24º Domingo de T.O. (Franco Enrique Navarro)

Francisco Javier Fernández ChentoHomilías y reflexiones, Año CLeave a Comment

CRÉDITOS
Autor: Tito Romero, C.M. · Año publicación original: 2016 · Fuente: Provincia de Perú de la Congregación de la Misión.
Tiempo de lectura estimado:

El Evangelio de este domingo nos presenta dos momentos valiosos con los cuales más de uno puede sentirse identificado.

Primero, reflexionemos juntos la figura de aquel animal indefenso que se aparta de la comunidad. La búsqueda de un animal perdido, puede ser más complicado que la búsqueda de una persona. Los animales se meten en lugar inaccesible, pero la alegría de encontrarlo es reconfortante, porque el pastor dejando a las que se encuentran en buen recado, sale en busca de esa única que se extravió. Nuestra mirada hermanos debe ponerse en la necesidad de encontrar caminos que nos acercan a Dios y no perdernos del entorno comunitario, esa es la mejor forma de representar el rebaño de las noventa y nueve, todos por más que nos alejemos, seguimos formando parte de la comunidad donde nos acogieron. No podemos perdernos por cosas que el mundo nos atrae. Me pongo a pensar qué pudo atraerlo a esa ovejita, que le llamo la atención para salir de la seguridad del grupo. Ella estaba segura con los demás y el pastor tenia para todas ellas la necesidad de buscar los mejores lugares donde pastar.

También nos puede pasar que somos atraídos por las cosas que no tienen sentido, somos sacados del seno comunitario para querer buscar “otras experiencias”. No nos alejemos del rebaño del Señor, aprendamos a valorar lo que tenemos.

Un segundo momento que nos presenta el Evangelio es la figura del Padre misericordioso y más conocido como la parábola del Hijo prodigo.

Deseo poner de manifiesto que la herencia, puede y en muchos casos divide a más de una familia. No puede ser ello un acto de recibir de los padres cosas que a ellos mismos les costó tener y nosotros en nuestra inteligencia decimos que nos corresponde, no no no, las cosas se quedan en este mundo, nada marcha con nosotros. Pues encontramos en este relato hermanos la mejor manera de poder reflexionar cada momento los pasos para realizar una buena confesión, cada acontecimiento responde a un paso y todo para enmarcarse en recibir del Padre el abrazo de perdón. El hijo regresa, hecho nada, sin condición, la inclinación al mal lo ha dejado fuera de la vista de todos, nadie pone en él un grano de esperanza, todo parece que se perdió por el simple hecho de mal gastar y hacer un uso inadecuado de los bienes. Por ello todo lo que recibimos debemos saberlo administrar, poder buscar puntos de equilibro en nuestra vida. El dinero no puede ser un dios que nos atrae para ser feliz. Todo en algún momento se acaba.

El hijo hace un examen de conciencia, y verdaderamente que su pecado le duele, porque tiene esa capacidad de examinarse desde el corazón, desde su propia miseria. Este hijo rescatando lo bueno nos debe conducir a tomar como ejemplo a realizar un buen examen para tener una buena confesión.

Hermanos la vuelta al seno del Padre es el reflejo autentico de que hijo menor realiza, ha tomado la resolución que no puede vivir fuera de él, tiene que volver, tienen que recuperar su dignidad de hijo, porque fuera del seno de la familia las cosas se inclinaron hacia el mal. La actitud del Padre es la mejor expresión de que Dios es misericordioso y siempre es un Padre que espera que al igual que en caso de la oveja, que todos tengamos que volver. El Padre tiene la misericordia más grande que todos los poderosos del mundo.

Vivamos continuamente teniendo actitudes misericordiosas y nunca perder el horizonte, nos alejemos de Dios por cosas bonitas del mundo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *