Colaboradores con las Hijas de la Caridad

Francisco Javier Fernández ChentoEspiritualidad vicencianaLeave a Comment

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Author: Flores-Orcajo · Year of first publication: 1984 · Source: CEME.
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«Las dotes que cada uno ha ­recibido úselas para servir a los demás como buenos administradores de la múltiple gracia de Dios».­ (I Pe 4,10).

«También colaborarán siempre son ellas (las Hijas de la Caridad) fraternalmente en las obras emprendidas de mutuo acuerdo». (C 17).

Hijas-de-la-Caridad-La ayuda espiritual a las Hijas de la Caridad no es cl único servicio que piden las Hermanas a los Misio­neros. Ellas esperan además alguna cooperación en obras comunes de apostolado que redundan en provecho de los pobres. Dicha colaboración, que se remonta a los primeros años de la Congregación, ha sido urgida en los últimos tiempos. Si el Concilio Vaticano II exhorta a los sacerdotes y seglares a participar en obras comu­nes apostólicas, con mayor razón los Misioneros han de hacer efectiva su colaboración con las Hijas de la Ca­ridad por gozar ambas Congregaciones de un mismo espíritu evangélico.

1. «Contribuir con ellas a un buen número de buenas obras».

Las necesidades urgentes del mundo actual no per­miten la dispersión de fuerzas apostólicas, sino que esperan la unión de todos los que se sienten llamados a evangelizar a los pobres para poner remedio eficaz a tantas lacras y miserias de la sociedad. Sin menoscabo de la propia gracia que cada uno ha recibido, los Misio­neros y las Hijas de la Caridad están comprometidos en la salvación integral del hombre. A esta empresa común se refiere la aclaración de San Vicente:

«Nuestra pequeña Compañía se ha entregado a Dios rara servir al pobre corporal y espiritualmente, y esto desde sus comienzos, de forma que al mismo tiempo que trabajaba por la salvación de las almas en las misiones, buscó un medio para atender a los enfermos en las Co­fradías de la Caridad; esto fue lo que aprobó la Santa Sede por medio de las Bulas de nuestra Institución. Pues bien, como las virtudes de la misericordia tiene diversas operaciones, también ha llevado a la Compañía a diver­sas maneras de asistir a los pobres… Las Damas de la Caridad son también otros tantos testimonios de la gra­cia de nuestra vocación para contribuir con ellas a un gran número de buenas obras dentro y fuera de la ciu­dad». (VIII 226).

2. «Hacen con sus manos lo que no podríamos hacer con las nuestras».

La obligación que tienen los Misioneros de ayudar a las Hermanas a que progresen en la virtud para servir mejor al pobre, según San Vicente, se deriva del hecho de que ellas completan el ministerio caritativo y evan­gelizador de la Misión. De ahí se infiere que también los Misioneros han de colaborar con las Hermanas en trabajos apostólicos a ellas encomendados. En efecto:

«Teniendo en cuenta que las Hijas de la Caridad en­traron en el orden de la Providencia como un medio que Dios nos da para hacer con sus manos lo que no podríamos hacer con las nuestras en la asistencia cor­poral a los pobres enfermos y decirles con sus labios alguna frase de instrucción y consuelo para la salvación, también tenemos obligación de ayudarles». (VIII 227).

3. «Estas Hermanas se dedican como nosotros a la salvación y cuidado de los pobres».

Finalmente, San Vicente remata la idea de una co­mún colaboración con las Hermanas en obras apostóli­cas, partiendo del fin y naturaleza de la Compañía de las Hijas de la Caridad:

«Las Hermanas se dedican como nosotros a la sal­vación y al cuidado del prójimo; y si dijese que con nosotros, no diría nada contrario al Evangelio, sino muy conforme con el uso de la Iglesia primitiva, ya que nuestro Señor se servía de algunas mujeres que le se­guían y vemos en el canon de los Apóstoles que eran ellas las que administraban los víveres a los fieles y se relacionaban con las funciones apostólicas». (VIII 227).

  • ¿Me niego a colaborar con las Hijas de la Ca­ridad en trabajos apostólicos por falta de prepa­ración teológica pastoral?
  • Si colabora de hecho con las Hermanas en algu­na obra, ¿les doy ejemplo de caridad y celo por la salvación de las almas?
  • ¿Me intereso por conocer la historia de las Hi­jas de la Caridad y las obras a que se dedican?

Oración:

«Señor Dios nuestro, tú que repartes los dones entre los hombres por medio de tu Espíritu, haznos instrumentos há­biles para la edificación de la Iglesia, contribuyendo con todas nuestras fuerzas en la salvación universal de las na­ciones. Por nuestro Señor Jesucristo».

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