉDITOS
Autor: Desconocido · Año publicación original: 2011 · Fuente: JMV.
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Creemos en Dios Padre –y Madre– que Jesús nos ha revelado como Dios de Amor y Misericordia. Creemos en Dios creador, que no se desentiende del mundo sino que cuida con amor de cada uno de sus hijos y nos compromete a continuar su obra construyendo su Reino en nuestra tierra.

Creemos en Jesucristo, Hijo de Dios encarnado en nuestra historia, que pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el mal, que murió por nosotros y resucitó para nuestra salvación.

Creemos en Jesús pobre, libre, cercano, servicial, obediente a la voluntad del Padre y evangelizador-servidor de los pobres. Él es nuestro guía y norma de vida y a Él encontramos y servimos en nuestros hermanos necesitados, sus sacramentos vivos.

Creemos en el Espíritu Santo, presencia viva de Jesús en nuestro mundo y en cada creyente, fuerza de Dios y animador de la comunidad cristiana, que nos impulsa e ilumina en el seguimiento de Jesús.

Creemos que María es la Madre de Jesús y de la Iglesia, mujer sencilla y compro­metida, obediente a los planes de Dios y atenta a las necesidades de los hombres. Ella es modelo para nuestro caminar cristiano y madre cercana que nos acerca a Jesús e intercede por los necesitados.

Creemos en la Iglesia, comunidad de los seguidores de Jesús, el nuevo Pueblo de Dios y Cuerpo de Cristo, que animada por el Espíritu es constructora y servidora del Reino en medio del mundo.

Creemos que la Iglesia se hace presente en cada comunidad, comparte la vida en la escucha de la Palabra y fracción del Pan y se compromete en la tarea evangelizadora y en la defensa de los pobres. Creemos en la Iglesia de los pobres, familia en la que los pequeños tienen un lugar preferente; en la Iglesia «samaritana» que es signo del amor de Dios por los hombres.

Creemos que la Resurrección de Jesucristo nos abre las puertas a la Esperanza. Dios nos llama a una vida plena y sin fin. Creemos en el futuro, en que es posible la utopía de un mundo nuevo donde cada vez brille con más claridad el Reino de Dios, donde el amor venza al odio y todos los hombres podamos llamarnos hermanos.

Creemos que el Bautismo nos ha incorporado a Jesús, muerto y resucitado, y nos ha hecho hijos de Dios y miembros de su gran familia. Creemos que el nuevo nacimiento en la fe nos compromete al seguimiento de Jesús y a trabajar por su causa, por lo que estamos llamados a hacer vida cada día nuestro Bautismo, viviendo como mi­sioneros de la Pascua.

Y porque esta es nuestra fe, la fe de la Iglesia, la fe que dio sentido a la vida y obra de San Vicente de Paúl y Santa Luisa de Marillac, nosotros queremos continuar vi­viendo desde su espíritu y misión. Nos sentimos miembros de la Familia Vicenciana y en esta Pascua queremos renovar nuestro Bautismo y el compromiso de mantener viva la vocación vicenciana. AMÉN.

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