Cartas para la historia de la Milagrosa

Francisco Javier Fernández ChentoAsociación de la Medalla MilagrosaLeave a Comment

CRÉDITOS
Autor: José Delgado, C.M. · Año publicación original: 1967 · Fuente: Anales españoles.
Tiempo de lectura estimado:

En mi fichero particular conservo cartas que pueden ser intere­santes para los lectores de ANALES y que son indudablemente fuentes de luz para los estudiosos. De ellas selecciono las tres que siguen:

1. Carta de Sor María Margolari, franciscana misionera, supe­riora en el convento de Tagaytay (Filipinas).

«Reverendo Padre:

Pensando que era más fácil dar una vuelta por Villa María Luisa que contestar por escrito a su carta que he recibido esta mañana, nos hemos presentado en la casa de las Hijas de la Cari­dad y resulta que usted se ha marchado ya.

Creo que lo que más interesa a usted es lo relacionado con los cuadros de la Milagrosa y Virgen Misionera. En diciembre de 1959, si no recuerdo mal, se celebró en Santo Domingo una Exposición Misionera. La Congregación de ustedes (C. M.) y la de las Fran­ciscanas Misioneras (F. M. M.) tenían en el sitio más visible cada una un cuadro de la Virgen muy parecido. Dije, bromeando, al R. P. Antón que nos la habían copiado. El supo defender sus dere­chos, y yo sabía que el original de nuestro cuadro había sido hecho por una F. M. M. Poco más tarde se aclaró el asunto.

Parece que cuando S. S. Juan XXIII era todavía «a minoribus», y trabajaba en la Propaganda bajo S. E. el Cardenal Rossum, vio en Cagliari, en la casa de las Hijas de la Caridad, una reproducción de la Virgen que apareció a Santa. Catalina Labouré, y quiso adap­tarla para hacer la Virgen Misionera, destinada a la S. C. de Pro­paganda, y se dirigió a las franciscanas (F. M. M.) para su eje­cución.

Es por eso que este cuadro lleva la consigna F. M. M.

Siento, Reverendo Padre, que no he tenido el gusto de darle otras explicaciones personalmente.»

La carta va fechada el 27 de mayo de 1961 y dirigida al Semi­nario Menor de San Carlos en Cebú. La carta nos revela cómo vino a ser la Virgen del Globo, Reina de las Misiones, Patrona de la Congregación de Propaganda Fide y Virgen predilecta de las Hermanas Franciscanas Misioneras.

2. Carta de Sor M. J. Pilar Pemartín, Superiora el el Colegio de la B. V. María, Velázquez, 125, Madrid. Pertenece a la Congre­gación de las llamadas «Madres Irlandesas».

«Muy estimado y Reverendo Padre:

He recibido su apreciada carta y con mucho gusto contesto a las preguntas que en ella me hace.

«Nuestra Congregación fue fundada en el siglo XVII por María Ward, de nacionalidad inglesa; la fundó en Bélgica por la perse­cución a los católicos en Inglaterra en su época.

Profesaba mucha devoción a la Santísima Virgen, pero no pre­cisamente a la Medalla Milagrosa, por vivir mucho antes de que fuera revelada.

Todas las religiosas tenemos una Medalla Milagrosa de metal dorado en el extremo del rosario grande que llevamos al exterior y que es parte de nuestro hábito.

La medalla de plata de nuestras Congregantes de Hijas de María es también la Milagrosa.

Recibimos la medalla junto con el rosario en la ceremonia misma de toma de hábito. Significa nuestro amor y devoción especial a la Santísima Virgen que nos prescribe nuestra segunda regla.

Repartimos a nuestras colegialas y conocidos mu  exhortando a que la lleven puesta y se encomienden a la Santísi­ma Virgen diariamente.

Una de nuestras religiosas, la Madre Benedicta Somers, Supe­riora de nuestro colegio de Gorly (Irlanda), dio a un pastor protes­tante una Medalla Milagrosa, suplicándole se la pusiera al cuello; él la tomó por no desairarla, pero añadiendo que lo consideraba como una de las prácticas supersticiosas de los católicos. Metió la medalla en uno de sus bolsillos, pero temeroso de que algún familiar la encontrara allí, se la puso al cuello. Al poco tiempo abjuró del protestantismo.

Suplicándole nos encomiende en sus Santos Sacrificios y en sus oraciones a la Santísima Virgen, para que hagamos mucho bien a las almas de nuestras colegialas, quedo suya affma. en J. C.»

Viene fechada el 26 de enero de 1962. Las Madres Irlandesas, pues, consideran la Medalla como una señal de su amor y devoción a la Virgen y como un medio de apostolado.

3. Carta de Sor Maura Shaun, Superiora regional del Maryknoll, en Filipinas. Está escrita, a máquina, en inglés.

«Reverendo y estimado Padre:

Tengo su carta pidiendo información acerca de nuestra devoción a la Medalla Milagrosa. Espero que lo que sigue le sirva para algo. Desearía saber si es para publicar. En tal caso quisiera pedir per­miso a nuestros superiores mayores antes de que lo publique.

Nuestra Congregación fue erigida canónicamente como Co­munidad Religiosa el 14 de febrero de 1920. Nuestra fundadora, la Madre Mary Joseph, escogió la Medalla Milagrosa como parte de nuestro hábito religioso desde los mismos principios de la Congre­gación, aun antes de la erección canónica.

Llevarnos la medalla al cuello, en una cadena de plata, pero no diseñada en el hábito.

3. El significado de la Medalla Milagrosa para las Hermanas del Maryknoll está contenido en la ceremonia con que se la entrega a la postulante en el momento de recibir el hábito. Cito la fórmula recitada por el Prelado en el momento de colocar al cuello de la postulante la medalla: «Recibe esta Santa Medalla que has de lle­var fielmente y amarla entrañablemente, de forma que la Aman­tísima e Inmaculada Reina del Cielo te defienda, y renovando los maravillosos favores de su oficio te conceda misericordiosa cuan­to pidas a Dios, para que en vida y en muerte descanses en su abrazo Maternal».

4. Nuestra Fundadora siempre profesó una profunda devoción a la Medalla Milagrosa, y quiso que sus hijas participaran de este amor.

Sobre esta pregunta estaría mejor preguntar a los Padres del Maryknoll, que viven en 17 N. Domingo St., Quezon City…

Nuestra Congregación celebra la fiesta de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa. Tenemos permiso para celebrar la Misá con rito de primera clase y para hacer la Exposición del Santísimo. No celebramos la Novena Perpetua como ejercicio de Comunidad…

Respetuosamente en Cristo.»

La carta lleva la fecha del 31 de mayo de 1961. Posteriormente, Sor María Celeste escribió otra carta, el 6 de julio, en la que infor­maba que la Madre General había autorizado para publicar la información.

Estas tres cartas hablan por sí mismas, al igual que otras mu­chas de los archivos, y están a disposición de los estudiosos de’ la Medalla.

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