Algunas pistas para comprender el Cambio Sistémico

Francisco Javier Fernández ChentoCambio sistémicoLeave a Comment

CRÉDITOS
Autor: María Pilar Hurtado de Saracho, H.C. · Año publicación original: 2007.
Tiempo de lectura estimado:

¿Qué se nos quiere decir con la expresión «Cambio Sistémico»?

Cambio sistémico significa una nueva forma de comprender y vivir la atención al necesitado.

Modificar, cambiar el sistema, (nuestro sistema de pensamiento, y el sistema social, si ello es posible) la manera de ver, comprender y apoyar a las personas en situación de pobreza.

Cambiar no es modernizarse. No es estar más de acuerdo con las nuevas formas de filosofía, sociología o con los medios técnicos o de comunicación que se nos brindan hoy. Se trata de un cambio desde y hacia el Evangelio y la tradición Vicenciana.

Reformar no es dar otra forma, una mera innovación en el ajuar eclesiástico, sino que es volver de nuevo al origen, RE‑FORMAR hacia el corazón del Evangelio. Reformar es reconfigurar «el programa» volviendo al núcleo inicial. Tampoco reformar es transformar: hasta ahora esto era una escuela y la hemos transformado en un asilo de ancianos. Eso no es re‑formar sino transformar. Reforma es una vuelta al origen, a lo genuino, a la forma original. REFORMAR ES UN AGRADECIMIENTO Y UN HOMENAJE A LA TRADITIO; A LO QUE SE NOS HA ENTREGADO.

No querer reformar es no querer reconocer la dimensión humana: limitada, caduca y, en ocasiones, pecaminosa de la Iglesia y nuestra. Una reforma bien hecha requiere una buena hermenéutica (interpretación). Los fundamentalismos son la negación de toda interpretación y reforma.

El criterio es que el Evangelio del Señor llegue a nuestras gentes. ¿Cuál es el centro del evangelio? La Vida, resurrección, la esperanza, el amor, el servicio, la paz, etc. Démosle forma y cauce a todo ello y si las formas actuales en las que vivimos la caridad no llevan el evangelio del Señor: REFORMA.

¿Dónde se vive y realiza el cambio?

  • El cambio hemos de realizarlo ‑ante todo‑ cada uno de nosotros en nuestro interior, en nuestra mentalidad y, como consecuencia, en nuestra vida.
  • Para que se produzca en nosotros tal cambio hemos de contrastar nuestra vida, nuestro estilo de vivir, con el Evangelio y el carisma de san Vicente.
  • Posiblemente sintamos que la necesidad de este cambio surja desde una nueva forma de comprender a la persona necesitada. Nuestro concepto antropológico (de persona) como ser biológico, psíquico, social, espiritual. Esta forma de concebir a la persona implicará un modo concreto de vivir la acción solidaria, una nueva forma de ver al que está en situación difícil en la vida, a nuestro grupo o asociación y la propia Familia Vicenciana.
  • Desde ahí cambiaremos por convicción y por coherencia con esta nueva y renovada manera de vivir en fuego de la Caridad.

Bases para el cambio

El fundamento de nuestro cambio cristiano está:

  1. En la Palabra, en el Evangelio, la persona de Jesús y su forma de actuar y vivir.
  2. En la vida de Vicente de Paúl, su forma de seguir los criterios de Jesús y, por tanto, su modo de servir al pobre.
  3. La sabiduría de nuestra Familia Vicenciana; Luisa de Marillac, Federico Ozanan, Catalina Labouré… y su experiencia en el servicio a los más pobres.

Forma de trabajo

  1. Hemos de dejarnos preguntar, primero individualmente, por los criterios que dimanan de estas tres fuentes: Evangelio, praxis de San Vicente y sabiduría de nuestra Familia.
  2. Profundizar en la reflexión y orar.
  3. En un segundo momento, en grupo, compartiremos las inquietudes, iniciativas y retos para nuestra vida concreta iluminando nuestra acción.

Todo ello nos llevará a un cambio en nuestra forma de concebir, entender y realizar la ayuda a los necesitados.

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